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6 tipos de medicamentos que pueden causar depresión

¿Los remedios que tomas están afectando tu estado de ánimo? Hay más de 200 medicamentos vinculados con la depresión. Estos son algunos de los más comunes.


spinner image Ilustración de una mujer dentro de una cápsula y dos pastillas
Getty Images

El propósito de los medicamentos es ayudar a que te sientas mejor, pero también conllevan ciertos riesgos, incluida la depresión.

En realidad, según un estudio publicado en la revista JAMA, alrededor de un tercio de la población del país está tomando algún medicamento recetado que podría causar depresión o aumentar el riesgo de suicidio (en inglés).

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El Dr. Asim Shah, vicepresidente ejecutivo de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Facultad de Medicina Baylor en Texas, dice que lo ve con frecuencia en la sala de emergencias donde trabaja:  

“Ha sucedido muchas veces que llega alguien y nos dice: ‘El señor Fulano estaba perfectamente bien, y de repente su conducta cambió, ahora se aísla y se retrae, no es el mismo que era antes’. Cuando preguntamos qué sucedió, descubrimos que no ha habido ningún cambio, con excepción de que comenzó a tomar un cierto medicamento”. 

En general, los adultos mayores son más vulnerables a los efectos secundarios de los medicamentos, incluida la depresión, dice el Dr. Michael Ziffra, profesor adjunto en el Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad del Noroeste.

Eso se debe a que, a medida que envejecemos, el organismo “se vuelve más lento para eliminar los medicamentos del sistema, por lo que pueden acumularse y causar problemas”, explica Ziffra.   

Los adultos mayores también son más propensos que las personas más jóvenes a tomar varios medicamentos, y el mismo estudio de JAMA halló que el riesgo de depresión aumenta con cada fármaco vinculado con la depresión.

Al comenzar a tomar un medicamento nuevo, pueden pasar semanas o meses hasta que surjan efectos secundarios psicológicos, como la depresión, dice Shah.

Hay más de 200 medicamentos (en inglés) vinculados con la depresión. Estos son algunos de los más comunes:  

1.  Esteroides (corticosteroides)

Estos medicamentos que alivian la inflamación pueden tratar brotes breves, como alergias, eczemas y contactos con hiedra venenosa, y también enfermedades crónicas, como la artritis reumatoide, el lupus y la esclerosis múltiple. Los esteroides tienen una “sólida reputación” de modificar el estado de ánimo, dice Ziffra. La prednisona es uno de los medicamentos más conocidos dentro de esta clase.

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Un estudio de revisión en Mayo Clinic Proceedings observó que ocurrieron eventos psiquiátricos adversos en aproximadamente un tercio de los pacientes que tomaban corticosteroides (en inglés). En el corto plazo, la euforia y la hipomanía fueron los problemas más comunes, pero los autores dicen que el tratamiento a largo plazo “tiende a inducir síntomas depresivos”.

2.  Medicamentos para la enfermedad de Parkinson

Fármacos como la carbidopa y la levodopa (Sinemet, Rytary, Duopa) que se emplean para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson afectan el nivel de dopamina en el cerebro. La dopamina es uno de los neurotransmisores clave que participan en la regulación del estado de ánimo, dice Ziffra.

La enfermedad de Parkinson también está vinculada con la depresión debido a los procesos biológicos asociados con el trastorno, según la Parkinson’s Foundation. En algunos pacientes, los antidepresivos pueden ayudar a aliviar los síntomas. La entidad recomienda que el paciente evalúe con su médico las opciones de tratamiento.  

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3.  Tratamiento de reemplazo hormonal

Hace ya tiempo que el estrógeno y la progestina que se utilizan en métodos anticonceptivos, como la píldora y los parches, están asociados con un mayor riesgo de depresión.

Algunas investigaciones más recientes indican que puede existir la misma asociación con el tratamiento de reemplazo hormonal, que se prescribe para ayudar con los efectos secundarios de la menopausia, incluida la depresión.

Un estudio del 2022 publicado en JAMA Network Open de más de 825,000 mujeres dinamarquesas que iniciaron terapia de reemplazo hormonal reveló que su riesgo de sufrir de depresión (en inglés) era más alto, especialmente si iniciaron el tratamiento antes de los 50 años. El estudio halló que la administración local de un tratamiento de reemplazo hormonal —por medio de una crema vaginal, por ejemplo— tenía un riesgo de depresión menor.  

