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Invierte sin pagar comisiones exorbitantes

Expertos en línea aprovechan la última tecnología para ofrecer un asesoramiento más económico.

Bev Hollis y su laptop

FOTO: JESSICA ANTOLA; DECORADORA: BETH FLATLEY; VESTUARISTA: PASCALE LEMAIRE

Bev Hollis, de 54 años, trabajó con un asesor de LearnVest para encaminar su jubilación.

In English | Luego de divorciarse cuatro años atrás, Bev Hollis descubrió, muy a su pesar, que no contaba con suficiente dinero para solventar su jubilación.

En vista de que su exmarido se había quedado con la mayor parte de los activos susceptibles de inversión, a Hollis, de 54 años y de profesión veterinaria y fotógrafa de mascotas, le costó mucho lograr la atención de la empresa de planificación financiera cuyos servicios había utilizado cuando estaba casada.

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Dicha empresa obtuvo sus ganancias cobrando tasas y comisiones, y la cuenta de Hollis no era suficientemente grande para generarle al asesor buenos ingresos.

“Me sentía como un pez cada vez más pequeño”, recuerda Hollis, quien reside en Frederick, Maryland. “Necesitaba a alguien que me ayudara a comprender lo que era factible y lo que no”.

Hollis halló dicho servicio en LearnVest, una de las empresas pertenecientes a la nueva casta de firmas financieras digitales que utilizan sofisticada tecnología —principalmente poderosas computadoras y algoritmos— para evaluar la situación financiera de los clientes y así recomendarles determinadas inversiones. La idea consiste en dejar hacer a las computadoras lo que mejor saben hacer: analizar un gran caudal de información y ofrecer asesoramiento basándose en la lógica, en lugar de recurrir a corredores de bolsa que intenten venderle al cliente un producto en particular.

“Un algoritmo es confiable”, afirma Jon Stein, fundador y director ejecutivo de uno de estos sitios, Betterment. “No se levanta con el pie izquierdo, no tiene conflictos de intereses y no reacciona ante los acontecimientos actuales”.

Para mucha gente, el buen asesoramiento no tiene por qué venir acompañado de elevadas tarifas, comenta Michael Kitces, socio de Pinnacle Advisory Group, con sede en Columbia, Maryland. Los sitios que simplemente revisan una cartera de inversiones, hacen su seguimiento y realizan sugerencias suelen cobrar una tarifa fija acorde con el monto invertido, que con frecuencia ronda los $20 mensuales. Los que dan un paso más adelante y administran dinero, tales como Betterment o Wealthfront, evalúan el cobro de un cargo que equivale a un 0.25% de la suma que el cliente ha invertido con ellos. Por lo general, proporcionan una gama más limitada de servicios que los grandes planificadores financieros, aunque los aranceles pueden compararse en términos muy favorables con aquellos que cobran muchos asesores, que suelen ser de $150 o más por hora o una tarifa que equivale al 1% de las inversiones.

“Muchas de las nuevas herramientas financieras en línea constituyen un tremendo salto respecto de lo que ha estado disponible en la última década”, afirma Kitces, quien ha estudiado a los expertos en línea y realiza comentarios en blogs sobre el potencial que estas herramientas tienen para cambiar el perfil del asesoramiento financiero. Bob Veres, editor del boletín informativo y sitio web Inside Information con base en San Diego, ambos destinados a asesores financieros, considera que los sitios son una amenaza para aquellos asesores que no aportan mucho valor agregado al servicio que prestan. No obstante, no cree que los “asesores robotizados” puedan reemplazar el conocimiento y la atención personalizada que brinda un planificador financiero de carne y hueso.

“Gran parte de los cálculos que los asesores hacen en la actualidad pueden ser automatizados”, sostiene Veres, “pero el asesoramiento personalizado que resulta de dichos cálculos no”.

