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Guías para el cuidado de una persona mayor: aprovecha estos recursos e información.

 

El cuidado a larga distancia: 5 pasos clave para brindar atención desde lejos

Es crucial tener comunicación constante y un equipo de confianza.

Mujer con cara de preocupación

JGI/Jamie Grill/Blend Images via Getty Images

In English | Más de uno de cada diez cuidadores familiares viven al menos a una hora de distancia de su familiar enfermo o de mayor edad, y muchos atienden a un ser querido a cientos de millas de distancia.

Los cuidadores a larga distancia tienen las mismas inquietudes y presiones que los que viven cerca de la persona que cuidan... e incluso más. Por ejemplo, gastan casi el doble en cuidados que las personas que cuidan a un ser querido cercano porque es más probable que necesiten contratar ayuda, tomar licencia en el trabajo y pagar por los viajes.

A menudo, el reto más significativo que enfrentan puede ser mantenerse informados y tener la tranquilidad de que la persona que necesita cuidados está en buenas manos. Por eso los cuidadores a distancia no pueden prescindir de buena comunicación y un equipo local sólido.

A continuación, cinco pasos para mantenerte informado y eficaz como cuidador a distancia y consejos para poner en práctica las medidas.

1. Establece el acceso

Tener buenos canales de información y autoridad legal para tomar decisiones financieras y de salud es importante para todos los cuidadores principales, pero lo es aún más para aquellos que manejan la atención a distancia. Trata de organizar todo lo posible durante una visita en persona, cuando puedas trabajar con tu ser querido para localizar, organizar y completar la documentación necesaria.

  • Comienza la conversación sobre el dinero. A menudo, hablar de finanzas es difícil, pero es necesario conocer el terreno. Elabora un plan con tu ser querido sobre cómo pagar el cuidado de la salud y los gastos diarios. Considera lo que hay disponible en ahorros e inversiones, la cantidad de los pagos principales como la vivienda, y si tu ser querido tiene seguro de cuidados a largo plazo.
  • Solicita acceso a la información. Pídele a tu ser querido que firme los formularios o haga las llamadas necesarias para autorizar a médicos, hospitales y empresas de seguros de salud a compartir información contigo u otro familiar de confianza. No te olvides de cosas como bancos y servicios públicos: puede que termines siendo quien paga las cuentas.
  • Atiende los asuntos legales. Si tu ser querido aún no ha designado un poder notarial duradero para tomar decisiones financieras y de atención médica, pregunta si tú u otra persona de confianza puede asumir ese papel. Si tu ser querido no ha seleccionado un apoderado y, por motivos de deterioro cognitivo o físico, ya no es capaz de escoger uno, los tribunales tendrán que intervenir.
  • Familiarízate con lo básico para emergencias. ¿Puede alguien más entrar a la casa en una situación de urgencia? ¿Hay un juego adicional de llaves (que incluya la llave del auto) guardado en algún lado? ¿Hay una alarma antirrobo en la propiedad, y cuál es el código? Mantén a la mano el número de teléfono de un vecino amable, y pídele al vecino que haga lo mismo con tu teléfono.

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2. Crea un equipo

Si bien puedes realizar muchas tareas importantes a distancia, como pagar las cuentas y pedir el surtido de recetas, necesitarás que otros sean tus ojos, tus oídos y, a veces, tus manos. Es natural que los cuidadores a larga distancia se sientan culpables de delegar ciertas tareas, pero no trates de hacerlo todo, en especial si tu ser querido tiene problemas de salud graves o complicados.

  • Forma tu equipo. Más allá de los profesionales médicos, es importante recurrir a otros para formar una red más extensa de amigos, familiares y recursos comunitarios que puedan ayudarte. Recuerda considerar a tu ser querido como parte del equipo.
  • Define los papeles. Pregunta qué tareas, grandes o pequeñas, los miembros del equipo están dispuestos y son capaces de hacer. Quizás a un vecino no le moleste cortar el césped. Otro miembro de la familia podría ofrecerse como voluntario para llevar a tu ser querido a las citas con el médico.
  • Mantén una lista. Haz una lista de información de contacto para todos y mantenla actualizada. La lista debe incluir ayudantes contratados, como la persona que limpia la casa o pasea al perro. Asegúrate de decirles cómo contactarte.

Dónde están los cuidadores

Según los datos más recientes disponibles (2015), aproximadamente 1 de cada 8 cuidadores familiares vivía a más de una hora —en auto— de la persona que cuidaban.

  • el 34% vivían en el mismo hogar
  • el 40% vivían a menos de 20 minutos
  • el 13% vivían entre 20 y 60 minutos
  • el 4% vivían a 1 o 2 horas
  • el 7% vivían a más de 2 horas
  • el 1% no estaban seguros de la distancia

Fuente: Caregiving in the U.S., AARP/National Alliance for Caregiving

3. Encuentra a un coordinador local

A menudo puede ser útil contar con un administrador de cuidados local que pueda proporcionar conocimientos locales y ayudar con la logística del cuidado.

