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10 consejos para tratar con las "chicas malas" a cualquier edad

Cómo mantener las buenas amistades o dejar las tóxicas.

Dos mujeres mayores hablan

NICKYLLOYD/GETTY IMAGES

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​​Las ​“chicas malas” perduran más allá de la escuela intermedia. Solo tienes que preguntarle a Amy Dickinson, columnista de consejos sindicada. El buzón de su columna "Ask Amy" suele estar repleto de quejas de mujeres que se sienten intimidadas o manipuladas por otras mujeres adultas, y desconcertadas sobre qué hacer al respecto.

Considera una carta reciente de una mujer que describió el comportamiento de una amiga como irrespetuoso, pero que aún preguntaba cómo mantener la amistad. Dickinson le recomendó una importante táctica de defensa personal: "huir".

“Creo que en ocasiones la socialización nos obliga, en especial a las mujeres, a aguantar y a tratar de entendernos”, dice Dickinson, de 62 años, quien recibe hasta 300 correos electrónicos por día de personas en busca de consejos. “Hay casos en que se debería terminar una relación. Si ha sido una situación muy desagradable y te están dominando e intimidando, deberías cortar con esa relación”.​

Esa es una estrategia para enfrentar lo que los expertos llaman "agresión relacional", es decir el acoso no físico como los comentarios crueles, los rumores maliciosos, el vacío social (ghosting) o la agresión cibernética (trolling). A principios de la década del 2000, varios libros —incluidos Odd Girl Out de Rachel Simmons; Queen Bees & Wannabes de Rosalind Wiseman; y Mean Girls Grown Up de Cheryl Dellasega— sacaron a relucir el tema de la agresión relacional entre las niñas.


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En su mayor parte culparon a la sociedad por animar a las mujeres a fingir ser buenas pero a la vez a pelear en forma "furtiva", como lo describe uno de los personajes de la película Mean Girls del 2004. Las investigaciones recientes hallaron una tendencia más pronunciada en los hombres hacia la agresión abierta, en comparación con los métodos más pasivos empleados por las mujeres, pero no indican si se trata de un factor cultural o biológico, según establece un estudio publicado por los Institutos Nacionales de Salud en el 2018 (en inglés).

De todas formas, casi no hay duda de que algunas mujeres siguen siendo "chicas malas" hasta bien entrada la edad adulta, provocando problemas en el trabajo, durante las reuniones de voluntarios, en el centro de jubilados o en los encuentros familiares. Y eso significa que otras mujeres, que tal vez esperaban dejar atrás a las "abejas reinas" de la escuela intermedia, aún deben lidiar con ellas a los 60, 70 y 80.

“No nos enseñan a ser hermanas. Nos enseñan a competir”, dice Linda McMurray, trabajadora social certificada de West Chester Township, Ohio. McMurray, de 67 años, que trabajó para el Departamento de Asuntos de Veteranos de EE.UU. y que ahora tiene un consultorio privado, explica que ha atendido a clientes de todos los géneros, pero en particular ve los efectos perdurables de la agresión relacional entre las mujeres. En su opinión, la competitividad de las mujeres se remonta a la época en que tenían que superarse en astucia para conseguir matrimonios ventajosos. Pero todavía es algo que llevamos dentro, dice ella.

“Está en modo sigiloso. No es una pelea que se resuelve a puñetazos. Es un comportamiento muy furtivo, sigiloso, silencioso”, explica ella. Pero agrega que esta conducta puede tener efectos a largo plazo. Algunas de las mujeres que trata McMurray todavía no han superado su experiencia con las niñas acosadoras de la escuela intermedia y secundaria, y por lo tanto les cuesta más enfrentar el comportamiento intimidante como adultas.

Entonces ¿cómo puedes lidiar con el comportamiento de las "chicas malas" incluso al ir envejeciendo? A continuación te presentamos 10 consejos de los expertos.

1. Evalúa el comportamiento

Dickinson, quien tiene cinco hijas, sugiere plantearte esta pregunta: ¿Si tu hija estuviera sufriendo por este tipo de comportamiento, querrías que mantuviera la amistad? Ella aconseja comparar cómo te sientes con esa persona en relación con una amiga que te hace sentir bien. Convérsalo con una amiga, una hermana o con tu cónyuge. “Nueve de 10 veces, tu ser querido te dirá: ‘Cariño, esa persona te ha estado intimidando desde hace 15 años’”, comenta ella.

2. Básate en hechos

“Surte gran efecto ser racional e impasible en esas situaciones”, explica Dellasega, profesora de Humanidades y Estudios sobre la Mujer de la Universidad Estatal de Pensilvania. Eso te permitirá entablar una conversación objetiva al respecto, señala ella. “No digas cosas como ‘te caigo mal, no te importo, prefieres a otras o sé que estás tratando de deshacerte de mí’. Esas afirmaciones no te conducirán a nada”.

