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La vacuna contra la COVID-19: ¿Dónde vacunarte? Encuentra información en tu estado

 

¿Tienes el IMC alto? Qué dice (o qué no dice) de tu salud

Últimamente se habla mucho del índice de masa corporal. Qué significan los diferentes rangos.

Lectura del Índice de Masa Corporal

GETTY IMAGES

In English | A medida que continúa la distribución de la vacuna contra la COVID, algunas personas se han encontrado con una ventaja inesperada debido a su aumento de peso durante la pandemia; una ruta más rápida para lograr vacunarse. Si bien la obesidad puede aumentar tu riesgo de contraer COVID-19 y con ello sus peores consecuencias, ahora podría ponerte delante de otros en la carrera hacia tu vacunación.

Ese fue el caso de Andrew Lavin, de 61 años, propietario de una empresa de comunicación estratégica en Port Washington, Nueva York. Él llamó a su médico en cuanto supo que su índice de masa corporal (IMC) —la medida utilizada para estimar la grasa corporal y el riesgo de enfermarse— podría acortar su espera para recibir la vacuna. "La báscula marcaba 203 libras y, al parecer, eso era suficiente para situarme en la categoría de un IMC superior a 30", dijo él.


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Si bien la COVID ha enfocado la atención de nuevo en el IMC, esta medida se inventó a principios del siglo XIX por un estadístico belga como forma de estudiar las poblaciones. En realidad, el concepto se extendió a principios de la década de 1970, cuando fue comúnmente adoptado por los investigadores y las compañías de seguros.

El IMC se expresa como una relación entre el peso y la altura, y clasifica a las personas en cuatro categorías según su puntuación: peso bajo (IMC inferior a 18.5), peso normal o saludable (IMC de 18.5 a 24.9), sobrepeso (IMC de 25.0 a 29.9) y obeso (IMC de 30 o más). (Calcula tu IMC aquí).

Las investigaciones demuestran que cuanto mayor es tu IMC (en inglés), mayor es tu riesgo de ser hospitalizado por COVID-19, así como de padecer enfermedades cardíacas, hipertensión arterial, problemas respiratorios, diabetes tipo 2, enfermedades de la vesícula y cáncer.

Pero aunque el IMC ha servido como criterio de referencia durante un tiempo, "no es una medida perfecta", afirma David Creel, psicólogo y dietista certificado del Bariatric & Metabolic Institute de la Cleveland Clinic.

Lo que no te dice el IMC

Puede que se quede corto. Ciertamente, el IMC es mejor indicador que limitarse a mirar lo que marca la báscula. Pero no distingue entre el peso de la grasa y el del músculo, lo que puede suponer una diferencia significativa en la salud de una persona.

"El IMC no tiene en cuenta la composición corporal", asegura Creel. "Por lo que puede haber alguien con un IMC de 28, que es un atleta y está en gran forma, con una circunferencia de cintura pequeña, y alguien con el mismo IMC de 28, con brazos y piernas delgados, mucho peso alrededor de su sección media y problemas como la diabetes y la hipertensión. Desde el punto de vista del IMC, parecen exactamente iguales, pero desde el punto de vista de la salud, no lo son. El IMC no capta esto en absoluto”.

Esta limitación puede verse agravada por la edad, ya que las personas tienden a perder masa muscular al tiempo que envejecen. "A medida que envejecemos, tendemos a perder músculo y, por lo general, tendremos más grasa corporal para un IMC determinado", afirma Creel.

La forma del cuerpo y otras diferencias físicas también pueden cambiar la ecuación. "Alguien con una contextura más grande puede cargar peso extra sin tantos riesgos como alguien con el mismo IMC que tiene una contextura más pequeña", dice Creel.

Aunque el aumento del IMC se correlaciona con una peor salud en términos generales, Creel ve personas con un IMC alto y sin ninguna enfermedad notable. "Las llamamos personas que están 'metabólicamente sanas'", afirma. "El hecho de que alguien tenga un peso más elevado no significa necesariamente que tenga altos riesgos relacionados con su peso".

De hecho, un estudio del 2016 en el International Journal of Obesity (en inglés) encontró que alrededor del 50% de las personas en Estados Unidos que entran en la categoría de IMC de sobrepeso, y el 30% de los clasificados como obesos, eran metabólicamente sanos, basándose en factores como la presión arterial, el azúcar en la sangre, el colesterol y los niveles de triglicéridos, un tipo particularmente dañino de grasa en la sangre.

El exceso de confianza en el IMC también pasa por alto otras pistas importantes sobre la salud de una persona. Los expertos dicen que es importante saber no solo el porcentaje de grasa sino cómo se distribuye la misma en el cuerpo.

Cómo influye el tamaño de la cintura

Por ejemplo, el tamaño de la cintura, "un indicador de cuánto peso se tiene en la sección media", dice Creel. "Lo que nos preocupa es lo que se llama grasa visceral; es decir, la grasa alrededor de los órganos. Es el lugar más perjudicial para las personas que la tienen, en comparación con tenerla en las piernas o en el trasero". (Para medir el tamaño de la cintura, coloca una cinta métrica alrededor de la misma, utilizando el ombligo como guía. Si la medida de tu cintura es superior a 35 pulgadas en el caso de las mujeres, y a 40 pulgadas en el de los hombres, puede que te estés enfrentando a graves problemas de salud).

Así mismo, etiquetar a las personas como obesas o con sobrepeso, como hace el IMC, puede tener otros efectos perjudiciales. "La discriminación y los prejuicios sobre el peso limitan las oportunidades en el lugar de trabajo y en otros ámbitos", afirma Iliya Gutin, candidato al doctorado en Sociología de University of North Carolina-Chapel Hill Carolina Population Center.


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Dicho esto, el IMC sigue desempeñando un papel importante a la hora de calibrar los riesgos para la salud. Los expertos dicen que es mejor utilizarlo como punto de partida para una discusión sobre cómo abordar tus vulnerabilidades específicas, teniendo en cuenta otros factores como tu azúcar en la sangre y tu colesterol. "Preguntaremos a los pacientes sobre su vida", dice Creel. “¿Cómo es su actividad física? ¿Cómo están sus estudios de laboratorio y su presión arterial?”

Cómo vigilar tu propio IMC

E incluso si te mantienes en la categoría de peso normal, el aumento de peso podría indicar problemas. "Un IMC que aumenta a medida que envejecemos debería, como mínimo, hacernos buscar la razón por la que esto ocurre y qué otros cambios acompañan a este aumento de peso", dice Creel. "Si la dieta de alguien es pobre, es físicamente inactivo, tiene un mayor dolor de rodilla, espalda o cadera, o su colesterol o glucosa en sangre también está subiendo, es preocupante".

Lavin es muy consciente de los riesgos de su propia salud. Afortunadamente, a la vez que se protege de las enfermedades, la vacuna contra la COVID también le recuerda que debe cuidarse más. "Ahora estoy trabajando para deshacerme de mis "19 libras de COVID": todo el peso que engordé durante la pandemia por no haber ido al gimnasio ni haber hecho ejercicio”.

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