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Adultos mayores pierden mucho dinero por fraudes financieros Skip to content
 

Los adultos mayores pierden mucho dinero por fraudes financieros

Las pérdidas son peores cuando el que tiene la culpa es un fiduciario.

Pareja de adultos mayores luce estresada

Getty Images

In English | En los últimos años, los adultos mayores en Estados Unidos que fueron víctimas de explotación financiera por parte de familiares, estafadores, entre otras personas, perdieron en promedio unos $34,200, según un análisis sin precedentes realizado por la U.S. Consumer Financial Protection Bureau (CFPB, Oficina para la Protección Financiera del Consumidor de EE.UU.).

Según la CFPB, este es un problema “generalizado y perjudicial”. Para su análisis, esta agencia estudió informes gubernamentales sobre actividades financieras sospechosas, las cuales estuvieron relacionadas con más de $6,000 millones ($6 billion) en pérdidas reales o intentos de estafa entre el 2013 y el 2017.

De acuerdo con la CFPB, la explotación económica de adultos mayores varía. Podría ser un hijo que desperdicia el dinero de su madre en licorerías y casinos cuando tiene un poder notarial para controlar los bienes de su madre en nombre de ella. O un cuidador que gira cheques grandes de la cuenta de una persona a su cargo. O la “prometida” de un hombre mayor que pide que se envíe una transferencia bancaria grande fuera de Estados Unidos, supuestamente para poder visitarlo por primera vez.

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Solo en el 2017, las denuncias sobre actividades financieras sospechosas relacionadas con adultos mayores llegaron a los $1,700 millones ($1.7 billion). Ese año se realizaron 63,500 denuncias, cuatro veces más que en el 2013, según la CFPB, un organismo federal independiente que publicó su informe esta semana.

La punta del iceberg

La cantidad de dólares identificada en los informes sobre actividades sospechosas podría ser la punta del iceberg, como dice el refrán. Analistas externos que estudiaron casos de fraude contra adultos mayores calcularon por separado que las pérdidas anuales varían entre $2,900 millones ($2.9 billion) y $36,500 millones ($36.5 billion), según la CFPB.

No en todos los informes sobre actividades financieras sospechosas se especificó la edad de la víctima, según la agencia, pero en los que se incluyó, quienes sufrieron un mayor impacto (una pérdida promedio de $45,300) tenían entre 70 y 79 años. La agencia además descubrió que:

  • Las personas de 80 años o más sufrieron la segunda pérdida promedio más alta, de $39,200.
  • Las personas de entre 60 y 69 años tuvieron la tercera más alta, de $22,700.
  • Las personas de entre 50 y 59 años tuvieron la más baja, de $13,400.

En el 51% de los casos, los responsables de la explotación económica fueron desconocidos. En un 14% de los informes, no se especificó quién fue la persona responsable del presunto caso de fraude. En un 36% de los casos, las víctimas conocían a los autores de las estafas, ya fueran un fiduciario o un familiar. Los fiduciarios tienen la obligación legal de administrar los bienes de las personas en beneficio de esa misma persona, y pueden ser un tutor, un fideicomisario o una persona que tenga asignado un poder notarial. 

“Este análisis resalta la necesidad de intervenciones fuertes y diversas por parte de instituciones financieras, autoridades del orden público y agencias de servicios sociales, así como la participación de los legisladores”. — Oficina de Protección Financiera del Consumidor

Los fiduciarios están implicados en las mayores pérdidas

Cuando un fiduciario era el responsable de la pérdida, la cantidad de dinero fue mayor que en cualquier otra categoría: un promedio de $83,600 por cada víctima. Si el culpable era un cuidador que no era de la familia, la pérdida promedio era de $57,800; si era un familiar, la pérdida promedio era de $42,700; si era un desconocido, la pérdida promedio era de $17,000.

Para el análisis se examinaron documentos públicos conocidos como “informes sobre actividades sospechosas”. Los bancos, las cooperativas de crédito y ahorro, las agencias de corretaje, las empresas de transferencias electrónicas, las empresas de préstamos, los casinos y otras organizaciones deben presentar estos informes al Departamento del Tesoro cuando sospechan que hay actividad delictiva en una transacción financiera.

La cantidad mínima para los informes es un total de $5,000, en una o una serie de transacciones, para las entidades que aceptan depósitos —como los bancos— y un total de $2,000 para las que brindan servicios monetarios, como los negocios que emiten giros postales, transmiten fondos o canjean cheques.

Más de la mitad de los informes sobre actividades sospechosas estaban relacionados con una transferencia de dinero, y el segundo tipo más común, indicado en el 44% de los informes, tenía que ver con una cuenta corriente o de ahorros.

Un hallazgo preocupante: menos de un tercio de los informes sobre explotación financiera de un adulto mayor presentados al Departamento del Tesoro impulsaron a la institución financiera a notificar a los servicios de protección de adultos, las autoridades del orden público u otras autoridades.

Si los informes no se transmiten, es una “oportunidad desperdiciada de fortalecer la prevención y la respuesta”, según una publicación del blog de la CFPB.

Consulta el informe completo de la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (en inglés)

La Red contra el Fraude, de AARP, puede ayudarte a identificar y evitar las estafas. Inscríbete para recibir nuestras alertas gratuitas de vigilancia (en inglés), consulta nuestro mapa de seguimiento de estafas (en inglés) o llama gratis a nuestra línea de ayuda especializada en fraudes (en inglés) si un familiar o tú sospechan que han sido víctimas de una estafa.

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