En marzo del 2025, había 68.6 millones de personas en Medicare; el 90% de ellas tienen al menos 65 años. (Originalmente diseñado para personas mayores de 65 años, la cobertura de Medicare se extendió en 1972 para cubrir a personas más jóvenes que tienen ciertas discapacidades o enfermedades crónicas).
El pago mensual del Seguro Social que recibe cada beneficiario es una función de sus ganancias salariales anuales, la cantidad de años que trabajó y la edad a la que comienza a recibir los beneficios. En junio del 2025, el beneficio promedio era de $2,005 por mes, o $24,060 por año; la cantidad más alta que un beneficiario puede recibir este año es $5,108 al mes, poco más de $61,000 al año.
A medida que la población de Estados Unidos envejece, está claro que la cantidad de personas que necesitarán el Seguro Social y Medicare será mayor. Y eso plantea una pregunta crucial: ¿el Seguro Social y Medicare seguirán estando allí de la misma manera para nosotros?
La respuesta gira alrededor de los fundamentos económicos de ambos sistemas.
La importancia de los fondos fiduciarios
El Seguro Social se financia independientemente, principalmente por un impuesto específico sobre la nómina. En la actualidad, el impuesto del Seguro Social es del 12.4%, hasta el límite máximo de ingresos ($176,100 en el 2025); una mitad la paga el trabajador y la otra mitad la paga el empleador. (Las personas que trabajan por cuenta propia pagan el 12.4% completo sobre sus ingresos netos, pero reciben un crédito parcial en su declaración de impuestos sobre los ingresos.)
Medicare tiene múltiples fuentes de financiamiento, incluidas las primas mensuales; su impuesto es del 2.9%, que también se divide equitativamente entre el trabajador y el empleador. La tasa es más alta para los trabajadores que ganan $200,000 o más.
Estos ingresos fiscales, que ahora superan $1.6 billones cada año, se vierten en fondos fiduciarios, que han ido acumulándose a lo largo de los años. Los fondos de reserva que no se usan para pagar beneficios se invierten en bonos del Tesoro de EE.UU. Los fondos son grandes; en el 2024, el Gobierno informó que había casi $2.8 billones en los fondos fiduciarios del Seguro Social y unos 400,000 millones en los fondos de Medicare.
Pero esos grandes fondos no son lo suficientemente grandes.
Después de tener un superávit creciente durante décadas —es decir, recaudaban más en impuestos que lo que pagaban en beneficios—, ambos planes federales de seguro ahora gastan más de lo que ganan. Desde el 2021, cada año han retirado dinero de los fondos fiduciarios para ayudar con el pago de beneficios.
Y el futuro se presenta complicado. El informe más reciente de los administradores del Seguro Social, del 2025, dice que los fondos fiduciarios combinados del Seguro Social —uno para prestaciones de jubilación y supervivencia, y el otro para prestaciones por discapacidad, se quedarán sin fondos en 2034, dentro de nueve años y un año antes de lo proyectado para 2024. Los fideicomisarios de Medicare afirman que el Fondo Fiduciario de Seguro Hospitalario, que financia la Parte A de Medicare, se quedará sin fondos en 2033, dentro de solo ocho años y tres años antes de lo proyectado el año pasado..
‘Es necesario conservarlos’
El agotamiento de los fondos fiduciarios no significaría el fin de los programas; todavía tendrían la mayor parte de los ingresos anuales que reciben por los impuestos sobre la nómina.
Pero los ingresos fiscales no serán suficientes para cubrir todos los costos. Si el Congreso no encuentra una manera de cubrir el déficit, se proyecta que los beneficios del Seguro Social podrían cortarse por 19% en el 2034, mientras que Medicare solo podría cubrir el 89% de los gastos de hospital, por lo que los participantes de Medicare podrían tener que pagar más de sus facturas médicas.
