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  • Los últimos días de Stan Lee

    Una tragedia desgarradora en seis partes, sobre el (supuesto) abuso del visionario creador de Marvel Comics, según contado por aquellos que juran que lo amaban.

    Una tragedia desgarradora en seis partes, sobre el (supuesto) abuso del visionario creador de Marvel Comics, según contado por aquellos que juran que lo amaban.

Por David Hochman

Parte 1: Una bolsa de dinero

EN ABRIL DEL 2018, se publicó un video en YouTube que lo cambió todo. Fue grabado con un teléfono celular en la Comic Con de Silicon Valley, una convención de cómics en la que Stan Lee fue una atracción estelar. En este video algo borroso, el hombre de 95 años, creador de Spiderman, Hulk, Black Panther, X-Men y otros cómics de Marvel, parece no poder firmar con su nombre. Lo cual es importante notar, porque Lee y sus representantes estaban allí para vender su firma en $120 cada una. Un hombre de pelo oscuro de unos 40 años, vestido como un mafioso de MTV, con una chaqueta de cuero negro, un sombrero negro y gafas de sol, guiaba al escritor apenas consciente en esta tarea.

El hombre, identificado más tarde como el exsocio de negocios de Lee, Keya Morgan, le hablaba a Lee como si fuera un niño, como si le estuviera enseñando a deletrear su nombre. “Stan Lee. S-T-A-N...” Morgan lo deletreaba una y otra vez mientras un cómic tras otro se deslizaba frente al canoso Lee.

En el video, Lee se ve inestable, apoyado en una silla, mientras una fila de fanáticos sale del cuadro, cada uno esperando la oportunidad de conocer a su héroe. Aunque el video solo dura 58 segundos, es doloroso verlo. En el humor negro de internet, se conoció como "Weekend at Stan's", por la comedia de culto de la década de los 80, "Weekend at Bernie's", en la que dos agentes de seguros poco profesionales arrastran el cuerpo de su jefe muerto para convencer a sus amigos de que sigue vivo. Los fanáticos que vieron esta tragedia escribieron en la página de Facebook del evento con indignación. "Ese hombre es una leyenda y lo arrastraron como una bolsa de dinero", escribió uno.

Unos días después de la publicación del video, el Hollywood Reporter publicó un artículo detallado que documentaba años de actividad cuestionable en torno a Lee, en el que se acusaba a sus asesores de hacerse cargo de su manejo y finanzas y de usar los últimos años de la vida del ícono para enriquecerse, mientras mostraban poca preocupación por el bienestar físico o mental de Lee.

Stan Lee con su brazo alrededor de los hombros de su esposa.

Mark Mainz/Getty Images

Lee y su esposa Joanie llegan a la Gala de los Premios de Hollywood el 18 de octubre de 2004.

Los informes sobre su abuso se habían ido acumulando poco a poco desde la muerte de su amada esposa, Joanie, en el 2017. Fuerte y franca, la exmodelo británica había dirigido el negocio de la familia Stan Lee con mano de hierro. Supervisaba las cuentas bancarias de su esposo y seguía sus apariciones más cuidadosamente de lo que el propio Lee lo hacía.

También era más hábil en el manejo de su hija caprichosa, Joan Celia Lee, conocida como J.C., lo que también es importante señalar, porque J.C., de 70 años, se convertirá en la protagonista de esta triste historia de (supuesto) abuso de adultos mayores. 

Pero en la primavera del 2018, Joanie ya no estaba, el impactante video de la Comic Con había sido visto cientos de miles de veces, y un torrente de acusaciones fue repentinamente lanzado a la arena pública: se habló de millones de dólares saqueados de las cuentas bancarias de Lee, el robo de sus propiedades y el deterioro de su condición física, a plena vista de su legión de fanáticos.

¿Cómo pudo haber sucedido?

Es difícil sobreestimar la influencia de este hombre en la cultura popular de Estados Unidos. Las películas basadas en los personajes de Marvel de Lee han recaudado más de $22,000 millones en todo el mundo, más del doble de las ventas de entradas de todas las películas de Star Wars combinadas. Lee fue reconocido como productor de muchos de estos éxitos de taquilla, pero fueron sus apariciones breves en 39 de ellos lo que produjo los aplausos. Era un jugador de béisbol, que aparecía en la pantalla durante cinco segundos o menos (Vanity Fair comentó que Lee podría haber superado a Alfred Hitchcock como el actor de cameo más reconocible de Hollywood) y solía decir una línea graciosa con un guiño y una sonrisa. Los fanáticos (cuando murió, tenía 3.5 millones de seguidores en Twitter) no podían esperar para señalarlo en cuanto aparecía. ¡Oye! ¡Mira! ¡Es el mismísimo Mr. Marvel!

Después de la muerte de Stan Lee el 12 de noviembre del 2018 en Los Ángeles, el exBeatle Paul McCartney dijo que se consideraba "muy afortunado de haberlo conocido". El empresario multimillonario Elon Musk dijo que las contribuciones de Lee a la humanidad "durarán para siempre". Unos meses antes, el autor de Game of Thrones, George R.R. Martin, había colocado a Lee "justo en la cima, junto con Walt Disney, como uno de los grandes creadores de personajes; probablemente el más grande".

