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9 tipos de medicamentos que pueden causar fatiga crónica

Podrían ser la causa de esa sensación de cansancio.

In English | ¿Se siente débil o cansado la mayor parte del tiempo, a veces hasta el punto de sentirse exhausto? En dicho caso, usted no es el único. Cada año, la fatiga crónica es motivo de más de diez millones de visitas a los médicos de familia.

Vea también: Exceso de vitaminas podría afectar su salud.

La fatiga crónica obedece a muchas causas, entre ellas, enfermedades tales como anemia y esclerosis múltiple, así como también depresión y otros trastornos psiquiátricos. Pero también suele ser producto del efecto colateral de ciertos medicamentos que se hayan prescrito anteriormente para tratar otras afecciones. (No estoy hablando del complicado trastorno conocido como síndrome de fatiga crónica, cuya causa se desconoce. Esta afección se caracteriza por la extrema fatiga que no obedece a ninguna patología subyacente).

¿Podría uno o más de los medicamentos que está tomando hacerlo sentirse desganado o letárgico? Lea el informe que sigue a continuación y entérese de cuáles son las principales clases de fármacos que pueden causar fatiga crónica. Si usted sospecha que sus síntomas podrían estar asociados a los medicamentos que está tomando, consulte a su médico o proveedor de asistencia médica de inmediato. Es importante que no interrumpa su medicación por su cuenta.

1. Antihipertensivos

Por qué se recetan: Todos los medicamentos para tratar la hipertensión arterial —existen al menos ocho categorías diferentes— se usan para disminuir la presión dentro de los vasos sanguíneos, de manera tal que el corazón no se sobreexcite al bombear la sangre a todo el organismo.

Entre los medicamentos antihipertensivos más vendidos se incluyen: lisinopril (Prinivil, Zestril), un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (ACE); amlodipina (Norvasc), un bloqueador de los canales de calcio; hidroclorotiazida (HCTZ y otros tantos nombres comerciales), un diurético a base de tiazida; furosemida (Lasix), un diurético de asa; y metoprolol (Lopressor, Toprol), un betabloqueante.

Cómo pueden causar fatiga: Los hipertensivos pueden lentificar el bombeo que realiza el corazón, así como también deprimir todo el sistema nervioso central o, en el caso de los diuréticos, consumir las vitaminas y los minerales que su organismo necesita como fuente de energía.

Verifique la información que se incluye en el prospecto de sus medicamentos antihipertensivos y es probable que vea que el “cansancio extremo” está enumerado como efecto colateral. Este es un importante indicio de que su fatiga podría ser inducida por el fármaco.

Opciones: Consulte a su médico o proveedor de asistencia médica sobre la posibilidad de cambiar el actual medicamento por otro tipo de antihipertensivo. En el caso de los pacientes de edad avanzada, la mejor opción suele ser recetar un bloqueador de los canales de calcio a base de benzodiacepina, tal como el diltiazem (Cardizem).

Asimismo, un suplemento de aceite de pescado con omega-3 podría ayudar a disminuir la presión arterial. Dado que los ácidos grasos omega-3 son muy importantes para prevenir y manejar la enfermedad cardiovascular, es, por cierto, una muy buena idea incluir más pescado en su dieta y tomar un suplemento de aceite de pescado.

Más noticias buenas: Se cree que los ácidos grasos omega-3 son una alternativa natural para combatir la fatiga.

2. Estatinas y fibratos

Por qué se recetan: Las estatinas y los fibratos se utilizan para tratar la hipercolesterolemia (niveles de colesterol elevados). Las estatinas más vendidas son la atorvastatina (Lipitor), la rosuvastatina (Crestor) y la simvastatina (Zocor); el fibrato de mayor venta es el fenofibrato (Tricor).

Cómo pueden causar fatiga: Estudios realizados demuestran que las estatinas suspenden la producción de células satélite musculares, lo cual detiene el crecimiento muscular. Algunos investigadores también han sugerido que las estatinas interfieren en la producción de energía a nivel celular, del mismo modo que interfieren en la producción de colesterol.

