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Segunda dosis de refuerzo: ¿quién debería aplicársela y cuándo?

Se ha autorizado a que los adultos de 50 años o más reciban otra dosis de la vacuna contra la COVID.

Un doctor coloca una curita donde le puso la vacuna a una mujer

GETTY IMAGES

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Los adultos de 50 años o más ahora pueden recibir un segundo refuerzo contra la COVID-19, al igual que las personas más jóvenes con ciertas enfermedades que deprimen el sistema inmunitario.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autorizó la vacuna adicional el 29 de marzo, y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) acordaron agregarla a sus recomendaciones de vacunación contra el coronavirus. Sin embargo, las autoridades de salud no aconsejan que todos aquellos dentro de la población que reúne los requisitos se apliquen el segundo refuerzo, por lo que muchos se preguntan si deberían hacerlo.

“No hay una respuesta simple a esto”, dice el Dr. William Moss, director ejecutivo del International Vaccine Access Center en la Facultad de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins. Otros expertos están de acuerdo: existen varios factores que pueden influir en tu decisión.

Esto es lo que debes considerar al decidir si debes aplicarte una segunda dosis de refuerzo.

¿Quién puede recibir un segundo refuerzo?

  • Los adultos de 50 años o más pueden recibir una segunda dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer-BioNTech o de Moderna al menos cuatro meses después de su primera dosis de refuerzo.
  • Las personas de 12 años o más que tienen ciertas enfermedades que deprimen su sistema inmunitario pueden recibir un segundo refuerzo de Pfizer al menos cuatro meses después de su primer refuerzo.
  • Las personas de 18 años o más que tienen ciertas enfermedades que deprimen su sistema inmunitario pueden recibir un segundo refuerzo de Moderna al menos cuatro meses después de su primer refuerzo.
  • Los adultos que recibieron una vacuna primaria y una dosis de refuerzo de la vacuna de Johnson & Johnson (Janssen) hace al menos cuatro meses pueden recibir una segunda dosis de refuerzo de una vacuna ARNm contra la COVID-19.

Fuente: FDA, CDC

¿Cuál es tu riesgo individual?

El factor de riesgo principal de una enfermedad grave a causa de la COVID-19 es la edad, dice el Dr. Carlos Del Rio, profesor de Medicina en la División de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de Emory University. Esto se debe en gran parte a que el sistema inmunitario comienza a perder parte de su eficacia a medida que uno envejece.

Según datos de los CDC, las personas de 85 años o más en Estados Unidos representan el mayor porcentaje (en inglés) de muertes por COVID-19, seguido de las personas de 75 a 84 años y de las de 65 a 74 años. En total, las personas de 50 años o más representan más del 93% de aproximadamente un millón de muertes a causa de la COVID-19 en Estados Unidos.

Pero las enfermedades subyacentes, como la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardíacas, también pueden complicar una infección por coronavirus. Por lo tanto, es importante evaluar tu riesgo en función de estos factores clave. (Piénsalo de esta manera: una persona de 50 años que no tiene ningún problema de salud está en una categoría de riesgo diferente que una persona de 85 años que tiene varios).

La decisión de la FDA de autorizar el segundo refuerzo se basó en datos provenientes de Israel que sugieren que una segunda dosis de refuerzo administrada al menos cuatro meses después de la primera puede reducir el riesgo de hospitalización y muerte en los adultos de 60 años o más y en otras personas con alto riesgo. La razón por la que las autoridades de salud de Estados Unidos decidieron ampliar el rango de edad a los 50 años es porque “sabemos que aproximadamente un tercio de las personas de entre 50 y 65 años tienen comorbilidades médicas significativas”, es decir, la presencia de dos o más enfermedades subyacentes, explicó en una conferencia de prensa el Dr. Peter Marks, director del Center for Biologics Evaluation and Research de la FDA. “Así que al elegir a las personas de 50 años o más [..] sentimos que incluiríamos la población que podría beneficiarse más de esta cuarta dosis de refuerzo”.

La Dra. Ashley Drews, especialista en enfermedades infecciosas y epidemióloga de Houston, dice que las personas inmunodeprimidas y las personas de 65 años o más (algunos expertos sugieren que de 60 años o más) deberían recibir el segundo refuerzo ahora. Lo mismo ocurre con cualquier persona de 50 a 59 años que tenga una enfermedad subyacente que la ponga en alto riesgo de enfermar gravemente. “Pero si tienes entre 50 y 60 años y no tienes ninguna enfermedad subyacente que te haga correr un mayor riesgo de enfermar gravemente a causa de la COVID-19, entonces no es tan urgente que recibas el segundo refuerzo en este momento”, dice Drews.


