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Seis síntomas oculares que nunca debes ignorar

En muchos casos, detectar un problema a tiempo te puede salvar la vista.

Un hombre se masajea un ojo mientras trabaja frente a una computadora

PONYWANG / GETTY IMAGES

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El paso de los años aumenta las posibilidades de padecer problemas oculares graves, como el desprendimiento de retina, la degeneración macular relacionada con la edad y el glaucoma, todos ellos trastornos que pueden poner en peligro la vista.

Detectar y tratar algunos problemas a tiempo puede evitar la pérdida de visión. En este sentido, es importante someterse a un examen ocular al menos una vez al año y acudir de inmediato a un médico si aparecen síntomas preocupantes. Quizá no se trate de nada grave, pero vale la pena estar seguro.

Aquí hay seis síntomas oculares que podrían indicar un trastorno o un problema grave.

1. Aumento repentino de destellos y moscas volantes

Las moscas volantes son puntos negros o líneas onduladas que aparecen delante del ojo cuando miras una pared blanca o el cielo azul, y son frecuentes entre los adultos mayores. Casi siempre son inofensivas, según la Dra. Laura Di Meglio, instructora de Oftalmología en el Wilmer Eye Institute de Johns Hopkins Medicine.


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Sin embargo, el aumento repentino de moscas volantes puede ser la primera señal de un desprendimiento de retina, una situación de emergencia en la que una delgada capa de tejido (la retina) se desprende de su posición normal en la parte posterior del ojo.

“Si de pronto observas un efecto de ‘sal y pimienta’ en la visión, una gran cantidad de puntitos negros, destellos de luz o un velo o cortina que baja o sube delante del ojo, acude a la sala de emergencias”, recomienda Di Meglio. “No tomes una siesta ni comas una merienda. Ve al médico, porque si lo detectamos pronto, podemos salvar tu vista”.

Otro trastorno ocular, llamado desprendimiento de vítreo posterior (DVP), también puede causar moscas volantes y destellos, señala Di Meglio. Pero dada la gravedad del desprendimiento de retina, lo mejor es acudir al médico de inmediato para descartarlo.

2. Visión borrosa o nublada repentina (especialmente en un ojo)

La visión borrosa o distorsionada que aparece de pronto es un signo clásico de la degeneración macular relacionada con la edad, un trastorno que constituye la causa principal de la pérdida de visión en los adultos mayores. La degeneración macular se produce cuando el envejecimiento provoca daños en la mácula, la parte del ojo que controla la visión frontal.

La visión borrosa derivada de la degeneración macular o de otros trastornos oculares graves suele aparecer primero en un solo ojo. No obstante, no siempre se reconoce de inmediato, ya que el otro ojo tiende a compensar.

“Puedes ver muy borroso con un ojo y no notarlo hasta que te cubres el otro”, señala Nathan E. Podoll, codirector de la División de Oftalmología Integral del Vanderbilt Eye Institute.

La aparición repentina de visión borrosa también puede indicar un desprendimiento de retina, cataratas o una fuerte neuropatía diabética, o bien podría deberse a un derrame o a un tumor cerebral. En cualquier caso, siempre debes acudir al médico de inmediato.

3. Líneas rectas que se ven onduladas

Si de pronto las líneas rectas parecen distorsionadas, eso suele ser un síntoma de la degeneración macular relacionada con la edad, que probablemente esté en una fase avanzada, señala Podoll.

“Digamos que en tu casa hay persianas o el marco de una puerta que deberían parecer rectos. Si los ves distorsionados, doblados u ondulados con uno de los ojos, es algo que no debes ignorar", explica.

Si tienes degeneración macular, también puedes percibir una zona borrosa o un punto ciego cerca del centro del campo visual, y los colores pueden parecer menos brillantes que antes. También puedes tener dificultad para ver con poca luz. El riesgo es mayor entre las personas de raza blanca, los fumadores y los que tienen antecedentes familiares de este trastorno.

4. Visión doble

Si ves dos imágenes contiguas o superpuestas, sabes que algo no anda bien.

Lo primero que querrá saber el médico es si la visión doble se produce en ambos ojos o solo en uno. Puedes averiguarlo si te cubres un ojo.

Si aún ves doble, entonces tienes diplopía monocular, o visión doble que afecta solo un ojo. La diplopía monocular es menos problemática que la visión doble que afecta ambos ojos. Se puede deber al síndrome de ojo seco, a las etapas iniciales de cataratas o a un cambio en la forma del ojo debido a la edad.

La visión doble que afecta ambos ojos, llamada diplopía binocular, es más grave, y debes acudir de inmediato a una sala de emergencias. La diplopía binocular puede ser indicio de un derrame cerebral, un tumor cerebral o un aneurisma, o puede indicar hipertensión arterial o diabetes no controladas.

5. Enrojecimiento o hinchazón excesivos

En muchos casos, el enrojecimiento y la hinchazón se deben a algo relativamente fácil de tratar, como al síndrome de ojo seco o a la conjuntivitis, señala Podoll. Sin embargo, cuando un ojo está muy enrojecido o hinchado también puede ser un signo de un trastorno más grave, y por eso es importante consultar a un médico.

La causa más preocupante sería una enfermedad ocular inflamatoria, como la uveítis o la escleritis. Una infección o una lesión pueden causar ambos problemas, pero lo más común es que se vinculen a trastornos autoinmunitarios, tales como la artritis reumatoide o el lupus, indica Podoll. Otros síntomas de la escleritis y la uveítis incluyen una extrema sensibilidad a la luz y visión borrosa.

Tanto la uveítis como la escleritis pueden producir la pérdida permanente de la vista, si no se tratan.

6. Dolor ocular sin motivo aparente

El dolor ocular repentino se puede deber a una hemorragia interna, a una lesión en la córnea o al síndrome de ojo seco, señala Di Meglio. Si también se produce un hormigueo en la piel, puede ser un síntoma inicial de culebrilla, una infección vírica que causa una erupción dolorosa.

La causa más temida del dolor ocular repentino es probablemente el glaucoma, una enfermedad ocular grave que se produce al aumentar la presión en el interior del ojo. El glaucoma no suele ser sintomático, pero hay un tipo llamado glaucoma agudo de ángulo cerrado que “puede provocar dolor de cabeza o una sensación de presión detrás del ojo”, dice Di Meglio. “También puede producir náuseas. Si es realmente grave, puede hacer que veas arcoíris alrededor de las luces. Eso es señal de una inflamación de la córnea”.

Si no se trata, el glaucoma puede producir pérdida de visión y ceguera.

Michelle Crouch es una escritora colaboradora que ha cubierto temas de salud y finanzas personales para algunas de las principales publicaciones para consumidores del país. Su trabajo se publicó en Reader's Digest, Real Simple, Prevention, The Washington Post y The New York Times.

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