Nos acercamos al segundo aniversario de la muerte de Lee y hay seis demandas civiles pendientes y un proceso penal por abuso de adultos mayores en la fiscalía de distrito del condado de Los Ángeles, que aún está estancado en maniobras previas al juicio. Los tribunales aún no han aclarado muchos de los detalles y la veracidad de los cargos de abuso de adultos mayores contra varias personas. Los casos de abuso de adultos mayores son difíciles de procesar, difíciles de litigar y difíciles de ganar. ¿Fue Stan Lee, como uno de cada diez adultos de 60 años o más en todo el país, una víctima de abuso de adultos mayores, lo cual puede incluir violencia física, tormento emocional, explotación financiera y privación intencional? Hay abundantes pruebas y testimonios que sugieren que esto puede ser cierto.

Pero surgirán preguntas incómodas a lo largo del camino: ¿es posible que nuestro héroe de la vida real, como muchos otros en su situación, fuera cómplice de su propio abuso? ¿Y quién será el villano en esta historia? Habrá muchos sospechosos entre los que elegir, pero al final, te impactará, aunque no te sorprenderá.

Stan Lee apoyado en su mesa de dibujo en su oficina.

Kim Kulish/Corbis via Getty Images

Lee, descansando en su oficina de Los Ángeles en 2005, trabajó en Marvel durante 75 años.

Parte 2: Una tentación irresistible

SIEMPRE se trató del dinero. Desde la niñez, Stanley Martin Lieber aprendió a trabajar duro. Lee nunca olvidó que sus padres inmigrantes lucharon incesantemente, "sobre todo, por el dinero o la falta del mismo". De adolescente en Nueva York, vendía periódicos, repartía sándwiches y trabajaba como acomodador de cine. Cuando terminó la escuela secundaria quería dedicarse a la actuación o al derecho, o escribir la gran novela estadounidense. Pero el destino intervino cuando al joven Stan le ofrecieron un trabajo de asistente  en una editorial de Manhattan propiedad de su primo Martin Goodman, por $8 a la semana. En 1939, Goodman comenzó un sello editorial de cómics llamado Timely. Timely lanzó Marvel Comics #1, y el destino de Lee estaba fijado. Trabajaría para Marvel durante los próximos 75 años.

Con aventuras y dramas policíacos a $1 por página, Lee fue tan prolífico que adoptó seudónimos, como S.T. Anley y Neel Nats (deletreado al revés) para que pareciera que el editor había contratado a un batallón de escritores. Lee pronto fue ascendido a director editorial en las nuevas oficinas de Timely en el Empire State Building, ya que títulos como Captain America, Sub-Mariner y Human Torch fueron comprados por millones de personas en el auge del cómic en el Estados Unidos de la posguerra.

Pero resulta que el apetito de Lee por el trabajo superó su deseo de aprender lo básico de la seguridad financiera. Aunque seguí su carrera durante décadas y lo entrevisté extensamente en varias ocasiones, me sorprendió (y sigue sorprendiéndome) saber que nunca había tenido los derechos de sus historias. Marvel era dueño de todo y siempre lo sería. Otra sorpresa: Lee no podía dibujar. Sus colaboradores visuales, como Jack Kirby y Steve Ditko, crearon la apariencia y la presentación de cada personaje y tiras cómicas, lo que dio lugar a disputas de por vida sobre quién merecía más crédito. Pero ninguno de ellos consideraba que los cómics tuvieran algún valor. En aquellos primeros días, explica Michael Uslan, el productor de las películas de Batman y amigo de toda la vida de Lee, "una vez que se terminaba un cómic y se enviaba a la imprenta, nadie pensaba que significara algo. Usaban su trabajo para apoyar la taza de café o para apagar sus cigarros".

Como me dijo Lee en una de nuestras entrevistas, "tienes que entender que al crecer durante la Depresión, vi a mis padres luchando por pagar el alquiler. Yo era feliz con tan solo recibir un sueldo y que me trataran bien".

Incluso mientras construía su versión del sueño americano —Stan y Joanie se casaron en 1947, su hija J.C. nació en 1950, y vivieron cómodamente en los suburbios de Long Island— Lee nunca tuvo que tomarse en serio sus finanzas. "Las cosas eran casi demasiado fáciles para mí", escribió en su autobiografía del 2002, Excelsior! "Si Joanie quería más ropa o yo quería comprar un televisor nuevo, decía, 'bueno, escribiré un par de historias más'".

Esas historias y los personajes de Lee en los años 60, en particular Spider-Man, cambiaron el universo de los cómics. Nunca nadie había conocido, como lo describió Lee, "superhéroes con problemas". Se hablaba de estos protagonistas conflictivos al mismo tiempo que se hablaba de la liberación femenina, del agente 007 y la NASA. 

Los años 70, 80 y 90 no fueron tan generosos. Aunque Lee se ganaba bien la vida, se alejó cada vez más de los derechos de propiedad, incluso cuando los cómics se convirtieron en películas de gran éxito. Se le escapó el gran día de pago que parecía ser su derecho. Cuando Disney adquirió Marvel en el 2009 por $4,000 millones, Lee continuó recibiendo un salario anual relativamente modesto que nunca incluyó la participación en las películas o programas de televisión de Marvel. Después de que Lee se trasladara a California como embajador de Marvel en 1980, sus esfuerzos personales en el cine y la televisión fracasaron en gran medida, y los ejecutivos de los estudios lo mantuvieron alejado de sus propias creaciones. Su título de "productor ejecutivo" en películas como The Avengers fue principalmente para evitar que los fieles seguidores de Marvel asaltaran las puertas del estudio.

