Skip to content
 

10 cosas que puedes hacer para que tu colonoscopía sea mejor

Consejos para facilitar el proceso todo lo posible.

Ilustración donde médicos realizan una colonoscopía

MICRONE

In English

Es innegable: a nadie le entusiasma la idea de una colonoscopía. Si eres como la mayoría de las personas, no le temes al proceso en sí, sino a los preparativos para limpiar el colon y permitir que el médico pueda ver con claridad. Tradicionalmente, esos preparativos incluyen tomar —sin nada de ganas— un galón de un líquido que tiene un sabor horrible, y después pasar horas en el baño.

Pero vale la pena. La colonoscopía es, con mucho, la forma más eficaz de detectar los cánceres colorrectales (cáncer de colon y cáncer de recto), que son la segunda causa de muerte por cáncer en Estados Unidos. En una colonoscopía, el médico puede detectar pólipos precancerosos en el colon y extirparlos antes de que se conviertan en cáncer. En otras palabras, una colonoscopía puede salvarte la vida.


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


Y hay más buenas noticias: si tu temor se basa en la última colonoscopía que te hiciste, los expertos dicen que en los últimos años han cambiado muchas cosas.

Para empezar, ya no tienes que beberte de una vez un galón completo de líquido para limpiar el intestino. Actualmente, la mayoría de los médicos recomiendan dividir la preparación: tomar, por ejemplo, la mitad la noche antes y la otra mitad bien temprano a la mañana siguiente. Los estudios indican que, en comparación con tomar todo el líquido la noche anterior, la dosis dividida es más tolerable para la mayoría de las personas y también es más eficaz para limpiar el colon.  

Los líquidos de preparación también saben mejor de lo que sabían antes y hay varias opciones que no requieren beber tanta cantidad, dice Linda Lee, directora médica de Endoscopía en Brigham and Women’s Hospital y profesora adjunta de Medicina en la Facultad de Medicina de Harvard.

Estos son 10 consejos para que tu próxima colonoscopía sea más tolerable.

1. Dile a tu médico si sufres de estreñimiento

Si te encuentras entre el aproximadamente 30 o 40% de los adultos mayores que sufren de estreñimiento, “la preparación estándar podría no ser suficiente para una buena limpieza”, dice Lee. Si eso sucede, deberás programar nuevamente el procedimiento (y volver a hacer los preparativos).

Es importante decirle con anticipación al médico si sufres de estreñimiento a fin de que pueda recomendar pasos adicionales para asegurar que el colon esté limpio, dice Alyssa Parian, directora clínica de Gastroenterología en Johns Hopkins Medicine. Por ejemplo, Parian les aconseja a sus pacientes estreñidos que tomen dos tazas de MiraLax (polietilenglicol) diariamente durante los 10 días anteriores al día en que tomarán el líquido de preparación.

2. Considera hacer la cita para la tarde

Presta atención a la hora en que se hará el procedimiento. Si la colonoscopía es temprano en la mañana, probablemente te indiquen que tomes la segunda mitad del líquido en la madrugada —digamos, a las 3 o 4 de la mañana—, por lo que te pasarás la mayor parte de la noche corriendo al baño. Si no quieres perder una noche de sueño, Lee sugiere que programes la colonoscopía para la tarde.

Si no te incomoda tomar todo el líquido de preparación de una vez, los pacientes cuya colonoscopía se realizará por la tarde generalmente tienen la opción de realizar la preparación completa esa misma mañana, dice Lee. De hecho, investigadores en Thomas Jefferson University hallaron que los pacientes que bebieron todo el líquido de preparación la mañana del procedimiento tuvieron menos dolor abdominal y durmieron mejor por la noche que quienes tomaron la primera dosis la noche anterior.

3. Llama a tu seguro médico antes del procedimiento

Se supone que las colonoscopías están completamente cubiertas por el seguro como examen preventivo, según la Ley del Cuidado de la Salud a Bajo Precio (ACA), pero puede haber lagunas, dice Caitlin Donovan, vocera de la National Patient Advocate Foundation, una organización sin fines de lucro.

