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6 maneras de cambiar tu forma de pensar sobre el envejecimiento

Aceptar los aspectos positivos de hacerse mayor podría agregarle años a tu vida.

Tres mujeres mayores caminan por una playa cada una con una tabla para practicar el surf

MICHAEL HALL

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¿Cuáles son las cinco primeras palabras que te vienen a la mente cuando piensas en una persona de edad avanzada?

La investigadora de Yale, Becca Levy, dice que la mayoría de los que responden a esa pregunta incluyen al menos algunas palabras con connotación negativa, como senil, gruñón y débil.  

El problema, según Levy, es que creer en esos estereotipos sobre la vejez puede convertirlos en realidad.

En un nuevo libro, Breaking the Age Code: How Your Beliefs About Aging Determine How Long & Well You Live, Levy detalla el exhaustivo conjunto de investigaciones que demuestran que muchos problemas de salud, que antes se pensaba que ocurrían exclusivamente por el envejecimiento, en realidad están muy influenciados por las ideas negativas sobre la edad.


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Los estudios revelan que las personas con ideas negativas sobre el envejecimiento corren un mayor riesgo de sufrir episodios cardiovasculares como ataques cardíacos y ataques cerebrales, estrés crónico, dificultades para caminar y de equilibrio, problemas con la memoria y enfermedades psiquiátricas como la depresión y la ansiedad.

Las actitudes sobre el envejecimiento incluso afectan la expectativa de vida. En un estudio fundamental publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology, Levy y sus coautores hallaron que la supervivencia media era de siete años y medio más para los que mantenían ideas más positivas sobre envejecer que para los que albergaban pensamientos menos positivos.

Los investigadores descubrieron que tener ideas positivas sobre la edad aumentaba la probabilidad de vivir más tiempo en mayor medida que los indicadores de longevidad ampliamente aceptados, tales como un nivel bajo de colesterol, una presión arterial baja, un índice de masa corporal bajo y no fumar.

La discriminación por edad en nuestra sociedad

Muchas de nuestras conjeturas sobre la edad se forman durante la niñez a través de, por ejemplo, cuentos de hadas sobre brujas malvadas y representaciones negativas de los adultos mayores en la cultura popular, dice Levy. Ella dice que la discriminación por edad en este país es como un pulpo maléfico con tentáculos de gran alcance que invade todos los ámbitos: desde las oportunidades laborales hasta quién tiene acceso a la atención médica de calidad. En la encuesta reciente “Mirror/Mirror” de AARP de más de 6,000 mujeres, alrededor del 30% de las participantes mayores de 50 dijeron que se las discrimina regularmente por la edad. 

Incluso el hecho de que los lapsos de memoria se llaman "momentos de la tercera edad" refuerza estereotipos imprecisos sobre el deterioro cognitivo, señala Levy. 

Como profesora de Psicología y Epidemiología de Yale University, Levy contrasta el punto de vista estadounidense sobre el envejecimiento con el de Japón, que tiene la segunda expectativa de vida más larga del mundo. Los japoneses integran a las personas mayores en su cultura y celebran la vejez, observa ella.

“Tienen un feriado nacional para celebrar a las personas mayores y tratan a los centenarios como estrellas de rock en la televisión y los programas de telerrealidad”, explica Levy. “En los cómics populares en Japón, hay héroes de edad avanzada”.  

Revierte tus ideas negativas sobre el envejecimiento

Por suerte, las actitudes individuales sobre el envejecimiento no son inalterables. Es posible moldear y corregir tus ideas a cualquier edad, dice Levy, lo cual puede tener un efecto positivo. Ella ha demostrado en múltiples estudios que las personas expuestas a descripciones positivas sobre el envejecimiento mejoran la memoria, la velocidad al caminar, el equilibrio y la salud en general.

Muchos ya están bien encaminados. Un nuevo estudio “Second Half of Life Study” (La segunda mitad de la vida) de AARP y National Geographic reveló que los adultos mayores no solo pertenecen al grupo de edad que se siente más feliz, sino que 2 de cada 3 personas de 80 años o más dijeron que están viviendo la mejor vida posible, o algo que se le aproxima mucho.

“Lo importante de la investigación es que esas ideas sobre la edad son poderosas, pero maleables”, explica Levy. “Podemos cambiarlas”.

¿Listo para empezar a cambiar tus ideas? En su libro se incluye una guía completa de cómo hacerlo, pero puedes empezar con estos pasos.


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1. Anota en un diario tus ideas sobre la edad

Durante una semana, en un cuaderno o en tu teléfono inteligente, anota cada representación de la edad madura con la que te encuentres en la vida diaria, ya sea una imagen en una revista, un personaje mayor en un programa televisivo o una conversación que escuches en el supermercado. Para cada una, señala si fue una caracterización positiva o negativa.

Si fue negativa, dedica unos momentos a pensar si se podría haber presentado un mensaje alternativo, sugiere Levy. “Si miras un programa televisivo y el único personaje mayor es un director de escuela gruñón y desagradable, piensa si ese personaje podría haber sido un director que muestra fortaleza y sabiduría y que apoya a sus estudiantes”.

Como parte de ese ejercicio, también trata de fijarte si no aparecen personas mayores en las películas, los programas televisivos y otros medios. Las investigaciones indican que la ausencia de un determinado grupo de personas podría dar lugar a la marginación de ese grupo, dice ella.

Anotar en un diario las representaciones de la edad puede ser una manera impactante de adquirir más conciencia sobre los mensajes negativos que hay en la sociedad y de empezar a adquirir las habilidades para combatir algunos de ellos, señala Levy.

2. Recopila modelos positivos

Crea una lista de cuatro o cinco personas mayores a quienes admiras. Pueden ser de tu propia vida o de programas televisivos, de la historia, de libros o de la actualidad.