Una imagen en blanco y negro de Stan Lee cuando joven posando frente a un librero con cómics de Marvel, paralela otra foto de Stan Lee antes de su muerte posando mientras sonríe sentado en su escritorio con unos guantes de Hulk con un bolígrafo.

Photos: Getty Images (left) and Martin Schoeller/August (right)

Stan Lee creó superhéroes icónicos de Marvel como Spider-Man y Hulk.

EN EL CICLO DE VIDA de la fama de Hollywood, a menudo llega un momento en que las miradas se desvanecen y las oportunidades disminuyen, pero la sed de adulación —y la necesidad de pagar las facturas— no. Por lo tanto, muchas estrellas mayores comienzan a moverse hacia el mundo de las apariciones en vivo, las convenciones, las firmas de autógrafos, los programas de recuerdos y los endosos, entre otras cosas, todo lo cual puede generar dinero rápido y fácil, "bolsas de basura llenas de billetes de 20", como dijo el Hollywood Reporter. Es un mundo que ha acogido a personas como O.J. Simpson, Mr. T, Mark Hamill y a los elencos de docenas de programas de televisión, entre los que destaca Star Trek, aunque los fanáticos desesperados casi volvieron loco a William Shatner.

 Las grandes reuniones de fanáticos conocidas como Comic Cons cumplieron 50 años el año pasado. Y han permanecido, al menos antes de la COVID-19, una exuberante celebración de la cultura geek que atrae a más de 130,000 fanáticos a los grandes auditorios. Cuando Lee cumplió 80 años, sus ingresos giraban en torno a las constantes apariciones, desde San Diego hasta Tokio y Abu Dhabi. Las ganancias de un fin de semana podían ser tan grandes como las de un libro o una película. Pero entre los viajes, la planificación, la logística y los exigentes fanáticos, era un trabajo agotador que requería que Lee aceptara ayuda.

Todo salió bien por un tiempo. Esta nueva segunda carrera generó grandes cantidades de dinero para Lee y su creciente círculo de asesores, y mantuvo satisfecho el hambre de amor y atención del escritor. Pero la naturaleza indómita del negocio lo llevó a la explotación. Como me dijo Paul Greenwood, un fiscal de California con experiencia en más de 600 casos de delitos graves de abuso de adultos mayores y dependientes, "los estafadores pueden oler las oportunidades a una milla de distancia".

Las mismas cualidades de las que se enorgullecen los profesionales de la generación de Lee: trabajar duro, confiar en las personas, mostrar respeto por la autoridad y criar a los niños para ser mejores, fueron rasgos que no le sirvieron de nada al hacerse más vulnerable con la edad. Además, a Lee no le gustaban los bancos y se creía que acumulaba dinero en casa, una tentación irresistible para los empleados sin escrúpulos.

Y luego está J.C., su hija, soltera, que se enredó financiera y emocionalmente con tres hombres que tenían pasados turbios y que luego fueron acusados de malversar una fortuna familiar estimada entre $50 y $70 millones. Stan y Joanie siempre se preocuparon por la estabilidad de J.C. No podía mantener un trabajo. Gastaba demasiado. Crearon un fideicomiso, por temor a que ella malgastara su herencia y terminara viviendo en su auto. 

"Cuando J.C. y yo no estamos de acuerdo, lo cual ocurre a menudo, suele gritarme, y llora histéricamente si no me rindo".

— Stan Lee en una declaración a su abogado

 La implicación de J.C. en los asuntos de su padre explica por qué las cosas se mantuvieron en secreto tanto tiempo. Las personas de la generación de Lee son "muy reservadas", dijo Renee Rose, subdirectora de la Elder and Dependent Adult Abuse Section de la fiscalía de distrito del condado de Los Ángeles, que está procesando uno de los casos penales relacionados con la herencia de Lee (aunque la propia Rose no está involucrada en el caso). "No ventilan sus trapos sucios".

Parte 3: Los protectores

CONOCÍ A STAN LEE alrededor del 2008. Tenía 85 años y estaba lleno de vitalidad. Era físicamente fuerte, hablaba rápido, con sus gafas de aviador y el famoso bigote. Cuando le pregunté por qué seguía trabajando durante jornadas largas y fines de semana, pensé que me golpearía con el martillo de Thor.

 "No quiero jubilarme nunca", dijo con firmeza. "¡Es divertido hacer lo que hago!". Y claramente lo era. Su oficina estaba llena de fotos suyas enmarcadas con estrellas de Hollywood y líderes mundiales. ("Reagan, según escuché, se levantaba por la mañana y lo primero que hacía era leer la tira cómica de Spider-Man", me dijo con orgullo). Stan Lee incluso tenía su propia figura de acción y estaba orgulloso de sus próximos proyectos cinematográficos y editoriales. "Estoy haciendo algo ahora con Dios como tema, y será una gran producción", dijo, esperando mi risa. 

Una multitud de personas esperando en línea para obtener un autógrafo de Stan Lee.

