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7 mitos sobre las vacunas contra el coronavirus

Cuando se trata de vacunarse contra la COVID-19, hay que separar la realidad de la ficción.

Una persona recibe la vacuna contra la COVID

MATTHEW HORWOOD/GETTY IMAGES

La vacuna contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech se administra en una clínica de Cardiff, Gales.

In English | A medida que Estados Unidos trabaja para distribuir las nuevas vacunas contra la COVID-19 lo antes posible, se espera que para este verano u otoño se haya vacunado a la mayor parte de la población y podamos volver a una cierta normalidad.

Sin embargo, la velocidad sin precedentes del desarrollo de las vacunas y el aumento de la desinformación en las redes sociales han alimentado el escepticismo entre algunas personas.

Los expertos en salud pública destacan que todas las vacunas contra la COVID-19 autorizadas para uso de emergencia en EE.UU. pasaron por el estricto proceso de desarrollo de vacunas de la Administración de Alimentos y Medicamentos, que incluye tres fases de ensayos clínicos para generar datos de seguridad y eficacia y una revisión por parte de un panel independiente de científicos.

Estos son algunos mitos comunes sobre las vacunas contra el coronavirus y la verdad detrás de cada uno de ellos.


Visita aarp.org/VacunaCOVID para más información.


Mito 1: si ya has tenido la COVID-19, no necesitas vacunarte

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) explican que es importante que te vacunes incluso si ya has contraído la COVID-19. Esto se debe a que los expertos no saben por cuánto tiempo estás protegido contra la COVID-19 después de una infección previa —o si estás protegido en absoluto—.

"Incluso si ya te has recuperado de la COVID-19, es posible —aunque raro— que te contagies nuevamente con el virus que causa la COVID-19", dicen los CDC.

Un estudio publicado en la revista científica The Lancet el 18 de marzo reveló que los adultos de 65 años o más que han dado positivo en las pruebas del coronavirus tienen una probabilidad significativamente mayor que los jóvenes de volver a infectarse con el virus. El estudio, que analizó los datos de las pruebas de cuatro millones de personas en Dinamarca, descubrió que los adultos de 65 años o más que habían sido infectados anteriormente sólo tenían un 47.1 por ciento de protección contra la repetición de la infección, en comparación con una tasa de protección de alrededor del 80 por ciento entre los más jóvenes. 

Según los autores del estudio, la diferencia puede explicarse por los cambios naturales que debilitan el sistema inmunitario a medida que se envejece.

Otro estudio de los CDC publicado en febrero reveló que cinco residentes de un hogar de ancianos de Kentucky que parecían haberse recuperado del coronavirus volvieron a contraer la infección tres meses después. Los residentes arrojaron resultado positivo durante un brote en julio del 2020, y luego tuvieron cuatro pruebas con resultado negativo antes de un segundo brote en el establecimiento en octubre. Los pacientes tuvieron síntomas más graves en el segundo episodio de COVID-19, dice el informe, y uno de ellos falleció a raíz de la enfermedad.

El estudio sugiere que las personas que tienen síntomas leves o son asintomáticas en la primera infección "no producen una respuesta inmunitaria lo suficientemente fuerte para prevenir un nuevo contagio", afirmaron los investigadores de los CDC en el informe. También sugiere "la posibilidad de que la enfermedad puede ser más grave en un segundo contagio", dijeron.

Si tuviste COVID-19 y fuiste tratado con anticuerpos monoclonales o plasma de convalecencia, los CDC recomiendan esperar 90 días para vacunarte.

Mito 2: una vez que recibes la vacuna contra el coronavirus, eres inmune de por vida

Se están realizando estudios para determinar la duración de la inmunidad de una vacuna contra el coronavirus. Pero es probable que necesites vacunarte periódicamente, quizás una vez cada tres años o cada año, como la vacuna contra la gripe.

Eso permitirá a los científicos ajustar la fórmula, si es necesario, a medida que surjan nuevas cepas, o variantes, del coronavirus.

"Ahora mismo, todo el mundo espera que la inmunidad sea bastante duradera, tal vez varios años", dice el Dr. Christopher Murray, director del Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud de University of Washington en Seattle.

Sin embargo, afirma que la aparición de nuevas cepas del virus, sumada a la posibilidad de que la inmunidad disminuya, hace más probable la vacunación anual.

Mito 3: puedes deshacerte de tu mascarilla después de vacunarte

Tras la última dosis de la vacuna, el organismo tarda unas dos semanas en estar totalmente protegido contra el coronavirus. Pero incluso después de esas dos semanas, los CDC dicen que hay que seguir usando una mascarilla y practicar el distanciamiento social en la mayoría de las situaciones. 

Esto se debe en parte a que los investigadores aún no saben si la vacuna puede prevenir la transmisión del virus. Esto significa que es posible portar el virus después de recibir la vacuna y transmitirlo silenciosamente a los demás, aunque no tengas síntomas.

Y lo que es más importante, el virus seguirá propagándose y enfermando a las personas hasta que el país alcance la inmunidad colectiva, cuando entre el 70 y el 85% de la población este vacunada. Las mascarillas y el distanciamiento social son la mejor manera de frenar la propagación del virus hasta llegar a ese punto, según los CDC. 

