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7 razones por las que siempre estás cansado

Lo que podría estar causando tu fatiga y cómo combatirlo.

Un hombre toma una siesta mientras un niño pequeño lo espía

JOSE LUIS PELAEZ INC/GETTY IMAGES

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David Levine se siente cansado —muy a menudo— y se queja de que apenas llega a ver el final de una película. Este periodista de 68 años que vive en Manhattan cree saber por qué: la noche que pasó en el laboratorio del sueño demostró que está al límite de tener apnea del sueño. "Pero ciertos medicamentos que tomo, en especial Lipitor, me cansan aún más", comenta. "Lo dejé durante dos meses y me sentí mucho mejor".

Levine no es el único. Las investigaciones sugieren que la fatiga (llamada "anergia" en la jerga médica) es común en casi el 50% de las personas mayores de 65 años, en comparación con los índices de la población en general, que oscilan entre el 10 y el 25%.

Sin embargo, la “fatiga no es la consecuencia natural de envejecer”, explica Barbara Resnick, codirectora del Biology and Behavior Across the Lifespan Organized Research Center en la Facultad de Enfermería de University of Maryland. "Está más relacionada con los cambios que ocurren por la edad y que se asocian comúnmente con las enfermedades".


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La fatiga es normal cuando uno está combatiendo algún tipo de enfermedad, desde infecciones hasta trastornos autoinmunitarios. Algunos tratamientos, como la quimioterapia, son notoriamente agotadores. Y, por supuesto, la fatiga también es un síntoma de COVID-19, aunque suele venir acompañada de signos más reveladores como fiebre y escalofríos, aun en los casos menores de la enfermedad causada por el coronavirus.

Más allá de eso, “todos nos sentimos cansados algunas veces”, dice la Dra. Suzanne Salamon, directora asociada de geriatría clínica en el Beth Israel Deaconess Medical Center en Boston. "Por lo general, la fatiga desaparece con el sueño o con el tiempo".

Pero si la fatiga inexplicada continúa más de unas pocas semanas, es hora de averiguar cuál es la causa. Aquí presentamos algunos posibles sospechosos (pero ten en cuenta que puede haber más de un culpable).

1. Tus medicamentos te roban energía

“Los adultos mayores toman muchos medicamentos y gran parte de estos tienden a provocar cansancio", explica Brenda Windemuth, directora del Adult Gerontology Primary Care Nurse Practitioner Program en la Facultad de Enfermería de University of Maryland. Los principales son: ciertos antidepresivos, ansiolíticos, antihistamínicos, esteroides, así como los medicamentos para la hipertensión arterial y el colesterol.

También crean problemas los antipsicóticos, los analgésicos, los medicamentos para las convulsiones y la quimioterapia. Otros medicamentos, como los diuréticos, contribuyen al agotamiento porque alteran el sueño. 

“No todos los medicamentos tienen los mismos efectos en todas las personas”, dice Salamon. "Si alguien comienza a tomar un medicamento nuevo y nota fatiga, debe avisarle al médico. A veces surte efecto tomarlo a la noche o reducir la dosis, pero otras veces hay que cambiar de medicamento". Ella recomienda llevar siempre contigo todos tus medicamentos —recetados y de venta libre— a las visitas al consultorio para que el médico pueda verificar dosis y duplicados.

Levine pudo tomar una dosis más baja de este medicamento para el colesterol sin privarse de los beneficios. Aunque todavía se siente un poco cansado, ha decidido continuarlo. "Vale la pena el inconveniente", dice. "Juego tenis y no quiero caer muerto en la cancha".

2. Tal vez debas mejorar tus habitos del sueño 

Muchos de nosotros simplemente no dormimos lo suficiente y pagamos el precio al día siguiente.

Con frecuencia, se debe a los malos hábitos de sueño. Si estás en la cama y no puedes dormir, Resnick aconseja levantarte y hacer algo hasta sentir cansancio y luego volver a intentar conciliar el sueño. "El otro error grande que comete la gente es estar echado todo el día y pretender dormir a la noche", observa. "Solo pasa tiempo en la cama cuando sea la hora de dormir. A algunas personas les gusta controlar el mundo desde la cama".

Otros consejos: mantén un horario de sueño regular y evita el alcohol a la noche. Considera llevar un diario de sueño para identificar factores —alimentos, bebidas, medicamentos— que tal vez te estén impidiendo un sueño profundo. Ten en cuenta que, con la edad, tal vez no necesites dormir de siete a nueve horas como antes, dice Windemuth.

Otro culpable es la apnea obstructiva del sueño. Los pacientes pueden despertarse hasta 30 veces por hora cuando los tejidos blandos de la garganta se relajan y obstruyen las vías respiratorias al dormir. Por eso, al día siguiente están exhaustos.