Orange County Register via Getty Images

Los fanáticos llenan el pabellón de Marvel con Stan Lee (con suéter naranja) en la Comic-Con International 2015. Lee firmó regularmente aproximadamente 1,000 artículos durante estos eventos.

Entre el momento en que lo conocí en el 2008 y su muerte en el 2018, tres personas se involucraron en la vida de Stan Lee. Se hicieron amigos de él y de su hija y les ofrecieron apoyo, consejos e ideas de negocios, pero finalmente se enriquecieron a través de su relación. Ya sea legalmente o no, eso es lo que trataremos de conocer. Desde entonces, estos tres se han puesto en contra entre sí, y han expuesto los supuestos abusos y fechorías de sus rivales (mientras tratan de absolverse a sí mismos) en casos civiles y penales pendientes en el tribunal del condado de Los Ángeles. Todos se acusan mutuamente de robarle al hombre que amaban e idolatraban.

Me dispuse a hablar con cada uno de ellos para conocer su versión de la historia.

 El primero fue Max Anderson, un hombre arrogante y fornido que trabajaba como guardia de seguridad en eventos de cómics. En el 2006, Anderson fue asignado para coordinar la agenda de Lee y ayudarlo a manejar "el piso" en la Comic Con en San Diego, con sus más de 100,000 participantes fanáticos de Marvel. Lee y Anderson, ambos habladores y honestos, rápidamente se hicieron amigos, y para el 2007, Anderson estaba trabajando con el equipo de Lee para reservar y coordinar apariciones en varios eventos y monitorear todos los días de pago.

Si Lee hubiera sido un poco menos confiado, podría haberse enterado de la condena de Anderson en el 2002 por golpear a su esposa, por lo cual pasó un año en la cárcel. Anderson sería encontrado culpable de nuevo en el 2010, por golpear a su hijo con un cinturón y tirarlo al suelo. Por eso, Anderson recibió tres años de libertad condicional, una multa y órdenes de completar clases de manejo de la ira y de crianza. Parece que Lee, su familia y su equipo de abogados, administradores, agentes y otros nunca tomaron nota de esa historia.

Para el 2010, Lee se estaba "convirtiendo, o ya se había convertido, en completamente dependiente" de Anderson para muchos de sus negocios, según una demanda presentada por J.C. Dos fuentes que trabajaron dentro del círculo de Lee (que pidieron permanecer en el anonimato, por temor a represalias legales y físicas) estiman que Anderson se fue con al menos $8 millones en efectivo y objetos de interés de Lee.

Anderson insiste en que cada centavo y pieza de colección fueron un regalo de Stan y Joanie. Me contó sobre el día en que le dieron por primera vez recuerdos personales para un museo ambulante de Stan Lee: "Joanie dijo, 'ven aquí, querido', y tomó mi mano. Entramos en una de las habitaciones, y ella abre la puerta y dice, 'quiero que esto sea tuyo', y señaló las llaves de la ciudad, proclamaciones y cosas por el estilo. Le dije: 'santo cielo. No, no puedo'. Ella dijo, 'queremos regalártelo'. Stan dice, 'sí, te lo queremos dar'". Los ojos de Anderson se llenaron de lágrimas cuando me contó esto. 

Stan Lee y Max Anderson extendiendo sus manos como Spiderman disparando su telaraña.

Photo by Vince Bucci/Getty Images

Stan Lee con Max Anderson en la fiesta de cumpleaños número 95 de Lee en 2017.

Keya Morgan sosteniendo un paraguas y J.C. Lee posan para una foto.

Photo by Jeffrey Mayer/WireImage

Keya Morgan y J.C. Lee llegan al estreno en Los Ángeles de "The Amazing Spider-Man".

Para el 2012, con los cines llenos para ver la primera película de The Avengers y los personajes de Lee triunfando en las cadenas de televisión, el cofundador de Marvel entró en su décima década con un marcador Sharpie prácticamente pegado a la mano con que firmaba. El distribuidor de cómics Chandler Rice, que coordinó las firmas con Lee y Anderson durante esos años, estima que Lee habría autografiado 1,000 piezas en cada aparición. Los fanáticos pagaban $80 por cada cómic autografiado, y el equipo de Lee se llevó un corte de $40. Al final de cada evento, "básicamente lo que se le daría a Max sería unos $40,000, y para el 2014, teníamos que pagarle en efectivo", dice Rice, a quien Anderson retiró del negocio más tarde ese año. La demanda de J.C. afirma que "Anderson recaudó más de $800,000 en efectivo y bienes relacionados con la aparición de Lee en la Comic Con de Nueva York en noviembre del 2017 y se pagó a sí mismo $700,000 en honorarios de administración mientras que le dio a Lee solo $50,000". Mientras tanto, el pobre hombre estaba "exhausto y se quejaba de que no podía seguir adelante".

Stan Lee sentado en una silla se queda dormido junto a un fan mientras posa durante una sesión fotográfica.

Courtesy to AARP

Stan Lee se queda dormido mientras posa con un fan durante una sesión de fotos.

