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Las vacunas contra la COVID y la miocarditis: Esto es lo que debes saber

Los beneficios de las vacunas superan los riesgos del efecto secundario poco común, dicen los expertos.

Una enfermera administra una vacuna contra el coronavirus a una mujer

ADAMKAZ/GETTY IMAGES

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La mayoría de las personas que reciben la vacuna contra la COVID-19 están muy familiarizadas con los efectos secundarios comunes después de la primera y segunda vacunas de Pfizer y Moderna: dolor en el brazo, quizás dolor de cabeza o algo de dolor muscular o fatiga. Pero una reacción mucho más rara ha estado despertando preocupación últimamente: la miocarditis o la inflamación del músculo cardíaco.

Esto es lo que necesitas saber sobre la miocarditis y su relación con la COVID-19 y las vacunas.

1. La miocarditis tiene muchas causas

Puede que sea la primera vez que lo ves en los titulares, pero la miocarditis no es una nueva enfermedad. Varias cosas pueden causarla, incluidas infecciones virales, ciertos medicamentos, algunas enfermedades autoinmunes y la exposición a toxinas ambientales como metales pesados y radiación. Una reacción a una vacuna también puede causar miocarditis, aunque es poco común, según el National Heart, Lung and Blood Institute.


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dicen que están “monitoreando activamente” los informes de miocarditis y pericarditis (inflamación del saco que rodea el corazón) en un grupo pequeño de las personas que han recibido las vacunas ARNm de Pfizer y Moderna; en la mayoría de los casos, la enfermedad ocurre después de la segunda inyección. La agencia estima que hay 12.6 casos de miocarditis por cada millón de dosis de vacunas de ARNm contra la COVID-19 administradas a personas de 12 a 39 años. Un estudio más reciente (en inglés) publicado en JAMA Internal Medicine encontró una tasa de 5.8 casos de miocarditis por millón de la segunda dosis en adultos.

“También es notable señalar que la gran mayoría de los casos se resuelven por sí solos”, dice la Dra. Nisha Gilotra, profesora adjunta de Medicina y directora del Programa de Sarcoidosis Cardiaca en Johns Hopkins Medicine, lo que significa que la mayoría de los pacientes mejoran rápidamente después del descanso y sin tratamiento médico importante.

“De hecho, es probable que los casos de [miocarditis] estén subreportados porque muchos de estos pueden ser asintomáticos o subclínicos. Una proporción muy rara tendrá [síntomas que requieren cuidados en entornos de atención médica] o estará en el espectro más severo”, agrega Gilotra.

2. La miocarditis relacionada con la vacuna es poco común, especialmente en los adultos mayores

Es comprensible que los adultos mayores se preocupen por cualquier cosa relacionada con el corazón, teniendo en cuenta que las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte y que los adultos de 65 años o más tienen más probabilidades de sufrir de ella, dice el Dr. Manesh Patel, jefe de Cardiología de la Facultad de Medicina de Duke University. Pero cuando se trata de la miocarditis relacionada con la vacuna, la población mayor no se ve afectada en gran medida.

La mayoría de los casos relacionados con la vacuna se han reportado en adolescentes y adultos más jóvenes. Un informe de los CDC (en inglés) publicado en junio encontró que la tasa de miocarditis fue de 40.6 casos por millón de la segunda dosis de las vacunas ARNm contra la COVID-19 administradas a hombres de 12 a 29 años, y 2.4 por millón de la segunda dosis administrada a hombres de 30 años o más; las tasas para las mujeres en estos grupos de edad fueron de 4.2 y 1 por millón de la segunda dosis, respectivamente.

Las tasas más altas se han reportado en hombres de 12 a 17 años. Este grupo vio unos 63 casos de miocarditis por millón de dosis de la vacuna contra la COVID-19 de ARNm administrada.

Estos datos reflejan lo que el National Heart, Lung and Blood Institute dice que es cierto para la mayoría de los casos de miocarditis: Ocurre con más frecuencia en los adultos jóvenes. Y la explicación probablemente se reduce a la respuesta inmunitaria. Tanto en la miocarditis como en la pericarditis, el sistema inmunitario del cuerpo causa la inflamación, desencadenada por una infección o algún otro factor, según los CDC. Y las personas más jóvenes tienden a tener respuestas inmunitarias más robustas que sus compañeros mayores.