Una opción es contratar a un profesional de cuidado de buena reputación, a menudo llamado gerente de cuidados geriátricos, administrador de cuidados para personas de edad avanzada, o navegador o coordinador para el cuidado de adultos mayores. Estos profesionales, a menudo enfermeros licenciados o trabajadores sociales, también pueden ser valiosos mediadores objetivos cuando los familiares no están de acuerdo con las decisiones de cuidado o cuando te enfrentas a decisiones difíciles, como, por ejemplo, si ya no resulta seguro que tu ser querido viva en su hogar.

  • Verifica sus credenciales. Busca certificaciones profesionales; por ejemplo, de la National Academy of Certified Care Managers, la Commission for Case Manager Certification o la National Association of Social Workers. Considera cuánto tiempo ha estado en el campo la persona y solicita referencias. La Aging Life Care Association, un organismo de membresía profesional, tiene una herramienta de búsqueda para ayudarte a encontrar profesionales de atención de la tercera edad certificados en tu localidad (enlaces en inglés).

  • Conversa sobre la disponibilidad y las áreas de especialización. Los administradores de cuidados certificados ofrecen una amplia variedad de servicios, desde unas pocas horas de consulta para desarrollar un plan de atención hasta el manejo completo de la atención de tu ser querido. Esto podría incluir contratar y supervisar a los que cuidan en el hogar e interactuar con profesionales médicos, contadores y personas con poder notarial.

  • Considera los costos. Los administradores de cuidados suelen cobrar entre $50 y $200 por hora. Ni Medicare ni la mayoría de los planes de seguros de salud cubren este servicio. Pero si puedes darte el lujo de pagarlo, un administrador de cuidados con experiencia podría ahorrarle a tu familia tiempo, dinero y estrés, incluso con una consulta breve. 

4. Mantente informado

Establece maneras habituales de comunicarte con tu equipo local y con tu ser querido, ya sea por medio de aplicaciones para organizarse, correos electrónicos grupales o herramientas sociales como FaceTime y Skype.

  • Aprovecha la tecnología. Con el permiso de tu ser querido —o del apoderado legal— puedes comprar herramientas, tales como monitores de video, rastreadores de actividad que se llevan puestos, cerraduras remotas de puertas para evitar deambular (si el receptor del cuidado tiene demencia), e incluso dispensadores electrónicos de píldoras que pueden notificarte si alguien se ha tomado los medicamentos recetados.

  • Busca maneras de coordinar. Crea un grupo de correo electrónico para mantener al tanto a todos. Las herramientas de programación en línea como Lotsa Helping Hands hacen que sea fácil para ti y tu equipo mantenerse al día sobre quién está haciendo qué y cuándo.

  • Averigua sobre la política de licencia laboral. Puede que reúnas los requisitos para obtener tiempo libre no remunerado para brindar cuidados en virtud de la Family and Medical Leave Act (Ley de licencias familiares y médicas). Si no, averigua si puedes hacer arreglos para trabajar a distancia cuando salgas de la ciudad para una visita de cuidado.

5. Aprovecha al máximo las visitas

Nada reemplaza una visita en persona. Cuando puedas ir de visita, lleva una lista de las cosas que necesitas saber o hablar.

Trata de alargar la visita para que puedas pasar tiempo con tu ser querido y también programar citas clave en persona relacionadas con su bienestar. Sentarte a conversar con alguien es mucho más personal y revelador que una llamada telefónica.

  • Conoce a proveedores de atención actuales y potenciales. Tal vez te convenga entrevistar a posibles asistentes para el cuidado de salud en el hogar o empleados de limpieza, o reunirte con trabajadores sociales u otros profesionales de la salud que atienden a tu ser querido para hablar sobre cualquier inquietud.

  • Fíjate si hace falta ayuda adicional. ¿Gotea un grifo o hace falta cortar el césped? ¿Parece que a tu ser querido le cuesta trabajo realizar ciertas tareas, como lavar la ropa o ir al supermercado? Ayuda con las tareas mientras estés allí, pero también evalúa si necesitas encontrar a alguien local para que ayude en el día a día.

  • Busca indicios de maltrato o abuso. Pide ver la cuenta de cheques de tu ser querido y asegúrate de que no haya nada fuera de lo normal, y está atento a las señales de advertencia de maltrato físico o emocional, como moretones, lesiones inexplicables o un cambio abrupto en la personalidad. Ten mucho cuidado si tu ser querido menciona a alguien a quien tú nunca has conocido que ha sido especialmente “servicial”.

  • ¡Diviértanse juntos! Aunque quizás tengas muchas tareas prácticas para completar en tu lista, es importante que pases ratos agradables con tu ser querido, que podría tener poca movilidad y sentirse aislado. Reserva unas cuantas horas para salir a comer o ir al cine, o invita a los vecinos a una cena donde cada persona lleve un plato para compartir.

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