Una excepción importante en años recientes es que muchos proveedores de atención médica cobraron por el procedimiento si se encontró y se extirpó algún pólipo, porque consideraron que, al hacerlo, el procedimiento ya no era preventivo, sino de “diagnóstico”, dice Donovan. Sin embargo, recientemente el Gobierno clarificó que las empresas privadas de seguro de salud no pueden cobrarles a los pacientes solo porque se extirpó un pólipo, dice Donovan.

No obstante, es posible que un paciente con Medicare reciba una factura del 20% del costo de la extirpación del pólipo. (Ese porcentaje se reducirá después del 2022).

Para evitar cargos inesperados, Donovan sugiere llamar a tu compañía de seguro de salud antes del procedimiento. Asegúrate de que el médico que realizará el procedimiento y el centro donde se llevará a cabo forman parte de tu red, y pregunta en la compañía de seguros y en el consultorio si hay algún otro gasto adicional del que debas estar al tanto.


Recibe contenido similar, suscríbete a nuestro Boletín


4. Comienza a modificar tu dieta entre cinco y siete días antes

Cuanto menos tengas en el estómago al empezar el proceso de limpieza, más fácil será la preparación. Comienza a comer porciones más pequeñas y a reducir el contenido de fibra de tu dieta entre cinco y siete días antes de la colonoscopía.

En ese período, evita los siguientes alimentos: frutos secos y semillas (rollos o panes que los contengan), palomitas de maíz, carnes rojas, verduras crudas, maíz, guisantes, brócoli, repollo, frijoles secos, pan o pasta integral, arroz integral o blanco, frutas con la piel, alimentos fritos y cereales (como avena, trigo triturado y granola).

5. No supongas que debes suspender tus medicamentos

Habla con tu médico sobre qué hacer con respecto a tus medicamentos específicos. Por lo general, los únicos que tal vez debas ajustar o suspender antes de una colonoscopía son los anticoagulantes y la insulina o los fármacos para la diabetes, dice Lee.

Los suplementos de hierro y de aceite de pescado y los analgésicos antinflamatorios no esteroides, como el ibuprofeno (Advil), deben suspenderse una semana antes del procedimiento.

Lee subraya que está bien tomar la mayoría de los medicamentos, incluso en la mañana de la colonoscopía, con un sorbo de agua. Es especialmente importante tomar el medicamento para la presión arterial, dice. “He visto pacientes que llegaban con la presión por las nubes porque suponían que no podían tomar el medicamento”.  

6. Habla con el médico sobre métodos de preparación alternativos

Si tuviste dificultad para tomar los 4 litros de la solución laxante la última vez, pregúntale a tu médico sobre las alternativas (ver recuadro). Los nuevos líquidos tienen mejor sabor, y algunos de ellos no requieren beber tanta cantidad. El costo también puede ser un factor, ya que los seguros médicos a veces cubren solo un tipo de líquido de preparación.

El médico te puede recomendar el kit de preparación que mejor se adapte a tu caso, según tu edad y tus antecedentes médicos. Algunas fórmulas no se recomiendan para las personas con problemas cardíacos o renales, o con otros trastornos de salud.  

7. Usa estos trucos para que te resulte más fácil beber el líquido

Si bien el sabor y la consistencia de los líquidos de preparación han mejorado mucho, tal vez te siga resultando difícil beberlos. Estos trucos podrían facilitar en algo la tarea:

  • Bébelo frío. Es más fácil beber el líquido si lo has refrigerado, dice Lee.
  • Usa una pajita. Coloca la pajita tan atrás en la boca como puedas para evitar las papilas gustativas, sugiere Parian.
  • Chupa rodajas de limón o golosinas mentoladas sin azúcar. Chupar algo mientras bebes o después de cada sorbo puede ayudar con el sabor.
  • Agrega saborizantes al líquido. Muchas preparaciones se pueden mezclar con bebidas que te gusta beber y así mejorar el sabor. O prueba a agregarle Kool-Aid o Crystal Light en polvo, sin azúcar. Solo asegúrate de que el polvo sea incoloro (no uses polvo rojo, azul o púrpura).
  • Pide medicamentos para las náuseas. Si en la última colonoscopía el líquido te causó náuseas, pídele al médico que te recete con anticipación un medicamento para prevenirlas.

