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Qué esperar si te hospitalizan por COVID-19

Además: preguntas que los pacientes y familiares deberían plantear.

Empleados de hospital con equipo protector atienden a un paciente en camilla

GETTY IMAGES

In English | La mayoría de las personas que contraen COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, pueden recuperarse en su casa sin recibir atención médica. Sin embargo, quienes padecen casos más graves de la enfermedad tal vez deban acudir al hospital.

¿Qué sucede cuando estás allí? ¿Y cómo es la recuperación una vez que abandonas el hospital? Los expertos médicos describen lo que puedes anticipar si te hospitalizan debido a una infección por coronavirus.


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


¿Cuál es el síntoma por el cual acuden más personas al hospital?

No se trata de un solo síntoma, ya que los médicos reciben pacientes con infecciones por coronavirus que acuden por diversos motivos. Algunos van al hospital porque tienen problemas para respirar, según la geriatra June McKoy, profesora adjunta de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University. Otros necesitan atención porque sienten debilidad debido a síntomas gastrointestinales, que incluyen inapetencia y diarrea.

Otros motivos por los que las personas acuden al hospital, en particular los adultos mayores, incluyen mareos, confusión o un cambio súbito del estado mental. McKoy señala que estos síntomas probablemente se deban a la disminución del nivel de oxígeno que llega al cerebro, que deja al paciente “un poco aturdido”. En algunos casos, el comienzo del mareo y la confusión puede causar caídas y fracturas.

Según McKoy, “Las presentaciones son bastante atípicas. El error que seguimos cometiendo es creer que la infección por COVID-19 solo presenta síntomas respiratorios, y no es así”.

Cualquiera puede enfermarse de gravedad debido a una infección por coronavirus. Sin embargo, corren un mayor riesgo los adultos de 65 años o más y quienes padecen trastornos crónicos como diabetes y enfermedad cardíaca.

¿Qué sucede una vez que ingresas al hospital?

Las cosas han cambiado desde el brote inicial de la pandemia, cuando la mayoría de los hospitales, especialmente en la ciudad de Nueva York, “estaban formados por muchas UCI (unidades de cuidados intensivos) y los pacientes llegaban con cuadros clínicos muy problemáticos”, explica Benjamin Salter, anestesiólogo y profesor adjunto en Mount Sinai Health System, en Manhattan.

Ahora es común que los hospitales tengan “diversos niveles de unidades de atención de COVID-19”, señala Salter, donde los pacientes que tienen síntomas menos críticos reciben atención, aunque en un área aislada donde los miembros del personal usan mascarillas y otros artículos de equipo de protección personal. “Es igual que cuando te internan en el hospital por un problema común que no es crítico, excepto que recibirás tratamiento como su tuvieras una enfermedad que se transmite por el aire”, explica.

Si tu médico decide que te deben internar por COVID-19, pero no necesitas atención crítica, es probable que te asignen a una unidad de COVID-19. El tipo de tratamiento que los pacientes reciben en estas unidades depende de cuán grave es la enfermedad.

Algunos pacientes necesitan muy poca intervención. Probablemente se controlen con frecuencia los signos vitales y los niveles de oxígeno y se administren líquidos para mantener a los pacientes hidratados. Cuando los niveles de oxígeno son bajos, se pueden aumentar con una cánula nasal (un tubo delgado con dos clavijas que se coloca debajo de la nariz y por el que se administra oxígeno) o una máscara de oxígeno (similar a las que usan quienes tienen apnea del sueño).

¿Qué sucede si empeoran los síntomas?

Al no existir un tratamiento aprobado por el Gobierno federal para ayudar a los pacientes a recuperarse del virus, gran parte del tratamiento que se brinda a los pacientes de la unidad de COVID-19 consiste en “vigilar los síntomas para determinar si empeoran” y estar alertas por si aparecen “nuevos síntomas que sean muy alarmantes”, señala McKoy.

