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Atención: los analgésicos pueden provocar la muerte

Consejos para no correr peligro.

In English | En mayo del 2008, Mable Mosley, quien en ese entonces tenía 68 años, llegó a la sala de emergencias del Hospital Regional Brandon, en la zona oeste de Florida, quejándose de dolor en los hombros y el cuello. Alvie, su esposo, trabajador de la construcción jubilado, permaneció a su lado mientras el médico la examinaba.

Vea también: ¿Toma más de tres medicamentos? ¡Cuidado!

Un simbolo de peligro creado con analgésicos - Los analgésicos pueden matar

Ilustración por Alex Eben Meyer

La prescripción de analgésicos opioides es, actualmente, la principal causa de sobredosis mortales.

En una escala del 0 al 10, el dolor de Mable era de 8, por lo que el médico de la sala de emergencias le prescribió tres medicamentos para el dolor: Toradol, sulfato de morfina y Dilaudid. El dolor de Mable disminuyó a 1 en la escala, pero más tarde ese mismo día, su médico de cabecera ordenó su internación para colocarle un parche de fentanilo Duragesic de 50 microgramos, un potente narcótico transdérmico de liberación prolongada. Al día siguiente, se le colocó otro parche de fentanilo de mayor concentración, de 75 microgramos, y al tercer día otro de 100 microgramos más Neurontin, un fármaco no narcótico que se emplea para tratar el dolor provocado por lesiones en el tejido nervioso. “No digo que ella no estuviera sumamente dolorida.  Lo estaba”, recuerda Alvie. “Pero después de tomar la primera medicación en la sala de emergencias, se sentía mucho mejor”.

A la medianoche de su tercer día de internación, Mable Mosley dejó de respirar; fue resucitada, pero murió unos días después. Para el desconsolado Alvie, la causa del deceso de su esposa era obvia: una sobredosis de analgésicos había provocado su muerte. Un año y medio después de su fallecimiento, inició una demanda por homicidio culposo contra el hospital, los farmacéuticos y los médicos que la habían atendido.

Desde 1999 hasta el 2007, la cantidad de muertes por sobredosis no intencional como consecuencia de la prescripción de analgésicos opioides  —tales como la oxicodona, la hidrocodona, la metadona y el parche de fentanilo— aumentó más del triple, según datos de los Centers for Disease Control and Prevention (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades). Por cierto, estos analgésicos ahora han superado a la heroína y a la cocaína como principal causa de sobredosis mortales.

Ello no significa que todas las prescripciones de analgésicos estén mal; todo lo contrario. “Cuando se prescriben en forma adecuada y se toman según indicación médica, estos fármacos alivian el intenso sufrimiento de los pacientes que padecen dolores posoperatorios y crónicos severos”, afirma Robert J. Friedman, médico neurólogo y especialista en dolor del Centro para el Tratamiento de la Cefalea y el Dolor (Headache & Pain Center), con sede en Palm Beach. Sin embargo, tomar demasiados analgésicos o combinarlos con potentes sedantes —tal como hizo el actor Heath Ledger en el 2008— puede ser mortal.

Siguiente: La dosificación correcta es la clave. >>

De hecho, el quid de la cuestión reside en determinar la dosis adecuada, en especial cuando se combinan analgésicos de acción inmediata y de acción prolongada. Los narcóticos de acción prolongada, como la metadona y el parche de fentanilo, pueden tardar muchas horas en metabolizarse en el organismo. En el caso de Mable Mosley, el médico prescribió el segundo parche y luego el tercer parche con mayor concentración de fentanilo, mientras los otros fármacos opioides aún estaban actuando en su organismo, y antes de que los primeros dos parches finalizaran por completo su tratamiento de 72 horas.

“Es como querer dispararle a una hormiga con un rifle para cazar elefantes”, advirtió Paul Doering, profesor de Farmacia de University of Florida, quien fue contratado como experto por el abogado de Alvie Mosley, Patrick Dekle. (El hospital se rehusó a formular comentarios). El aumento en las prescripciones exageradas coincide con un cambio fundamental en la forma en la que los profesionales de la salud piensan del dolor.

