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Cómo hacer una dieta financiera
¿Preocupado por tu situación económica? Intenta recortar algo de grasa de tu presupuesto.
Si te preocupa la salud de tu corazón, puedes intentar perder peso. ¿Por qué no aplicas la misma lógica a tus finanzas?
Una encuesta reciente de Allianz Life encontró que el 61% de los boomers se preocupan más por quedarse sin dinero que por la muerte. Es una preocupación especialmente profunda, considerando las actuales fluctuaciones en los mercados financieros y la aprensión sobre cómo las políticas de aranceles afectarán los precios al consumidor.
Para muchas personas que están jubiladas y viven con un ingreso fijo, o que se acercan a la jubilación, ahora podría ser un buen momento para hacer una dieta financiera.
Una dieta financiera implica eliminar el exceso que se está comiendo tu presupuesto y gastar dinero solo en lo esencial durante un período establecido. Recortar esta grasa del presupuesto puede ayudarte a aumentar tus ahorros y tomar conciencia de los hábitos de gasto poco saludables.
"Dado que muchos consumidores mayores tienen un ingreso fijo, considerar hacer una dieta financiera sería una idea inteligente, ya que les daría mayor tranquilidad de que su dinero les alcanzará durante toda la jubilación", dice Jillian Stephenson, profesora adjunta de la Facultad Heinz de la Universidad de Carnegie Mellon en Pittsburgh.
¿Qué es una dieta financiera?
También conocida como "ayuno de gastos", una dieta financiera es un reinicio de tus finanzas para eliminar gastos innecesarios mediante el recorte de los gastos equivalentes a la comida chatarra y la adopción de un presupuesto reducido. Puede ayudarte a identificar formas en las que estás desperdiciando dinero, desde pagos automáticos para servicios de transmisión directa que ya no usas hasta compras excesivas de alimentos a granel. También puede ayudarte a ser más consciente de cómo gastas tus ingresos o tus ahorros de jubilación que tanto te ha costado ganar.
Cómo empezar una dieta financiera
Es un proceso de dos pasos, dice Melissa Joy, planificadora financiera certificada y presidenta de Pearl Planning en Dexter, Míchigan. El primer paso es revisar tus tres estados de cuenta bancarios más recientes para determinar cuánto estás gastando y en qué estás gastando. El segundo paso es identificar áreas fáciles donde puedes recortar gastos, como comidas en restaurantes, conciertos y entradas de cine.
"Algunas victorias rápidas en tu dieta pueden ser reducir las comidas excesivas fuera de casa y los cafés diarios, los pasatiempos caros [como] el golf y las membresías de gimnasio, las vacaciones lujosas y las suscripciones de servicios de entretenimiento o televisión por cable", dice Stephenson.
Al analizar tus gastos, "pregúntate si hay cosas en las que lamentas haber gastado dinero o costos ocultos en los que ni siquiera pensaste, o artículos que compraste sobre los que preferirías ser más selectivo en el futuro", dice Joy.
Piénsalo de esta manera: identificar por dónde se está desbordando tu dinero te permitirá cerrar la llave con más facilidad. Usa el dinero que ahorras de manera estratégica. Podrías guardarlo en un fondo de emergencia para que tengas una reserva de dinero en caso de un despido, una emergencia médica u otro gasto inesperado. (¿Qué tan grande debería ser la reserva? Los planificadores financieros recomiendan tener ahorros para cubrir de tres a seis meses de gastos). Es una meta importante, especialmente considerando que el 38% de las personas de la generación X (de 45 a 60 años) y alrededor de 1 de cada 3 boomers (de 61 a 79 años) dijeron que tuvieron que usar su fondo de emergencia en algún momento en los últimos 12 meses, según el informe anual sobre ahorros de emergencia del 2025 (en inglés) de Bankrate.
Consejos para hacer una dieta financiera
Cuando comienzas una dieta financiera, es beneficioso tener una actitud positiva. Si la palabra "dieta" te pone nervioso, considera replantear la idea. A Joy le gusta llamar a este proceso un "reinicio financiero".
"En algunos casos, puede que no necesites una transformación [financiera] completa", dice ella. "Se trata de ser más consciente cuando se trata de dinero y comportamientos más saludables". Monitorear tu progreso puede ayudarte a mantener el rumbo. "Llevar un registro de las formas en que estás ahorrando puede sentirse gratificante y casi como un juego que estás tratando de ganar", dice Stephenson.
Si eliminar todos tus gastos discrecionales de golpe te parece intimidante, recuerda que una dieta financiera no es permanente. Establecer una fecha límite estricta puede ayudarte a empezar y mantenerte motivado.
Si bien los puristas de la dieta financiera aconsejan lanzarte de lleno y eliminar todos los gastos no esenciales, algunos expertos dicen que no tiene que ser todo o nada.
"Hacer algunos recortes manejables cada semana da tiempo para que la persona gane confianza e impulso mientras adopta gradualmente nuevos hábitos", dice Mark Elliot, jefe de atención al cliente de LendingClub, una empresa de servicios financieros. "Podría comenzar por eliminar uno o dos servicios de suscripción, no salir a comer o preparar café en casa. Una vez que estos cambios se sientan naturales, puede continuar con el presupuesto e identificar áreas adicionales para recortar".
Recuerda, una dieta financiera no tiene por qué ser un esfuerzo que se haga una sola vez. Convertirlo en un ejercicio anual puede ayudarte a mantener tus gastos discrecionales bajo control.
6 cosas que debes y no debes hacer en la dieta financiera
Una dieta financiera puede ayudarte a reducir tus gastos y aumentar tus ahorros. Sigue estos consejos mientras recortas la grasa de tus finanzas.
Echa un buen vistazo a tus gastos. Revisa tus recientes estados de cuenta bancarios y de tarjetas de crédito. Marca todas las compras no esenciales para identificar los gastos que puedes eliminar.
Diviértete. ¿Te encanta comer fuera? Intenta cocinar algunas recetas nuevas en casa. ¿Te encanta leer? Pide prestados libros gratis de la biblioteca. Ahora también es un buen momento para adoptar pasatiempos gratuitos, como observación de aves o jardinería. (Consejo: Algunas bibliotecas públicas ofrecen semillas, tierra e incluso equipo de jardinería gratis a sus usuarios).
Lleva un registro de lo que ahorras. Considera poner el dinero en una cuenta de ahorros de alto rendimiento, donde puede ganar intereses.
No te sabotees a ti mismo. Elimina las tentaciones de gastar demasiado. Si tiendes a hacer compras impulsivas usando tarjetas de crédito, saca las tarjetas de tu billetera durante tu dieta financiera. De manera similar, borrar la información de tu tarjeta de crédito guardada en tu navegador web puede ayudarte a limitar las compras compulsivas en internet.
No te rindas si haces una compra impulsiva. Un desliz no tiene que descarrilar tu dieta financiera.
No lo hagas solo. Encuentra a alguien que te ayude a atenerte a tus objetivos, como tu cónyuge, tu pareja o un amigo. Obtendrás puntos extra si puedes hacer una dieta financiera con tu pareja y pueden ayudarse mutuamente a mantenerse motivados.
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