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Cambios en el modo de brindar cuidados: lecciones que aprendimos de la pandemia

El coronavirus ha puesto de relieve los nuevos desafíos del cuidador.

Una mujer y su madre en el sofá con máscaras faciales.

SAMUEL WORDLEY/ALAMY STOCK PHOTO

En español | Es difícil de creer hasta que te sucede a ti, pero la responsabilidad del cuidado y la crisis pueden surgir en cualquier momento. El brote de COVID-19 nos ha obligado a todos a enfrentar esa posibilidad. Desde el comienzo del año, muchas personas del país se han convertido en cuidadores por primera vez. Y la mitad de ellos se han convertido en cuidadores debido a la COVID-19 (enlaces en inglés). Quienes ya brindaban cuidado también se han visto afectados. Casi la mitad de los cuidadores familiares reportan (enlaces en inglés) que sus responsabilidades de cuidado han aumentado debido al virus.


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Me convertí en cuidadora durante el verano (no por el coronavirus). No es la primera vez que cuido a un ser querido, pero hacerlo en medio de una pandemia lo hace sentir como algo nuevo. No se me permite acompañar a la persona que cuido a las citas médicas. La asistencia a domicilio no está disponible ni es fácil de organizar. Brindar cuidados en el 2020 ha sido frustrante y ha llevado mucho tiempo.

Incluso los cuidadores experimentados se han visto obligados a adaptarse. Según los cálculos actuales, podemos esperar que el virus forme parte de nuestra vida durante varios años. Esto significa que los cuidadores actuales y futuros deben considerar el virus en su planificación médica, legal y financiera.

Prepararse para lo impredecible

Lo más valioso que tiene un cuidador es el tiempo. Los informes indican (enlace en inglés )que en el 2020 los cuidadores dedican nueve horas adicionales por semana (un día laboral completo) a las tareas del cuidado. Y sufren efectos mentales y físicos que aumentan grandemente el estrés (enlace en inglés). Organizarte y prepararte para el cuidado te permitirá tener más tiempo libre y menos estrés cuando el deber te llame.

Los documentos de planificación de cuidados médicos reducen la carga del cuidador

A las personas no les gusta hablar de la mortalidad. Cuando se les pregunta, la mayoría están de acuerdo en que planificar el final de la vida es importante, pero menos del 40% formalizan efectivamente los planes por escrito. Desde el brote, todos hemos considerado la posibilidad de contraer un virus que puede causar estragos en la salud a largo plazo y que ha cobrado la vida de muchos adultos mayores en el país. Si alguna vez fue necesario hablar sobre los planes para enfrentar una enfermedad inesperada, es ahora.

Por eso, habla con tus seres queridos. Se acercan las vacaciones y, si bien tal vez no nos reunamos como lo solíamos hacerlo, aún podemos acercarnos a familiares y amigos. Aprovecha la oportunidad para hablar sobre la planificación de los cuidados médicos y ayúdense mutuamente a crear y compartir los documentos legales y médicos. Ya sea que se presente una crisis familiar por coronavirus o alguna otra situación inesperada, te sentirás aliviado de haber tomado estas medidas.

Prepárate y prepara tu hogar

Indudablemente he perdido el sueño pensando en cómo funcionará mi hogar si uno de nosotros contrae el virus. Al vivir en Florida (que es propensa a huracanes) y cuidar a un padre que tiene cáncer y necesidades médicas exigentes, he tenido que hacer planes para situaciones críticas, como crear un plan de evacuación y tener una reserva de artículos esenciales. Aun así, evité pensar en lo que pasaría si me enfermaba. Cuando cuidaba a una persona que padecía de cáncer, me vacuné contra la gripe y esperé que no hubiera problemas. Hoy, como cuidadora y madre, considerar cómo me ocuparé del cuidado de mis hijos y de nuestro hogar (sin mencionar mi empresa) si debo estar en cuarentena porque algún familiar directo contrae el virus, es una realidad inevitable.

AARP y los CDC  ofrecen recomendaciones y listas de referencia para ayudar a los cuidadores con los preparativos. Es más fácil hacer planes para limitar el contacto o separarse de un familiar vulnerable con anticipación que sobre la marcha. Conocer las opciones de cuidado de relevo que están a tu disposición te puede ahorrar tiempo y el agotamiento que produce el cuidado. Conocer tus opciones y tener un plan alternativo para que tú y los miembros de tu hogar se recuperen del virus y ayuden a frenar su propagación es una parte nueva y necesaria de la planificación para desastres que debe hacer el cuidador.

Adopta medios alternativos para recibir atención médica

La telesalud, es decir, la atención médica que se brinda a distancia por teléfono o videoconferencia, ha estado en constante aumento este año. Este sistema evita que los cuidadores tengan que exponer a quien cuidan a otras personas, que tal vez estén enfermas, en una visita al consultorio. Recomienda a tus familiares y amigos que adopten la modalidad de telesalud y comparte consejos y herramientas para aprovechar al máximo los servicios que ofrece.