El caso está pendiente, atascado en una pandemia de retrasos judiciales. En medio de estos maratones de firmas, pasé varios días con Lee para una larga sesión de preguntas y respuestas de Playboy en el 2014. Tenía 91 años, y tuve que gritar para hacerme oír. Parecía cansado y se quejaba de su marcapasos y de la degeneración macular. Pero aun así iba a trabajar cinco días a la semana, insistía en que la vida con Joanie era genial, y juraba que no podía esperar al próximo compromiso o convención. "Aunque haya escuchado la pregunta 800 veces antes, siempre trato de dar una respuesta que las personas no esperan", dijo. "Como, '¿qué superpoder querrías?', les digo, 'suerte', porque si tienes eso, lo tienes todo".

Esa suerte se estaba acabando.

El segundo hombre en cuestión, Jerardo "Jerry" Olivarez, conoció a Lee en un evento de alfombra roja de Iron Man 2 en el 2010, donde hacía publicidad para una cadena de teatro. Se llevaban bien, y Lee pronto contrató a Olivarez para trabajar con J.C., con la esperanza de que pudiera ayudarla a encontrar alguna dirección en su carrera en el mundo del espectáculo. A pesar de su elegante título de asesor principal, el pequeño y parlanchín Olivarez era sobre todo una niñera cara. Una fuente me dijo que cobraba $7,000 al mes por acompañar a J.C. en sus viajes de compras y ayudarla a idear proyectos que pudieran usar el nombre de su padre.

Aparentemente Lee tampoco revisó el historial de Olivarez, que mostraba 45 embargos preventivos presentados en su contra por falta de pago de impuestos federales, estatales, municipales y del condado, así como 15 sentencias judiciales que sumaban unos $40,000.

Stan Lee demandó a Olivarez el 13 de abril del 2018, alegando "fraude, explotación financiera de un adulto mayor, conversión y apropiación indebida de su nombre y su imagen... implicando alianzas rotas, expulsiones abruptas y alegaciones de abuso de adultos mayores". La denuncia alega que Olivarez estuvo involucrado en la compra de casi un millón de dólares en bienes raíces a nombre del adulto mayor, así como en el robo de cerca de $300,000 y frascos de sangre de Lee, y la falsificación de cheques y la firma de Lee, lo que resultó en "aproximadamente $4.6 millones transferidos de [su] cuenta en Merrill Lynch sin [su] autorización". Olivarez me dijo que él era la víctima, e insistió en que actuaba por profundo afecto a su héroe y que estaba "comprometido a llevar a cabo el legado de Stan Lee como él quería, con el respeto y la dignidad que merece. ¿Hay algo malo en eso?".  

El publicista Jerry Olivarez sostiene el micrófono mientras J.C. Lee y Stan Lee miran.

Alamy

Lee inicialmente contrató al publicista Jerry Olivarez (izquierda) para ayudar a su hija, J.C., a iniciar una carrera en el mundo del espectáculo.

El tercer "asesor" de Lee, Keya Morgan, el hombre que iba vestido como una caricatura de un mafioso y que instruía al nonagenario durante las firmas de la Comic Con en Silicon Valley, dijo que conoció a Lee alrededor del 2006, pero que se autoproclamó su protector prominente alrededor del 2016. Es un coleccionista de recuerdos de celebridades y es la única persona que hasta ahora ha sido investigada en el caso de abuso de Lee por la fiscalía de distrito del condado de Los Ángeles. Fue arrestado en el 2019 bajo los cargos de encarcelamiento falso y robo agravado de un adulto mayor y un delito menor de abuso de adultos mayores, según la policía.

Los detalles de las relaciones de Morgan y otros son complicados. Anderson, Olivarez y Morgan entraron y salieron de la vida de Lee con una creciente gama de "oportunidades", proyectos empresariales y aventuras de relaciones públicas. Olivarez persuadió a Lee para que usara su propia sangre para marcar los cómics de la edición de coleccionista y aumentar el precio, y luego, como se ha señalado, supuestamente le robó la sangre. ("Stan literalmente puso su sangre, sudor y lágrimas en este [proyecto de caridad] y estaba entusiasmado y emocionado por ello", me dijo Olivarez). Y hay fotos de Morgan y Lee compartiendo torpemente con los actores Leonardo DiCaprio y Robert De Niro, el cantante Michael Bolton y el rey de Arabia Saudita.

"Podías ver lo que hice por él, que fue mostrar amabilidad, amor, compasión... ya sabes, tomarle la mano todos los días. Y no hizo eso con nadie más".

— Keya Morgan, sobre su relación con Stan Lee

De nuevo, cualquiera que haya escarbado en el pasado de Morgan puede haber visto pruebas de maldad y engaño. Cuando pregunté sobre su reputación como vendedor ambulante de coleccionables presidenciales y de Hollywood, destacados archivistas y curadores prácticamente me rogaron que expusiera sus conspiraciones. Durante años había vendido una cinta sexual "secreta" de Marilyn Monroe que nunca produjo. Decía que dormía con el reloj de bolsillo de Lincoln, aunque eso también era falso. Traté de hablar con él de todo esto, pero Stan Lee siguió siendo el tema número uno para él. Servir a Lee en sus últimos años fue una "llamada de arriba", dijo Morgan.

"Amaba al hombre, era como un padre para mí", explicó Morgan cuando nos conocimos en la oficina de su abogado el otoño pasado. Habló sin parar durante casi seis horas. "Es mi héroe de la infancia, y cuando me pidió que lo ayudara, no pude decirle que no".

