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Tratamiento para la enfermedad de Alzheimer con insulina

Estudio piloto registró mejoría de la memoria.

In English | Un tratamiento exclusivo con insulina aplicada mediante un espray nasal promete mejorar la memoria en hombres y mujeres que padecen la enfermedad de Alzheimer, según un estudio presentado el 12 de septiembre en la edición en línea de los Archives of Neurology.

Vea también: Nuevas causas del Alzheimer.

En el estudio que duró cuatro meses, los participantes con la enfermedad de Alzheimer en etapa leve o moderada, o con un deterioro cognitivo leve, que recibieron una dosis baja de insulina obtuvieron mejores resultados en las pruebas de memoria que los pacientes que habían recibido un placebo. Los especialistas afirman que estos resultados deberían alentar la realización de ensayos clínicos más extensos que confirmen la efectividad del tratamiento.

Silueta del hombre con un spray nasal de insulina que puede retrasar la pérdida de la memoria causada por la enfermedad de Alzheimer.

Fotografía por Getty Images.

El espray nasal de insulina podría mejorar la memoria en personas con la enfermedad de Alzheimer.

El papel de la insulina en la enfermedad de Alzheimer

Para este estudio, los investigadores seleccionaron a 104 hombres y mujeres. Todos padecían de la enfermedad de Alzheimer en etapa leve o moderada, o tenían un deterioro cognitivo leve, afección que aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, en especial cuando se ve afectada la memoria. Se dividió a los participantes en tres grupos. Mediante un espray nasal, cada grupo recibió, dos veces al día, una dosis más baja o más alta de insulina, o bien un placebo.

El estudio halló que los hombres y mujeres que habían utilizado las dosis más bajas de insulina tendían a obtener un mejor puntaje en las pruebas de memoria que aquellos que habían recibido placebo. No se notó ninguna mejoría en las personas que habían recibido dosis más altas de insulina. Según lo informado por los prestadores de cuidados, los dos grupos que recibieron insulina mantuvieron sus niveles de desempeño cotidiano, mientras que los del grupo que recibió un placebo mostraron una caída general en su desempeño. Se observaron pocos efectos secundarios entre los tratados con el espray de insulina, salvo algunos ocasionales dolores de cabeza y mareos leves, o alguna congestión nasal.

El cerebro necesita insulina

En los últimos 10 años, los científicos han llegado a descubrir que la insulina juega un papel importante en el cerebro, señala Suzanne Craft, neurocientífica clínica del hospital Veterans Affair Puget Sound Health Care System y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington. La insulina ayuda al cerebro a formar recuerdos, permite que las células cerebrales se comuniquen entre sí y maneja los niveles de los químicos cerebrales.

Todas las células, incluidas las que conforman el cerebro, utilizan glucosa para obtener energía. La hormona insulina permite que la glucosa, es decir el azúcar en la sangre, ingrese en las células, permitiéndoles funcionar correctamente. Sin embargo, con la edad, mucha gente desarrolla un problema llamado resistencia a la insulina, una afección en la que ni el cuerpo ni el cerebro utilizan la insulina de manera eficaz.

Si la glucosa no puede ingresar en las células del cerebro, estas no llevarán adelante sus tareas relacionadas con la memoria y el pensamiento. “Esto establece el escenario para problemas en las funciones cerebrales, que podrían desembocar en afecciones como la enfermedad de Alzheimer”, señala Craft, autora principal del estudio. Ella y sus colegas comenzaron las pruebas para determinar si el suministro de insulina directamente al cerebro podía incrementar la capacidad de las células para utilizarla.

Siguiente: En busca del vínculo entre la diabetes y el Alzheimer.  »

En busca de confirmar las pruebas

Buscar la conexión entre diabetes y Alzheimer es como estar en medio de un viejo episodio de la serie televisiva Dragnet, en la que Jack Webb, en el papel del policía Joe Friday, decía: “Todo lo que queremos son los hechos, señora”. Los científicos entienden que ambas enfermedades están relacionadas, pero todavía están investigando las razones.

“Muchos estudios han vinculado ambas enfermedades”, afirma el neurólogo Sam Gandy, de la Escuela de Medicina Mount Sinai, de Nueva York. Pero la diabetes y el Alzheimer son enfermedades complejas y el motivo biológico del vínculo no está claro. “El vínculo parece estar relacionado con la diabetes tipo 2, más que con la tipo 1, y una característica clave de la diabetes tipo 2 es la resistencia a la insulina”, explica Gandy.

Los pacientes que recibieron una dosis baja de insulina obtuvieron mejores resultados en las pruebas de memoria que los que habían recibido un placebo.

El año pasado, el laboratorio de Gandy estudió el primer gen asociado con el Alzheimer y la diabetes tipo 2, y demostró que, en ratones, un defecto en ese gen está asociado con la acumulación de placas, que son la característica principal de la enfermedad de Alzheimer.

Ahora, Craft y sus colegas han demostrado con éxito que el espray nasal de insulina “estabiliza o mejora la función cognitiva en casos de deterioro cognitivo leve o de enfermedad de Alzheimer en etapa leve”, señala Gandy. “Por supuesto, estos resultados deben ser confirmados por separado, antes de que puedan aceptarse como un hecho. Pero si lo son, pese a que esto ha sido considerado un enfoque no convencional, podríamos tener una vía clara y convincente para desarrollar terapias nuevas para el tratamiento del Alzheimer”.

William Thies, director médico y funcionario científico de la Alzheimer’s Association (Asociación de Alzheimer), advierte que este es un estudio preliminar, no obstante lo cual señala que los resultados son lo suficientemente alentadores como para justificar ensayos más amplios y prolongados. “A estas alturas, no tenemos una terapia definitiva para el Alzheimer, de modo que es bueno poder identificar otra dirección en la cual buscar potenciales tratamientos”, sostiene.

¿Qué hacer ahora?

Hasta ahora, no existe una cura para el Alzheimer, pero prevenir el desarrollo de la resistencia a la insulina a través de una dieta saludable y ejercicio es un objetivo alcanzable, señala Craft. “Obtendrá beneficios sin importar cuándo comience”, afirma. Y ayudará no sólo a su mente, sino también a su cuerpo.

Nissa Simon escribe sobre temas científicos y de salud en New Haven, Connecticut.

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