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3 maneras de calmar un sofoco con rapidez

Desde dispositivos portátiles hasta compresas de hielo e hipnosis, hay mucho que puedes hacer para enfriar un sofoco.


Ilustración de una mujer sobre un termómetro
Naomi Elliott

Los sofocos afectan a aproximadamente el 80% de las mujeres durante la menopausia, provocando oleadas repentinas e intensas de calor que pueden interrumpir el sueño y arruinar la concentración en el trabajo. No es de extrañar, entonces, que sean el principal síntoma de la menopausia que conduce a las mujeres a buscar tratamiento.

Llamados “síntomas vasomotores” en la literatura médica, los sofocos pueden empezar antes de la menopausia o justo cuando comienza, que se define como un año después del último período menstrual de una mujer, dice la Dra. JoAnn Pinkerton, directora de la División de Salud en la Mediana Edad de la Universidad de Virginia y expresidenta de la Menopause Society. En promedio, las mujeres los experimentan durante unos siete años.

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Tanto los tratamientos hormonales como los no hormonales con receta pueden reducir la frecuencia y la gravedad de los sofocos. Pero todavía hay algunas cosas que puedes hacer en el momento para reducir su intensidad. Aquí te mostramos tres cosas que, según los expertos, pueden ayudarte a manejar un sofoco.

1. Mantén un ambiente fresco 

Controlar la temperatura de una habitación es una manera ideal de sobrellevar un sofoco. Por eso Pinkerton recomienda mantener fresca la habitación por la noche.

“Siempre digo: ‘Por favor, dejen que la mujer menopáusica gane las batallas del termostato en la habitación’. Porque puedes usar una cobija refrescante y una cobija térmica. Puedes tener un sobrecolchón donde un lado refresca y el otro no”, dice.

Sin embargo, en el trabajo no siempre es fácil controlar el termostato, dice Pinkerton. En ese caso, puedes tener un ventilador pequeño en tu escritorio o incluso ponerte uno alrededor del cuello. “Los más caros tienen un enfriador adentro”, dice, comparándolos con “un aire acondicionado alrededor del cuello”.

Las pulseras refrescantes para la muñeca son otra opción. Uno de esos dispositivos, el Embr Wave, es una pulsera que proporciona tanto calor como enfriamiento con solo tocar un botón (también se puede controlar con una aplicación). Durante un panel en la Conferencia del 2025 de la Menopause Society, Janet Carpenter, decana interina y profesora distinguida de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Indiana, y una experta destacada en sofocos y su tratamiento, dijo que estudios pequeños han demostrado que el Embr es eficaz.

Por ejemplo, un estudio aleatorizado del 2021 con 39 mujeres de entre 45 y 58 años que experimentaban sofocos por la noche encontró que, cuando usaron el dispositivo durante dos semanas, reportaron tanto mejor sueño y una mayor “sensación de control” sobre las interrupciones de su sueño (en inglés) que cuando no usaban la pulsera. Las mujeres también reportaron un mejor funcionamiento durante el día. (El estudio, que apareció en la revista Behavioral Sleep Medicine, fue financiado por Johnson & Johnson. Otros estudios del dispositivo sin financiamiento de la industria también han demostrado que es eficaz).

Esa sensación de control importa porque investigaciones previas han demostrado que la sensación de control sobre los sofocos hace que sean menos angustiantes y aumenta el bienestar de las mujeres.

También hay soluciones menos tecnológicas. Katie Lavery, enfermera-partera certificada y especialista certificada en menopausia en el Henry Ford Health en Míchigan, recomienda este truco de enfermera quirúrgica cuando sientas que viene un sofoco: ponte compresas de hielo envueltas en las muñecas, las axilas y el cuello, donde el flujo sanguíneo está más cerca de la superficie. (Una toallita helada también funciona). Seguirás sintiendo el sofoco, dice, pero las compresas de hielo reducirán la intensidad.

Lavery recomienda mantener una hielera pequeña junto a la cama con compresas de hielo para que sea todavía más fácil manejar los sofocos por la noche y ayudar a una persona a volver a dormirse más rápido.

