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1 de 4 maestros en el país están en riesgo de enfermar gravemente a causa del coronavirus

Las complicaciones de la COVID-19 son una creciente amenaza para casi 1.5 millones de maestros.

Profesora escribiendo con una tiza en un tablero.

GETTY IMAGES

In English | Uno de cada cuatro maestros en Estados Unidos, o casi 1.5 millones de personas, tienen un alto riesgo de enfermarse gravemente si contraen el coronavirus, de acuerdo con un nuevo informe de la Kaiser Family Foundation (KFF) —en inglés—. Esta cifra incluye a maestros mayores de 65 años o que tienen una enfermedad subyacente que los hace más vulnerables a complicaciones de la COVID-19.

El informe de la KFF llega en un momento en el que los funcionarios locales tratan de encontrar las mejores maneras de abrir las escuelas en el otoño, al tiempo que los casos de coronavirus continúan aumentando en varios estados del país. Proteger a los niños contra el virus es una preocupación; minimizar el riesgo para los adultos que trabajan en el sistema educativo es otra. Y “si no alcanzamos condiciones laborales seguras” para los maestros de alto riesgo, “puede haber resultados muy graves”, señala el informe de la KFF.


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Aunque cualquier persona puede enfermarse de coronavirus, el riesgo de hospitalización por COVID-19 aumenta con la edad, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Las muertes por COVID-19 son también mucho más comunes en los adultos mayores. En EE.UU., la edad promedio de los maestros es de 42.4 años, según datos del National Center for Education Statistics. Casi el 19% de los maestros tienen 55 años o más.

Y los trastornos que son más comunes en los adultos —incluidas la diabetes, la enfermedad cardiovascular, la enfermedad cardiovascular y la enfermedad renal— aumentan el riesgo de enfermar gravemente a causa del virus. Se estima que el 60% de los adultos del país tienen al menos un trastorno médico crónico, observan los CDC, y alrededor del 40% tienen dos o más.

Las aulas escolares plantean un problema para el distanciamiento

Al no haber suficientes tratamientos eficaces ni una vacuna para el coronavirus, los expertos en salud pública dicen que una de las mejores maneras de prevenir la COVID-19 es mantener una distancia de al menos 6 pies con otras personas. Pero esto puede ser difícil en entornos escolares donde hay mucha gente.

“Si eso se aplica a la mayoría de los sistemas escolares, significa que no puede haber el número usual de estudiantes” en el aula al mismo tiempo, dice Travis Glenn, profesor adjunto de ciencias de salud ambiental y director interino de bioinformática en la Facultad de Salud Pública de University of Georgia.

Algunas escuelas están considerando rotar a los estudiantes entre las clases presenciales y las clases por internet para limitar la cantidad de personas en el edificio al mismo tiempo. Glenn indica que una estrategia como esta podría ayudar a reducir el riesgo para los maestros, ya que facilita el cumplimiento de las pautas de distanciamiento físico. Si hay menos niños en el aula, también es más probable que los maestros tengan que “lidiar con menos crisis cada día”, dice Glenn, refiriéndose a los estudiantes jóvenes que quizás no se adhieran a los protocolos de distanciamiento o no se cubran la boca al toser o estornudar.

Los expertos en salud pública también recomiendan los recubrimientos faciales de tela como la mejor práctica para ayudar a mitigar el riesgo de transmisión del virus en las escuelas. Y los CDC recomiendan que las escuelas consideren diferentes opciones para el personal que tiene un riesgo más alto de enfermarse de gravedad, como el teletrabajo o la modificación de las responsabilidades laborales.

El porcentaje de los maestros que corren riesgo de enfermarse gravemente a causa de la COVID-19 —alrededor del 24%— es el mismo que el de los trabajadores en general, indican los autores del informe. Sin embargo, el análisis de la KFF no toma en consideración a los demás trabajadores esenciales de las escuelas, lo que significa que la reapertura de las escuelas probablemente impactará a un número mayor de empleados. Glenn también señala que la KFF usa un índice de masa corporal, o IMC, de más de 40 como el criterio para los individuos de alto riesgo debido a la obesidad; por otro lado, los CDC incluyen a las personas con un IMC de 30 o más en la población con un riesgo más alto de enfermar gravemente a causa de la COVID-19. El análisis tampoco toma en cuenta a aquellas personas en riesgo indirecto relacionado con la reapertura de las escuelas. Un informe de KFF publicado el 16 de julio encontró que 3.3 millones de adultos de 65 años o más viven en hogares con niños en edad escolar.

“La manera en la que los funcionarios estatales y locales equilibren el deseo de reabrir las escuelas y otros establecimientos con la necesidad de garantizar la seguridad de los estudiantes, los padres y el personal de las escuelas tendrá grandes consecuencias económicas y de salud para las personas y sus comunidades”, expresa el informe de la KFF. “Garantizar la seguridad de los maestros y otras personas con alto riesgo de enfermar gravemente a causa del coronavirus es una parte crucial de la evaluación de la reapertura”.


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La COVID-19 y los trastornos médicos subyacentes

Estos trastornos elevan el riesgo de enfermar gravemente:

  • Enfermedad renal crónica
  • EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica)
  • Obesidad (índice de masa corporal de 30 o más)
  • Trastornos cardiacos graves, como insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria o cardiomiopatías.
  • Enfermedad de células falciformes
  • Diabetes tipo 2
  • Sistema inmunitario debilitado (estado inmunodeprimido) debido al trasplante de un órgano sólido.

Estos trastornos podrían aumentar el riesgo de enfermar gravemente:

  • Asma (moderada o intensa)
  • Enfermedades cerebrovasculares (afectan los vasos sanguíneos y el flujo de sangre al cerebro)
  • Fibrosis quística
  • Demencia y otros trastornos neurológicos
  • Presión arterial alta (hipertensión)
  • Enfermedad hepática
  • Embarazo
  • Fibrosis pulmonar (tejido pulmonar dañado o cicatrizado)
  • Consumo de tabaco
  • Talasemia (un tipo de trastorno de la sangre)
  • Diabetes tipo 1
  • Sistema inmunitario debilitado (estado inmunodeprimido) debido a transfusión sanguínea o trasplante de médula, deficiencias inmunitarias, VIH, uso de corticosteroides o de otros medicamentos inmunodepresores.

Fuente: CDC

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