Roncar con fuerza es una pista. El diagnóstico puede confirmarse al pasar la noche en un laboratorio del sueño. El tratamiento estándar, con la máquina de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP), significa usar una máscara sobre la nariz para forzar el aire a la garganta y mantener abiertas las vías respiratorias.

3. Te faltan nutrientes clave 

Las personas mayores de 50 años son más propensas a tener deficiencias de nutrientes —en especial de las vitaminas B12 y D, hierro y ácido fólico— que causan fatiga. Si tu médico sospecha esa deficiencia, te enviará a hacerte un análisis de sangre y tal vez debas tomar un suplemento.


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4. Estás anémico

Eso significa que tienes insuficientes glóbulos rojos o que estos contienen poca hemoglobina, cuya función es transportar oxígeno por el torrente sanguíneo. El resultado es la fatiga.

Con un simple análisis de sangre tendrás el diagnóstico, tras el cual tu médico investigará los posibles motivos de la anemia y puede tratarte con pastillas de hierro. 

Hay tres razones principales por las que los adultos mayores se tornan anémicos. La enfermedad renal es una de ellas. Si tus riñones no están funcionando bien, tal vez no puedan ayudar al cuerpo a producir los glóbulos rojos que necesita. “También puede deberse a la pérdida de sangre en otra parte, por lo general a lo largo del tracto gastrointestinal”, dice Resnick, “o bien en la médula ósea, lo cual podría ser por un tumor maligno”.

5. Tienes un problema cardíaco o pulmonar

Los problemas cardíacos —que incluyen insuficiencia cardíaca, enfermedad de las arterias coronarias, enfermedad de las válvulas cardíacas, asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica— están entre las causas más comunes de fatiga en las personas mayores.

La enfermedad cardíaca puede hacer que el corazón bombee sangre con menos eficiencia y que se acumule líquido en los pulmones. Esto, a su vez, da como resultado la dificultad para respirar y menos suministro de oxígeno al corazón y a los pulmones. Por eso, es importante seguir las indicaciones del médico en cuanto al tratamiento.

6. Estás ansioso o deprimido

“La depresión, sentirse solo y otros asuntos psicosociales son un factor enorme en los adultos mayores”, dice Windemuth. "Las personas están perdiendo a sus amigos y cónyuges. Las están desarraigando de su hogar o tienen que ingresar a un centro de vida asistida. Eso puede conducir a la fatiga".

Los medicamentos antidepresivos a veces son la clave. “También aconsejamos a las personas que salgan, participen más y encuentren cosas que realmente disfruten", añade Windemuth.

Paradójicamente, el ejercicio puede marcar una enorme diferencia. “Lo mejor para la fatiga es la actividad física, cualquiera que sea el problema subyacente”, dice Resnick. "La meta debería ser 30 minutos por día de actividad moderada".

Jugar tenis ha sido una salvación para Levine porque lo ayuda a mantener su nivel de energía. "Si hago ejercicio por la tarde, me siento mejor", comenta.

7. La COVID podría ser la causa

Cuando los síntomas de la COVID-19 persisten mucho después de la enfermedad inicial de una persona, la fatiga es una queja muy común. “Las estimaciones de la prevalencia varían, pero algunas fuentes sugieren que más del 50% de todos los sobrevivientes de COVID se ven afectados por la fatiga persistente”, dice el Dr. John Baratta, fundador y codirector de la UNC COVID Recovery Clinic de UNC Health, Carolina del Norte. “En nuestra clínica de COVID prolongada, más del 90% de los pacientes padecen este síntoma”.

Antes de tratar la fatiga, los médicos primero investigan otros posibles factores que pueden estar contribuyendo al cansancio extremo, como la apnea del sueño, la depresión y el dolor crónico, dice el Dr. Benjamin Abramoff, director de la Post-COVID Assessment and Recovery Clinic en Penn Medicine, Filadelfia. Entonces, te pueden recetar fisioterapia o un programa de ejercicio incremental, donde la duración y la intensidad de la actividad aumentan gradualmente. Ambos pueden mejorar la resistencia, pero es importante moderar el ritmo para evitar agravar los síntomas o el riesgo de sufrir una recaída, dice Baratta.

“También hemos encontrado que ciertos medicamentos pueden ser beneficiosos, como los antidepresivos y los estimulantes, en ciertas situaciones”, agrega Baratta. Estos incluyen ciertos antidepresivos en la clase de ISRS (inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina) y estimulantes como los que se usan para tratar el trastorno por déficit de atención.

Si sufres de fatiga relacionada con la COVID prolongada, pregúntale a tu médico sobre estas estrategias o considera hacer una cita en una clínica pos-COVID. Estos programas suelen adoptar un enfoque multidisciplinario para tratar los síntomas duraderos de la enfermedad, incluida la fatiga.