Ziffra señala que, en algunos pacientes, el tratamiento de reemplazo hormonal ayuda con la depresión.

4.  Benzodiacepinas como Xanax, Valium y Ativan

Las benzodiacepinas son medicamentos sedantes que se prescriben ampliamente para la ansiedad y los problemas para dormir. También se utilizan para convulsiones y espasmos musculares. Es posible que las conozcas por algunos de sus nombres comerciales: Xanax, Valium, Ativan, Klonopin o Restoril.

Como deprimen el sistema nervioso central, las benzodiacepinas pueden hacer que la persona se sienta soñolienta y cansada, y tienden a reducir la función cognitiva. Estos factores pueden contribuir a la depresión, observa Ziffra. “Si pasas la mayor parte del día durmiendo y no realizas muchas actividades, eso puede influir en tu estado de ánimo”, dice.

Además del riesgo de depresión, las benzodiacepinas pueden ser peligrosas para los adultos mayores (en inglés) por otros motivos, según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH). Pueden alterar la cognición, la movilidad y la habilidad para conducir en las personas mayores, y aumentan el riesgo de caídas. También pueden crear dependencia, y el uso prolongado puede llevar a síntomas de abstinencia si se suspende el consumo.

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5.   Medicamentos anticonvulsivos

Los medicamentos como Keppra (levetiracetam), Topamax (topiramato) y Dilantin (fenitoína) ayudan a controlar las convulsiones causadas por la epilepsia y otros trastornos, pero también pueden prescribirse para problemas de ansiedad, migrañas, trastorno bipolar, dolor neurálgico, fibromialgia y síndrome de piernas inquietas.  

En el 2008, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) emitió una advertencia para todos los tipos de fármacos anticonvulsivos después de que un metaanálisis hallara que aumentaban el riesgo de conductas suicidas.

En los años que siguieron, han surgido preguntas sobre si todos los medicamentos anticonvulsivos conllevan un mayor riesgo, y al menos un análisis de estudios de fármacos anticonvulsivos nuevos no halló una conexión.  

Ziffra dice que los medicamentos anticonvulsivos son “muy diferentes”, y distintos fármacos pueden mejorar o empeorar el estado de ánimo. Si bien nadie puede predecir con certeza de qué manera un medicamento afectará a una persona, la Epilepsy Foundation (en inglés) lista algunos de los fármacos que más comúnmente se asocian con un mejor estado de ánimo, y los que se vinculan con la acentuación de la depresión.

6.  Opioides y otros analgésicos

A pesar de que los opioides son sumamente adictivos, los médicos continúan prescribiéndolos para ayudar a los pacientes a tolerar el dolor derivado de una operación quirúrgica o de una lesión traumática, o para tratar trastornos dolorosos, como dolencias lumbares, enfermedad de células falciformes, cáncer o artritis reumatoide. Si los tomas demasiado tiempo, las investigaciones indican que podrías tener un mayor riesgo de depresión. 

Un estudio de más de 100,000 pacientes que se publicó en la revista Annals of Family Medicine halló que una de cada diez personas que tomaron el medicamento durante más de un mes presentó la aparición nueva de depresión (en inglés). Los investigadores especularon que los opioides causan cambios en las regiones del cerebro asociadas con las recompensas y el placer, lo que lleva a la depresión.  

Otros analgésicos —entre ellos, medicamentos de venta libre como el acetaminofeno (Tylenol) y el ibuprofeno (Advil, Motrin y Aleve)— también se han vinculado con efectos secundarios depresivos si se consumen por períodos prolongados.

Señales de depresión

Habla con tu médico si tienes algunos de los siguientes síntomas de depresión. Asegúrate de mencionar todos los medicamentos que hayas comenzado a tomar en los últimos meses.  ​

  • Sentirse triste o ansioso, con frecuencia o continuamente
  • No querer realizar actividades que antes eran divertidas
  • Sentirse irritable o inquieto o frustrarse con facilidad
  • Tener dificultad para dormirse o permanecer dormido
  • Despertarse muy temprano o dormir demasiado
  • Comer más o menos de lo habitual o no tener apetito
  • Tener dolores, molestias, dolor de cabeza o problemas estomacales que no mejoran con el tratamiento
  • Tener problema para concentrarse, recordar detalles o tomar decisiones
  • Sentirse cansado, incluso después de haber dormido bien
  • Sentirse culpable, inútil o incapaz
  • Pensar en el suicidio o en hacerse daño

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