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Lo que necesitas saber sobre 'flurona' este invierno

La combinación de COVID y gripe se ha detectado en algunos países, entre ellos Estados Unidos. Aquí te explicamos cómo prevenirla.

Una mujer estornuda y en su mano tiene un termómetro

SOUTH_AGENCY / GETTY IMAGES

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Debido a toda la atención que se ha puesto en ómicron y la nueva oleada de infecciones y hospitalizaciones causadas por esta variante del coronavirus, es probable que te hayas olvidado de la gripe. Pero la gripe se está propagando y está cobrando vidas en Estados Unidos; ha habido alrededor de 30,000 casos reportados desde octubre, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Desde el comienzo de la pandemia, los médicos y los expertos en salud pública han advertido sobre los peligros de la llamada “doble pandemia”, que podría sobrecargar los hospitales debido a los crecientes casos de COVID-19 y gripe. Pero en el 2022, ha surgido una nueva preocupación: “flurona”, una infección simultánea de ambos virus respiratorios. (En otras palabras, es cuando tienes gripe y COVID-19 al mismo tiempo). A finales de diciembre, una mujer embarazada israelí no vacunada fue hospitalizada con ambas enfermedades. Desde entonces, han surgido algunos casos, incluso en Estados Unidos, principalmente entre niños y adolescentes.

La verdad es que flurona no es nada nuevo. Según un análisis (en inglés) publicado el año pasado en la revista Frontiers in Medicine, la frecuencia de coinfección por el virus de la gripe entre los pacientes con COVID-19 fue del 4.5% en Asia y del 0.4% en Estados Unidos. “No es de extrañar que veamos más coinfecciones esta temporada, ya que la mayoría de las personas ya no están aisladas y han empezado a salir a sus comunidades”, dice el Dr. Greg Poland, fundador y director del Vaccine Research Group en la Mayo Clinic.


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


Aunque la mayoría de los casos de flurona han sido leves, siempre hay una mayor preocupación en cuanto a los adultos mayores, que son más vulnerables a los efectos de la gripe y la COVID-19, agrega Poland. Según los CDC, hasta el 85% de todas las muertes por gripe ocurren en personas de 65 años o más, y este grupo representa hasta el 70% de todas las hospitalizaciones por gripe estacional. Además, el riesgo de enfermarse de gravedad y requerir hospitalización por COVID-19 aumenta incluso entre las personas mayores de 50 años, y el mayor riesgo ocurre entre las personas de 85 años o más.

Las infecciones de gripe tienden a alcanzar su punto máximo a finales de enero y febrero, lo que puede hacer que sea más probable que contraigas la gripe, ya sea por sí sola o como parte de una coinfección, dice el Dr. Albert Shaw, profesor de Enfermedades Infecciosas en la Facultad de Medicina de Yale. Aquí te explicamos cómo protegerte este invierno.

1. Asegúrate de estar al día con todas tus vacunas

Si no te has aplicado el refuerzo contra la COVID-19 (y solo alrededor de la mitad de todos los adultos mayores de 50 años en Estados Unidos se lo han aplicado), este es el momento de hacerlo, enfatiza Poland. La variante ómicron altamente transmisible, que es la variante dominante del coronavirus que circula en Estados Unidos, tiene características que le permiten esquivar algunas de las protecciones que ofrece la serie de vacunas estándar. Pero las investigaciones demuestran que una dosis de refuerzo puede aumentar tus defensas contra el virus.

Y también debes vacunarte contra la gripe. Incluso puedes obtener ambas vacunas a la vez para ahorrar viajes a la farmacia, agrega Shaw. Si bien un número récord de personas se aplicaron la vacuna contra la gripe el año pasado, solo alrededor del 38% de los adultos de entre 50 y 64 años se la aplicaron este año, y solo un poco menos del 60% de los adultos de 65 años o más se vacunaron. Existen dos tipos de vacunas contra la gripe diseñadas para los adultos mayores: Fluzone High-Dose y Fluad Quadrivalent, las cuales compensan la respuesta inmunitaria más débil que conlleva la edad.

Otra vacuna que debes considerar si tienes más de 65 años es la vacuna contra la neumonía, que puede ayudar a prevenir esta infección pulmonar, la cual también es una complicación común de la gripe y la COVID-19 entre los adultos mayores.

2. Usa una mascarilla de alta calidad

Si todavía usas una mascarilla de tela, es hora de usar una más protectora.