La debilidad muscular y los fuertes dolores musculares en todo el cuerpo pueden ser síntomas de rabdomiólisis inducida por la estatina: una rápida degradación del músculo esquelético que provoca que las fibras musculares sean liberadas al torrente sanguíneo. Las fibras perjudican los riñones y pueden causar daño renal severo e, incluso, insuficiencia renal.

Opciones: Si usted está dentro de los muchos millones de estadounidenses mayores a quienes no se les ha diagnosticado una enfermedad coronaria y están tomando estos fármacos, pregúntele a su médico o proveedor de atención médica sobre la posibilidad de tratar su colesterol levemente elevado con una combinación de vitamina B12 (1000 mcg diarios), en presentación sublingual (comprimido que se coloca y se disuelve debajo de la lengua), ácido fólico (800 mcg diarios) y vitamina B6 (200 mg diarios).

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3. Inhibidores de la bomba de protones

Por qué se recetan: Los inhibidores de la bomba de protones se utilizan para tratar la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y otros trastornos similares. Más de veinte millones de estadounidenses toman inhibidores de la bomba de protones, como el esomeprazol (Nexium), el lansoprazol (Prevacid), el omeprazol (Prilosec) y el pantoprazol (Protonix), algunos de los cuales son de venta libre.

Cómo pueden causar fatiga: Los pacientes que toman inhibidores de la bomba de protones por tan solo tres meses corren el riesgo de tener menores niveles de magnesio en la sangre, lo cual puede provocar pérdida de apetito, fatiga y debilidad, entre otros síntomas.

Opciones: La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) ha aconsejado a los médicos y a otros proveedores de asistencia médica que obtengan los niveles de magnesio sérico antes de prescribir estos fármacos y en forma periódica luego de iniciado el tratamiento.

Si usted necesita discontinuar esta medicación, debe hacerlo muy lentamente. Orientado por su médico, usted disminuirá la dosis en forma gradual, en 20 mg, y mantendrá dicha dosis reducida entre diez y quince días, hasta interrumpir la medicación por completo. En algunos pacientes, el proceso lleva más tiempo.

Si sigue padeciendo de reflujo severo, usted y su médico quizá quieran analizar el uso de un bloqueador H2, tal como la ranitidina (75 mg cada 12 horas) para tomar cuando sea necesario. Algunos de mis pacientes me comentaron que lograron aliviar los síntomas tomando un remedio casero preparado con vinagre de manzana y miel (una cucharada de cada uno diluidos en un vaso de agua) durante el día, junto con melatonina antes de acostarse.

4. Benzodiacepinas

Por qué se recetan: Las benzodiacepinas, comúnmente conocidas como tranquilizantes, se usan para tratar diversos trastornos de ansiedad, la agitación y los espasmos musculares, y para prevenir las convulsiones. Dado que las benzodiacepinas causan un efecto sedante/hipnótico, a veces se las utiliza para tratar el insomnio y el componente de ansiedad de la depresión.

Entre las benzodiacepinas de mayor prescripción, se incluyen el alprazolam (Xanax), el clonazepam (Klonopin), el diazepam (Valium), el lorazepam (Ativan) y el temazepam (Restoril).

(Nota importante: Si bien el zolpidem (Ambien) no es una benzodiacepina, interactúa con los mismos neurotransmisores en el cerebro y posee muchas de las mismas características farmacológicas, por lo que también puede causar fatiga).

Cómo pueden causar fatiga: Las benzodiacepinas pueden causar sedación y fatiga al disminuir la actividad en partes clave del sistema nervioso central.

Es probable que los pacientes que toman benzodiacepina durante más de dos o tres semanas desarrollen tolerancia a la droga y, con el tiempo, podrían necesitar mayores dosis para lograr el mismo efecto, lo cual solo empeorará su fatiga. Los efectos a largo plazo también pueden incluir debilidad muscular.

Es importante recordar que, para eliminar estos fármacos, el organismo de las personas mayores tarda tres veces más que el de los jóvenes. La consiguiente acumulación del fármaco en el organismo implica, para las personas de edad avanzada, un riesgo mucho mayor de experimentar fatiga y de desarrollar dependencia física o psicológica.

La interrupción de la benzodiacepina también puede provocar fatiga.