"No importa si mil mentirosos escriben mil artículos. Nunca, nunca cambiará mi relación con Stan", añadió. "Podías ver lo que hice por él, que fue mostrar amabilidad, amor, compasión... ya sabes, tomarle la mano todos los días. Y no hizo eso con nadie más".

ENTRE ANDERSON, Olivarez y Morgan, es difícil creer que pueda haber espacio para que otros se aprovechen. Pero fue la única hija de Lee quien, según las fuentes, parecía controlarlo y atormentarlo más al final. Eso puede sonar impactante, pero no es inusual: en casi el 90% de los casos de abuso de adultos mayores, el responsable es un miembro de la familia, generalmente un hijo adulto o el cónyuge. "Es una de las razones por las que muchos casos no se denuncian", me dijo Renee Rose. "La vergüenza y la culpa de los padres pueden ser paralizantes".

En el invierno del 2014, Stan y Joanie se pelearon con J.C. por un nuevo Jaguar convertible arrendado bajo el fideicomiso familiar. Se dice que J.C. estaba furiosa porque el auto no fue comprado específicamente para ella. Lo que empezó como un berrinche se convirtió aparentemente en una pelea a empujones. En un pódcast sobre los últimos días de Lee, su entonces administrador de negocios, Brad Herman, afirmó que J.C. estalló en ira, agarró a su padre por el cuello y golpeó su cabeza contra el respaldo de una silla. Herman me mostró imágenes de la contusión en la parte posterior de la cabeza de Stan, además de un enorme moretón en el brazo de Joanie y vasos sanguíneos reventados en sus piernas. Me dijo que Stan le había rogado que no fuera a la policía, por miedo a destruir a su hija.

Parte 4: ¿Qué pasó?

PARA ENERO DEL 2018, en el último año de vida de Lee, su salud se deterioraba rápidamente. Ese mes fue admitido en el hospital Cedars-Sinai con un ritmo cardíaco irregular y dificultad para respirar. A las pocas semanas, se enfermó de "un pequeño brote de neumonía", como dijo más tarde a los preocupados fanáticos en un mensaje de video grabado. Pero eso habla de lo desesperado que debe haberse sentido: el 13 de febrero, se arrastró hasta la oficina de su nuevo abogado, Tom Lallas, para firmar una fuerte declaración sobre el caos dentro de su hogar en el Oriole Way de Hollywood.

En el documento, Lee describió a J.C. como una niña adulta "con muy pocos amigos adultos" que "nunca ha tenido la capacidad de entender o administrar el dinero", incluso cuando "exigía 'más, más y más'". Detalló sus gastos desenfrenados y dijo que establecer límites era inútil. "Cuando J.C. y yo no estamos de acuerdo, lo cual ocurre a menudo, suele gritarme, y llora histéricamente si no me rindo".

J.C. Lee con la estrella de "Captain America: Civil War" Chris Evans y su padre, Stan.

Getty Images

J.C. Lee con la estrella de "Captain America: Civil War" Chris Evans y su padre, Stan.

Nada era suficiente para J.C., según el documento. Ella había luchado constantemente para que sus padres enmendaran su fideicomiso para poner activos y escrituras de propiedad a su nombre, e insistía en que, "este es mi dinero, quiero mi dinero". Tal cambio, el padre de J.C. predijo, "aumentaría enormemente la probabilidad de su mayor temor: que después de mi muerte, se quede sin hogar y en la indigencia".

Se puede sentir la angustia de un padre en cada párrafo, mientras profundiza en las asociaciones de J.C. con lo que él llama los tres "malos actores": Olivarez, Morgan, y el abogado de J.C., Kirk Schenck. (Curiosamente, Anderson no fue nombrado). Lee dijo que se abrieron camino en el negocio financiero "de una mujer vulnerable sin un sistema de apoyo que es un blanco fácil para los depredadores", con el fin de "obtener el control de mis bienes, propiedades y dinero".

"Mi padre y yo éramos los mejores amigos", decía el correo electrónico. "Estoy segura de que has investigado y escuchado todas las declaraciones públicas de mi padre sobre cómo yo era su 'mayor creación' y el 'amor de su vida' junto con mi madre". 

— J.C. Lee en un correo electrónico al autor de este artículo.

Pero entonces ocurrió algo inexplicable. En dos días, el 15 de febrero, Lee cambió de opinión (o alguien lo hizo por él), despidió al abogado, Lallas, y reemplazó a muchos de los empleados de Lee. Cuando la policía de Los Ángeles llegó a la casa de Lee ese día para investigar las denuncias de abuso de adultos mayores, parecía que Keya Morgan había ascendido a algún puesto alto que lo dejó a cargo de la casa de Lee, y rápidamente había tomado el control total de la vida y la carrera de Lee.

Morgan cerró las puertas e intentó impedir que la enfermera de Lee, Linda Sánchez, y otras personas que habían trabajado en la casa, hablaran con funcionarios y reporteros, y puede que haya obligado a algunos trabajadores a firmar acuerdos de confidencialidad. Los contadores de toda la vida de Lee fueron despedidos y se contrató un nuevo abogado. El asistente de Lee durante 25 años, Mike Kelly, de repente necesitaba permiso y supervisión cuando lo visitaba. (Kelly no respondió a múltiples solicitudes de entrevistas). El número de teléfono de la casa de Lee y las cerraduras de la puerta fueron cambiadas, y Morgan comenzó a monitorear e incluso escribir los correos electrónicos, las publicaciones en Twitter y declaraciones públicas de Lee. (Aunque, para ser justos, debido al deterioro de su vista, por mucho tiempo Lee había necesitado ayuda con esas tareas).

