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Cómo lidiar con un acosador en la oficina

Los trabajadores mayores pueden ser el blanco de acoso debido a estereotipos sobre la edad.

Ilustración de un hombre que le grita a otro mientras agarra su corbata

GETTY IMAGES

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Después de trabajar unos 30 años en la industria del software, el esfuerzo y la dedicación de Minette Norman la habían llevado al puesto de vicepresidenta global de Ingeniería en una empresa grande. Cuando hubo una reorganización en la compañía, Norman, quien en ese momento tenía 59 años, dice que fue objeto de acoso laboral.

“La intimidación pública comenzó cuando, en una reunión, [mi compañero de trabajo] literalmente puso su mano a pulgadas de mi cara para que yo no respondiera una pregunta y comenzó a gritarme que me callara”, dice. En la reunión había 17 testigos, recuerda, entre ellos representantes de Recursos Humanos.

El acoso laboral es diferente a la conducta grosera o incorrecta, porque es un patrón de comportamiento dirigido específicamente a alguien que se va intensificando, dice el consultor laboral Paul Pelletier, autor de The Workplace Bullying Handbook: How to Identify, Prevent and Stop a Workplace Bully. Y no es una situación inusual, agrega Pelletier, un abogado que experimentó personalmente acoso en el lugar de trabajo.


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Un informe del 2021 (en inglés) del Workplace Bullying Institute, una organización sin fines de lucro, halló que una de cada tres personas había experimentado acoso en el trabajo, y un 19% lo habían presenciado. Una investigación llevada a cabo por el sitio de búsqueda de empleo Monster halló que la situación es incluso más grave: casi la mitad (el 47%) de las personas encuestadas experimentaron acoso en el trabajo, y el 78% fueron testigo de la intimidación de otros. Más de la mitad (el 55%) dijeron que la pandemia hizo que el acoso laboral empeorara. Una conducta típica de acoso puede incluir rudeza reiterada y en aumento, retención de información necesaria, burlas o mofas, exclusión u otras acciones perjudiciales.

El acoso a menudo tiene sus raíces en estereotipos y en falta de información, dice Yiduo Shao, profesora de Gestión en la Facultad Tippie de Administración de Empresas de la Universidad de Iowa, cuya especialidad de investigación es el envejecimiento y el entorno laboral. Los acosadores pueden hacer suposiciones sobre una persona basadas en nociones preconcebidas, en vez de cuán competente es en realidad en el trabajo. “En vez de eso, se basan en alguna característica social, como la edad o el sexo o algún otro factor demográfico”, dice Shao. Los adultos maduros tal vez no se den cuenta de que se les aplica un estereotipo —por ejemplo, que tienen menos conocimientos tecnológicos o no son tan capaces de aprender cosas nuevas— o que incluso se los identifica como “trabajadores mayores”. Shao dice que le preocupa que el aumento del trabajo a distancia pueda crear más aislamiento e intensificar el acoso.

El acoso puede crear un ambiente laboral tóxico

La intimidación en el lugar de trabajo puede afectar tanto al empleado como al ambiente laboral en general. Pelletier dice que su experiencia de acoso incluyó una serie de conductas cada vez más acentuadas que finalmente le generaron problemas de salud e hicieron que se desmayara en el trabajo.

Si te encuentras ante conductas que te hacen pensar que eres blanco de un acosador, Pelletier dice que, en algunos casos, abordar temprano la situación puede ayudar a desestabilizarla. Los acosadores tienden a “probar a ver qué pasa” con acciones pequeñas, como interrumpir, voltear los ojos o ser irrespetuosos en la interacción. Si no encuentran oposición, pueden aumentar la frecuencia y la intensidad de sus conductas hostiles. Cuando eso sucede, es posible que estés lidiando con un acosador.

Estas son algunas medidas que puedes tomar para controlar la situación.

Documenta todo. Si sospechas que eres el objeto de un acosador, mantén un registro escrito de los incidentes, dónde y cuándo sucedieron (incluye las videoconferencias) y cualquier testigo que pudiera haber, dice la experta en carreras profesionales Vicki Salemi, de Monster. De ser posible, guarda copias de los correos electrónicos y mensajes de texto que sean relevantes.

Norman comenzó a tomar notas sobre su acosador, “desde el encuentro más pequeño hasta el incidente más grande, con fecha y hora”, dice. Esa documentación fue necesaria cuando recurrió a los representantes de la compañía en busca de ayuda. Ahora es consultora para empresas que buscan crear lugares de trabajo inclusivos.

Detenlo cuando ocurre. Dado que la conducta de intimidación por lo general se intensifica si no se controla, Pelletier sugiere abordarla en cuanto sucede. Responder a un compañero de trabajo grosero con una objeción como “no había motivo para eso” o incluso una salida humorística como “bueno, parece que alguien se levantó con el pie izquierdo esta mañana” puede advertir al acosador que no eres un blanco fácil.

Por supuesto que si el acoso proviene de un supervisor o alguien con un puesto más alto en la organización, esas interacciones pueden ser más difíciles por la jerarquía y la política de la oficina. En algunos casos, abordar el problema en forma privada con la persona en cuestión puede ayudarte a entender si estás tratando con alguien que tiene un problema legítimo —y lo está manejando mal— o con un verdadero acosador.


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Busca apoyo. Salemi alienta a quienes están experimentando acoso a que recurran a compañeros de trabajo de confianza y a aliados dentro de la compañía en busca de apoyo y para corroborar los hechos si es que han sido testigo de la conducta acosadora. Ella sugiere buscar apoyo externo, porque el acoso puede ser una experiencia difícil desde el punto de vista emocional y psicológico y tiene un “efecto multiplicador en términos de depresión, ansiedad y estrés”. Y recomienda buscar la ayuda de un consejero de salud mental para controlar esos sentimientos. Un mentor, un familiar o un amigo sensato también pueden ser buena fuente de apoyo y consejo.

Lleva tu caso a los niveles superiores. Si la conducta continúa, tal vez debas recurrir a tu supervisor o al departamento de Recursos Humanos. Este es el punto en que la documentación que tengas sobre los incidentes y el apoyo de testigos pueden ser útiles. El departamento de Recursos Humanos seguirá las prácticas establecidas para abordar las conductas de tu compañero de trabajo que te hacen sentir incómodo.  

Pelletier advierte que el papel del departamento de Recursos Humanos es mitigar el riesgo de la empresa, no abogar por los empleados. Si el departamento de Recursos Humanos no puede resolver la situación en forma que te resulte satisfactoria, tal vez debas considerar otras opciones.

Al igual que muchos empleados acosados, Norman decidió que lo mejor para ella era dejar la empresa. Pelletier llevó a su empleador a juicio y llegó a un acuerdo con la compañía. Ahora trabaja con empresas e individuos para ayudar a prevenir el acoso laboral.

“Cuanto más hablo de esto, más poder le quito [al acoso]. Así que es bueno para todos”, dice.

Gwen Moran es una escritora y autora que se especializa en negocios y finanzas. Sus artículos han aparecido en muchas de las principales publicaciones y sitios web de negocios, como Fast Company Inc. y Los Angeles Times Magazine.