Si los síntomas empeoran o acudes al hospital en un estado más grave, tu equipo de atención médica probablemente te interne en la UCI para que te controlen con más frecuencia, señala.

La mayoría de los problemas que justifican una atención crítica son “una grave insuficiencia respiratoria o cardiovascular”, explica Salter. “Si los pacientes comienzan a necesitar mayores niveles de asistencia para la presión arterial, deberán ingresar a la UCI; si la respiración comienza a ser insuficiente y realmente necesitan una oxigenoterapia más agresiva, deben ingresar a la unidad de atención crítica”, agrega Salter.

¿Me conectarán a un respirador artificial?

El hecho de que alguien ingrese a la UCI con complicaciones respiratorias no significa que lo conectarán automáticamente a un respirador, que es una máquina que introduce y extrae aire de los pulmones por medio de un tubo endotraqueal.

A pesar de la necesidad de contar con respiradores cuando comenzó el brote, McKoy anticipa que “en el futuro, no serán parte del tratamiento”. Esto se debe a que las investigaciones recientes demuestran que los respiradores pueden no ser siempre el mejor procedimiento para tratar a los pacientes que padecen coronavirus.

Por ejemplo, un estudio que se publicó en Lancet determinó que más del 80% de los pacientes de 80 años o más que conectaron a un respirador artificial no sobrevivieron. McKoy señala que en particular en los adultos mayores, la presión del oxígeno que proviene de la máquina puede causar más daño que beneficio a los pulmones, incluso hinchazón e inflamación que pueden causar una variedad de complicaciones. De modo similar, un informe que se publicó en JAMA descubrió que solo un pequeño porcentaje de los pacientes que habían sido conectados a un respirador (el 3.3%) se dieron de alta con vida entre el 1 de marzo y el 4 de abril del 2020. Casi un cuarto de los 1,151 pacientes que necesitaron recibir respiración mecánica fallecieron, y cerca del 72% permanecieron en el hospital al finalizar el período del estudio.

Un hombre duerme en una camilla mientras recibe oxigeno

GETTY IMAGES

Todo esto no significa que nunca son necesarios los respiradores. Simplemente hay “muy pocos casos en los que se necesita usarlo”, indica McKoy. Los médicos han encontrado tratamientos con oxígeno que son menos agresivos y que incluyen el uso de cánulas nasales de alto flujo, por ejemplo, y han tratado con éxito a varios pacientes con COVID-19, en particular cuando se coloca a los pacientes boca abajo. Con este método se transporta oxígeno tibio y húmedo a los pulmones por la nariz y se evita el riesgo de que el respirador pueda causar otros daños pulmonares.

Consejo de McKoy para los pacientes y sus familias: consulten con el equipo de atención médica sobre las opciones de oxigenoterapia disponibles y los riesgos que presentan. A los pacientes mayores también les puede ser de utilidad solicitar una consulta con un geriatra.

¿Cuánto dura una hospitalización típica debido al coronavirus?

Nuevamente, la duración depende de cuán grave es la enfermedad. Salter señala que algunos pacientes permanecen durante alrededor de dos semanas en la UCI. Otros pacientes que presentan casos más leves de COVID-19 se recuperan en tres o cuatro días. También hay pacientes que permanecen más tiempo y luego tienen un período incluso más largo de recuperación en un centro de cuidados a largo plazo. A menudo se trata de pacientes que sufren daños en varios órganos a consecuencia de la infección.

¿Cómo es la recuperación después del alta?

Recibir un alta de un hospital no significa que el paciente esté completamente recuperado. Si bien los médicos aún no conocen por completo los efectos que el virus pueda tener en el organismo a largo plazo, se sabe con certeza que los efectos de las hospitalizaciones —y en especial en la UCI— pueden durar de meses a años, señala el Dr. Dale Needham, director médico de Critical Care Physical Medicine & Rehabilitation Program y profesor de medicina en Johns Hopkins University. Algunos pacientes nunca llegan a recuperarse por completo.