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


Del Río agrega que las personas más jóvenes y saludables dentro de la población que reúne los requisitos pueden recibir el segundo refuerzo si lo desean, “pero por el momento, no ayudará mucho”. Si bien parte de la protección que ofrecen las vacunas disminuye, la serie primaria y la primera dosis de refuerzo “continúan siendo increíblemente eficaces contra la enfermedad grave y la muerte” en estas poblaciones menos vulnerables, explica.

Otro factor que debes tener en cuenta al sopesar tu riesgo es si has tenido una infección reciente. Al igual que millones de personas en Estados Unidos, Moss —quien tiene 64 años, recibió el primer refuerzo y goza de “buena salud”— tuvo COVID-19 durante la reciente ola de ómicron en el invierno. “De alguna manera, esa infección es una dosis de refuerzo para el sistema inmunitario”, dice. Así que en este momento, no siente que sea “urgente recibir una segunda dosis de refuerzo”.

Problemas de salud que aumentan el riesgo de una enfermedad grave a causa de la COVID

Las enfermedades comunes que aumentan el riesgo de enfermar de gravedad a causa de COVID-19 incluyen:

  • Cáncer
  • Enfermedad renal crónica
  • Enfermedades pulmonares crónicas, incluida el asma moderada a grave
  • Demencia u otros trastornos neurológicos
  • Diabetes (tipo 1 o tipo 2)
  • Enfermedades cardíacas, incluidas la insuficiencia cardíaca y las enfermedades coronarias
  • Sobrepeso y obesidad

Esta lista no es exhaustiva; puedes encontrar una lista completa de enfermedades aquí.

Fuente: CDC

¿Qué sucede en tu comunidad?

Los casos reportados de COVID-19 se han nivelado en gran medida y se están acercando a los niveles más bajos de la pandemia, lo que significa que el riesgo de exposición también ha disminuido en muchas áreas del país, señala Moss. Pero todos sabemos que eso podría cambiar. Varios países en Europa acaban de experimentar un aumento en los casos, impulsado por la subvariante ómicron BA.2, que recientemente se convirtió en la cepa dominante del coronavirus en Estados Unidos. Los expertos dicen que la subvariante BA.2 podría causar un aumento en los casos aquí —algunas áreas ya están viendo un aumento—, pero no anticipan una ola tan cataclísmica como la causada por ómicron.

Si las cifras comienzan a subir otra vez, “entonces eso cambia el cálculo”, dice Moss. Su consejo: presta atención a lo que está sucediendo en tu comunidad. (Puedes hacer un seguimiento de las tasas de transmisión comunitaria —en inglés— en el sitio web de los CDC y encontrar orientación para tu área local). Si los niveles de transmisión comienzan a aumentar y no has recibido el segundo refuerzo, “entonces podrías tomar la decisión de aplicártelo más pronto”, dice Moss.

Este consejo también es válido para los destinos turísticos. Si tus planes de primavera o verano incluyen viajes a ciudades o países que tienen altos niveles del virus, intenta recibir tu segunda dosis de refuerzo varias semanas antes de tu salida para asegurarte de que tus anticuerpos estén en sus niveles más altos. Los anticuerpos son proteínas producidas por el sistema inmunitario que ayudan a combatir una infección y evitan las enfermedades en el futuro.

“No debes recibir el segundo refuerzo en una fecha muy próxima a tu viaje o no permitirás que se desarrolle la protección completa”, dice Drews. “Pero de nuevo, si estás en esa población de alto riesgo —si tienes 65 años o más, o eres receptor de un trasplante o tienes diabetes—, aconsejo que te lo apliques ahora. Yo no esperaría”.

Y además de informarte sobre las tendencias de transmisión en tu área, piensa también en tu acceso a pruebas y tratamientos, que pueden influir en los resultados de una infección. Miles de farmacias y clínicas en Estados Unidos pueden hacer pruebas a quienes piensan que podrían tener COVID-19 y recetar tratamientos en el momento a pacientes con un resultado positivo. Puedes averiguar si uno de estos sitios que administran pruebas y recetan tratamientos se encuentra cerca de ti en covid.gov.

