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Guía de vacunas para adultos mayores

10 mitos sobre las vacunas contra el coronavirus

Cuando se trata de vacunarse contra la COVID-19, hay que separar la realidad de la ficción.

Una persona recibe la vacuna contra la COVID

MATTHEW HORWOOD/GETTY IMAGES

La vacuna contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech se administra en una clínica de Cardiff, Gales.

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Más de 245 millones de personas en Estados Unidos se han vacunado contra el coronavirus, pero todavía una parte significativa de la población (cerca de un 40%) no lo ha hecho.

Una razón importante: la información falsa que se disemina por internet y en persona ha convencido a muchos de no vacunarse. De hecho, un informe del 2021 de Kaiser Family Foundation (en inglés) halló que alrededor del 80% de los adultos que dicen que “definitivamente no” se vacunarán, creen al menos un mito prevaleciente sobre la vacuna contra la COVID-19 o tienen dudas al respecto. Y la mayoría de los adultos (54%) creen al menos una parte de la desinformación desenfrenada que se propaga sobre las vacunas, o no pueden desacreditarla.

Los hechos son especialmente importantes a medida que los nuevos casos de COVID-19, las hospitalizaciones y las muertes aumentan en todo el país, impulsados en gran medida por las variantes altamente contagiosas delta y ómicron. A continuación, algunos mitos comunes sobre la vacuna contra el coronavirus y la verdad detrás de cada uno.

Mito 1: Las vacunas se desarrollaron demasiado rápido para ser confiables

Es cierto que las vacunas contra la COVID-19 llegaron en un tiempo récord, pero los pasos que se apresuraron “fueron esencialmente el papeleo”, explicó en una conferencia de prensa reciente el Dr. Andrew Bradley, experto en vacunas y profesor en Mayo Clinic.

Las tres vacunas disponibles en Estados Unidos —de Pfizer-BioNTech, Moderna y Johnson & Johnson— se probaron en decenas de miles de personas en ensayos clínicos y su seguridad y eficacia se evaluaron rigurosamente.

Los científicos tuvieron algo de ventaja desde el principio, lo que ayudó a acelerar el proceso. El virus que causa la COVID-19 está relacionado con otros coronavirus que han sido estudiados durante años, incluidos los que causan el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). “Los conocimientos adquiridos a través de investigaciones anteriores sobre las vacunas contra el coronavirus ayudaron a acelerar el desarrollo inicial de las vacunas actuales contra la COVID-19”, dijeron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Invertir en la fabricación y distribución tempranas también contribuyó a que las vacunas llegaran a la población con mayor rapidez de lo habitual.

Y si bien dos de las vacunas (Pfizer y Moderna) son un nuevo tipo de vacuna, llamada ARNm (ácido ribonucleico mensajero), los investigadores han estado estudiando la tecnología durante décadas en una variedad de enfermedades, entre ellas la gripe, el Zika y la rabia, e incluso el cáncer. Este tipo de vacuna entrega un conjunto de instrucciones a las células y les enseña a producir una proteína que luego produce una respuesta inmunitaria al virus.

La vacuna de Pfizer contra la COVID-19 ha recibido la aprobación completa de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA); las vacunas de Moderna y Johnson & Johnson se están administrando bajo la autorización de uso de emergencia de la FDA.

Mito 2: Las vacunas alterarán tu ADN

Ninguna de las vacunas interactúa o altera el material genético de una persona, conocido como ADN (ácido desoxirribonucleico), confirmaron los CDC. Las vacunas ayudan a las células a crear protección contra una infección por coronavirus, pero el material de la vacuna nunca entra en el núcleo de la célula donde se encuentra el ADN.

En el caso de las vacunas de ARNm, después de que la célula ha utilizado las instrucciones entregadas, descompone y se deshace del ARNm. Y el material genético que entrega el vector viral (usado en la vacuna de Johnson & Johnson) no se integra al ADN de una persona, afirmaron los CDC.

Mito 3: Si ya has tenido COVID-19, no necesitas vacunarte

Incluso si has tenido COVID-19, los expertos recomiendan vacunarte y recibir el refuerzo, si cumples los requisitos.

Una de las razones es que no está claro cuánto tiempo estás protegido de la enfermedad después de una infección. ¿Necesitas otra razón? Las nuevas investigaciones sugieren que las vacunas contra la COVID-19 ofrecen mejor protección que la inmunidad natural y pueden ayudar a prevenir las reinfecciones.

