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Pequeños placeres

Descubra —y disfrute— los detalles que ayudan a realzar la sensualidad en su vida.

Una amiga que tiene una vida muy llena y se siente muy feliz me comenta que cada vez que lee la novela Como agua para chocolate de Laura Esquivel, “renuevo mi sensualidad de la forma más profunda, igual que me renueva el espíritu”. Así que un día seguí su consejo y quedé encantada, además de que me dio enorme energía, pues entré en la cocina y cociné maravillas.

Una mesa lista para un almuerzo: pequeños placeres de la vida

Jaime Kowal/Getty Images

Y comprendí que estos pequeños placeres son parte de la sensualidad del espíritu —¡que va mano a mano con la del cuerpo!

Es que aprender a comer con sensualidad es muy importante. La idea es poner una linda mesa, tirar todo lo viejo que tenemos y comprar copas y vasos divinos, que no tienen que ser necesariamente caros ni exclusivos, pues hay cosas preciosas en el mercado a precios muy moderados. Y de una vez y por todas —por favor—  ¡acabe de usar esos manteles, copas y platos que tiene guardado y nunca se usan! La comida tiene la facultad de exaltar nuestros sentidos de la vista, el olfato, el gusto y del tacto, y nos debemos aprovechar de ello para realzar la sensualidad de nuestras vidas.

También —muy importante— su  pareja le agradecerá esa copa de champán o ese cóctel que ha preparado para ambos, propiciando un momento relajado y sin tensiones al final del día de trabajo. Y sus hijos quedarán encantados con esa cena en familia, sin motivo especial, solo para estar juntos, comiendo cosas ricas e intercambiando cuentos y nuevas noticias y anécdotas.

¿Otra buena idea que solo toma minutos? ¡Servir una vez a la semana un postre maravilloso! O si están cuidando la línea, compre unas galletitas o un postre sin azúcar y sin grasa, ¡y disfruten un final de cena muy placentero! Tan solo una copa (¡lo más bella posible!) con fresas muy rojas y muy jugosas es una experiencia visual muy linda con delicioso sabor.

Todo esto nos lleva a una conclusión: el placer de descubrir cosas nuevas. Una comida nueva; un libro maravilloso (pronto les voy a aconsejar libros que te van a fascinar, ya sean nuevos, o clásicos de toda la vida); una película divina; un programa de TV realmente divertido y simpático que te haga reír mucho —como el muy popular American Family o como el fascinante Mad Men, que nos lleva al mundo de la publicidad —y la moda— en los años 60; un lugar en tu ciudad por donde has pasado mil veces pero nunca te has detenido a mirar sus detalles; una tienda pequeñita de artesanos; o un cafecito donde sentarnos a ver pasar el mundo y estar en paz y tranquilidad. ¡Tantísimas cosas por descubrir!

Carolina Leal es periodista independiente radicada en Nueva York,  especializada en temas de belleza, moda, y todo lo relacionado a aconsejar un mejor estilo de vida para la mujer moderna de cualquier edad.

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