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Los adultos mayores tienen dificultades para encontrar atención de salud mental asequible

Un nuevo informe indica que Medicare no brinda suficiente cobertura, mientras que la ansiedad y la depresión están en aumento.

Una mujer mayor mira por una ventana, con cara de tristeza

SHAPECHARGE / GETTY IMAGES

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El número de personas diagnosticadas con problemas de salud mental, como depresión y ansiedad, ha alcanzado nuevos récords durante la pandemia de COVID-19. Eso ha aumentado inevitablemente la demanda de tratamiento en un sistema de atención médica que ya era deficiente, en particular con respecto a la salud mental de los adultos mayores de nuestro país, según un nuevo informe del Commonwealth Fund (en inglés), una fundación con sede en Nueva York que apoya los esfuerzos para brindar mejor acceso a atención médica de alta calidad en Estados Unidos

El informe, que comparó las necesidades de salud mental de los adultos mayores y el acceso al tratamiento en Estados Unidos y otros países de altos ingresos”, analizó los resultados de una encuesta de más de 18,000 adultos de 65 años o más en 11 países de altos ingresos, entre marzo y junio del 2021. Los investigadores compararon a beneficiarios de Medicare en Estados Unidos con adultos mayores en lugares como el Reino Unido, Francia y Alemania en cuanto a su salud mental y su capacidad para acceder al tratamiento y costearlo.

Aunque casi todos los adultos mayores de 65 años en Estados Unidos tienen cierta cobertura de salud mental por medio de Medicare, el informe sugiere que es inadecuada.


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En Estados Unidos, “los beneficiarios de Medicare tienen más probabilidades de reportar problemas emocionales o de ser diagnosticados de un problema de salud mental, en comparación con los adultos mayores en otros países de altos ingresos”, dice Munira Gunja, autora principal del informe e investigadora sénior del Programa Internacional de Política y Prácticas de Salud del Commonwealth Fund.

Más de una cuarta parte de los adultos mayores en Estados Unidos dijeron que tienen necesidades de salud mental, que se definen como una enfermedad diagnosticada —como ansiedad o depresión— o una enfermedad emocional autoreportada.

La encuesta también determinó que los beneficiarios de Medicare (26%) eran más propensos a aplazar o no buscar atención de salud mental necesaria debido a los costos, en comparación con menos de 1 de cada 10 adultos mayores en el Reino Unido, Francia, Alemania y Suecia.

“Este es un problema que no vemos en otros países”, dice Gunja.

También es preocupante la gran disparidad en las necesidades de salud mental y el acceso a tratamientos entre grupos étnicos y raciales. Los hispanos en Estados Unidos son más propensos a ser diagnosticados de una enfermedad mental y a reportar problemas emocionales, y el 42% de los hispanos encuestados reportaron una necesidad de servicios de salud mental.

Barreras de costo

A pesar de tener cierta cobertura, “es demasiado costoso para los adultos mayores obtener la atención adecuada que necesitan”, dice Gunja. “Medicare cubre los servicios preventivos básicos, como las pruebas de detección de abuso de sustancias y las evaluaciones de depresión. Pero más allá de eso, una vez que recibes un diagnóstico de salud mental, no sabes con certeza si obtendrás cobertura o si podrás pagar el cuidado que necesitas; por ejemplo, atención psiquiátrica o los medicamentos adecuados”.

Y es posible que los planes suplementarios no ayuden, dice Dan Adcock, director de relaciones gubernamentales y políticas para el National Committee to Preserve Social Security & Medicare. “Dependiendo del tipo de seguro de Medigap que combines con el programa de Medicare tradicional, la cantidad de costos compartidos puede ser bastante alta”, explica.

Escasez de proveedores

No solo hay muy pocos profesionales de salud mental para satisfacer la creciente necesidad de servicios en Estados Unidos, “hay una cantidad cada vez menor de proveedores que aceptan seguro de Medicare”, dice Lauren Gerlach, psiquiatra geriátrica e investigadora de servicios de salud en University of Michigan.

Los números la respaldan. Un análisis de las redes de médicos en las organizaciones de mantenimiento de la salud (HMO) y las organizaciones de proveedores preferidos locales (PPO) de Medicare Advantage ofrecidas en 20 condados de Estados Unidos en el 2015 determinó que, en promedio, las redes de Medicare Advantage incluían solo el 23% de los psiquiatras en un determinado condado. “Eso es un número bastante pequeño para una profesión que ya de por sí está subrepresentada”, dice Adcock.

Parte del problema son las tasas de reembolso, dice Adam C. Powell, presidente de Payer+Provider Syndicate, una empresa de asesoramiento gerencial y consultoría operativa que se centra en el cuidado administrado y otras organizaciones en el sector del cuidado de la salud. “Una gran parte de la fuerza laboral del sector de la salud mental no está dispuesta a aceptar la cobertura de Medicare y Medicaid [porque] la cantidad que recibe de Medicare y Medicaid no es suficiente para que valga la pena aceptar a estos pacientes”, señala. “Muchos proveedores preferirían proporcionar atención a pacientes que paguen en efectivo o solo aceptar planes de salud comerciales. Como resultado, el simple hecho de tener seguro médico no garantiza que se tenga acceso a atención médica”.