Fue un caos en un momento en el que Stan Lee debería haber estado disfrutando: esa misma semana vio el lanzamiento nacional de Black Panther, sobre un personaje de Marvel africano del que Lee estaba muy orgulloso. (Ganaría tres premios Óscar y $1,300 millones en la taquilla). En vez de eso, Lee estaba lidiando con un nuevo desastre tras otro.

El 20 de febrero, Sánchez, la enfermera, hizo una declaración legal formal en la que describió su entorno de trabajo en la casa de los Lee como una pesadilla viviente, con J.C. constantemente agrediendo verbalmente a su padre, y al abogado de J.C., Schenck, comportándose como un acosador de escuela, exigiendo que Sánchez firmara un acuerdo de confidencialidad. Cuando Sánchez anunció que estaba embarazada poco antes de dejar su trabajo ese invierno, J.C. dejó mensajes absurdos en el buzón de voz de Lallas en los que sugirió que Stan podría ser el padre.

En junio, Lee apareció en otro mensaje grabado, en el que lucía indefenso como un prisionero de guerra, mirando a la cámara para asegurar a todos que él y Morgan estaban "conquistando el mundo, juntos". Las autoridades no se lo creyeron.

A mediados de agosto, tres meses antes de la muerte de Lee, un juez del tribunal superior de Los Ángeles concedió a Lallas una orden de protección contra Morgan. Se le acusó de malversar más de $5 millones entre las obras de arte y el dinero de Lee, mientras intentaba aislarlo aún más de su familia al mudarlo a un apartamento secreto. Morgan lo denominó "noticias falsas y fraudulentas" pero luego desapareció del mapa.

El 8 de octubre, cuando Lee realizó la última entrevista de su vida, el abogado de J.C., Kirk Schenck, presumió de que habían "despedido a los malos". Cuando se le preguntó sobre el "caos" en su hogar, Stan Lee hizo todo lo posible para darle un giro positivo: "Realmente no hay tanto drama. En lo que a mí respecta, tenemos una vida maravillosa. Soy bastante afortunado. Amo a mi hija, espero que ella me ame, y no podría pedir una vida mejor. Si tan solo mi esposa estuviera todavía con nosotros. No sé de qué se trata todo esto".

Parte 5: Un hombre libre aquella noche

EN LA ÚLTIMA NOCHE de la vida de Lee, tuvo su habitual cena temprana: pescado, un panecillo con mantequilla y gelatina de fresa de postre. Era un domingo, alrededor de las 8 p.m., y Jonathan Bolerjack, su amigo, chofer, asistente y quizás una de las únicas personas en el círculo íntimo de Lee que parecía mostrar verdadera empatía por un hombre en sus últimos días, salía de la casa en Oriole Way, mientras vería a Lee a los ojos y le agradecía, como siempre lo hacía. 

"Algunas noches me iba y pensaba, bueno, esta podría ser la noche, porque Stan no se veía muy bien, pero se veía bien cuando me fui", dijo. "En retrospectiva, me siento cómodo al decir que Stan era un hombre libre esa noche. Keya se había ido, Max y Jerry se habían ido hace tiempo, y J.C. no estaba allí en ese momento. Me gusta pensar que su vida terminó en sus propios términos".

Antes de acostarse, Lee disfrutaba que una de sus enfermeras le leyera el poema épico persa de Omar Jayam, Rubaiyat, con su ancestral sabiduría sobre cómo vivir la vida al máximo, el cual incluye líneas como "Ah, aprovecha al máximo lo que aún podemos gastar antes de que nosotros también descendamos al polvo".

En algún momento antes de la mañana, Lee sufrió un paro cardíaco y un fallo respiratorio. Alguien llamó al 911. J.C. condujo desde su apartamento y fue con la ambulancia y un guardia de seguridad al hospital Cedars-Sinai, donde Lee fue declarado muerto a las 9:17 a.m. No hubo autopsia y fue incinerado. Su certificado de defunción resumía su magnífica carrera en una sola palabra: "Escritor".

"Lloré mucho. Todo el mundo estaba llorando", dijo Bolerjack, que llegó a alrededor de las 9:30 a.m. Admitió que tenía sentimientos encontrados. "Supongo que leí demasiados cómics donde los héroes ganan y los malos son derrotados, pero eso no ocurrió y eso es lo que me molestó".

Cuando escuché las noticias, tuve un recuerdo de mis tiempos con Lee. Un comentario me llegó de golpe. Estaba preguntando sobre su influencia y su legado como una gran figura de la cultura popular cuando me di cuenta de que Lee no creía en su propio éxito.