8. Hazle saber al médico si la primera dosis no te causa efecto

Si bebiste la primera mitad del líquido de preparación y después de unas horas todavía no has tenido un movimiento intestinal, llama al consultorio del médico.

“Pregunta si debes comprar algo extra para tomar, además de la segunda mitad de la dosis”, dice Lee. “Eso podría ayudar a evitar una situación en la que tomas la preparación que te han indicado, pero el resultado no es suficiente para hacer el procedimiento”.

9. Prueba estos consejos para el baño

Una vez que comienzas con la preparación, planea quedarte en casa y cerca del baño. “Coloca una silla cerca de la puerta”, aconseja Lee. Tal vez quieras ver una película o leer un libro en el baño cuando el efecto del laxante sea más intenso.

Ponte pantalones con cintura elástica y ten a mano papel higiénico extra. “Usa papel suave”, dice Parian, o toallitas húmedas. Presiona suavemente, en lugar de frotar o deslizar el papel o la toallita.

Aplícate antes un bálsamo o crema para pañales, como Triple Paste, Balmex o Aquaphor, porque la limpieza frecuente de la región anal puede provocar irritación.

10. Varía los líquidos

La mayoría de los médicos requieren que el paciente siga una dieta exclusivamente líquida el día anterior al procedimiento, con líquidos claros. Algunos pacientes suponen que el término “líquido claro” incluye solo agua y caldo, pero el proceso se te hará más fácil si introduces algunas variaciones.

Recuerda que también puedes beber jugo de manzana, jugo de uvas verdes, café solo (sin crema, leche ni azúcar), té, caldos de hueso, paletas heladas sin fruta ni crema, bebidas deportivas, bebidas gaseosas o agua saborizada; también puedes comer paletas de caramelo o golosinas duras, y Crystal Light o gelatina (pero evita todo lo que sea de color rojo, azul o púrpura).

“Es un poco aburrido, sí, pero vale la pena para lograr buenos resultados y no tener que repetir el proceso”, dice Parian.  

Alternativas de preparación para la colonoscopía

  • Preparación con productos de venta libre: algunos médicos dan la opción de usar una preparación casera que consiste en mezclar el laxante MiraLax (que no tiene sabor) con una bebida deportiva, como Gatorade. Es posible que también pidan que el paciente tome pastillas laxantes. Esta no es una preparación aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), pero Lee dice que ella la usa porque es eficaz y los pacientes la prefieren. “Las personas realmente odian la preparación tradicional, que es muy salada. Esta no tiene ese sabor”. Si optas por esta preparación, asegúrate de contar con la recomendación de tu gastroenterólogo.
  • Soluciones de bajo volumen: esta opción requiere beber solo 2 o 3 litros de un líquido laxante en vez de los tradicionales 4 litros, y luego consumir una cantidad especificada de líquidos claros. Los estudios demuestran que las preparaciones de bajo volumen son tan eficaces como las tradicionales, y para muchos pacientes son una opción que les resulta mucho más fácil de beber. Algunas personas incluso dicen que el líquido tiene mejor sabor. Parian subraya que es importante beber la cantidad recomendada de líquido adicional para permitir que estas preparaciones actúen con eficacia.
  • Preparación con pastillas: un nuevo tipo de preparación, llamado Sutab, consiste en tomar 12 tabletas en dos dosis con grandes cantidades de agua. “De todos modos tienes que beber 3 litros de agua en total, o sea que no puedes evitar consumir el volumen de líquido que necesitas”, dice Lee. Pero las tabletas pueden ser una buena opción para aquellos a quienes les cuesta tolerar el sabor de las soluciones tradicionales de preparación.

Michelle Crouch es una escritora colaboradora que ha cubierto temas de salud y finanzas personales para algunas de las principales publicaciones para consumidores del país. Su trabajo se publicó en Reader's Digest, Real Simple, Prevention, The Washington Post y The New York Times.