Un estudio (en inglés) publicado el 13 de agosto por los CDC halló que las personas no vacunadas que habían tenido COVID-19 tenían más del doble de probabilidades que las personas completamente vacunadas de volver a contraer COVID-19. Y las investigaciones publicadas (en inglés) en The Lancet sugieren que los adultos mayores tienen más probabilidades de reinfectarse con COVID-19 que las poblaciones más jóvenes, una diferencia que probablemente se puede explicar por los cambios naturales que debilitan el sistema inmunitario con la edad, señalan los autores.

Si tuviste COVID-19 y recibiste tratamiento con anticuerpos monoclonales o plasma de convaleciente, los CDC recomiendan esperar 90 días para vacunarte.


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


Mito 4: Puedes deshacerte de tu mascarilla después de vacunarte

Las personas que están completamente vacunadas pueden reanudar muchas actividades de antes de la pandemia, pero no se recomienda abandonar por completo las mascarillas. Los CDC siguen alentando a todos, independientemente del estado de vacunación, a usar una mascarilla en espacios cerrados públicos para reducir la propagación del virus, especialmente a raíz de la variante ómicron altamente contagiosa.

¿La razón? Las investigaciones demuestran (en inglés) que si bien las personas completamente vacunadas y con el refuerzo están en su mayoría protegidas contra la enfermedad grave si se infectan con las variantes delta u ómicron, es posible que transmitan el virus a otras personas, incluso a alguien que no está vacunado o cuyo sistema inmunitario está deprimido.

Mito 5: Las vacunas contienen una versión viva del coronavirus

Ninguna de las vacunas autorizadas en Estados Unidos usa el virus vivo que causa la COVID-19, y no pueden contagiarte la enfermedad ni generar una prueba positiva de infección por coronavirus. En cambio, las vacunas utilizan técnicas científicas para entrenar al organismo para que reconozca y combata el coronavirus.

Las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna entregan un conjunto de instrucciones a las células para impulsar al organismo a producir anticuerpos. La vacuna de Johnson & Johnson funciona de manera diferente: envía un mensaje genético a las células a través de un adenovirus inocuo que ya no puede replicarse.

Si bien las vacunas contra el coronavirus no te harán enfermar de COVID-19, pueden causar efectos secundarios en algunas personas. Por lo general, los efectos secundarios reportados incluyen dolor en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, escalofríos, fiebre y dolores musculares. La mayoría de las reacciones son temporales y desaparecen en unos pocos días, según los CDC.

Mito 6: No necesitas ambas dosis de las vacunas de dos dosis

Tanto la vacuna de Moderna como la de Pfizer-BioNTech requieren dos dosis que se administran con algunas semanas de diferencia. Y los expertos enfatizan que ambas dosis son necesarias para una protección óptima. De hecho, se recomienda enfáticamente obtener una tercera dosis de refuerzo cinco meses después de la serie inicial para evitar enfermarte por una infección causada por la variante ómicron.

Un estudio publicado por los CDC (en inglés) en mayo halló que una sola dosis de las vacunas de Pfizer o Moderna tuvo una eficacia de aproximadamente el 80% contra la COVID-19 sintomática, mientras que la eficacia de dos dosis fue del 94%. Las investigaciones realizadas desde entonces muestran que el nivel de protección disminuye cuando se enfrentan a las cepas delta y ómicron, por lo que se recomienda un refuerzo.


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Mito 7: Las vacunas contienen microchips o pueden magnetizar tu organismo

Estos dos rumores han estado circulando en las redes sociales, pero ninguno es cierto. “Las vacunas se desarrollan para combatir enfermedades y no se administran para rastrear los movimientos de las personas”, dijeron los CDC. Además, las vacunas no contienen metales ni materiales que puedan generar un campo electromagnético.

Tampoco contienen productos fabricados, como elementos microelectrónicos, electrodos, nanotubos de carbono o nanoalambres, ni productos de huevos, gelatina, látex o conservantes.

Puedes obtener más información sobre los ingredientes de las vacunas aquí (en inglés).

Mito 8: Las vacunas pueden causar problemas de fertilidad

En la actualidad, no hay evidencia de que ninguna vacuna, incluidas las vacunas contra la COVID-19, cause problemas de fertilidad en mujeres u hombres, dicen los CDC. Y, de hecho, se recomienda la vacunación de las mujeres que están amamantando a un bebé, están embarazadas o tienen planes de un embarazo futuro.

Los Institutos Nacionales de la Salud financiaron recientemente un estudio (en inglés) que explora los posibles vínculos entre la vacunación contra la COVID-19 y los cambios en la menstruación, después de que algunas mujeres informaron haber experimentado reglas irregulares o ausentes después de recibir la vacuna.