Además de las vacunas, “necesitamos poder usar otras herramientas a nuestra disposición”, dice Moss.

“Los principales determinantes son la edad y luego tus enfermedades subyacentes. Y mientras más alto sea tu riesgo de enfermar de gravedad a causa de la COVID-19, más pronto deberás recibir ese segundo refuerzo”. 

— Dra. Ashley Drews, Houston Methodist

¿Hay alguna desventaja?  

Los expertos dicen que no hay ninguna desventaja conocida de recibir otro refuerzo, incluso si no lo necesitas. Las vacunas tienen un sólido historial de seguridad, y los efectos secundarios graves son poco comunes.

El riesgo de miocarditis —uno de estos efectos secundarios poco comunes— en el rango de edad de 50 años o más “se considera realmente mínimo”, dijo Marks, de la FDA. “El perfil de efectos secundarios que se analizó en un millón de personas que recibieron dosis adicionales en Israel es muy favorable en este rango de edad”. Dicho esto, debes anticipar algunos efectos secundarios posibles, aunque temporales, después de la inyección. La fatiga, la fiebre, el dolor de cabeza, el dolor muscular, los escalofríos y las náuseas son todos síntomas comunes reportados después de recibir las vacunas contra la COVID-19 y otras vacunas.  

Pero el refuerzo adicional tampoco parece aportar ningún beneficio a las personas que no lo necesitan —nuevamente, estamos hablando de personas más jóvenes que no tienen ningún problema de salud—, especialmente cuando se trata de desarrollar una inmunidad celular más duradera que ayude a proteger el cuerpo de una enfermedad grave.

“Los niveles de anticuerpos siempre aumentarán después de una dosis de refuerzo. Pero no está claro que tan crítico sea esto”, dice Moss. “Debemos preguntarnos cuál es realmente nuestro objetivo con respecto a las vacunas. ¿Nuestro objetivo es tratar de prevenir todas las infecciones, que es casi un objetivo imposible para una vacuna, o es prevenir la enfermedad grave, las hospitalizaciones y la muerte, que es un objetivo mucho más razonable? Y creo que probablemente hemos cumplido este objetivo en la mayoría de las personas con tres dosis”.

La FDA llevará a cabo una reunión el 6 de abril (en inglés) para hablar sobre el futuro de las vacunas de refuerzo y si se necesitarán más dosis para una población más amplia y con qué frecuencia. Las autoridades de salud también hablarán sobre cómo podrían ser esas vacunas. Puede ser que en los próximos meses a un año tengamos más opciones para las vacunas de refuerzo, dice Moss, como vacunas específicas para cada variante o vacunas nasales que proporcionan inmunidad local. Los científicos también están trabajando en la creación de una vacuna que podría funcionar contra varios coronavirus. 

También es posible, “en particular para los adultos más jóvenes que gozan de buena salud, que no necesiten un refuerzo anual”, dice Moss, aunque esto depende del curso de la pandemia y de las variantes que puedan surgir. “Tal vez los refuerzos anuales sean únicamente para las personas más vulnerables”.

¿Cuál es la conclusión?

El mensaje clave es evaluar tus riesgos, y si tienes alguna pregunta, habla con tu médico.

“De nuevo, los principales determinantes son la edad y luego tus enfermedades subyacentes”, dice Drews. “Y mientras más alto sea tu riesgo de enfermar de gravedad a causa de la COVID-19, más pronto deberás recibir ese segundo refuerzo”.

Y no te olvides de las otras herramientas que pueden ayudarte a prevenir una enfermedad grave: las mascarillas de alta calidad pueden prevenir que ocurra una infección en primer lugar, y si contraes la COVID-19, varios tratamientos pueden reducir la gravedad de la enfermedad.

“Creo que también es importante vacunarte o aplicarte el refuerzo si no lo has hecho. Porque me preocupan más los millones de personas que todavía no se han vacunado y los millones de personas mayores de 65 años que todavía no han recibido su primer refuerzo. En mi opinión, en eso deberíamos centrarnos”, dice Del Rio.

Rachel Nania escribe sobre atención médica y políticas de salud para AARP. Anteriormente fue reportera y editora de WTOP Radio en Washington, D.C. Recibió un Premio Gracie y un Premio Regional Edward R. Murrow, y también participó en un programa sobre demencia con la National Press Foundation.