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6 suplementos que no siempre son compatibles con los medicamentos recetados

Las vitaminas, las hierbas y los minerales de venta libre pueden presentar ciertos riesgos.

Varias botellas de suplementos sobre una mesa y la mano de una mujer alcanza una pastilla

JOHNER IMAGES / GETTY IMAGES

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La cúrcuma, el ginseng, los probióticos e incluso la vitamina C: todos ellos, en su presentación envasada, se toman como suplementos. Algunos de ellos se han vendido en las tiendas desde hace décadas. Otros son curas que datan de tiempos antiguos, procesadas y empaquetadas para los consumidores del siglo XXI.

Sea cual sea su historia, los suplementos están hoy día en todas partes y se venden como pan caliente; los consumidores gastan miles de millones de dólares cada año en cápsulas, polvos y gomitas. Según datos recopilados en la encuesta National Health and Nutrition Examination Survey (en inglés), más de la mitad de los adultos mayores de 20 años han tomado un suplemento en los últimos 30 días, y esta proporción aumenta con la edad. Aproximadamente el 80% de las mujeres mayores de 60 años toman suplementos dietéticos, según el mismo informe.


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Sin embargo, lo que muchos adultos no saben es que el consumo de ciertos suplementos junto con determinados medicamentos (recetados o no) puede ser peligroso e incluso causar la muerte. Algunos suplementos pueden aumentar, disminuir o anular el efecto de un medicamento recetado, lo cual puede tener consecuencias importantes e imprevisibles, según afirma Laura Shane-McWhorter, profesora clínica de Farmacología en University of Utah.

No obstante, una investigación del Gobierno federal determinó que aproximadamente un 34% de los encuestados —es decir, unos 72 millones de personas en Estados Unidos— toman algún tipo de suplemento dietético junto con un medicamento recetado.

¿Te gustaría saber cuáles son las combinaciones posiblemente peligrosas de suplementos y medicamentos recetados? A continuación se indican seis suplementos populares y los efectos que se sabe que tienen en ciertos medicamentos comunes.

1. Hierba de San Juan

La hierba de San Juan —derivada de un arbusto floral originario de Europa— se toma en muchos casos para tratar la depresión leve o moderada, o bien para reducir los síntomas de la menopausia, entre ellos los sofocos. Sin embargo, esta hierba causa interacciones con numerosos medicamentos y puede reducir la potencia de las píldoras anticonceptivas y la terapia de reemplazo hormonal, señala Shane-McWhorter. Además, puede interferir con el omeprazol (Prilosec), el alprazolam (Xanax), ciertas estatinas y algunos antihistamínicos, según un informe de Mayo Clinic.

Además, la hierba de San Juan puede anular la eficacia del nuevo medicamento antiviral de Pfizer para la COVID-19, denominado Paxlovid. "Si una persona recibe un tratamiento con Paxlovid mientras toma hierba de San Juan, puede ser que el Paxlovid no surta efecto", señala Shane-McWhorter.

2. CoQ10

La coenzima Q10 (CoQ10) es un antioxidante producido por el cuerpo para promover el crecimiento y mantenimiento celular; los niveles de CoQ10 en el organismo pueden disminuir con la edad.

Como suplemento, se toma en cápsulas, tabletas y jarabes para tratar diversas enfermedades, entre ellas las cardiopatías, la diabetes y las migrañas. Pero la CoQ10 también puede impedir que los anticoagulantes cumplan su función de prevenir la formación de coágulos sanguíneos. En consecuencia, "una persona podría presentar un coágulo a pesar de estar tomando un anticoagulante", dice Shane-McWhorter.

3. Cúrcuma

Se ha demostrado que esta antigua especia aporta muchos beneficios para la salud, desde una mejor memoria hasta una reducción de la inflamación e incluso un menor riesgo de padecer un ataque cardíaco. Pero también tiene efectos anticoagulantes, por lo que los suplementos de cúrcuma no deben combinarse con un anticoagulante ni tampoco, posiblemente, la aspirina, ya que existe un riesgo de hemorragia interna, según Shane-McWhorter.

El ginkgo biloba (una hierba) y la vitamina E son otros dos suplementos dietéticos que pueden diluir la sangre, según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Por lo tanto, su consumo junto con un anticoagulante puede aumentar el efecto. 