Si es necesario acudir al consultorio, los cuidadores deben averiguar los pormenores con anticipación para evitar sorpresas el día de la cita o cuando procuren tratamiento. Averigua las normas y los procedimientos del consultorio y del establecimiento con anticipación para que la visita sea lo más fluida posible.

Las preocupaciones sobre la seguridad de los residentes de los centros de cuidados a largo plazo están impulsando a las familias a reconsiderar la posibilidad de ingresar o mantener allí a un ser querido. La única forma de superar esto es que las familias colaboren en opciones alternativas, ya sea envejecer en el hogar, compartir el cuidado de los adultos mayores o alguna otra opción. Los estudios demuestran que una de cada tres personas en el país está investigando cómo pagarían los servicios de atención a largo plazo en caso de necesitarlos. Encárgate hoy de esta tarea si piensas que tú o la persona que cuidas necesitará más atención médica o de enfermería de la que puede recibir en el hogar.


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Seguridad financiera

En las búsquedas en internet y en los grupos de apoyo, los cuidadores con frecuencia preguntan si hay alguna forma de cobrar y cómo mantendrán su trabajo mientras también se ocupan de las responsabilidades del hogar. No es de extrañar que este sea un tema tan popular entre los cuidadores, en especial en una época en la que tantas personas han quedado cesantes o han sido suspendidas o despedidas.

Cobrar por brindar cuidados

Si bien no hay muchas formas, es posible cobrar por cuidar a un ser querido o un amigo. Si deseas conocer tus posibilidades, consulta con un abogado de tu estado que se especialice en los derechos de los adultos mayores. Además de los programas del Gobierno y los seguros, es posible que la persona que cuidas te pague y aún pueda recibir sus propios beneficios públicos.

El hecho de que se trate de un tema tan popular significa que todos debemos incluir el pago de nuestros cuidadores en nuestro plan financiero. ¿Podemos reservar dinero en nuestro plan a largo plazo para considerar la posibilidad realista de que un familiar o un amigo tenga que cuidar de nosotros? A la larga, puede ser menos costoso que pagar la asistencia de profesionales.

Mantener el empleo y recibir beneficios como cuidador

El mercado laboral es incierto. Al sentir la presión, muchas personas se ven obligadas a dejar el trabajo o deciden dejarlo por su cuenta. Y la mayoría son mujeres, que están abandonando el trabajo a un ritmo cuatro veces mayor que los hombres.

Si bien la situación parece sombría, el coronavirus ha provocado una aceleración brusca y repentina en la implementación de beneficios de cuidado familiar en el lugar de trabajo en todo el país. Más empresas ofrecen cuidado adicional subvencionado de niños o adultos mayores. Y cada vez son más comunes los horarios flexibles de trabajo. Se calcula que tres cuartas partes de los empleadores corporativos del país ahora ofrecen acuerdos flexibles, impulsados en gran parte por la pandemia.

Todas estas tendencias favorecen la singular tarea de repartirse entre el trabajo y la vida que enfrentan los cuidadores. Si la empresa donde trabajas no ofrece estos beneficios o se resiste a concederlos, compartir la investigación y las guías puede ayudar a crear una cultura más adecuada a lo que necesitan los empleados que brindan cuidados hoy y en el futuro.

Más conocimiento y acceso a los recursos

Históricamente, los cuidadores no comienzan a buscar recursos externos que puedan ayudarlos hasta casi un año después de empezar a brindar cuidados. No podemos permitirnos esperar tanto en estos tiempos tan difíciles.

Los cuidadores necesitan conocer con mucha más anticipación qué asistencia tienen disponible y cómo acceder a ella. Es difícil mantenerse al día debido a que las leyes y las normas cambian con frecuencia. Este año, especialmente, tómate un tiempo para conocer las principales protecciones para el consumidor (enlace en inglés) que se aprobaron en respuesta a la COVID-19. Las exenciones de ahorros para la jubilación, la ayuda hipotecaria, la asistencia con los servicios públicos, los créditos fiscales y las leyes de modificación de préstamos podrían mantener a tu familia a flote. Saber dónde encontrar asesoramiento gratuito o de bajo costo, como en los recursos que se indican aquí, facilitará el acceso. Tu oficina local de la agencia sobre el envejecimiento y las guías de recursos de AARP (enlace en inglés) también te pueden orientar en la dirección correcta.

Los cuidadores están acostumbrados a adaptarse a circunstancias variables. Sin embargo, hasta las personas más adaptables han sentido la carga de la pandemia de COVID-19. Debemos hablar más sobre nuestros desafíos, y no menos. Debemos planificar nuestra vida de cuidadores, compartir nuestras experiencias y conocimientos y luchar para que nuestros lugares de trabajo y nuestros legisladores nos brinden el apoyo que tanto necesitamos. Para el futuro inmediato, estar mejor preparados y mantener la seguridad financiera y laboral de los cuidadores nos ayudará a superar estos momentos difíciles.

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