Los investigadores descubrieron que algunas mujeres vacunadas experimentaron un cambio leve pero temporal en sus ciclos menstruales. La Dra. Alison Edelman, investigadora principal de la Facultad de Medicina de Oregon Health & Science University, explicó en un comunicado de prensa que el cambio promedio es de menos de un día en el ciclo en el que ocurrió la vacunación. No hubo cambios en el número de días de sangrado menstrual para las mujeres vacunadas, señalaron los NIH, y los ciclos retrasados “parecen resolverse rápidamente, incluso tan pronto como en el ciclo inmediatamente siguiente a la vacunación”, dijo Edelman.

“Nuestros hallazgos son tranquilizadores. A nivel de la población, los cambios que estamos encontrando indican que no hay motivo de preocupación para la salud física o reproductiva a largo plazo”, explicó Edelman, profesora de Obstetricia y Ginecología.

Son varios los factores que pueden generar cambios temporales en la menstruación. Una explicación es la respuesta inmunitaria a la vacuna contra la COVID-19. Otras causas incluyen el estrés relacionado con la pandemia, los cambios en el estilo de vida relacionados con la pandemia y la infección por SARS-CoV-2, explicaron los NIH. Se están llevando a cabo otros estudios que exploran la relación entre la vacunación contra la COVID-19 y los cambios menstruales.

“Estos resultados brindan, por primera vez, la oportunidad de asesorar a las mujeres sobre qué esperar de la vacunación contra la COVID-19 para que puedan planificar en consecuencia”, dijo la Dra. Diana W. Bianchi, directora del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver (NICHD) de los NIH.

Mito 9: No debes vacunarte si alguna vez has tenido una reacción alérgica

Si tienes un historial de reacciones alérgicas a medicamentos orales, alimentos, animales domésticos, picaduras de insectos, látex o elementos en el medioambiente como el polen o el polvo, puedes recibir la vacuna contra la COVID-19 con total seguridad, dijeron los CDC. También puedes vacunarte si eres alérgico al huevo, ya que ninguna de las vacunas autorizadas contiene huevos o componentes relacionados con el huevo.

El único grupo que, según la agencia, debe abstenerse definitivamente es el de las personas que alguna vez han tenido una reacción alérgica grave a cualquier ingrediente de una vacuna contra la COVID-19. Si has tenido una reacción alérgica a otras vacunas o a medicamentos intravenosos, los CDC recomiendan que hables con tu médico para determinar si es conveniente que te vacunes.

Hasta ahora, solo un pequeño número de personas que han recibido la vacuna contra la COVID-19 han experimentado la reacción alérgica grave denominada anafilaxia. La anafilaxia ha afectado a entre dos y cinco personas por cada millón de vacunados, según los CDC. Aunque una reacción anafiláctica es potencialmente mortal, casi siempre ocurre en los 30 minutos siguientes a la vacunación y se puede detener rápidamente con medicamentos como la epinefrina.

La agencia recomienda que las personas con antecedentes de anafilaxia permanezcan en observación durante 30 minutos después de la vacunación. Aquellos que no tengan antecedentes de anafilaxia deben permanecer durante 15 minutos.

Mito 10: La COVID no afecta tanto a los niños, por lo que no necesitan la vacuna

Es cierto que los jóvenes tienden a enfermarse menos que los adultos mayores cuando se contagian de COVID, pero aun así la enfermedad los afecta mucho.

Cientos de niños han muerto desde el comienzo de la pandemia, y miles han sido hospitalizados —incluso más desde el surgimiento de ómicron—. Además, “miles de personas han padecido algo llamado síndrome inflamatorio multisistémico, que es una enfermedad en la que varios sistemas de órganos, incluido el corazón, se ven afectados”, dijo el Dr. Vivek Murthy, cirujano general de EE.UU., durante una teleasamblea reciente de AARP. “Y aparte de todo eso, sabemos que la COVID ha impedido que muchos de nuestros hijos jueguen con sus amigos y pasen tiempo con sus abuelos. También ha causado que falten a la escuela o dejen de participar en deportes juveniles. Así que el costo para nuestros hijos ha sido considerable”.

La vacuna de Pfizer está disponible para niños de 5 años o más (los investigadores todavía están estudiando la seguridad y eficacia de las vacunas en grupos de edad más jóvenes). En la actualidad, millones de niños han recibido al menos una dosis en la serie de dos dosis. Además, los adolescentes de 12 años o más ahora pueden recibir una vacuna de refuerzo.

Nota de redacción: este artículo se publicó el 18 de marzo del 2021. Se ha actualizado con nueva información.

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