Skip to content
 

4 pasos para cambiar tu dirección de correo electrónico

Planifica para no perder tus contactos y parte del historial. Te mostramos cómo simplificar la transición.

Ilustración de un hombre con uniforme de trabajo que transporta cajas

Rob Dobi

In English

En los primeros días de internet, Geoff Harper tomó una decisión que en esos momentos parecía lógica: usar su dirección de correo electrónico del trabajo para toda su correspondencia, tanto profesional como personal. Cuando unos 17 años después cambió de empleo, perdió el acceso a esa dirección de correo y, por consiguiente, al extenso archivo de mensajes de amigos y familiares que contenía la cuenta. También perdió la capacidad de iniciar sesión en muchos sitios web.

“Fue una pesadilla increíble”, dice Harper, de 53 años, residente de Dallas. “No te das cuenta de que, en el mundo de hoy, todo está ligado a tu correo electrónico. Cuando estoy en un sitio web y no recuerdo la contraseña, si intento cambiarla, el sistema requiere que verifique mi identidad con un mensaje que me envían a mi dirección antigua. Hace cinco años que cambié la dirección y todavía no puedo acceder a ciertas cosas”.

Cambiar una dirección de correo electrónico es un verdadero inconveniente. Pero a veces tenemos que hacerlo, ya sea para desvincularnos de una cuenta de televisión por cable que incluye una dirección gratuita de correo electrónico, o porque nos mudamos a una ciudad en la que el proveedor de servicios no opera, o simplemente para liberarnos de una cuenta inundada de correo basura y comenzar de cero. Pero el esfuerzo de hacer el cambio eficazmente bien vale la pena. Estos son cuatro pasos que pueden aliviar el proceso.


Venta del Día de la Recordación: Únete a AARP por solo $9 al año cuando te inscribes por un período de 5 años. Únete hoy y recibe un REGALO.


1. Elige una nueva dirección (o dos)

Hazlo mucho antes de dejar tu dirección actual. Los expertos recomiendan elegir una plataforma agnóstica, es decir, un servicio de correo electrónico que no esté vinculado a otras cuentas o servicios a los que estés suscrito. Hay varias opciones populares que son gratuitas y fáciles de usar, como Gmail, Yahoo y Outlook.

Una vez que hayas elegido el servicio, considera establecer dos cuentas: una dedicada exclusivamente a fuentes de confianza —familiares, amigos, consultorios médicos— y otra para tus interacciones con comerciantes, profesionales y organizaciones benéficas (inevitablemente, se llenará de ofertas comerciales). Si usas una segunda dirección de correo electrónico para los programas de lealtad o similares, mantendrás tu dirección primaria lejos de las manos de los estafadores y los generadores de correo basura. “Casi a diario, escucho que los usuarios comparten públicamente su número de teléfono celular y su dirección privada de correo electrónico en entornos donde otros clientes pueden oírlos”, dice Neil Jones, "evangelizador" sobre la ciberseguridad en Egnyte. “En circunstancias normales, nunca compartirían esa información con desconocidos”.

2. Cambia tu información de contacto

Comunica tu nueva dirección a familiares y amigos, por supuesto, y pídeles que actualicen sus libretas de direcciones, ya sean físicas o electrónicas. Eso debería ser relativamente fácil. Pero es probable que la tarea siguiente te lleve más tiempo: debes hacer una lista de los contactos importantes que podrían tener tu dirección antigua y tratar, ya sea por teléfono o en línea, de actualizar tu información con ellos. En este grupo se incluyen, por ejemplo, los profesionales médicos, los bancos, tu arrendador, las compañías de tarjetas de crédito, las empresas de servicios públicos y las cuentas de lealtad. Revisa unos cuantos meses de mensajes viejos para ver si te estás olvidando de alguien importante. Luego, crea un mensaje de respuesta automática en tu cuenta antigua, mientras todavía está abierta, para informar sobre tu nueva dirección.

La anterior es una medida adicional de respaldo que actúa como un recordatorio para quienes olvidaron usar tu dirección nueva y brinda información a aquellos a quienes no les has comunicado el cambio.

3. Borra los mensajes viejos

De ser posible, no cierres la cuenta antigua hasta por lo menos tres meses después de haber habilitado tu nueva dirección, dice Jones. Esto asegurará que no pierdas comunicaciones importantes durante la transición. Pero mientras están abiertas las dos cuentas, revisa los mensajes viejos y reenvía los que puedas necesitar a tu nueva dirección; luego, borra todos los mensajes y las carpetas de la cuenta obsoleta, agrega Jones. De ese modo, le pondrá freno al posible acceso de piratas informáticos a tu información personal. Si esto te parece demasiado trabajo, muchos servicios gratuitos de correo electrónico tienen herramientas que te permiten importar tu buzón completo a la nueva cuenta. Luego, puedes borrar todos los mensajes de la cuenta anterior de una sola vez.


Recibe contenido similar, suscríbete a nuestro Boletín


4. Cierra la cuenta antigua

Asegúrate de cerrar tu cuenta anterior en algún momento. “Una cuenta de correo electrónico que no se monitorea es como una invitación para un ciberdelincuente”, dice Jones. Eso es especialmente cierto si no has eliminado el contenido. Los correos electrónicos pueden brindar abundante información, incluidos nombres de familiares y sus datos de contacto, la lista de tus médicos, los números de cuenta de los servicios públicos, cierta información bancaria y todo lo que has compartido en los mensajes que enviaste desde que abriste la cuenta. Los piratas informáticos pueden usar esa información para robar tu identidad y contactar a tus amigos y familiares por muchos motivos nefastos. “Si ya no usas una cuenta de correo electrónico, no la abandones sin más”, advierte Jesse Kinser, director de seguridad informática en Pathwire. “Siempre hay forma de cancelar la cuenta, tal como lo harías con una tarjeta de crédito que ya no usas”.

Alternativas al correo electrónico

Si bien el correo electrónico continúa usándose ampliamente, otras herramientas de comunicación —menos propensas a la proliferación de mensajes basura— lo están superando en popularidad y uso. Estas son algunas de las opciones emergentes más populares:

Mensajes de texto. Sí, esta plataforma para teléfonos móviles se usa desde hace casi 20 años para notas personales, pero muchas empresas están comenzando a utilizarla más para comunicarse profesionalmente con sus clientes.

Slack. Esta aplicación se ha vuelto casi predominante en las comunicaciones de trabajo en el país, pero también se puede usar para las comunicaciones personales, especialmente entre grupos, como tu liga de fútbol fantasía o la asociación de tu comunidad.

WhatsApp. Esta aplicación de mensajería funciona sin problemas, tanto en dispositivos móviles como en computadoras de escritorio, y es una buena opción para los chats grupales. Los mensajes largos se leen con facilidad y es muy sencillo adjuntar archivos. 

— Gabriel Baumgaertner

Chris Morris es un colaborador que cubre tecnología y videojuegos. Anteriormente fue editor en CNN Money y Yahoo! Finanzas. Su trabajo también se publica en Fortune, en Nasdaq.com y en CNBC.

Gabriel Baumgaertner es un colaborador y su trabajo ha sido publicado en The Guardian y en Yahoo! Anteriormente trabajó para el sitio de deportes The Action Network y Sports Illustrated.