Para cada una de ellas escribe una o dos cualidades que admiras particularmente y que te gustaría reforzar en ti mismo. Tal vez sea su sentido del humor, su energía, su conocimiento de acontecimientos actuales o su empatía.

También podrías practicar esta actividad con un grupo, sugiere Levy. Invita a cenar a tus amigos y hablen sobre adultos mayores que son modelos positivos y lo que más admiran de ellos.

3.  La edad no siempre es la culpable

En su libro Levy cuenta la anécdota del desgarro muscular que sufrió mientras corría una carrera de 5 kilómetros. Al experimentar un intenso dolor en la rodilla, empezó de inmediato a lamentarse por su cuerpo que ya le fallaba en la mediana edad y se preguntaba si alguna vez podría volver a correr. Más tarde su hija señaló que la causa más probable de la lesión fue que Levy no hizo los ejercicios de precalentamiento necesarios antes de la carrera.

Fue un llamado de atención para Levy sobre cuán profundamente arraigados están los estereotipos de la discriminación por edad. Aunque ella se dedica a estudiar esos estereotipos, su primer instinto fue culpar a su cuerpo envejecido por la lesión. “Es fácil echarle la culpa a la edad misma en vez de a factores estructurales como la discriminación por edad”, señala.

Si no se contrarrestan esos pensamientos peligrosos, advierte Levy, pueden afectar cómo te sientes y actúas, y causarte problemas de salud con el tiempo.

Por eso, la próxima vez que tengas un lapso de memoria, recuerda que pueden suceder a cualquier edad. Si durante una cena tienes dificultades para oír a un amigo, ¿es posible que sea porque el ruido de fondo es demasiado fuerte? Trata de recordar que muchos de los problemas percibidos de salud y memoria surgen al menos en parte de las creencias discriminatorias por edad arraigadas en nuestra sociedad.

4. Identifica y desafía los estereotipos

Averigua la verdad de los estereotipos negativos sobre la edad y expresa tu opinión cuando alguien haga un comentario discriminatorio. En su libro Levy menciona 14 estereotipos sobre el envejecimiento, junto con la evidencia científica que los contradice.

Por ejemplo, la cognición no disminuye inevitablemente con la edad avanzada. En efecto, la evidencia indica que algunos tipos de cognición mejoran con la edad, incluida la conciencia crítica del propio pensamiento o aprendizaje —que los psicólogos llaman "metacognición"—, como tomar en cuenta múltiples perspectivas, resolver conflictos interpersonales y poder recordar conceptos no relacionados con experiencias específicas.

Otros estereotipos promueven la idea de que los trabajadores mayores no son tan eficaces en el trabajo y que las personas mayores son demasiado frágiles para hacer ejercicio.

Si no estás seguro si un comentario discrimina por edad, prueba a reemplazar la edad por el género. Es decir, si un empleador dice que prefiere a los trabajadores jóvenes en lugar de a los de mayor edad, pregúntate qué pensarías si dijera lo mismo de los hombres respecto a las mujeres. Si el comentario suena sexista, entonces sabrás que discrimina por edad.

5. Cultiva relaciones intergeneracionales

Las investigaciones muestran que en muchas partes del país, la segregación por edad está tan arraigada como la segregación racial, y que casi un tercio de las personas mayores de 55 años viven en comunidades integradas totalmente o casi por completo por residentes mayores de 55.

La segregación por edad puede exacerbar la discriminación de las personas mayores, dice Levy. “Si las personas, en especial los jóvenes, no tienen la oportunidad de interactuar con los mayores en la vida diaria, será difícil para ellos ver ejemplos que desafían algunos de los estereotipos negativos”.

Forjar relaciones con los integrantes de distintas generaciones puede ayudar a destruir las ideas negativas sobre la edad. Si pasas la mayoría del tiempo con personas de tu edad, Levy recomienda participar en actividades en las que puedas interactuar con personas de mayor y de menor edad que tú en la comunidad, como por ejemplo un programa de teatro comunitario o voluntariado en una entidad benéfica. 

6.  Trabaja para acabar con la discriminación estructural por edad

La mejor forma de eliminar los estereotipos negativos sobre la edad es acabar de una vez con la discriminación estructural por edad (en inglés), aconseja Levy. En su libro menciona docenas de cambios sociales que podrían ayudar a desmantelar este tipo de discriminación en la medicina, la educación, el trabajo, la publicidad, la cultura popular y más. Por ejemplo:

  • Acabar con la práctica de excluir a las personas mayores de los estudios clínicos.
  • Eliminar las reglamentaciones de zonificación que segregan y aíslan las viviendas para personas mayores e insistir en que el Gobierno disponga transporte público accesible e inclusivo en cuanto a la edad.
  • Exigir que las compañías de redes sociales prohíban las expresiones de odio discriminatorias contra la edad, tales como las declaraciones despectivas con la etiqueta #BoomerRemover (eliminador de baby boomers) en Twitter.
  • Fomentar la creación y venta de tarjetas de cumpleaños con mensajes positivos sobre la edad.
  • Incorporar la edad en los programas de capacitación y normas laborales sobre diversidad, equidad e inclusión.
  • Impartir capacitación geriátrica a los proveedores de atención médica para que estén mejor preparados para atender a los adultos mayores.

Levy aconseja que cada adulto considere abogar por cambios, incluso pequeños, para ayudar a desmantelar la discriminación estructural por edad.

“Lo ideal sería generar un movimiento social para trabajar juntos a fin de superar la discriminación por edad y las ideas negativas sobre la edad”, comenta. “Como sociedad, debemos abordar las desigualdades. Debemos hallar la forma de acercar a las generaciones y de promover los mensajes positivos sobre la vejez”.