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1 de cada 4 trabajadores están en mayor riesgo de sufrir casos graves de COVID-19

10 millones de adultos vulnerables mayores de 65 años en Estados Unidos todavía trabajan, según un estudio.

Una mujer con mascarilla a la entrada de una oficina mientras le toman la temperatura.

GETTY IMAGES

In English | Aproximadamente un cuarto de los trabajadores mayores en Estados Unidos corren el riesgo de desarrollar complicaciones serias si se infectan con el coronavirus debido a su edada trastornos de salud subyacentes, según un nuevo análisis de datos de salud federales llevado a cabo por la Kaiser Family Foundation (KFF).

Los investigadores estiman que 37.7 millones de trabajadores —cerca del 24% de la fuerza laboral adulta— son particularmente vulnerables a complicaciones serias a causa de la COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus.

Esto incluye a 10 millones de personas de 65 años o más, y 27.7 millones de adultos más jóvenes con enfermedades identificadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) como factores de riesgo para la COVID-19. Estas incluyen la diabetesenfermedades del corazónasma moderada a severaenfermedad pulmonar obstructiva crónica  (EPOC), obesidad severa y problemas del sistema inmunitario debido a tratamientos contra el cáncer.


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El estudio también halló que otros 12 millones de adultos en riesgo que no trabajan —más de la mitad de ellos de 65 años o más— son vulnerables a exposición indirecta debido a que viven con alguien que trabaja fuera del hogar.

El estudio destaca los retos existentes al tratar de mantener la  seguridad en el lugar de trabajo a medida que se levantan las restricciones de aislamiento en los hogares, más empresas exploran la reapertura de sus negocios y más trabajadores regresan a sus sitios de empleo.

"Como empleador, sé que los empleadores están en gran medida solos en el desarrollo de políticas para reabrir las empresas de manera segura", dice Drew Altman, presidente y director ejecutivo de la KFF. "Estos datos sugieren que los empleadores deberían tener en cuenta el riesgo mayor que algunos trabajadores enfrentarán, y deberían permitirles trabajar desde su hogar siempre que sea posible, hacerse la prueba y minimizar sus riesgos si vuelven al lugar de trabajo".

Se necesitan "enfoques creativos" para el regreso al lugar de trabajo

El estudio utiliza datos del 2018, los más recientes disponibles, de la National Health Interview Survey (Encuesta nacional de entrevistas de salud) de los CDC para evaluar cuántos trabajadores adultos tienen un riesgo elevado de sufrir eventos graves de COVID-19 si contraen el virus.

La encuesta recopila información sobre ingresos y hogares, así como datos de salud, lo que, según la KFF, permitió que los investigadores analizaran la manera en que la situación económica de los trabajadores pudiera conectar con las preocupaciones por el coronavirus. Por ejemplo:

  • La gran mayoría de ambos grupos estudiados —el 61% de los trabajadores de 65 años o más y el 86% de los más jóvenes con enfermedades subyacentes— trabajan a tiempo completo.
  • El ingreso anual medio es de $37,000 para los trabajadores mayores y de $40,000 para los más jóvenes.
  • Una cuarta parte del grupo de más edad gana menos de $17,300 al año, y una cuarta parte del grupo de menores de 65 años gana menos de $21,100.
Gráfica con las estadísticas de trabajadores mayores en riesgo de sufrir COVID-19

El informe indica que estos trabajadores "tienen una conexión considerable con el trabajo y pueden enfrentar dificultades económicas si permanecen ausentes de los mismos, incluso si la seguridad es cuestionable". Dadas esas presiones, los empleadores, los trabajadores y los Gobiernos que regulan el reinicio de la actividad económica "deben considerar enfoques creativos y flexibles para equilibrar las necesidades de la empresa con la seguridad de los empleados".

Rachel Garfield, codirectora del programa Medicaid and the Uninsured (Medicaid y los no asegurados) de la KFF, y coautora de este estudio, dice que esos enfoques podrían incluir:

  • Proporcionar a los trabajadores pruebas de detección de salud y equipo de protección personal (EPP)
  • Adaptar algunos trabajos para permitir el teletrabajo
  • Cambiar la forma en que los empleados interactúan con terceros
  • Cambiar la forma en que interactúan entre sí (por ejemplo, al alterar los turnos o reducir el acceso a espacios compartidos)
  • Proporcionar opciones de transporte para quienes usan el transporte público

"Obviamente, no todas las opciones están disponibles para todas las empresas, y no todos los riesgos pueden eliminarse", dice Garfield, "lo que plantea desafíos para todos los trabajadores, en particular para aquellos que enfrentan enfermedades subyacentes".

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