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Los editores pidieron a los miembros del Grupo de conversación para cuidadores familiares de AARP (en inglés) y a otros cuidadores que enviaran preguntas apremiantes que les gustaría que el terapeuta familiar y psicólogo clínico Barry Jacobs (en inglés) contestara en su columna. Jacobs abordó este delicado tema.
Pregunta: Mi esposo tiene demencia vascular. Cuando no puede encontrar cosas o está confundido sobre dónde está, me acusa de esconderlas o moverlas. Tiene mal genio, así que no discuto con él, pero no sé qué decir. Realmente estoy cansada de que me grite. No me inscribí para esto. Tengo 85 años y él tiene 84.
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(Esta carta fue editada por longitud y claridad).
Jacobs: ¿Cansada de eso? Debes estar totalmente harta. Nadie merece ser acusado sin razón ni que le griten de esa manera, especialmente no una esposa leal que sigue ahí como su cuidadora constante. Es injusto y duele. Pero, como probablemente sabes, esta es una situación común para cuidadores de adultos con demencia cuyas personalidades y comportamiento han sido alterados por su enfermedad.
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Aunque antes podían haber sido lúcidos y confiados, las personas en las etapas moderadas de la demencia frecuentemente están confundidas y paranoicas. Aunque antes podían ser de carácter tranquilo y relajado, ahora a menudo se alteran fácilmente. Para complicar aún más las cosas para sus cuidadores, no es raro que pierdan la capacidad de inhibir sus peores impulsos y, como resultado, tiendan a desahogarse con frustración hacia otros, específicamente el cónyuge o el hijo adulto que está física y emocionalmente más cerca de ellos. Parecen no darse cuenta del dolor que están causando.
Por tu breve descripción, parece que tu esposo encaja en muchas de estas características. Si es así, entonces tu decisión de evitar discutir con él es muy buena. Es poco probable que entienda la lógica de lo que estás diciendo y probablemente responda con más agitación y agresión a cualquier cosa que perciba como contraria. Calmarlo es una mejor estrategia, aunque no es fácil. Es probable que todavía grite a veces porque seguirá perdiendo cosas y se frustrará. ¿Qué puedes decir o hacer, si acaso, para reducir su comportamiento desagradable? Hay varios enfoques psicológicos, conductuales y médicos que pueden aliviar parcialmente esta situación terrible, aunque no la resuelvan por completo.
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