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2. Terapia cognitivo-conductual

Hay otras dos técnicas basadas en evidencia que tardan más en hacer efecto pero han demostrado funcionar bien en múltiples ensayos clínicos aleatorizados, y una de ellas es la terapia cognitivo-conductual (TCC).

La TCC, explica Pinkerton, se trata de enfocar la mente. Cuando sientas que viene un sofoco, dice, piensa en “estar fresca, tranquila, estar en una playa o meterte en agua fría”. El proceso también incluye aprender cómo las emociones y las creencias afectan la experiencia de los sofocos.

En un ensayo clínico aleatorizado clave, 140 mujeres que experimentaban sofocos molestos y aprendieron TCC, tanto por su cuenta como en grupo, redujeron los sudores nocturnos —un pariente cercano del sofoco— en un 39% (en inglés). Además, lograron que los sofocos les afectaran menos en su vida cotidiana.

El ensayo incluyó a mujeres con cáncer de mama, que pueden experimentar la menopausia de manera diferente a las mujeres que no lo tienen.

3. Hipnosis

De manera similar, en la hipnosis, una persona aprende a hipnotizarse a sí misma y luego pone en práctica eso cuando siente un sofoco.

Un estudio del 2025 publicado en JAMA Network Open encontró que las participantes que hicieron seis semanas de hipnosis autoguiada reportaron una reducción de aproximadamente el 53% (en inglés) tanto en la frecuencia como en la intensidad de los sofocos. Y una revisión del 2025 de 17 estudios sobre TCC y autohipnosis mostró que la autohipnosis reduce tanto la frecuencia como la gravedad (en inglés)  de los sofocos.

Una persona puede aprender TCC e hipnosis con un profesional clínico, en persona o a distancia, o por su cuenta. También hay aplicaciones de TCC en desarrollo, así que mantente atenta.

Una desventaja de este tipo de prácticas de atención plena es que te exigen dejar de hacer lo que estás haciendo para usarlas, dice Lavery. Eso puede ser complicado, sobre todo según el trabajo de la persona, señala ella: una conductora de autobús escolar no puede orillarse, y una maestra de preparatoria no puede dejar de dar clase y decir: “No me hablen por unos minutos”.

Aprender las técnicas también toma tiempo: al menos de cuatro a cinco semanas, respectivamente.

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Medicamentos para los sofocos

Aunque estrategias como controlar la temperatura, la TCC y la hipnosis pueden interrumpir los sofocos y reducir su frecuencia e intensidad, la forma más eficaz y mejor estudiada de tratar los sofocos es con terapia hormonal (TH), dice Pinkerton.

En unos días o unas semanas, las mujeres que toman hormonas pueden esperar notar una diferencia en sus síntomas, incluidos sofocos menos intensos y menos frecuentes, explica Lavery, aunque la terapia hormonal de dosis baja tarda más en hacer efecto.

Para las mujeres que no pueden o no quieren seguir una terapia hormonal, otros tratamientos respaldados por evidencia incluyen algunos ISRS; gabapentina, que tradicionalmente se receta para convulsiones y dolor nervioso; y oxibutinina, que también trata la vejiga hiperactiva, otro síntoma de la menopausia. En ensayos clínicos, no se ha demostrado que las hierbas, incluida la cimicífuga o cohosh negro, aunque son populares, sean superiores a un placebo. “Si te funcionan y no tienen riesgo, podrían ser algo que puedes probar”, dice Pinkerton.

También hay dos nuevos medicamentos no hormonales que recientemente se han sumado al menú de tratamientos para la menopausia.

Por último, se ha demostrado que una inyección en la parte baja de la columna cervical, llamada bloqueo del ganglio estrellado (en inglés), bloquea eficazmente los sofocos durante varios meses. Tiene riesgos y es cara, pero puede ser útil para mujeres con sofocos intensos que no pueden tomar terapia hormonal, según un artículo en Cleveland Clinic Journal of Medicine.

“Las mujeres que tienen sofocos molestos deberían consultar con su profesional de salud”, dice Pinkerton. “No deberías sufrir en silencio. Sí hay ayuda".

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