Es probable que existan otras desventajas: las empresas mismas son de reciente creación, y resulta difícil evaluar cómo será su desempeño a largo plazo. Cabe destacar que no todas las empresas jóvenes logran prosperar. De hecho, dos empresas dedicadas a la administración digital de dinero que contaban con el respaldo de grandes empresas —NestWise, una subsidiaria del corredor de bolsa LPL Financial Holdings, y BloombergBlack, una filial dedicada al asesoramiento en inversiones de la gigante de los datos y medios Bloomberg LP— cerraron en forma abrupta el año pasado. Si bien en estos casos los inversores, por lo general, no pierden el dinero administrado por estos sitios que cierran (ya que las cuentas de los clientes están aseguradas en un valor de hasta $500,000 por eventual quiebra y fraude), el cambio de asesores debido al cierre siempre es un hecho perturbador.

Hollis utilizó LearnVest para realizar un seguimiento de todas sus cuentas financieras, elaborar un presupuesto y ponerse en contacto con un planificador financiero certificado que pudiese responderle todas las preguntas sobre cuánto dinero ahorrar y dónde invertir. Tras completar un detallado formulario, recibió un plan descrito en veinte páginas, con recomendaciones sobre cómo incrementar su nivel de ahorro y conservar su seguro de cuidados a largo plazo. Mediante posteriores llamadas telefónicas, ambos abordaron otros aspectos de su vida financiera, incluida la decisión de vender su condominio y alquilar una vivienda durante un tiempo, a fin de disponer de más efectivo para invertir. Hollis tiene plena confianza en que estará en condiciones de jubilarse a los 65 años, con una disponibilidad del 70% de sus ingresos actuales. “De algún modo, estoy en una situación mucho mejor de lo que alguna vez pensé que estaría”, dice.

Si bien cada empresa apunta a una audiencia levemente distinta, el sector que más pretenden atraer es el definido por los clientes con mayor patrimonio: los casi cuarenta millones de hogares estadounidenses con ingresos que oscilan entre los $100,000 y el millón. Se trata de un mercado que muchas grandes empresas financieras tradicionales intentan alcanzar: Vanguard Group, conocida por sus fondos de bajo costo, brinda asesoramiento financiero gratuito a inversores con más de $500,000, y Schwab ofrece a sus clientes un plan financiero por $2,000 (los socios de AARP obtienen un 20% de descuento). Los sitios nuevos quizá también atraigan a personas que cuenten con menos de $100,000 para invertir, ya que es fácil registrarse y no suelen requerir el cambio de cuentas ni elevados costos iniciales.

Entre los nuevos jugadores, Wealthfront y Betterment hacen hincapié en su software, que evalúa la aversión al riesgo de sus clientes, analiza sus objetivos y elabora carteras de inversiones diversificadas para el dinero invertido. Ambas empresas distribuyen el dinero de sus clientes entre diversos fondos de bajo costo que cotizan en Bolsa, principalmente de Vanguard, y luego reequilibran en forma automática para que el índice de acciones y bonos no se desvíe de la combinación de inversiones a la que se apuntó.

El capitalista de riesgo Kittu Kolluri, de 50 años, oriundo de Saratoga, California, probó con Wealthfront luego de escuchar los comentarios de su sobrino. Si bien la mayor parte del patrimonio de Kolluri sigue aún invertida con un asesor tradicional que le brinda acceso a inversiones especializadas, tales como acuerdos de inversión de capitales privados y fondos de cobertura, Kolluri afirma que su pequeña cuenta en Wealthfront está aportando retornos en una forma tan satisfactoria, o incluso mejor, que las acciones y bonos negociados públicamente que ha escogido su asesor habitual.

Susan Shaffer, de 67 años, residente de Yardley, Pensilvania, probó consultando a una serie de asesores tradicionales antes de invertir alrededor de $100,000 con Betterment dos años atrás. A Shaffer, gerente de una empresa farmacéutica, le gustaron las reducidas tarifas de Betterment y sus opciones de inversión. Algunos de los asesores anteriores de Shaffer se la pasaban “moviendo los fondos”, ya sea transfiriéndolos de una inversión a otra o sacándolos y poniéndolos en el mercado de valores, comenta. Otros le recomendaban que se quedara con una cantidad limitada de acciones o fondos comunes. A ella le preocupaba la falta de diversificación, y el costo de toda esta administración activa representaba el 1% anual.