“El péndulo ha oscilado y ha llegado a un punto en el que, a nivel nacional, se busca que los pacientes no sufran dolor”, declara Allen Vaida, farmacéutico y vicepresidente ejecutivo del Instituto de Prácticas de Medicación Seguras (Institute for Safe Medication Practices). “Y ello es bueno, aunque también ha llevado a una situación en la que los pacientes concurren al hospital para someterse a algún tratamiento o van a la sala de emergencias o al consultorio del médico, y se les administran dosis innecesariamente altas de analgésicos”.

Luego, los pacientes quizá regresan a su casa con una o más prescripciones de analgésicos, sin darse cuenta de lo que están tomando. “Parecen estar bien cuando se van”, afirma Vaida, “pero cuando llegan a su casa, quizá tomen otro comprimido oral y se vayan a dormir y no se despierten más”.

La aprobación de nuevos analgésicos más concentrados por parte de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) sólo ha agravado el problema. “Hemos visto muchos casos de sobredosis con el parche transdérmico de fentanilo”, comentó Vaida. “Es muy potente [ochenta veces más fuerte que la morfina, según la Drug Enforcement Administration (DEA, Administración de Control de Drogas)], y no se lo está prescribiendo a los pacientes adecuados”.

El parche de fentanilo ha sido retirado del mercado en varias ocasiones por defectos del producto desde su lanzamiento en 1996. Y en el 2005, la FDA exigió que en el envase se incluyera una advertencia en un recuadro negro —la más estricta— alertando acerca del riesgo de sobredosis accidental con consecuencias mortales.

Aun así, los parches son seguros, afirma la FDA, cuando se los prescribe a los pacientes adecuados, aquellos que han estado tomando medicamentos opioides a diario para el tratamiento del dolor crónico. Pero no lo son en el caso de pacientes como Mable Mosley, que no toman opioides, ni para aquellos que sufren de agudos dolores posoperatorios ni para los que padecen cefaleas o dolores ocasionales o leves, tal como lo indicaron numerosos informes entregados a la FDA.

Siguiente: Seis maneras de tomar analgésicos en forma segura. >>

Entonces, ¿cómo maneja usted el dolor sin correr peligro?

Antes de retirarse de la sala de emergencias, el hospital o el consultorio del médico, pregunte.

¿Cómo se llama la medicación? ¿Cuánto debo tomar (dosis y concentración)? ¿Se trata de un fármaco de rápida acción o de acción prolongada? (Los analgésicos de acción prolongada —incluidos el parche de fentanilo, la metadona y el sulfato de morfina— se prescriben habitualmente a pacientes que necesitan analgesia durante las veinticuatro horas).

Tome la medicación tal como se la prescribieron.

“Suele suceder que cuando un medicamento indicado para el dolor no actúa rápidamente, las personas toman otro comprimido”, dice Vaida. O se olvidan de que ya tomaron un comprimido y toman otro, o se colocan un segundo parche, sin darse cuenta de que aún tienen el primer parche pegado en algún lugar del cuerpo.

Sea precavido cuando toma un nuevo medicamento por primera vez.

Muchas sobredosis mortales ocurren cuando se inicia un tratamiento para el dolor, cuando el organismo no está acostumbrado.

Pregúntele a su farmacéutico acerca de los riesgos de las interacciones de los medicamentos.

La metadona puede ser mortal cuando se la toma con ciertos antidepresivos, antibióticos, fármacos cardiovasculares y bebidas alcohólicas. Los médicos también aconsejan comprar todos los medicamentos en la misma farmacia, de modo que se puedan rastrear las posibles interacciones de los medicamentos.

Nunca tome los analgésicos de otra persona.

La dosis indicada para una persona puede resultar mortal para otra, en particular si la segunda persona está tomando otros medicamentos.

Lleve un registro de la medicación analgésica que toma.

Anote cuándo toma su medicación, qué dosis toma y cuánto dolor siente. Esto les ayudará a usted y a su médico en el seguimiento de la eficacia de la medicación.

En el 2010, la demanda de Alvie Mosley contra los médicos que atendieron a su esposa fue resuelta mediante conciliación, en tanto que la causa contra el hospital y los farmacéuticos sigue pendiente de resolución. “Mable no necesitaba todos esos medicamentos”, expresó Alvie. “No hay excusas que valgan”.

Fuente de la dosis: modificada a partir de la información sobre prescripciones de la FDA.

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