Esta amenaza se ha convertido en una preocupación importante para AARP, dice Nancy LeaMond, directora de Activismo Legislativo y Compromiso de la organización.
"Estos dos programas han protegido la calidad de vida de los adultos mayores", observa LeaMond. “Por eso es necesario conservarlos. La tarea número uno es asegurar la solvencia de los programas para los beneficiarios actuales, pero también para las generaciones futuras. Para eso, tenemos que asegurar que los fondos fiduciarios sean estables”.
Una preocupación, dice LeaMond, es que "tendemos a llegar al límite cuando se trata de abordar problemas importantes". Por eso AARP está poniendo de relieve el problema ahora.
“La prioridad número uno es garantizar la solvencia de los programas tanto para los beneficiarios actuales como para las generaciones futuras. Para lograrlo, debemos asegurarnos de que los fondos fiduciarios sean estables”.
"Creemos que el 90.º aniversario es el momento para expandir la concientización sobre la necesidad de resolver los problemas de financiación. Nos encantaría ver que los líderes bipartidistas trabajen en esto. Y también tiene que haber liderazgo presidencial".
El bipartidismo en la década de 1980 trajo una solución
A quienes están preocupados por el agotamiento de fondos del Seguro Social y Medicare quizás les ayude saber que ya hemos estado aquí antes.
La Administración del Seguro Social publica una tabla histórica que muestra los ingresos y costos de los fondos fiduciarios del seguro por edad avanzada, el seguro de sobrevivientes y el seguro de discapacidad a lo largo de las décadas. Las gráficas muestran que los fondos generalmente tuvieron balance positivo desde su inicio hasta mediados de los años 70.
Entonces, cuando las condiciones económicas afectaron negativamente los ingresos fiscales, los fondos fiduciarios comenzaron a desembolsar más de lo que recibían, tal como sucede hoy. En 1977, el Seguro Social gastó $5,200 millones más de lo que recibió, y cubrió el déficit con los fondos fiduciarios. Para 1983, los fondos fiduciarios estaban a meses de llegar a cero, una crisis más aguda que la que enfrentamos hoy.
El comienzo de la década de 1980 fue un momento de división partidista bastante aguda en nuestro país, con un republicano conservador, Ronald Reagan, en la Casa Blanca y un demócrata liberal, el presidente de la Cámara de Representantes Thomas P. "Tip" O'Neill Jr. como la fuerza dominante en el Congreso. Pero ante la necesidad de salvar este programa esencial, el presidente, por la derecha, y el líder del Congreso, por la izquierda, se unieron en el centro.
Su plan —que incluye aumentar gradualmente la edad de jubilación, incrementar el impuesto sobre la nómina para algunos trabajadores y hacer que los contribuyentes de alto nivel paguen impuesto a los ingresos sobre sus beneficios del Seguro Social— fue aprobado por el dividido Congreso con apoyo bipartidista y mantendría al Seguro Social solvente durante más de 40 años.
Pero los fondos fiduciarios están enfrentando desafíos otra vez. En un año de grandes aniversarios tanto para el Seguro Social como para Medicare, está claro que es necesaria la acción política para mantenerlos con la solvencia necesaria para garantizar que las personas mayores continúen recibiendo los beneficios que se han ganado y la seguridad financiera y de salud que estos programas han proporcionado durante décadas.
Eso requerirá la clase de compromiso político que no es común hoy en día y que es motivo de preocupación para algunas personas.
"Nunca he sido política", dice Haupt, en St. Louis. "Pero ahora estoy preocupada. Muchos de nosotros dependemos del Seguro Social y de Medicare. ¿Las personas que están en el poder se ocuparán de nosotros, como prometieron?".
Esta historia, publicada originalmente el 30 de abril de 2025, se actualizó con la información más reciente sobre la inscripción, los beneficios y los informes de los fideicomisarios de Medicare y el Seguro Social, además de información adicional sobre el 60.° aniversario de Medicare.
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