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Cuando la gripe causa la muerte

Cómo un virus peligroso puede ser potencialmente mortal y lo que puedes hacer para protegerte.

Doctor examina un paciente en un hospital

FUSE/GETTY IMAGES

In English | Nanci Ballantyne, de 65 años, insiste en vacunarse contra la gripe cada otoño. Pero la temporada de influenza o gripe comenzó temprano este año, según confirmaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, y esta directora de recaudación de fondos que vive en Chapel Hill, Carolina del Norte, se enfermó antes de haber podido vacunarse.

“Tuve fiebre alta de hasta 102 °F cada día, una tos seca que no se me quitaba, escalofríos, fiebre —todos los síntomas normales—”, dice. Cuando los síntomas empeoraron, Ballantyne regresó al consultorio de su médico. “Me puse a llorar y dije: ‘Nunca en la vida he estado así de enferma’”.

Resultó que la enfermedad de Ballantyne se había convertido en neumonía, y tuvo que tomar antibióticos para que se le curara la infección bacteriana en los pulmones. Estuvo enferma durante un mes, desde el 3 de octubre hasta noviembre.

Aunque la enfermedad de Ballantyne nunca representó un peligro grave, muchos no son igual de afortunados. “Según la gravedad de la temporada de gripe, entre 750,000 y 1 millón de personas son hospitalizadas cada temporada de gripe (en inglés) en Estados Unidos, y entre 30,000 y 80,000 fallecen debido a esta enfermedad”, dice el Dr. Ryan Oyer, especialista en enfermedades infecciosas de Kaiser Permanente en Denver.

Cómo empeora la enfermedad

La gripe misma puede ser mortal para pacientes vulnerables debido a sus problemas de respiración y a la deshidratación. Pero las complicaciones como la neumonía son las que de verdad causan la muerte.

Comienza con inflamación. “El cuerpo se inflama debido a la gripe, para combatir la infección”, afirma el Dr. William Schaffner, profesor de medicina preventiva y enfermedades infecciosas del Centro Médico de Vanderbilt University y director médico de la National Foundation for Infectious Diseases. Eso causa las molestias, los dolores y las dificultades para respirar que te hacen sentir como que has luchado en una batalla.


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El virus de la gripe también se adhiere a las células que revisten las mucosas en la nariz, la parte de atrás de la garganta y los bronquios, y las infecta, explica Schaffner. Por lo general estas células expulsan del cuerpo los virus infecciosos a través de la nariz o la boca, o la persona se los traga. Pero cuando las células están afectadas por la gripe, permiten que las bacterias se deslicen hasta los bronquios y desencadenen una infección secundaria en los pulmones.

Lamentablemente, estar acostado en la cama hace que las personas, en particular quienes tienen la salud más delicada, sean más sensibles a la neumonía. “No tosemos tan enérgicamente cuando estamos acostados”, señala Schaffner. “No eliminamos las secreciones igual de bien al estar en esa posición”.

Y la situación puede empeorar a partir de ahí. Cuando aparece la infección, las bacterias pueden obstruir los sacos de aire en los pulmones. Eso no solo dificulta la respiración sino que también puede permitir que las bacterias escapen al torrente sanguíneo, causen una infección conocida como sepsis y, a la larga, lleven a una insuficiencia orgánica.

“Cuando eso les pasa a personas de edad avanzada o a quienes tienen enfermedades preexistentes, las tasas de mortalidad pueden ser de entre un 10 y un 20%, a pesar del hecho de que tenemos disponibles buenos antibióticos”, dice Schaffner.

Incluso después de que te recuperes de la gripe, podrías no estar fuera de peligro. La inflamación relacionada con la enfermedad también puede afectar otros sistemas de órganos de manera independiente. “La respuesta inflamatoria continúa por un tiempo”, afirma Schaffner. Puede afectar los vasos sanguíneos que suministran sangre al corazón, lo que aumenta durante semanas o meses el riesgo de padecer un ataque al corazón o un derrame cerebral. En casos poco frecuentes, los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro podrían verse afectados y desencadenar una encefalitis.

Todos tus factores de riesgo

La edad desempeña un papel importante en determinar quién se enferma y la gravedad de su enfermedad. Los de 60 años o más que se enferman de gripe tienen más probabilidades de ser hospitalizados, ser conectados a un respirador y fallecer a causa de la enfermedad.

“A medida que envejeces, también lo hace tu sistema inmunitario”, dice el Dr. Joseph Gastaldo, jefe del sistema de enfermedades infecciosas en OhioHealth, un sistema de atención de salud en la región central de Ohio. “Al envejecer, tu índice de recuperación y la capacidad del cuerpo para sanarse a sí mismo son más lentos y no tan robustos como cuando tenías 20 o 30 y tantos años”.

Los adultos mayores son menos propensos a tener fiebre, una señal de que el cuerpo está desarrollando una respuesta inmunitaria. Es más, las vacunas no funcionan igual de bien a medida que envejeces. Y los adultos mayores son más propensos a tener otros problemas de salud, como una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, una enfermedad del corazón, obesidad y diabetes, que empeoran la gripe y sus consecuencias.

La cepa del virus de la gripe también influye en la gravedad de la enfermedad. Según Oyer, por lo general hay dos tipos principales de virus de gripe que circulan en EE.UU.: la influenza A y la influenza B.

Los virus de influenza A (que se clasifican según las cepas, tales como H3N2 y H1N1) tienden a causar una enfermedad más grave. Pero no todos los virus de influenza A causan enfermedades igual de graves.

Los virus H3N2 tienden a ser más agresivos que la variante H1N1, señala Oyer, pero esto no siempre es así. “La pandemia gripal más devastadora de la que se tiene constancia, la gripe española de 1918, mató entre 50 y 100 millones de personas, y era un virus H1N1”, dice.

“Sin embargo, en términos generales, esperamos que en años en los que predominen los virus de la influenza A H3N2, habrá más complicaciones y hospitalizaciones que en los años en que prevalezcan los virus de la influenza A H1N1 o de la influenza B”.

Cómo protegerte

Si piensas que te estás enfermando de gripe, los especialistas recomiendan que obtengas tratamiento médico de inmediato. Comenzar a tomar un medicamento antivírico como oseltamivir (Tamiflu) puede reducir la duración y la gravedad de la enfermedad, si se toma durante las primeras 48 horas después de la aparición de los síntomas.

Vacunarte sigue siendo lo más importante que puedes hacer para evitar la gripe y las complicaciones. La vacuna se formula cada año basándose en las cepas predominantes de gripe que predicen los científicos para la próxima temporada. “Si la predicción sobre qué cepas circularán no corresponde bien, o si el virus mismo cambia, podríamos no recibir la protección óptima de la vacuna contra la gripe en un año dado”, señala Oyer. “Pero por lo general, hay alguna protección, incluso si es una vacuna mal emparejada”.

Y esa protección podría significar la diferencia entre solo sentirte muy mal por una semana y padecer neumonía. Según las investigaciones, las vacunas también disminuyen las probabilidades de que alguien padezca un ataque al corazón u otro episodio cardíaco serio —o de que fallezca a causa de esto— durante el año siguiente.

Después de recuperarse de la gripe, Ballantyne por fin se vacunó, lo que podría protegerla contra otras cepas de la gripe que aparezcan durante esta temporada. Espera que todos sigan su ejemplo. “No desearía que esto le pasara a nadie”, dice.

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