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¿Podrías tener sensibilidad a la luz?

Lo que tus ojos te pueden estar diciendo si el resplandor te molesta.

Una mujer mayor con su mano en la frente

JAMIE GRILL/GETTY IMAGES

In English | ¿Alguna vez te has despertado en medio de la noche tambaleando hasta llegar al baño, prendes la luz y… ¡caramba!? Es probable que tu respuesta inicial a ese estallido de luz haya sido cerrar tus párpados o entrecerrar los ojos hasta que se ajusten a tu entorno.

Todos hemos experimentado sensibilidad a la luz en algún momento, pero algunas personas son sumamente intolerantes a la luz. Se conoce como fotofobia, "cuando la luz normal causa molestias o dolor en las personas, hasta el punto en que prefieren evitarla", dice la Dra. Kathleen Digre, profesora de Oftalmología y Neurología en el John A. Moran Eye Center de University of Utah, en Salt Lake City.

Las causas de la molestia pueden ser un día soleado, el resplandor de la pantalla de la computadora, la iluminación fluorescente brillante en una tienda o la luz delantera de los autos en la noche.


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Algunas personas pueden incluso quedar discapacitadas, dice Stephen Silberstein, un neurólogo con sede en Filadelfia afiliado a los Thomas Jefferson University Hospitals, de Jefferson Health. "He visto pacientes que literalmente no pueden salir de su casa sin gafas de sol oscuras debido a una mayor sensibilidad a la luz".

Posibles causas

En realidad, la fotofobia no es una afección, sino un síntoma de otras enfermedades. Aunque la lista de culpables es larga, la mayoría de las veces está relacionada con problemas neurológicos o de la vista.

La migraña es uno de los desencadenantes más comunes. De hecho, alrededor del 80% de las personas que sufren de migrañas experimentan una mayor sensibilidad a la luz. "Dos tercios de los pacientes dicen que la fotofobia es su síntoma más molesto durante un ataque", dice Silberstein. "Pero hay muchos que también tienen una mayor sensibilidad a la luz durante los períodos entre los ataques de migraña".

La fotofobia también es sumamente común entre quienes tienen blefaroespasmo, espasmos involuntarios de los músculos de los párpados que se originan en los nervios motores del cerebro. De hecho, una encuesta encontró que un 94% de los pacientes con blefaroespasmo experimentan cierto nivel de sensibilidad a la luz que afecta su vida diaria. (Además, la luz en realidad puede provocar espasmos).

Otros problemas neurológicos —incluidos los tumores pituitarios, la meningitis y las lesiones cerebrales traumáticas— pueden causar sensibilidad a la luz, al igual que algunos medicamentos, como los antihistamínicos, la furosemida (para tratar la presión arterial alta o la retención de líquidos y la hinchazón debido a enfermedades como la insuficiencia cardíaca congestiva), la trifluridina (recetada para infecciones oculares virales) y ciertos antidepresivos.

Un grupo de enfermedades oculares están relacionados con la fotofobia: ojo seco crónicocataratas, abrasión corneal, neuropatía corneal, neuritis óptica (a veces relacionada con esclerosis múltiple), infecciones oculares, uveítis (inflamación del ojo), alergias oculares y la cirugía LASIK.

Las personas que tienen ojos de color claro pueden ser más propensas a la sensibilidad, dice Lama A. Al-Aswad, oftalmóloga afiliada a NYU Langone Health, “porque el iris no tiene tanto pigmento, lo que normalmente disminuye la cantidad de luz que entra en el ojo".

Tratamientos

El primer paso en el tratamiento de la fotofobia es descubrir la causa del síntoma; entonces se puede abordar la condición subyacente. "La fotofobia intermitente asociada con la migraña, por ejemplo, generalmente responde a medicamentos como triptanos, no esteroides (los AINE)", dice Silberstein. "También podríamos intentar algo para evitar que los ataques ocurran en primer lugar, como un betabloqueante o topiramato".

Si sufres de ojo seco, tu médico puede recetar gotas para los ojos medicinales o medicamentos que estimulan la producción de lágrimas.

Los cambios en el estilo de vida también pueden hacer que la sensibilidad a la luz sea más fácil de controlar. Las gafas de sol pueden bloquear la luz solar brillante o el resplandor que rebota en las superficies reflectantes (busca un par polarizado con protección total contra los rayos ultravioletas). "El mayor error que cometen las personas es usar gafas de sol realmente oscuras en el interior o poner tintes oscuros en sus ventanas", dice Digre. "Eso solo empeora las cosas porque te adaptas a la oscuridad". Silberstein señala que una forma de minimizar la sensibilidad es hacer una transición gradual de la oscuridad a la luz, para que los ojos tengan tiempo de adaptarse.

"El mayor error que cometen las personas es usar gafas de sol realmente oscuras en el interior o poner tintes oscuros en sus ventanas". 

Dra. Kathleen Digre

Y ciertas longitudes de onda de luz pueden ayudar a aliviar o exacerbar la sensibilidad. "La luz del sol las tiene todas, pero son las frecuencias de la luz azul las que parecen causar la mayor incomodidad", dice Silberstein. Un estudio del 2016, citado en la revista Brain, encontró que los tonos de luz verde parecen ser los más relajantes, particularmente para aquellos que sufren de migrañas. "De hecho, lo uso cuando examino a pacientes con sensibilidad a la luz para que sea más cómodo para ellos", dice Digre.

Puedes comprar lentes con tinta especial para bloquear esa molesta luz azul. Digre recomienda lentes con tinte FL-41, que tienen un tinte especial color boysenberry para filtrar las longitudes de onda azules y disminuir la sensibilidad a la luz. Los lentes se pueden obtener sin receta, pero, advierte Digre, no todos los llamados lentes FL-41 son reales. "Algunos de estos lentes no han sido probados adecuadamente", dice ella. “Hicimos un estudio en el que pusimos a prueba varios lentes que afirmaban bloquear la luz azul. Algunos lo hicieron y otros no".

Al-Aswad sugiere ir a una tienda óptica, probarse lentes y luego elegir un par de prueba para usar durante unos días, para ver si mejora tus síntomas. Si compras los lentes, asegúrate de que la tienda garantice que puedas devolverlos si no funcionan.

Los investigadores de migraña de la Facultad de Medicina de Harvard han encontrado otra forma de combatir la fotofobia: la Allay Lamp (en inglés), diseñada específicamente para aquellos que sufren dolores de cabeza provocados por la sensibilidad a la luz. Se cree que la luz verde que emite esta lámpara es menos agresiva para los ojos que la luz multicolor común. No es económica; el precio de lanzamiento es de $199. Pero para aquellos que buscan alivio, el alto precio puede valer la pena.

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