¿Te gusta cocinar con cúrcuma? Su uso en la cocina no presenta inconveniente, según Shane-McWhorter. "Cuando los productos se usan como alimentos, no consideramos que eso sea un gran problema en absoluto", agrega.

4. Probióticos

Los probióticos, repletos de bacterias beneficiosas, se toman a menudo para apoyar la digestión y mejorar la salud intestinal. Sin embargo, se recomienda evitarlos a menos de dos horas antes o después de tomar un antibiótico, ya que podrían reducir la eficacia del medicamento recetado, según Shane-McWhorter.

5. Vitamina C

La vitamina C se presenta naturalmente en las frutas cítricas, las fresas, el brócoli y los tomates, entre otros alimentos. También se consume como suplemento por diversos motivos, desde la protección frente al resfriado común hasta la prevención del cáncer.

Sin embargo, los suplementos con altas dosis de vitamina C podrían reducir la eficacia de ciertas quimioterapias contra el cáncer, según afirma Courtney Rhodes, vocera de la FDA. Además, la vitamina C podría interferir con la niacina y las estatinas, así como afectar los niveles de estrógeno, según Mayo Clinic.

6. Cardo mariano

El cardo mariano, una planta floral emparentada con las margaritas, se toma como suplemento con el fin de promover la salud del hígado y del corazón. También puede reducir el nivel de azúcar en la sangre, lo cual podría ser problemático para quienes toman medicamentos para la diabetes. Cuando se combina con la insulina, puede ser "como tomar una cantidad un poco excesiva" de medicamentos reductores de la glucosa, dice Shane-McWhorter.


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En resumen: habla con tu médico

Lo ideal sería que los pacientes, con el fin de evitar problemas, hablaran con su médico sobre los suplementos que tomen. Sin embargo, estas conversaciones no suelen ocurrir con la debida frecuencia, señala la Dra. Derjung Mimi Tarn, profesora de Medicina Familiar en University of California, Los Ángeles.

En una investigación dirigida por Tarn (en inglés) y sus colegas en el 2015, se determinó que menos del 50% de los pacientes divulgan su consumo de suplementos dietéticos y que, incluso entre quienes sí lo hacen, solo aproximadamente un tercio de los suplementos tomados se divulgan al médico.

Esta discrepancia se debe, entre otras razones, a que los pacientes tal vez no sepan que deben hablar con un médico sobre las hierbas de venta libre o las vitaminas adicionales que estén tomando además de sus medicamentos diarios, y por eso omiten mencionarlas cuando el médico les pregunta al respecto, según Shane-McWhorter. Además, muchos consumidores confunden lo "natural" por lo "seguro" y no se dan cuenta de lo potentes que son algunos de estos productos.

Con el fin de evitar los riesgos que puedan surgir al combinar suplementos con medicamentos, es importante preguntar al médico sobre las posibles reacciones adversas antes de empezar a tomar cualquier medicamento o suplemento, según Tarn. "Hace falta que tanto proveedores como pacientes tengan mayor conciencia de lo importante que es conversar sobre el uso de los suplementos", agrega.

La FDA recomienda que cuando vayas a tu próxima cita médica de rutina, lleves una lista de todos los productos que tomes —medicamentos de venta libre (analgésicos, antialérgicos, etc.), suplementos dietéticos y medicamentos recetados—, para que tu información esté actualizada. Y no olvides llevar un control de las dosis y de cuántas veces al día los tomas.

Además, si tienes programada una intervención quirúrgica, no te sorprendas si el médico te pide dejar de tomar suplementos dietéticos durante dos o tres semanas antes de la operación, con el fin de evitar cambios en la frecuencia cardíaca, la presión arterial o el riesgo de hemorragias.

¿Estás interesado en aprender más? Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) cuentan con una base de datos (en inglés) que permite buscar un suplemento y, por medio de enlaces, obtener información de fuentes verificadas sobre el producto y sus interacciones. Además, el National Center for Complementary and Integrative Health (una división de los NIH) ofrece Herbs at a Glance (en inglés), una lista alfabética de hierbas y productos botánicos, con información sobre sus usos y los riesgos que presentan.

Para quienes estén dispuestos a pagar una suscripción, Shane-McWhorter recomienda la base de datos Natural Medicines (en inglés), que permite buscar información sobre las interacciones y la eficacia de determinados suplementos.