Además, la facturación puede ser abrumadora para los consultorios independientes. “Hay tanta burocracia con respecto a esto”, dice Daniel Enrique Jimenez, profesor adjunto de Psiquiatría y Ciencias Conductuales en la Facultad de Medicina Miller de University of Miami. Señala que University of Miami cuenta con un equipo de personas que se encargan exclusivamente del seguro médico, incluido Medicare. Las personas con consultorios más pequeños no son tan afortunadas. “Digamos que soy un proveedor independiente que cobra $200 por una hora de psicoterapia”, dice Jimenez. “Si el paciente paga de su bolsillo, perfecto. De lo contrario, tengo que pasar tiempo tratando de obtener un reembolso [...]. Puede que no valga la pena aceptar seguro”.

Es hora de hacer un cambio

La buena noticia es que en los últimos dos años, se ha luchado para obtener una mejor cobertura de salud mental para quienes reciben Medicare. Durante la crisis de COVID-19, el Gobierno federal flexibilizó temporalmente las restricciones relacionadas con la atención de salud mental mediante consultas de telesalud. En diciembre del 2020, el Congreso dio un paso aún mayor al hacer permanente el acceso a la telesalud. “Ha sido un logro importante en cuanto a aumentar el acceso a los profesionales de la salud mental”, dice Adcock, “particularmente en áreas rurales donde hay aún menos proveedores de salud mental”.

Según la nueva ley, quienes reúnen los requisitos para recibir Medicare podrán usar la telesalud para el diagnóstico, el tratamiento o la evaluación de trastornos de salud mental. Esto incluye asesoramiento, psicoterapia y evaluaciones psiquiátricas. También elimina las restricciones geográficas, lo que permite que los beneficiarios de Medicare reciban servicios mediante consultas de telesalud sin tener que salir de su hogar. Hay algunas restricciones; por ejemplo, en algunas circunstancias, los pacientes deben tener una relación en persona con el proveedor antes de la sesión de telesalud, como al menos una visita en persona con el proveedor en los últimos seis meses.


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Además, en noviembre del 2021, los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) anunciaron que “por primera vez fuera de la emergencia de salud pública por COVID-19, Medicare pagará las visitas de salud mental proporcionadas por clínicas de salud rurales y centros de salud con aprobación federal a través de la tecnología de telecomunicaciones, incluidas llamadas telefónicas solo con audio. Esto ampliará el acceso para las poblaciones rurales y otras poblaciones vulnerables”. 

Y la Mental Health Access Improvement Act (ley para la mejora del acceso a la salud mental), propuesta en el 2021 y presentada en el Senado, ampliaría el número de proveedores que pueden brindar servicios de salud mental y conductual a los beneficiarios de Medicare. En la actualidad, los psiquiatras, los psicólogos, los trabajadores sociales clínicos y los enfermeros psiquiátricos pueden hacerlo; los asesores en salud mental y los terapeutas matrimoniales y familiares no reciben reembolsos de Medicare por sus servicios. La legislación agregaría aproximadamente 225,000 proveedores de salud conductual autorizados al grupo de proveedores que brindan servicios a los beneficiarios de Medicare.

El Congreso está analizando más detenidamente los problemas de salud mental y conductual, y ha llevado a cabo varias audiencias en los últimos meses para hablar sobre los obstáculos y las soluciones. Según Andrew Scholnick, representante legislativo sénior de AARP, “los legisladores se han dado cuenta de que la falta de acceso y cobertura relacionados con los servicios de salud mental es un problema constante. Y la pandemia de COVID-19 ha exacerbado las necesidades de salud mental insatisfechas y ha destacado las continuas dificultades que enfrentan las personas para acceder a tiempo a servicios de salud mental de calidad”.

El presidente Biden se ha comprometido a convertir la salud mental en una prioridad y ha presentado una estrategia que complementaría los cambios que se están produciendo en la actualidad. Como parte de su propuesta, el presidente prometió ampliar la disponibilidad de servicios comunitarios de salud mental mediante, por ejemplo, el incremento de fondos para aumentar el número de clínicas comunitarias certificadas de salud conductual (CCBHC), las cuales brindan atención de salud mental y cuidados para tratar el consumo de sustancias, independientemente de la capacidad del paciente para pagar. Y, en un esfuerzo para aliviar la escasez de proveedores de atención de salud mental, la propuesta del presidente incluye casi $700 millones para brindar capacitación, incluido el acceso a becas y préstamos, a profesionales especializados en salud mental y en el tratamiento de uso de sustancias que brindan servicios en comunidades desatendidas. 

La propuesta debe aprobarse para convertirse en ley, pero los defensores de la salud mental se sienten alentados por este reconocimiento de alto perfil que admite que el país enfrenta una crisis de salud mental y que el sistema para abordarla necesita mejorarse. “Se ha dado prioridad a las necesidades de salud física”, señala Gunja. “Ahora es el momento de priorizar la salud mental”.

Barbara Stepko tiene una larga trayectoria como escritora de salud y estilo de vida, y ha sido editora de Women’s Health e InStyle. Su trabajo ha aparecido en The Wall Street Journal, Parade y otras revistas nacionales.