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¿Sus medicamentos lo hacen engordar?

Algunos fármacos de uso común pueden provocar aumento de peso.

In English | Estos medicamentos —y decenas de otras conocidas medicinas de venta libre o recetadas de uso común— pueden contrarrestar la depresión, controlar la diabetes, aliviar la artritis, detener las convulsiones y ponerle fin a los estornudos en la temporada de alergias.

Cinta de medir y pastillas de colores

Getty Images

Un fármaco recetado o medicamento de venta libre le pueden estar haciendo engordar.

También pueden estar haciéndolo engordar, dice el doctor George Blackburn, profesor adjunto de cirugía y nutrición en la Facultad de Medicina de Harvard, y director del Center for the Study of Nutrition Medicine (Centro de Estudios de Medicina Nutricional) en el Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston.

Los médicos ponen énfasis en que usted nunca debe dejar de tomar un medicamento porque piensa que le está haciendo aumentar de peso. "No pare en seco", dice la doctora Lillian F. Lien, directora médica del programa Duke Inpatient Diabetes Management (Gestión de Diabetes de Pacientes Internos de Duke). "Eso es lo más peligroso que puede hacer".

Pero sí vigile su peso. Si nota un aumento de peso de "cinco libras o más, vuelva a consultar a su médico y corte de raíz este patrón", dice Blackburn.

Según los médicos y los investigadores de obesidad, el aumento de peso está asociado con varias categorías o familias de fármacos, no necesariamente con alguna marca en particular. Y no todas las personas que toman estas medicinas engordan. Afortunadamente, los que sí engordan por lo general pueden probar un medicamento alternativo.

Según Blackburn, los tipos de fármacos asociados con el aumento de peso en algunos pacientes incluyen:

  • Las medicinas para controlar la diabetes, incluso la insulina.
  • Los esteroides y las hormonas para la artritis y enfermedades parecidas, tal como la prednisona.
  • Algunos medicamentos de venta libre para las alergias como el Benadryl (que también se utiliza como somnífero para los pacientes obesos).
  • Algunas medicinas para el corazón y la presión arterial, tales como los betabloqueantes y los alfabloqueantes.
  • Muchos de los fármacos para la depresión y los trastornos mentales, tales como el Elavil, Luvox, Eskalith y Zyprexa.
  • Los anticonvulsivos para controlar la epilepsia y otras afecciones neurológicas.

No hay forma de saber con anticipación si alguien aumentará de peso al tomar ciertos medicamentos, o si una formulación ligeramente distinta surtirá otro efecto en su figura —o mejor dicho en los centros del cerebro y del apetito que contribuyen a dicha figura—. De hecho, un medicamento que hace que una persona engorde puede suprimirle el apetito a otro paciente.

Según el doctor Lawrence J. Cheskin, director del Johns Hopkins Weight Management Center (Centro para el Control del Peso de Johns Hopkins) y profesor adjunto en la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, entre las personas que toman medicamentos antidepresivos conocidos como ISRS, por ejemplo, incluso los medicamentos Prozac y Zoloft, algunas aumentan de peso, algunas pierden peso y otras no cambian.

Las medicinas para controlar la diabetes también pueden hacer que las personas engorden, cosa que Lien, la experta en diabetes de Duke, nota con ironía dado que, de entrada, existe una relación entre la obesidad y la diabetes.

Por supuesto, los medicamentos pueden no ser la única causa del aumento de peso. El estrés y el dolor por estar enfermos pueden hacer que las personas coman más y se ejerciten menos. Según Cheskin, es importante observar el conjunto de factores en su totalidad —la dieta, los fármacos, el ejercicio y el estilo de vida—.

Si usted aumenta cinco libras, ese peso adicional puede o no ser consecuencia de la medicina que está tomando, dice Cheskin.

Nada de esto significa que los pacientes no pueden o no deben tomar medicamentos que formen parte de estas categorías. Pero sí significa que necesitan hablar sobre los problemas relacionados con el peso con sus médicos, y también educarse acerca de los efectos secundarios, dice Blackburn, el doctor de Harvard. Esto es importante especialmente para las personas con sobrepeso existente, o que hayan experimentado subidas y bajadas de peso en el pasado.

Por lo general, el médico podrá encontrar otro medicamento que funcione sin hacerlo engordar. Por ejemplo, Lien afirma que la metformina (también conocida como Glucophage) se prefiere frecuentemente para los diabéticos y no presenta el mismo riesgo de aumento de peso que la insulina y varios otros medicamentos para la diabetes.

Blackburn sugiere Wellbutrin, Zyban o Serzone, que no están asociados con el aumento de peso, para las personas con depresión.

Un paciente que está engordando con un betabloqueador posiblemente tenga mejores resultados con un inhibidor ECA.

De vez en cuando, debido a las interacciones entre los fármacos, afecciones tales como los problemas del hígado o los riñones, alergias o enfermedades muy complejas —por ejemplo tras el trasplante de un órgano— no existe un medicamento que se pueda sustituir que le funcione a un paciente en particular. Pero esos casos no son comunes y aún así los médicos algunas veces logran encontrar soluciones o por lo menos mejorías.

Según Cheskin, los médicos pueden, por ejemplo, cambiar la dosis o hasta la hora en la cual se debe tomar el medicamento para disminuir el riesgo de aumentar de peso. Otra estrategia es combinar los medicamentos —recetarle al paciente un fármaco imprescindible pero en una dosis menor y aumentar la dosis de otro medicamento— para lograr una mezcla personalizada de medicinas que trate la enfermedad subyacente sin causar problemas con el peso.

Según Lien, los pacientes que corren riesgo de subir de peso, o aquellos que comienzan a engordar tan pronto empiezan a tomar un medicamento, también se les puede ayudar con una dieta supervisada y un programa de ejercicio.

Los doctores afirman que los pacientes deben hablar con ellos acerca de sus medicamentos y su peso, y no deben suponer que el médico está consciente de todos los efectos secundarios de todas las medicinas. Si a usted le preocupa subir de peso, pídale al doctor que revise sus medicinas.

Joanne Kenen, escritora radicada en Washington, escribe sobre temas de salud y políticas relacionadas con la salud.

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