"A decir verdad, nunca me consideré un gran éxito", dijo, y pude ver que no era una falsa modestia. "Cuando era más joven, me avergonzaba de las cosas que escribía. Sentía que había hombres construyendo puentes, haciendo investigación médica. Y yo aquí escribiendo estas ridículas historias de cómics". Admitió que fueron sus años de interacción con los fanáticos lo que le hizo reconocer algún valor en su trabajo. Los necesitaba tanto como ellos a él. Lee dijo, "las personas siempre me dicen cosas como, 'cuando yo era un niño, mi mamá no estaba, mi papá estaba borracho, pero tus cómics estaban ahí para mí'. Estos personajes son importantes para las personas en formas que ni siquiera puedo entender. Pero, ¿eso es tener éxito? ¿Es ser rico? Conozco a muchas personas que son más ricas que yo. ¿Es ser feliz todo el tiempo? Nadie es feliz todo el tiempo. Pero no creo que nadie detenga a un constructor de puentes en la calle y le diga, '¡tus puentes!'. ¡Son emocionantes!'".

Velas, flores y la imagen de Stan Lee adornan la acera como memorial tras su muerte.

Photo by AaronP/Bauer-Griffin/GC Images

Los fanáticos dejaron recuerdos cerca de la estrella de Lee en el Paseo de la Fama de Hollywood el día de su muerte, el 12 de noviembre de 2018.

Parte 6: El amor y el robo

LAS DEMANDAS se mueven a través del sistema. Los retrasos llevan a aplazamientos, y los acusados permanecen en sus casas como el resto de nosotros este año. Como en tantos casos de abuso de adultos mayores, los que involucran el patrimonio de Lee probablemente se reducirán a "él dijo, ella dijo". Excepto que, en esta situación, hay un circo de tres pistas de ladrones y actores que pueden no haber tenido los mejores intereses de Lee en el corazón, en una farsa que se prolongó durante años. Llamémoslo una estafa muy larga, pero "esos tipos de relaciones son mucho más difíciles de señalar como perpetradores", dijo el fiscal de abuso de adultos mayores, Paul Greenwood. "Siempre digo que cuanto más tiempo se conozcan la víctima y el sospechoso, más difícil será establecer más allá de toda duda razonable que se ejerció una influencia indebida sobre esa persona, porque a veces la lealtad es recompensada".

En una explicación menos legal, el villano de esta historia es el amor. El abuso de adultos mayores por lo general se disfraza de amor, que en muchos casos es correspondido por la víctima. Los responsables podrían incluso decir que el amor fue su motivación.

"Lo que hace que estos casos sean a veces desafiantes es que se tienen sospechosos potenciales que parecen haber mostrado a la víctima afecto, lealtad y protección", dijo Greenwood. "Puede ser difícil distinguir entre los motivos criminales y la preocupación genuina. Por eso, siempre buscamos fuera del círculo inmediato a personas neutrales que no tienen nada que ganar y que no se ganan la vida con las oportunidades de enriquecerse".

Y ahora Joan Celia Lee está a cargo del legado de su padre. Es dueña de las casas de la familia y controla las finanzas de su enorme patrimonio. Incluso durante el cierre del coronavirus esta primavera, ella estaba en la corte reclamando los derechos de la propiedad intelectual de su padre. Me puse en contacto con ella por teléfono un día, después de semanas de intentarlo. Ahora que su padre se ha ido, me preguntaba por qué seguía demandando a todos los que conocía. Le pregunté amablemente, "¿y ahora qué quieres?"

"¡Quiero todo lo que es mío!", dijo ella. "Quiero mi museo, quiero hacer un restaurante, Stan Lee’s Super Subs, quiero hacer un gran monumento a Spider-Man Stan para poner las cenizas de mi familia en algún lugar". En ese momento, rompió en llanto. "Necesito ayuda. Soy yo quien ha sufrido de abuso".

J.C. Lee, la hija cariñosa, maldijo y enfureció y culpó de los problemas de su padre a la codicia corporativa de Hollywood, a los medios de comunicación malvados e incluso a la Cienciología. En general, sonaba como una mujer comprometida en la batalla, sin saber que había obtenido la victoria. El imperio era suyo.

Me dijo que no podía hablarme más. Me dijo, "haz lo que te dé la gana". Dijo que iba a escribir sobre mí también. Me dijo que Dios lo ve todo. Amenazó con demandarme. Luego colgó. Schenck, su abogado, me escribió una semana después en su nombre con un correo electrónico que sonaba oficial y presentaba a J.C. como una figura incomprendida que realmente ama y extraña a sus padres.

"Mi padre y yo éramos los mejores amigos", decía el correo electrónico. "Estoy segura de que has investigado y escuchado todas las declaraciones públicas de mi padre sobre cómo yo era su 'mayor creación' y el 'amor de su vida' junto con mi madre. Los tres fuimos inseparables toda mi vida. Puede que los haya frustrado, y ellos ciertamente me frustraron a veces. Pero nos amábamos y aparte de las declaraciones privadas falsamente inducidas por la grabadora en cada caso, eso es lo que el registro refleja".

David Hochman es editor colaborador de AARP The Magazine

Abuso a personas mayores

Cómo obtener ayuda:

  • Las personas que presencian a alguien en peligro urgente deben llamar al 911.
  • Las víctimas y las personas que deseen denunciar el abuso de personas mayores deben llamar al Eldercare Locator al 800-677-1116 o a la línea directa de abuso de adultos al 800-222-8000.

Otros recursos:

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