Poland recomienda que todos los adultos mayores usen mascarillas N95 o KN95, también conocidas como respiradores, siempre que estén fuera de su hogar, especialmente en áreas públicas cerradas, para protegerse contra ambos virus. Estos tipos de mascarillas filtran mejor las partículas del tamaño del virus.

Además, evita las situaciones riesgosas cuando sea posible. “Dado el nivel de transmisión que estamos viendo con ómicron, recomiendo evitar situaciones en las que no tengas mascarilla, como comer en lugares cerrados, y eventos multitudinarios, como conciertos o charlas”, dice Poland. Si tienes un riesgo particularmente alto de enfermar de gravedad a causa de la gripe o la COVID-19 —por ejemplo, tienes enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas o diabetes tipo 2— Poland recomienda permanecer en casa tanto como sea posible hasta que los números de gripe y COVID-19 comiencen a disminuir.


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3. Lávate las manos con frecuencia

Si bien ha habido menos énfasis en lavarse las manos después de que se descubrió que el virus que causa la COVID-19 se encuentra principalmente en el aire, sigue siendo una importante medida preventiva, incluso para los resfriados y la gripe, dice el Dr. Michael Hochman, especialista en medicina interna de Los Ángeles y presentador del pódcast Healthy Skeptic MD. De hecho, lavarse las manos puede reducir las enfermedades respiratorias hasta en un 21%, según los CDC. Solo recuerda lavarte las manos con agua tibia y jabón durante al menos 20 segundos para eliminar eficazmente los gérmenes. 

Qué hacer si te enfermas

Si tienes síntomas de COVID-19 o gripe, como fiebre, tos, dificultad para respirar, dolor de garganta, congestión nasal, dolor de cabeza o dolores musculares, puedes suponer que solo debes hacerte una prueba de COVID. Pero en realidad, debes hacerte una prueba de COVID y una de gripe, dice Poland.

“Es una buena idea hacerte las dos pruebas, ya que es posible que necesites diferentes tratamientos”, explica. La mayor parte del tiempo, tanto la gripe como la COVID-19 se pueden tratar en casa con descanso, líquidos y un analgésico de venta libre para reducir la fiebre y los dolores corporales.  Pero si tienes gripe, puedes hablar con tu médico sobre un medicamento antiviral recetado, como el fosfato de oseltamivir (Tamiflu), que puede disminuir la gravedad y reducir la duración de los síntomas.  Para la COVID-19, las opciones para los pacientes de alto riesgo incluyen anticuerpos monoclonales y las nuevas píldoras antivirales de Pfizer y Merck.  Ambos tratamientos han estado escaseando debido al impacto de ómicron, pero las autoridades de salud esperan que la escasez se resuelva pronto. 

Aún no está claro si una coinfección de gripe y COVID-19 sea peor que estas enfermedades por sí solas. “Para las personas jóvenes y sanas, por lo general no hay mayores problemas. Su cuerpo tiene una fuerte respuesta inmunitaria que combate ambos virus”, explica Hochman. “Pero si eres mayor, tienes un sistema inmunitario menos fuerte y tienes otras enfermedades crónicas, como diabetes o enfermedades renales, la enfermedad podría ser más grave si contraes ambos virus”.

Un estudio del 2021 (en inglés) publicado en la revista Cell Research determinó que los ratones con una coinfección por gripe y COVID-19 tenían una carga viral más alta y tenían más probabilidades de sufrir daños pulmonares que los infectados solo de COVID-19. Pero otras investigaciones en humanos son más alentadoras: un estudio de mayo del 2021 (en inglés) de personas hospitalizadas publicado en la revista Journal of Medical Virology no mostró ninguna diferencia en los resultados de las personas con una coinfección en comparación con los de aquellas infectadas solo de COVID-19.

Por último, recuerda que un estilo de vida saludable, que incluya dormir lo suficiente y hacer ejercicio con regularidad, puede ayudar a aumentar la inmunidad. “No significa que el día que cumples 65 años de repente tienes mucho más riesgo de enfermar de gravedad debido a flurona”, explica Poland. “Una persona vacunada de 55 años que es obesa es mucho más propensa a sufrir complicaciones que un corredor de maratones vacunado de 70 años. Por lo tanto, es importante cuidar de tu salud durante todo el año, no solo durante la temporada de gripe y COVID”.

Hallie Levine es escritora colaboradora y reportera médica y de salud galardonada. Su trabajo ha aparecido en The New York Times, Consumer Reports, Real Simple, Health y Time, entre otras publicaciones.