Según los CDC, las personas plenamente vacunadas pueden reunirse en espacios cerrados sin necesidad de llevar mascarilla o mantener la distancia física cuando lo hagan con:

  • Otras personas que están plenamente vacunadas
  • Personas no vacunadas de otro hogar, a menos que dicha persona o cualquier persona con la que viva corra un mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa de la COVID-19. 

Mito 4: las vacunas contienen el virus vivo que causa el coronavirus

Ninguna de las vacunas autorizadas en EE.UU. utiliza el virus vivo que causa la COVID-19, y no pueden transmitir la enfermedad. En cambio, las vacunas utilizan técnicas científicas para entrenar al organismo a reconocer y combatir el coronavirus.

Las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna envían un pequeño fragmento de código genético a las células para estimular la producción de anticuerpos en el organismo.

La vacuna de J&J usa otra tecnología. Emplea un adenovirus inocuo que no puede replicarse para enviar un mensaje genético a las células.

Si bien las vacunas contra el coronavirus no te harán enfermar con la COVID-19, pueden causar efectos secundarios en algunas personas. Los efectos secundarios más frecuentes son dolor en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, escalofríos, fiebre y dolores musculares. La mayoría de las reacciones son temporales y desaparecen en unos pocos días, según los CDC. Los expertos enfatizan que son una señal de que las vacunas están funcionando. 

Mito 5: las vacunas de ARNm pueden alterar tu ADN

Las vacunas contra la COVID-19 no cambian tu ADN, según los CDC.

Las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna utilizan un nuevo tipo de tecnología denominada ARN mensajero, o ARNm para abreviar. Piensa en el ARNm como un manual de instrucciones: dirige al cuerpo a desarrollar una respuesta inmunitaria a una infección específica. El ARNm "nunca entra en el núcleo de la célula, que es donde se guarda nuestro ADN", dicen los CDC. "Esto significa que el ARNm no afecta ni interactúa con nuestro ADN de ninguna manera".

La vacuna contra la COVID-19 de Johnson & Johnson utiliza un virus inocuo (no es un coronavirus) para dar instrucciones a las células para que empiecen a crear inmunidad. Las instrucciones se entregan en forma de material genético que no se integra en el ADN, dicen los CDC. 

Los CDC enfatizan que las vacunas contra la COVID-19 autorizadas se rigen por las mismas normas de seguridad y eficacia que otras vacunas aprobadas o autorizadas en Estados Unidos.


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Mito 6: no necesitas ambas dosis de las vacunas de dos dosis

Tanto la vacuna de Moderna como la de Pfizer-BioNTech requieren dos dosis que se administran con algunas semanas de diferencia. Y debido a que los expertos en salud no están seguros de si una dosis será lo suficientemente efectiva para prevenir la COVID-19 o un caso grave de la enfermedad, omitir la segunda inyección no es una buena idea. Como lo explican los CDC: La primera inyección empieza a generar protección; la segunda estimula esa protección y "es necesaria para alcanzar la máxima protección que ofrece la vacuna".

Un análisis del ensayo clínico de fase 3 de Pfizer/BioNTech, revisado por científicos externos, (en inglés) reveló que su vacuna tenía una eficacia de aproximadamente el 52% después de la primera dosis. Tras la segunda dosis, la eficacia aumentó al 95%.

"No sabemos qué sucede después de una sola dosis", dijo el Dr. William Moss, director ejecutivo del International Vaccine Access Center de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, a AARP en una entrevista reciente. "Ciertamente no podemos esperar [que una dosis confiera] el alto grado de protección" que demostraron ambas dosis en los ensayos clínicos de fase 3, agregó.

Mito 7: No debes vacunarte si alguna vez has tenido una reacción alérgica

Si tienes un historial de reacciones alérgicas a medicamentos orales, alimentos, animales domésticos, picaduras de insectos, látex o cosas en el medioambiente como el polen o el polvo, puedes recibir la vacuna contra la COVID-19 con total seguridad, dicen los CDC. También puedes vacunarte si eres alérgico al huevo, ya que ninguna de las vacunas autorizadas contiene huevos o componentes relacionados con el huevo.

El único grupo que, según la agencia, debe abstenerse definitivamente es el de las personas que alguna vez han tenido una reacción alérgica grave a cualquier ingrediente de una vacuna contra la COVID-19. Si has tenido una reacción alérgica a otras vacunas o a medicamentos intravenosos, los CDC (en inglés) recomiendan que hables con tu médico sobre la conveniencia de vacunarte.

Hasta ahora, solo un pequeño número de personas que han recibido la vacuna contra la COVID-19 han experimentado la reacción alérgica grave denominada anafilaxia. La anafilaxia ha afectado a entre dos y cinco personas por cada millón de vacunados, según los CDC. Aunque una reacción anafiláctica es potencialmente mortal, casi siempre ocurre en los 30 minutos siguientes a la vacunación y se puede detener rápidamente con medicamentos como la epinefrina. Todos los pacientes que experimentaron anafilaxia tras la vacunación contra la COVID-19 se recuperaron, según los CDC.

La agencia recomienda que las personas con antecedentes de anafilaxia permanezcan en observación durante 30 minutos después de la vacunación. Aquellos que no tengan antecedentes de anafilaxia deben permanecer durante 15 minutos.

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