Opciones: Consulte a su médico o proveedor de asistencia médica. Muchos pacientes que sufren de ansiedad leve o de insomnio no necesitan, en absoluto, tomar benzodiacepinas; sin embargo, la disminución o la interrupción de la dosis de benzodiacepina siempre debe ser controlada por un profesional, dado que se pueden producir efectos serios.

Para todas las afecciones que se enumeraron, existen fármacos alternativos y tratamientos no farmacológicos. Por ejemplo, la melatonina, en dosis que oscilan entre 3 y 10 mg antes de irse a dormir, en algunos casos ayuda a restablecer patrones de sueño saludables.

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5. Antihistamínicos

Por qué se recetan: Los antihistamínicos se utilizan para aliviar o prevenir los síntomas de los trastornos alérgicos (como la fiebre del heno) o el resfrío común. Algunos antihistamínicos también se usan para evitar el vértigo, las náuseas, los vómitos y los mareos, y para tratar trastornos de ansiedad o insomnio.

Cómo pueden causar fatiga: Los antihistamínicos son depresores del sistema nervioso central. La mayoría enumera el cansancio y la somnolencia entre sus efectos colaterales potenciales; algunos incluyen los mareos y la debilidad.

Las personas mayores por lo general no deben tomar difenhidramina (Benadryl) —que se encuentra en cualquier somnífero cuyo nombre termine en “PAM”— por sus poderosos efectos sedantes, que aumentan drásticamente el riesgo de caídas y de fracturas.

La fatiga también figura como efecto colateral de la fexofenadina (Allegra), otro antihistamínico popular. Las personas de edad avanzada en general no deben tomar este fármaco, ya que su sistema renal no es capaz de eliminarlo en forma eficiente, lo cual provoca su acumulación en el organismo.

Opciones: Los pacientes de edad toleran mucho mejor la nueva generación de antihistamínicos, tales como la loratadina (Claritin) y la cetirizina (Zyrtec), que presentan un menor riesgo de fatiga.

6. Antidepresivos

Por qué se recetan: Si bien los antidepresivos suelen usarse para tratar la depresión, con frecuencia también se prescriben para los trastornos de ansiedad, los trastornos alimentarios, el trastorno obsesivo compulsivo, el dolor crónico, la cesación del tabaquismo y algunos trastornos mediados por las hormonas, tales como los espasmos menstruales severos.

Existen muchas clases de antidepresivos, como los antidepresivos tricíclicos, los inhibidores de monoamina oxidasa (MAOI), los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), los antagonistas de la dopamina y el litio, entre otros.

Entre los antidepresivos comúnmente prescritos se incluyen la duloxetina (Cymbalta), la fluoxetina (Prozac), la paroxetina (Paxil), la sertralina (Zoloft) y la venlafaxina (Effexor).

Cómo pueden causar fatiga: La fatiga es un efecto colateral común de las medicaciones antidepresivas, que se presenta especialmente durante las primeras semanas de tratamiento. Dado que los antidepresivos también pueden empeorar la fatiga causada por otra afección, suele ser difícil determinar las causas.

Algunos investigadores han sugerido que los antidepresivos pueden causar fatiga por su efecto sobre los químicos cerebrales denominados neurotransmisores —principalmente la serotonina y la norepinefrina— y sobre las hormonas. Por ejemplo, la interrupción de la secreción del cortisol —la hormona del estrés—, en el organismo, ha sido asociada a los síntomas de fatiga.

Los antidepresivos también pueden disminuir los niveles de potasio (hipopotasemia), que, a su vez, puede producir debilidad muscular.

Opciones: Consulte a su médico o proveedor de asistencia médica sobre la posibilidad de ajustar la dosis que toma (los efectos colaterales suelen estar relacionados con la dosis) o si, en su caso, podrían funcionar las terapias no farmacológicas de la misma manera o incluso mejor que un fármaco. Usted quizás también quiera analizar la posibilidad de cambiar de medicación, en especial si usted es un paciente de edad que está tomando antidepresivos tricíclicos, los cuales son considerados fármacos potencialmente inadecuados para las personas mayores.