3. Afianza tu autoestima

Necesitamos algo de amor propio para poder afrontar la situación desde una perspectiva de empoderamiento y no de víctima”, explica McMurray. Ella utiliza una técnica terapéutica llamada "desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares" (EMDR), que se emplea comúnmente para tratar el trastorno por estrés postraumático (TEPT), la cual ayuda a los clientes a reprocesar el trauma y a cambiar las emociones denigrantes que se suelen asociar con los recuerdos dolorosos o traumáticos. “Muchos de [mis clientes] sienten que nadie los aprecia. Que no son dignos de amor. Que no son merecedores. Que no valen la pena", dice ella. "Los ayudo a procesar esos sentimientos y, de cierto modo, a reformularlos”.

4. Ten cuidado con tus palabras

Si decides confrontar a la persona, hazlo en un sitio neutro y emplea afirmaciones con énfasis en "yo", aconseja McMurray. Por ejemplo: “Cuando A, B o C sucede, siento E, D, F”. O bien “Cuando me hablan en forma condescendiente, me disgusta mucho. Me siento rebajada”. McMurray dice que en el momento que alguien oye “estás haciendo esto”, entra en modo de autodefensa. “Nos cerramos. Nos están atacando verbalmente. Cuando nos cerramos, dejamos de escuchar a la otra persona que está tratando de tener una conversación con nosotros".

5. Cambia tus hábitos

Es posible que no puedas cambiar a una persona acosadora, pero puedes cambiar la forma en que reaccionas, comenta Dellasega. Asimismo, Dickinson sugiere esgrimir el poder de no responder. “Es igual que cuando tus hijos te exigen algo y los ignoras hasta que te lo pidan de buen modo y entonces les respondes”, dice ella. “No respondas hasta que el tono mejore”.

6. Evita eclipsar a la acosadora

Las acosadoras suelen actuar así porque les falta autoestima, explica Dellasega, y tratar de deslucirlas solo logra empeorar la situación. “Si atacas a ese tipo de persona, a una persona en esa situación o si tratas de aventajarla, estarás amenazando su autoestima incluso más”, señala ella.

7. Mantén tu fuerza interior

Dickinson sugiere practicar este discurso interno: “Este no es mi mundo. Tengo que compartir este espacio contigo por ahora, pero no me lo voy a llevar a casa”. Si no logras enfrentarte a la acosadora, Dickinson dice que te asegures de emplear métodos y estrategias para poder lidiar con ello.

8. Pide ayuda

Si te sientes intimidada en el trabajo, en un puesto de voluntariado o en otro ámbito en el que haya un supervisor, entiende tus derechos legales y pide ayuda. Dickinson participó en una organización sin fines de lucro en la que la junta directiva tuvo que intervenir para resolver una relación tóxica entre dos voluntarias. “Tuvimos que tomar medidas verdaderamente firmes”, comenta. “Confrontamos a la otra voluntaria, definimos ciertos límites y les avisamos a todos que sabíamos del problema y que estaríamos pendientes. En mi opinión, eso es lo que hacen los buenos jefes”.

9. Aléjate de la relación

Si confrontaste a la persona acosadora —manteniendo bajo control tus emociones y utilizando afirmaciones racionales con énfasis en "yo"— y aun así no obtienes resultados, tal vez sea el momento de alejarte, aconseja Dickinson. “Las amistades pasan por altibajos y en ocasiones cuando surge algo tóxico, mantengo las distancias por un tiempo”, señala. Dellasega dice que si eso no funciona, dejes de interactuar con la persona lo más posible o des por terminada la relación con la acosadora. “Los beneficios que te reporta esa relación... ¿superan los aspectos negativos que infiltran tu vida?” ​

10. "‘Sobrevive, progresa y siéntete viva"

Esa frase es el mantra de Dellasega para seguir adelante. Comienza analizando tu historial de amistades. Si tiendes a hacerte amiga de mujeres acosadoras o tóxicas o si no has podido lidiar con ellas, descubre por qué y pasa a otras relaciones más sanas. Ella explica que es importante resolverlo, en particular para las mujeres al ir envejeciendo ya que necesitan depender unas de otras más que nunca. Además, comparte tu sabiduría con las generaciones más jóvenes. “Puedes servir de modelo”, agrega Dellasega. “Ayuda a las mujeres de tu vida a descubrir cómo hacerlo resolviendo tu propia situación y mostrándoles lo que son las buenas relaciones entre mujeres”.

Susan Moeller es una escritora que colabora con artículos sobre estilo de vida, salud, finanzas y temas de interés humano. Fue reportera y redactora de varios periódicos; también escribe artículos y ensayos para Boston Globe Magazine y para su estación local de NPR, entre otros medios.