“Las tarifas eran más elevadas”, dice Shaffer, “y, a decir verdad, yo no estaba viendo los retornos”.

Lo que no hacen Wealthfront ni Betterment es brindar una planificación financiera amplia. Los fondos externos, tales como los ahorros para la jubilación de cuentas 401(k) o cuentas en otras firmas de corretaje, quedan excluidos de sus evaluaciones.

Sin embargo, otros sitios nuevos sí miran el panorama general. FutureAdvisor analiza todas las cuentas de un inversor sin cargo. El sitio también ofrece la administración —tarifa mediante— de las cuentas en Fidelity o TD Ameritrade, así como también el traspaso de cualquier cuenta que los inversores deseen transferir a estas firmas de corretaje, explica Bo Lu, su director ejecutivo y cofundador.

Mientras tanto, Jemstep, se centra en las cuentas de jubilación. Si bien este sitio en la actualidad no administra dinero, realiza el seguimiento y brinda alertas a los clientes. SigFig analiza carteras de inversión para activos de escaso rendimiento y hace poco incorporó un servicio que implementará sus recomendaciones en forma automática. El análisis es gratuito, mientras que la administración tarifada cuesta $10 mensuales en el caso de aquellas cuentas que superen los $10,000.

Incluso los sitios que ofrecen un análisis más completo, por lo general no brindan un asesoramiento más comprensivo. Los servicios centrados en la tecnología no suelen ofrecer orientación sobre cómo obtener el máximo beneficio del Seguro Social ni sobre cómo determinar cuál es el mejor índice de extracción de sus ahorros en la jubilación.

Este es el dominio de empresas como Personal Capital, un administrador de dinero en línea que combina la tecnología con el aporte humano. A aquellos que invierten más de $100,000 se les ofrece una cartera de inversiones diversificada, compuesta por acciones individuales y fondos que cotizan en bolsa, y se les asigna un asesor personal para responder sus preguntas y brindarles orientación.

Los asesores humanos con los que contamos son los que “nos distinguen de las empresas netamente tecnológicas”, afirma el director ejecutivo y fundador Bill Harris, exdirectivo de PayPal e Intuit, “y la tecnología es lo que nos distingue de los asesores tradicionales”.

Este contacto “superior” —el componente humano— tiene un precio. Si bien Personal Capital provee un software para el seguimiento de las cuentas en forma gratuita, la consulta con un asesor —al que se puede contactar por teléfono, correo electrónico, videoconversación o mensajería instantánea— genera un arancel.

Alexa von Tobel, quien dejó la Harvard Business School para lanzar LearnVest en el 2009, concuerda con la idea de que el contacto humano es necesario. Es más importante ofrecer asesoramiento, afirma, que inversiones.

“Para la mayoría de la gente, el problema no reside en la abundancia de sus activos”, señala Tobel. “Viven con el sueldo que cobran cada mes. Necesitan asesoramiento para que puedan disponer de suficiente dinero para invertir”.

Y si bien son muchos los servicios que apuntan al público más joven “que se siente más cómodo interactuando con un dispositivo móvil que con una persona”, dice Veres de Inside Information, los inversores de más edad se están poniendo al día. Más de 600 de los seis mil clientes de inversión de Wealthfront son mayores de 50 años; sus cuentas superan, en promedio, los $150,000, un 50% más que la del cliente típico del sitio, afirma Adam Nash, director de operaciones de Palo Alto, una firma con sede en California. “Los baby boomers fueron la generación con la audacia suficiente para creer que para realizar una operación por teléfono no se necesita a un corredor de bolsa capaz de brindar todos los servicios”, comenta Nash, haciendo referencia al surgimiento, en la década de los setenta, de la firma Charles Schwab que ofrecía corretaje con descuentos. “Ellos comprenden el valor que el software puede aportar para crear una cartera de inversiones de bajo costo que resulte beneficiosa desde el punto de vista impositivo”.

Liz Weston, residente de California, es una escritora independiente que redacta artículos sobre finanzas personales y autora de Deal With Your Debt.

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