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Puntos principales
- El calor de la sauna pone a prueba los controles de temperatura del cuerpo, lo que puede ayudar a que se adapten mejor con la edad.
- El uso regular de la sauna se ha relacionado con mejoras en el estado de ánimo, la calidad del sueño y el alivio del estrés.
- Las investigaciones sugieren que las sesiones frecuentes de sauna están asociadas con una mejor salud cardíaca y un menor riesgo cardiovascular.
“¡Estás activando la grasa parda!”, dice el actor John C. McGinley con énfasis a un muy incrédulo Steve Carell. Es el primer episodio de la nueva serie de HBO Max Rooster (en inglés), acertadamente llamado “Release the Brown Fat” (Libera la grasa parda), y los personajes, Walter Mann y Greg Russo, acaban de pasar 15 minutos en una sauna de leña antes de que Greg se meta a un baño de hielo.
“La grasa parda no es real”, le responde Greg (Carell), mientras mete la cabeza bajo el agua.
En la vida real, según se informa, McGinley, de 66 años, es un usuario entusiasta de la sauna.
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Es una buena obsesión, dicen Rod y Sharon Juntunen, ambos de 84 años. La pareja, de Esko, Minnesota, se sienta en su sauna todos los sábados por la noche, una tradición que sus bisabuelos trajeron a Estados Unidos cuando emigraron desde Finlandia. “Todos se metían al mismo tiempo. Y, cuando yo era niño y crecía en la granja, era el sábado por la noche después de cenar”, dice Rod Juntunen.
Los Juntunen no recuerdan exactamente cuándo la sauna (una palabra finlandesa, pronunciada “sow-na”) pasó a formar parte de sus vidas.
“Nos llevaban a la sauna casi de inmediato cuando éramos muy pequeños”, dice Rod Juntunen. “Es una costumbre con la que nacimos”.
“Y ahora seguimos, porque de verdad nos encanta”, agrega Sharon Juntunen.
“Es relajante y tranquilo, y puedes sentarte ahí —a veces, incluso si estás solo— puedes simplemente sentarte y pensar”, dice Rod Juntunen, quien comenta que se siente perdido cuando no puede tomar sauna, como después de su operación de reemplazo de cadera hace unos años, que lo mantuvo alejado por más de un mes. “Lo extrañas. Es parte de tu vida”, dice.
Una tendencia candente
Las experiencias de la sauna en Estados Unidos se han vuelto parte de la tendencia del “tercer espacio” saludable: un entorno social fuera de casa (“primer lugar”) y del trabajo (“segundo lugar”) donde la gente se reúne para relajarse y conectar.
La conversación asociada con el bienestar de la sauna —tanto la investigación como la evidencia anecdótica— ha provocado un aumento en las ventas de sauna. Hay cuatro tipos de saunas: de leña, de humo, eléctricas y de infrarrojo.
Según un análisis de mercado de Grand View Research, se espera que el tamaño del mercado global de saunas crezca un 6.4%, de $954.3 millones en el 2025 a cerca de $1,600 millones para el 2033.
Del este al oeste, están surgiendo festivales de sauna. En la ciudad de Nueva York, en febrero se celebró un festival de sauna de 18 días frente al mar en Williamsburg, Brooklyn. Se promocionó como el festival de sauna más grande de Estados Unidos. Ahora Seattle está planeando un festival de sauna en el National Nordic Museum en noviembre.
Quienes estudian esta tendencia, incluida la British Sauna Society (en inglés), sugieren que el renovado interés en la sauna tiene que ver con un regreso a una vida analógica. Otra perspectiva es que es una forma de escapar de nuestro mundo moderno y digital, una que nos permite volver a las raíces de la cultura de los “baños de sudor”, que se remontan a siglos atrás.
Tradición de la sauna
La sauna no se trata del calor, dice Justin Juntunen, nieto de los Juntunen, quien tiene un negocio de saunas en Duluth, Minnesota. Junto con su esposa, el más joven de los Juntunen construye saunas y dirige una experiencia de sauna flotante en el lago Superior, Cedar & Stone Nordic Sauna. Igual que sus abuelos, Justin Juntunen nació dentro de la cultura de la sauna.
El hammam turco, la banya rusa, el jjimjilbang coreano, el temazcal nativo estadounidense y la sauna finlandesa forman parte de una tradición más amplia de baños térmicos, dice él.
La cultura de la sauna en Finlandia es una parte tan integral de la vida finlandesa que, en el 2020, la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) la inscribió en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En una población de 5.5 millones de personas, se informa que hay 3.3 millones de saunas, tanto públicas como privadas.
“Se trata tanto de un viaje interior como de ese viaje exterior, de cómo se siente: debe sentirse reconfortante, no claustrofóbico. Debe sentirse catártico, no desafiante. Debe sentirse de apoyo, no opresivo”, dice Justin Juntunen.
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