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¿Se trata de una fractura por estrés?

Síntomas y signos de advertencia de esta frecuente lesión.


spinner image Un hombre se arrodilla para masajear su tobillo lastimado mientras camina por un sendero

Las fracturas por estrés son engañosas. A diferencia de una fractura común, que no tarda en manifestarse (el hueso se rompe inmediatamente al recibir el impacto), una fractura por estrés se toma su tiempo y progresa gradualmente durante varios días.

Ni siquiera entonces se detecta en las radiografías. Esto se debe a lo diminuta y microscópica que es la fisura —o grieta— en comparación con una fractura común, que es más visible en los estudios por imágenes.

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Las fracturas por estrés se sitúan en el extremo del espectro en una categoría que los expertos denominan “lesiones causadas por estrés”, que se producen cuando se ejerce demasiada presión sobre una parte determinada del cuerpo, explica el Dr. Murphy P. Martin III, profesor adjunto de Cirugía Ortopédica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Tulane. Cuando la parte afectada es el hueso, la sobrecarga adicional de estrés puede producir desde un hematoma hasta una pequeña fisura, también conocida como fractura por estrés.

No se necesita mucho para sufrir una de estas fracturas. “No hace falta que pases de caminar con frecuencia a entrenarte de repente para una maratón” para sufrir una fractura por estrés, señala el Dr. Anish R. Kadakia, profesor de Cirugía Ortopédica en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern. Puede ocurrir incluso con un pequeño cambio, sobre todo si la parte del cuerpo que soporta el estrés no tiene tiempo de curarse.

“Si sueles caminar 2 millas y ahora recorres 2½ millas, ese aumento repentino de la actividad puede sin duda causar una fractura por estrés”, dice Kadakia.

5 señales de advertencia de las fracturas por estrés 

  • Dolor que empeora durante la actividad física
  • Dolor al suspender la actividad física 
  • Dolor en reposo 
  • Inflamación
  • Dolor al tacto

¿Quién corre riesgo de sufrir una fractura por estrés?

Si ya sabes algo sobre las fracturas por estrés —es decir, que son frecuentes entre los atletas que compiten y quienes prestan servicio militar—, puedes pensar que no tienes nada que temer. Pues resulta que las personas mayores de 50 años también corren un riesgo particular de sufrir fracturas por estrés. Estas fracturas ocurren debido a la disminución de la masa ósea. A medida que disminuye la masa ósea, aumentan las probabilidades de sufrir una fractura por estrés.

“Con la edad, todos perdemos masa ósea”, comenta Kadakia. “A los 30 años, ya has acumulado todo el hueso que vas a acumular. Después de eso, se produce una lenta disminución”.

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Según las investigaciones, se calcula que la cantidad de adultos mayores de 50 años que tienen poca masa ósea alcanzará los 71.2 millones en el 2030 (un aumento del 29% frente al 2010), y se calcula que la cantidad de fracturas aumentará proporcionalmente, según un estudio que se publicó en la revista Journal of Biomedical Science.

Entre los grupos más vulnerables se encuentran las mujeres y las personas que tienen un bajo índice de masa corporal (IMC). “En la mayoría de los casos, las mujeres son cinco veces más propensas a sufrir fracturas por estrés que los hombres”, dice Kadakia. “Las mujeres corren más riesgo que los hombres porque pierden masa ósea con rapidez después de la menopausia”.

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En un estudio que se publicó en el 2022 en la revista Sports Health, los investigadores examinaron a más de 41,000 personas con fracturas por estrés, la mayoría de las cuales tenían más de 60 años y un IMC inferior a 30 (un IMC superior a 30 se considera obesidad). Concluyeron que la mayoría de las fracturas por estrés en los adultos mayores se producían en los que tenían un IMC bajo, especialmente las mujeres. “Hay una razón que lo explica”, dice Kadakia. “Las células grasas producen estrógeno, que contribuye a la formación de masa ósea. Por ese motivo las personas con más peso tienen mejor salud ósea que las personas más delgadas”.  

Otros factores de riesgo de las fracturas por estrés incluyen el uso de esteroides, el tabaquismo y la deficiencia nutricional de calcio, vitamina D y proteínas. En efecto, una reseña de investigaciones que se publicó en el 2019 en la revista Computational and Structural Biotechnology Journal sugiere que el consumo de proteína en una cantidad superior a la recomendada puede reducir el riesgo de fracturas de cadera y ayudar a mantener la densidad ósea en los adultos mayores.

Signos de advertencia de la fractura por estrés

Las fracturas por estrés se pueden producir en cualquier parte, pero suelen darse en los huesos que soportan peso, como los de la espinilla, el talón y el pie, indica Martin. Dado que “estas lesiones son casi siempre consecuencia del aumento de actividad, el diagnóstico se puede confundir con un esguince o una tendinitis, sobre todo en zonas como el pie, en las que se observan muchas otras lesiones que el uso excesivo causa en los tejidos blandos circundantes, como tendones y ligamentos”.

Algunos indicios de que el dolor se debe a una fractura por estrés:

  • El dolor comienza y empeora durante la actividad física.
  • Persiste incluso después de interrumpir la actividad que lo provoca.
  • Es más perceptible en reposo (lo que indica que la lesión ha progresado a una fase más avanzada, explica Martin).
  • Se produce inflamación en la zona afectada.
  • El hueso afectado duele incluso con el contacto más leve.
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Cuándo acudir al médico

Otro motivo por el que las fracturas por estrés son engañosas es que no se ven de inmediato en las radiografías. Sientes dolor, pero “no se verá ningún cambio en las radiografías hasta después de cinco o seis semanas”, señala Kadakia. “Una verdadera fractura por estrés es una fractura incompleta, lo que significa que el hueso aún no se ha partido por la mitad. Es una pequeña fractura microscópica, y no una gran fractura macroscópica del hueso. Esa es la razón por la que al principio no se observa en las radiografías”.

Eso no quiere decir que debas esperar para acudir al médico. “Si al cabo de una semana sigues teniendo dolor e inflamación, debes ir al médico”, aconseja Kadakia. Si el médico sospecha que se trata de una fractura por estrés, pero no puede verla en una radiografía, puede recomendarte una gammagrafía ósea o un estudio por resonancia magnética.

El objetivo del tratamiento es controlar el dolor, dar tiempo al hueso para que sane, evitar complicaciones (incluida la fractura completa) y restablecer el uso normal de la zona fracturada. La recuperación suele demorar de seis a ocho semanas.

“Según el hueso afectado y la etapa de la lesión, se pueden recomendar distintas opciones terapéuticas que abarcan desde el tratamiento no quirúrgico con reposo, un yeso o una férula hasta la intervención quirúrgica”, explica Martin. Esta intervención solo es necesaria en contadas ocasiones.

Esa es la buena noticia: “Las fracturas por estrés casi siempre se curan solas”, añade Kadakia.

Fractura por estrés o fractura por fragilidad: ¿cuál es la diferencia?

Hay una diferencia entre las fracturas por estrés y las fracturas por fragilidad. “Las fracturas por estrés se producen cuando el hueso normal soporta cargas anormales”, indica Martin. Por ejemplo, si de un día para otro aumentas de cero a diez tu rutina de ejercicios.

En cambio, las fracturas por fragilidad “se producen cuando un hueso anormal soporta cargas normales”, explica Martin. “Las fracturas por fragilidad son las que normalmente se producen cuando alguien se cae y se rompe la cadera. Son más frecuentes en las mujeres debido a los cambios hormonales que se producen con la edad en el organismo y que afectan la densidad ósea”.

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