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Las vacunas ARNm pueden hacer más que protegernos de la COVID-19

Las inyecciones de ARN mensajero también podrían combatir una docena de otras enfermedades crónicas, incluido el cáncer.

Una inyección sobre superpuesta sobre una imagen de la tierra

JENS MORTENSEN

In English

En una fría noche de domingo del pasado mes de noviembre, el Dr. Anthony Fauci estaba sentado en su terraza, tomando una copa (manteniendo el distanciamiento físico) con un amigo, cuando recibió una llamada. Albert Bourla, director ejecutivo de Pfizer, estaba al otro lado de la línea. "Tony", dijo Bourla, "¿estás sentado?".

Bourla tenía los resultados de los ensayos de fase 3 sobre una vacuna basada en ARNm. Le dijo a Fauci que era "increíble".

"¡Tony, tiene una eficacia superior al 90% en la reducción del riesgo de desarrollar COVID grave!", dijo Bourla. Para un científico como Fauci, fue un momento profundamente emotivo y catártico.


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


Una semana después, Moderna divulgó resultados similares. Quizá lo más sorprendente de estas dos vacunas, que se basan en una nueva tecnología de ARNm, es lo bien que han demostrado funcionar en todos los grupos de edad, raciales y étnicos. Es como tener un equipo de protección personal a nivel molecular: convierte el cuerpo humano en una fábrica interna de vacunas.

Y aunque te puede preocupar que estas nuevas vacunas sean solo eso —nuevas—, nacen después de décadas de estudio. Llevan la tecnología de las vacunas de un espacio analógico a uno digital.

Las nuevas vacunas de ARNm contra la COVID representan una nueva clase de vacunas debido a su tecnología de ARN mensajero, pero el concepto es el mismo: introducir instrucciones en el cuerpo para fabricar una proteína que el sistema inmunitario etiquetará como mala, de modo que cuando aparezca la que lo es realmente, el cuerpo esté preparado para combatirla. Estas vacunas de ARNm no contienen el virus vivo que causa la COVID. Únicamente contienen el código de una pequeña parte del virus, la proteína espiga. No afectan ni interactúan en absoluto con tu ADN.

Estas nuevas vacunas de ARNm contra la COVID tienen el poder de infligir un golpe doble contra el virus: estimulan el sistema inmunitario para que produzca anticuerpos y linfocitos NK (linfocitos asesinos de células enfermas). Eso es como poseer dos tipos de munición por si uno solo no es tan efectivo. Y aunque todavía estamos aprendiendo cómo las variantes del virus, como la delta, pueden afectar la capacidad de propagación de la enfermedad, no hay duda de que estas nuevas vacunas van camino de salvar cientos de miles de vidas. La mayoría de las vacunas requieren algún tipo de refuerzo; aunque es posible que en última instancia se recomienden refuerzos para todo el mundo, su mayor impacto se producirá probablemente en aquellos que ya tienen un mayor riesgo de enfermedad, como las personas de edad avanzada o con enfermedades preexistentes.

Tuve el placer de hablar con dos de los principales científicos que están detrás de la vacuna de ARNm de Pfizer/BioNTech. Poco después de que los chinos publicaran el código genético del virus en enero, los doctores Uğur Şahin y Özlem Türeci se pusieron a trabajar a miles de kilómetros de distancia, en su laboratorio en Alemania. Habían estudiado la tecnología de ARNm para el cáncer, pero podían dar un giro para abordar este nuevo reto. Hasta ese momento, no se había desarrollado ninguna vacuna nueva en menos de cuatro años. La carrera estaba en marcha.

Şahin y Türeci son un matrimonio con raíces turcas que fundó BioNTech en Alemania en el 2008. Como médicos especializados en tratamientos contra el cáncer, me describieron "la sensación de urgencia que el cáncer lleva a la vida de las personas". Y cuando Şahin leyó, en enero del 2020, un artículo sobre la rápida propagación del coronavirus en China en la revista The Lancet, su instinto le dijo que se avecinaba una pandemia en toda regla. Cancelaron las vacaciones y nació el proyecto Lightspeed.

Ya se ha probado la tecnología de ARNm para tratar la anemia de células falciformes, y también está en estudio su uso contra agentes infecciosos, como el ébola y la gripe. Şahin y Türeci esperan que la tecnología revolucione muchas áreas de la medicina, incluidos los tratamientos contra el cáncer

La rapidez y la versatilidad son importantes a la hora de luchar contra la COVID mediante vacunas en los próximos años. Los cambios en las proteínas de espiga generan variantes de las cepas, pero nuestras vacunas aún pueden hacer frente al desafío. A medida que se acumulen más mutaciones, probablemente será necesario realizar ajustes en las vacunas. Sin embargo, podemos estar bien preparados para las iteraciones de la COVID mediante suficiente vigilancia de la enfermedad y secuenciación rutinaria para poder seguir las características evolutivas del virus. Mientras tanto, la prevención de la transmisión viral mediante la vacunación es esencial para contener el virus y frustrar su tendencia natural a remodelarse.

Puede resultar desalentador saber que quizá tengamos que convivir con la COVID —una plaga de reciente aparición— en nuestro entorno durante el resto de nuestra vida. No obstante, esa puede ser la menor de nuestras preocupaciones de cara al futuro. Muchos patógenos, algunos mucho más mortíferos que la COVID, están al acecho esperando un encuentro cercano con nuestra especie. Un ejemplo de esto: hace unos años, unos científicos en Francia despertaron un gigantesco y antiguo virus que ha estado aletargado en el permafrost siberiano durante 30,000 años y está listo para volver a infectar. Ahora este virus, llamado Pithovirus sibericum, solo infecta a amebas unicelulares (por suerte). Pero el descubrimiento ha hecho que los científicos se pregunten qué otros microbios están escondidos en el permafrost que se derrite, a la espera de otra oportunidad para infectar. Si un virus de hace 30,000 años puede mantener su capacidad infecciosa, otros microbios pueden volver a visitar a la humanidad de forma catastrófica. Es decir, puede que no sea posible la erradicación total de un virus. Enfermedades devastadoras como la viruela podrían volver a afectarnos si no tenemos cuidado.

La buena noticia es que tenemos la ciencia moderna —y las lecciones que hemos aprendido— de nuestro lado.

© 2021 por Sanjay Gupta. Del libro World War C: Lessons from the Covid-19 Pandemic and How to Prepare for the Next One (Lecciones de la pandemia de Covid-19 y cómo prepararse para la próxima) por el Dr. Sanjay Gupta. Publicado por Simon & Schuster Inc. Impreso con permiso.

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