7. Antipsicóticos

Por qué se recetan: Los antipsicóticos se utilizan para tratar la esquizofrenia, el trastorno bipolar y otras  patologías psiquiátricas graves. Los antipsicóticos a menudo se prescriben para tratar afecciones como la agitación y la depresión, entre otras, sin que su uso esté contemplado en el prospecto para estos casos.

Entre los antipsicóticos comúnmente prescritos, se incluye el aripiprazol (Abilify), el haloperidol (Haldol), la olanzapina (Zyprexa), la risperidona (Risperdal) y la ziprasidona (Geodon).

Cómo pueden causar fatiga: Los antipsicóticos son potentes depresores del sistema nervioso central. Algunos estudios revelaron efectos colaterales, entre los que se incluyen la fatiga, el letargo y la debilidad. Muchos de estos fármacos también disminuyen los niveles de dopamina, lo cual también puede provocar mareos y somnolencia.

Opciones: Consulte a su médico o proveedor de asistencia médica sobre la posibilidad de reducir la dosis de su medicación o de cambiarla por otro antipsicótico. Si a usted ya le han prescripto un antipsicótico para inducir el sueño o para tratar alguna afección no incluida en el prospecto, debería asesorarse bien para buscar otros tratamientos más seguros y probados que puedan aliviar sus síntomas. (Por ejemplo, especialmente en los pacientes de edad, estos fármacos aumentan el riesgo de insuficiencia cardíaca).

Siguiente: Antibióticos y diuréticos. »

8. Antibióticos

Por qué se recetan: Los antibióticos se utilizan para tratar afecciones causadas por las bacterias, entre las que se incluyen las infecciones en oídos y piel, infecciones urinarias, intoxicación por alimentos, neumonía, meningitis y otras enfermedades de gravedad. También son utilizados para tratar o prevenir infecciones que puedan complicar una cirugía u otros procedimientos médicos.

Los antibióticos comúnmente prescritos incluyen la amoxicilina (con varios nombres comerciales), la azitromicina (Zithromax), la ciprofloxacina (Cipro) y la levofloxacina (Levaquin).

Cómo pueden causar fatiga: Desde hace tiempo, los investigadores saben que algunas personas que toman antibióticos sufren de cansancio y fatiga extrema, pero aún no se sabe a ciencia cierta el porqué. Por ejemplo, lea la información incluida en el prospecto del sulfametoxazol/trimetroprima (Bactrim DS) y usted verá que “el cansancio o la debilidad inusual” figura como efecto colateral potencial. De manera similar, el prospecto de la cefalexina (Keflex, Keftabs, Panixine, Biocef, Zartan) también incluye la fatiga como efecto colateral potencial.

Opciones: Creo, al igual que muchos médicos y otros profesionales de la salud, que los antibióticos son prescritos en forma extremadamente excesiva. Si usted padece una infección bacteriana menor, pregúntele a su médico si realmente necesita de un antibiótico y si podría recurrir a una alternativa natural. Por ejemplo, algunos estudios revelaron que el ajo combate las infecciones bacterianas y ayuda a combatir la proliferación de patógenos. Pero es esencial consultar a un profesional de la salud, puesto que el ajo puede interferir con los anticoagulantes, los antiinflamatorios no esteroides (NSAID) y otras medicaciones.

9. Diuréticos

Por qué se recetan: Los diuréticos (a veces denominados píldoras de agua) se utilizan para tratar la hipertensión arterial, el glaucoma, el edema y otras afecciones.

Cómo pueden causar fatiga: Los diuréticos pueden interferir con el equilibrio de los electrolitos —siendo los principales el sodio, el potasio y el cloruro— en el organismo. Los desequilibrios electrolíticos pueden causar graves problemas de salud, entre ellos fatiga extrema, debilidad muscular y dolores articulares, óseos y musculares (junto con muchos otros síntomas no relacionados con la fatiga).

Opciones: Consulte a su médico o proveedor de asistencia médica si debe reducir el consumo de sal, hacer más actividad física y limitar la ingesta de líquidos.

“Consulte al farmacéutico” es escrito por Armon B. Neel Jr., en colaboración con el periodista Bill Hogan. Ambos son coautores de Are Your Prescriptions Killing You? (¿Lo están matando sus medicamentos?), publicado por Atria Books en julio.

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