“Es por eso que las personas más jóvenes parecen ser más resistentes a enfermarse peor de COVID que las personas mayores que no tienen este sistema inmunitario robusto”, dice Patel. “Tal vez también explique por qué hay un poco más de casos de miocarditis en las personas más jóvenes que en los adultos mayores".

3. Es más probable que la COVID sea la causante de la miocarditis y no la vacuna

Aun así, los principales expertos en salud (en inglés), médicos, farmacéuticos y grupos de enfermeros en todo el país recomiendan que las personas de 12 años o más se vacunen, y señalan que los beneficios superan el pequeño riesgo. (Las vacunas todavía se están estudiando en niños menores de 12 años).

Una razón: es más probable contraer miocarditis de la COVID-19 que de la vacuna, según las investigaciones, y el daño al corazón causado por la infección puede ser más grave. “En realidad, cuando vemos miocarditis grave o esta respuesta inflamatoria grave en el corazón, la vemos con una infección aguda real de COVID”, dice Gilotra.

Otra razón: la COVID-19 puede causar una larga lista de otras complicaciones graves más allá de la miocarditis, incluido el daño al cerebro y los pulmones, especialmente en los adultos mayores y en las personas con enfermedades subyacentes, incluidas las enfermedades cardíacas, por lo que las personas con problemas cardíacos existentes no deben ser disuadidas de vacunarse.  

“He estado aconsejando a mis pacientes en general —aquellos con enfermedades cardíacas e incluso aquellos adultos mayores sin enfermedades cardíacas— que se vacunen contra la COVID. No me preocupa la miocarditis”, dice Patel.

Incluso las personas más jóvenes que tienen menos probabilidades de enfermarse gravemente por una infección por coronavirus corren riesgos de contraer COVID-19, incluido el síndrome inflamatorio multisistémico o MIS-C, una enfermedad que es “mucho más grave que los casos de miocarditis relacionada con la vacuna, que en su mayoría se resuelven por sí solos”, dice Gilotra. También existe la preocupación de la COVID de largo plazo, el término que se usa para describir los síntomas persistentes de la enfermedad que millones de sobrevivientes de COVID han reportado después de una infección por coronavirus.

Las investigaciones demuestran que entre el grupo de adolescentes que experimentaron la tasa más alta de miocarditis después de la vacunación (alrededor de 63 casos por millón de dosis de la segunda dosis administrada), las vacunas evitaron aproximadamente 5,700 casos de COVID-19, así como 215 hospitalizaciones y dos muertes. Además, quienes han sido diagnosticados con miocarditis después de la vacunación “no han experimentado ningún efecto a largo plazo que hayamos podido medir en este momento”, dice la Dra. Yvonne Maldonado, experta en enfermedades infecciosas y profesora de Pediatría, Epidemiología y Salud Poblacional en Stanford Medicine.

“Los beneficios realmente superan los riesgos relacionados con la vacunación”, dice Gilotra. “Y lo tranquilizador es que gran parte de la población de 65 años o más ha sido vacunada, por lo que tenemos muchos datos convincentes en este grupo de edad sobre la seguridad y el impacto de la vacunación durante la pandemia”.

Y recuerda: si tienes preguntas, pregúntale a un proveedor de atención médica de confianza. “Pueden hablar contigo sobre tu riesgo individual y sobre cualquier preocupación o duda que puedas tener”, dice Gilotra.

Síntomas de la miocarditis

No todas las personas que tienen miocarditis presentan síntomas, pero las que sí lo tienen pueden experimentar:

  • Dolor de pecho
  • Dificultad para respirar
  • Sentir que el corazón revolotea, late rápido o fuertemente

Si tú o tu hijo o nieto tienen alguno de estos síntomas, busca atención médica de inmediato, especialmente si es dentro de una semana después de la vacunación contra la COVID-19. El tratamiento puede incluir medicamentos para el dolor, antiinflamatorios y varias semanas de descanso.

Fuente: CDC

Rachel Nania escribe sobre el cuidado de la salud y sobre políticas de salud para AARP. Anteriormente, fue reportera y editora de WTOP Radio en Washington, D.C., Recibió el Premio Gracie y un premio regional Edward R. Murrow. Asimismo, fue becaria para asuntos de demencia de la National Press Foundation.