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Cómo mantener la agudeza mental

A medida que el cerebro envejece póngase a prueba con chistes, nombres y alguna otra información.

In English | ¿Cuántas veces ha escuchado un chiste gracioso pero luego olvida cómo culmina? Si su memoria para chistes y otra información importante no es tan aguda como solía ser, deje de dudar y, en cambio, comience a practicar con preguntas usted mismo.

Vea también: Coma para disminuir riesgo de demencia.

Las investigaciones demuestran que el preguntarse uno mismo acerca de la información que intenta recordar —ya sea la culminación de un chiste, el nombre de la persona que acaba de conocer o el pedido que su jefe le hizo— es una de las mejores maneras de asegurarse que esa información quede realmente en su memoria.

El 20 de enero, en el periódico Journal, investigadores informaron que en un estudio reciente, que compara distintas estrategias para estudiar para una prueba corta de Ciencias, los estudiantes universitarios obtuvieron mejores resultados cuando, al estudiar, se hacían preguntas cómo práctica sobre el material que estudiaban.

Los psicólogos Jeffrey Kapicke y Janell Blunt de la Purdue University informan que contestar preguntas de examen requiere recuperar información de la memoria, y esta técnica es más útil que únicamente revisar el material. El equipo también afirma que las buenas preguntas de examen requieren que los estudiantes reconstruyan lo que saben, lo que en sí mismo aumenta el aprendizaje.

Estudios recientes descubrieron que, a pesar de la popularidad de los “juegos para el cerebro”, que permiten formar músculos mentales, estos tienden a reforzar solo las destrezas específicas que se usan en ese juego en particular.

Por otro lado, según Henry Roediger III, de la Washington University, y Andrew Butler, de la Duke University, en un artículo que publicaron en el ejemplar del 15 de enero de Trends in Cognitive Science, hacerse preguntas uno mismo lo ayudará a recordar la información por más tiempo.

Roediger y Butler informaron que los experimentos han demostrado que practicar con preguntas puede hasta más que triplicar el recuerdo de una persona, en comparación con únicamente revisar el material.

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Las pruebas funcionan igual de bien, ya sea que alguien le haga preguntas o que sea usted mismo quien se evalúe. Así es como funciona: antes de entrar a una fiesta (o a un evento) donde le presentarán personas nuevas cuyos nombres desea recordar, recuérdese a usted mismo hacerse pruebas de la información.

Entonces, cuando conozca a alguien, use el viejo truco de repetir el nombre de la persona inmediatamente, aun si solo dice: “Un placer conocerlo, Sam”. Después de un minuto o dos, repita el nombre para usted mismo. Repítalo tantas veces como lo necesite, aumentando gradualmente el tiempo entre las repeticiones, hasta llegar a casi 10 minutos entre una y otra.

“Es bueno esperar lo suficiente como para que resulte difícil recuperar la información, pero mientras todavía pueda hacerlo”, señala David Balota de la Washington University. “El mejor procedimiento es conocer lo que funciona para su memoria”.

Si está leyendo algo que realmente desea recordar, no se moleste en leerlo varias veces, afirma David Gallo de la University of Chicago. En cambio, léalo una vez y luego hágase preguntas sobre el texto. Considere la posibilidad de hacer fichas nemotécnicas, una técnica de auto evaluación que el tiempo ha honrado.

También ayuda hablar acerca de lo que se intenta recordar. En una fiesta usted y su cónyuge o amigo pueden consultarse el uno al otro, y repasar los nombres de las personas que acaban de conocer.

O, si a usted y a su cónyuge les gusta leerse el uno al otro trozos de noticias interesantes del periódico en voz alta, la próxima vez cuéntele lo que leyó usando sus propias palabras. Luego, verifique dos veces la información para asegurarse de que los datos eran correctos. Los expertos sostienen que, a medida que uno envejece, resulta clave realizar pruebas de exactitud.

David Gallo también dice que, debido a los cambios del cerebro, es menos probable para las personas mayores recordar detalles en comparación con las más jóvenes, lo cual los hace más susceptibles a recordar incorrectamente.

Por qué el hacerse pruebas más de una vez funciona

Un estudio publicado en el ejemplar de Science del 15 de octubre del 2010 demuestra que hacerse pruebas una y otra vez ayuda, gracias a las señales de la memoria que formamos cuando intentamos recordar alguna información.

Los investigadores informan que, cuando uno se hace preguntas repetidamente, es más probable que recuerde esas señales de la memoria y estas serán más propensas a activar su memoria. Además, recordar con éxito esas señales podría facilitarle el recordar en el tiempo. Finalmente, equivocarse en una prueba podría forzar al cerebro a moverse a una señal más efectiva.

Durante este estudio, los investigadores les pidieron a los estudiantes universitarios que memorizaran pares de palabras en swahili y en inglés. Los investigadores alentaron a los estudiantes a pensar en señales de memoria que, en este caso, fueron palabras que parecían o sonaban como la palabra en swahili, pero tenían un significado similar al de la palabra en inglés. Por ejemplo, una pista para el par “wingu-cloud” podría ser “wing”.

Katherine Rawson, de la Kent State University, y Mary Pyc, de la Washington University, informaron que, en un examen final, los estudiantes, a los que se les había asignado que practicaran la prueba de emparejamiento de palabras, obtuvieron mejor puntaje que los que solo habían estudiado varias veces los pares. Rawson afirma que estos descubrimientos también aplican para personas mayores. Además, añade, la importancia de estas señales es una buena noticia para la gente mayor, ya que la investigación demuestra que el envejecimiento no inhabilita la capacidad de una persona para usarlas.

Gallo guarda todo lo que necesita recordar en su iPhone o en su correo electrónico. Intenta usar activadores de la memoria, tales como formarse una imagen de lo que quiere recordar, “pero el problema es que siempre me olvido de hacerlo”, cuenta. Y apenas tiene 35 años.

Tina Adler es escritora independiente y cubre temas de la salud, la ciencia y el medioambiente.

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