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La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) podría ser la enfermedad más común de la que nunca has oído hablar.
Este trastorno —que ocurre cuando un exceso de grasa se acumula en el hígado de alguien que no bebe mucho— es la enfermedad hepática crónica más común, y afecta a aproximadamente al 34% de los adultos estadounidenses en 2020 (y se prevé que afecte al 41.4% para 2050). Aun así, la mayoría de las personas no han oído hablar de ella, incluso después de que cambiaran su nombre en 2023, de enfermedad del hígado graso no alcohólico a enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica.
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“El mayor problema es la poca conciencia que existe entre los médicos de atención primaria”, dice la Dra. Mary Rinella, profesora de Medicina y directora de la Metabolic and Fatty Liver Disease Clinic del Centro Médico de la Universidad de Chicago.
De hecho, las investigaciones sugieren (en inglés) que los médicos de atención primaria no siempre están seguros de qué pacientes deben hacerse la prueba de detección de la MASLD. (¿Por qué someter a los pacientes abstemios a pruebas de detección de enfermedades hepáticas?).
Para complicar aún más las cosas, las personas que tienen la enfermedad por lo general experimentan pocos síntomas, si es que presentan alguno. (¿Cómo puedes hablar con tu médico sobre una enfermedad que ni siquiera sospechas que tienes?).
“Es un mito común que solo el alcohol puede dañar el hígado o causar cicatrización —también conocida como cirrosis—, pero la verdad es que la acumulación de grasa es una causa principal del daño hepático y puede causar insuficiencia hepática y su complicación más temida, el cáncer de hígado”, dice la Dra. Ani Kardashian.
“De hecho, el hígado graso es la segunda causa más común de los trasplantes de hígado en Estados Unidos”, explicaKardashian, profesora adjunta de Medicina en la División de Gastroenterología y Enfermedades Hepáticas en la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California.
Es normal que el hígado tenga algo de grasa, pero si más del 5 al 10% del peso del hígado es grasa, sufres de lo que se conoce como hígado graso. La MASLD ocurre en personas que no beben mucho.
El riesgo de MASLD es mayor para las personas de 50 años o más, en particular las mujeres.
“A medida que los adultos envejecen, es más probable que sufran de presión arterial alta, diabetes, colesterol alto u obesidad, que son los principales factores de riesgo del hígado graso”, dice Kardashian. “En las mujeres, la menopausia conlleva un riesgo adicional. El estrógeno protege contra el hígado graso y la cicatrización del hígado... y una vez que las mujeres llegan a la menopausia, a medida que los niveles de estrógeno disminuyen, pierden ese efecto protector”.
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