Skip to content
 

Planificación de comidas para un adulto mayor en casa

Cómo asegurarte de que tus seres queridos reciban la alimentación que necesitan.

Una mujer haciendo un sándwich a su padre.

People Images/Getty Images

In English

La alimentación es esencial para la vida. La comida nos permite cubrir nuestras necesidades nutricionales básicas —como la ingesta de proteínas, vitaminas y minerales—, pero también es una fuente de placer que nos reconforta. No obstante, eso puede cambiar a medida que envejecemos y nuestras papilas gustativas cambian, la salud dental se complica, la artritis puede hacer que la preparación de las comidas resulte dolorosa, y los medicamentos y los trastornos del estado de ánimo pueden dejarnos sin apetito. Y, en fin, a menudo estamos solos y no tenemos ganas de cocinar.

¿Te recuerda a alguno de tus seres queridos? Todos estos factores pueden hacer que planificar las comidas de un ser querido mayor parezca imposible. Pero con un poco de creatividad es posible e incluso sencillo, asegura Leslie Bonci, propietaria de la empresa de asesoría nutricional Active Eating Advice y exportavoz de la Academy of Nutrition and Dietetics.


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


"Yo misma lo estoy haciendo actualmente para mi madre, que cumplirá 90 años en febrero", dice Bonci. "Cuando mi padre estaba vivo, había una comida en la mesa cada noche. Pero ahora que está sola, le da lo mismo que haya cena o no. Pasó por una depresión que la dejó sin apetito. No queremos que cocine en la estufa porque puede olvidarse de apagarla. ¡Así que hay mucho trabajo que hacer! Pero hemos encontrado formas de superarlo, y está comiendo bien".

Estas son las recomendaciones Bonci.

Abastécete de cereales

Los adultos mayores siguen necesitando las vitaminas y los minerales esenciales básicos, pero conseguirlos puede ser más difícil cuando los gustos y los hábitos alimentarios cambian. Recurrir a suplementos resulta tentador, pero la comida real siempre es mejor y a veces los suplementos pueden incluso empeorar las cosas, advierte Bonci.

"El zinc es un gran ejemplo. Es esencial para mantener un sistema inmunitario sano y desempeña un papel crucial en el mantenimiento del sentido del gusto y del olfato, por lo que en este caso es particularmente importante. El zinc se encuentra sobre todo en alimentos de origen animal, que muchos adultos mayores no consumen en abundancia. Pero un exceso de zinc, como [el que provocan] los suplementos, puede interferir en la absorción de otros nutrientes esenciales, como, por ejemplo, el hierro", agrega.

La forma más sencilla de obtener todos esos micronutrientes básicos, asegura Bonci, es con un buen tazón de cereal. "Los cereales enriquecidos son un alimento estupendo que hay que tener siempre a mano. Existen docenas de opciones entre las que elegir. Y no hace falta ni abrir una lata ni batallar con un tarro: basta con abrir una caja. Si le agregas leche, también consumirás líquido. Y además es un refrigerio buenísimo".

Elige sopas y batidos

Este tipo de alimentos cumplen muchos requisitos: son ricos en nutrientes y en fibra; son fáciles de comer; y también aportan líquidos, lo cual es relevante, ya que con la vejez perdemos el sentido de la sed y mantenerse hidratado puede resultar más difícil. Además, tanto los líquidos como la fibra ayudan a tener una digestión saludable, algo que también puede ser más difícil con la edad.

"Y se pueden preparar a gusto de cada uno. Solo hay que triturar lo que le guste a cada quien", dice Bonci.

Las sopas y batidos favoritos de Bonci

Batido tropical

  • 2 tazas de espinacas tiernas congeladas

  • 1/4 de aguacate

  • Una banana pequeña congelada

  • 6 oz de jugo de piña

Licúa hasta que quede bien mezclado.

Sopa de calabaza

  • 1 1/2 tazas de puré de calabaza en lata

  • 1 lata de frijoles cannellini

  • 3 tazas de caldo de pollo o de verduras

Bate hasta que quede mezclado. Calienta al gusto y luego sazona con sal, pimienta u otras especias, al gusto.

Prioriza la proteína

Los adultos mayores deben consumir entre 0.5 y 0.6 gramos de proteína por cada libra de peso corporal, o al menos 20 gramos en cada comida. Sin embargo, suelen quedarse cortos por numerosas razones: los alimentos de origen animal suelen ser más difíciles de cortar y masticar; los cambios en las papilas gustativas (y también algunos medicamentos) pueden darle a la carne un sabor amargo; y si cocinan ellos mismos, es posible que no les apetezca ponerse a preparar una pechuga de pollo solo para uno, dice Bonci.

Abastécete de alimentos ricos en proteínas que sean accesibles, fáciles de comer, versátiles y sabrosos. Bonci recomienda el requesón, el queso ricotta, las mantequillas de frutos secos, los huevos, las albóndigas congeladas, el pollo picado, las bolsas de atún (que vienen en muchos sabores) y el tofu horneado (también disponible en muchos sabores).

"Todos estos alimentos pueden mezclarse fácilmente con otros alimentos básicos, como el arroz, la pasta, el pan integral o las frutas y verduras sencillas, para así obtener comidas fáciles que te proporcionarán la proteína que necesitas a lo largo del día", recomienda.

Prueba la aromaterapia

Si estás perdiendo el apetito, puedes recuperarlo jugando con otros sentidos, especialmente con el olfato, asegura Bonci. "Por ejemplo, el simple hecho de sofreír un poco de ajo picado, que puedes comprar ya preparado en un tubo, llena la casa de un aroma delicioso que estimula el apetito. Luego agregas unas albóndigas y una salsa, y te entrarán las ganas de comer".

Darle un toque de color a la comida también ayuda: "Agregar salsa roja y quizá un poco de espinacas a las albóndigas hace que el plato se vea más apetitoso", afirma Bonci, que también sugiere también "agregar calabaza a la avena, para que no sea solo beige. A menudo los alimentos cocinados para adultos mayores no se ven muy apetecibles. Pero el color ayuda".

Ten en cuenta los cambios en el sentido del gusto

A veces puede parecer que nuestros seres queridos se han vuelto más quisquillosos con la edad, pero si arrugan la nariz ante alimentos que antes les encantaban es porque su sentido del gusto ha cambiado, literalmente. "Vamos perdiendo papilas gustativas y los gustos cambian con el tiempo", explica Bonci. "Por lo general, los sabores agrios y amargos se vuelven más pronunciados". A tu ser querido mayor pueden parecerle amargos algunos alimentos que a ti no te lo parecen, como el pollo. Agregar sabores dulces o salados puede ayudar a disimularlo, lo mismo que sucede con algunas grasas (y por eso la crema hace que el café resulte menos amargo).

Llena el congelador

Los servicios de entrega de comidas son muy populares en la actualidad, pero muchos aún requieren bastante preparación, por lo que no son necesariamente más fáciles. Si buscas la comodidad de la comida ya preparada, Bonci recomienda el método clásico: los alimentos congelados. "Albóndigas congeladas, filetes de pescado congelados, guisantes congelados, comidas individuales... Hay muchas opciones de platos congelados que saben bien y son sencillos de preparar: solo hay que meterlos en el microondas", dice.

Selene Yeager es una periodista independiente especializada en salud y acondicionamiento físico. Su trabajo ha aparecido en Shape, Women's Health, Details, Better Homes & Gardens y Runner's World.