Terapista físico ayuda a un paciente

GETTY IMAGES

Uno de los mayores obstáculos es superar la debilidad muscular que sobreviene durante una hospitalización y que puede causar que los pacientes tengan “dificultad para ocuparse de sus actividades cotidianas”, indica Needham. Para algunos pacientes, hasta las tareas de rutina, como subir los escalones de la entrada de su casa, se tornan muy difíciles.

Otro de los efectos de la hospitalización que puede persistir después del alta es el delirio, que es un cambio cerebral repentino que causa confusión mental o desorientación. Lo mismo sucede con la depresión, la ansiedad y el trastorno por estrés postraumático.

McKoy señala que los pacientes y sus familiares deberían conversar con su médico sobre la rehabilitación antes de abandonar el hospital. Con frecuencia, puede comenzar en el hospital, incluso en la UCI.

Evitar los sedantes o administrar “la dosis más baja durante el menor tiempo posible para atenuar el delirio y el pensamiento confuso” es uno de los métodos que utilizan los proveedores de atención médica para que los pacientes se mantengan activos física y mentalmente en el hospital. “Con dosis altas de sedantes no te puedes levantar de la cama. Por eso ahora siempre intentamos que nuestros pacientes estén despiertos y en movimiento tanto como sea posible”, señala Needham, y agrega que incluso los pacientes que están conectados a respiradores y sistemas de soporte vital pueden sentarse, caminar y participar en ejercicios de terapia física.

“Todos imaginamos que todo aquello ha de ser muy doloroso e incómodo, pero a los pacientes les encanta”, agrega. Y los estudios demuestran que las intervenciones tempranas pueden reducir las complicaciones a largo plazo.

Si la rehabilitación en el hospital no es una opción, Needham señala que los pacientes y sus familiares deberían “asegurarse de saber cómo conseguir ayuda una vez que abandonan el hospital”, con un terapeuta ocupacional, un terapeuta físico, un terapeuta del habla y un psicólogo, según las necesidades del paciente.

“Me preocupan menos los problemas cardíacos, pulmonares y renales que no se detectan en los sobrevivientes [del coronavirus]”, ya que “es probable que sean las enfermedades se que reconocen con más frecuencia” los proveedores de atención primaria y los especialistas durante el proceso de recuperación, señala Needham. “Me preocupan más el cerebro, la mente, los nervios y los músculos” que pueden sufrir daños durante una hospitalización.


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¿Qué más debemos tener en cuenta?

Algo que debes considerar si estás en el hospital es cómo podrías contribuir para que haya una mejor comprensión del coronavirus. Si te interesa colaborar con la investigación, habla con tu médico sobre la posibilidad de participar en un ensayo clínico para probar diversos tratamientos y terapias, señala McKoy.

Además, asegúrate de tener tus directivas anticipadas en regla, incluso si eres joven y saludable. Según McKoy, esto no se debería considerar una tarea sombría, sino más bien una tarea que te confiere poder. Las directivas anticipadas son documentos que especifican los tipos de atención médica que desearías y que no desearías recibir en caso de que no puedas comunicarles tus deseos a los médicos.

“Tal vez simplemente sea un momento para considerar lo que te gustaría que se hiciera en general —y no con relación a la COVID-19—, pero esta enfermedad debería hacerte pensar que todos, sin importar lo jóvenes que seamos, debemos redactar directivas anticipadas”, agrega.

Por último, toma medidas para reducir los riesgos de la hospitalización en primer lugar, recomienda Salter. Si tienes diabetes, asegúrate de que esté bien controlada. Si fumas, deja de hacerlo. Y si necesitas hacer más actividad física, piensa en diversas maneras de incorporar el ejercicio a tu rutina.

“Nunca es demasiado tarde para hacerte cargo de tu salud y de tu vida. Y este debería ser un llamado de atención”, advierte Salter.

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