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Novela revive historia de Puerto Rico

Esmeralda Santiago (<i>Cuando era puertorriqueña</i>) entrega un apasionante relato en <i>Conquistadora</i>.

In English | La escritora Esmeralda Santiago, residente en Nueva York y autora de una novela y tres biografías, incluido el éxito de ventas Cuando era puertorriqueña, vuelve a la ficción con la impresionante Conquistadora. Esta novela épica, ambientada en el siglo XIX, narra la extraordinaria aventura de una valiente y obstinada joven de Sevilla, España, que se despoja de su predecible vida aristocrática para tentar fortuna en el crudo y peligroso Nuevo Mundo.

Esmeralda Santiago -

Esta novela de 415 páginas, a la cual la autora de 63 años dedicó siete años de investigación y escritura, y cuyo primer borrador abarcó mil páginas, se publica simultáneamente en inglés por la editorial Knopf y en español por la editorial Alfaguara de España.

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"Tan sólo la investigación conllevó un gran desafío", explica Santiago, que viajó a España, Cuba y Puerto Rico para investigar el estilo de vida de la aristocracia, los trabajadores y los esclavos de la época colonial. "Me llevó años únicamente analizar mucha de la información recopilada… Es, sin duda, el libro más ambicioso que haya escrito en todo sentido".

La protagonista Ana Cubillas, de 18 años, se ve cautivada por los diarios ilustrados y las cartas de un pariente que acompañaba al explorador español Juan Ponce de León en su primera expedición a lo que llegaría a ser Puerto Rico. Cuidada por una gitana y dotada de una "mente ágil y creativa", Ana acuerda una ingeniosa manera para cruzar el Atlántico.

Se casa con Ramón Argoso, quien es tan unido a Inocente, su hermano gemelo idéntico, que comparten todo, incluso sus mujeres. El matrimonio se lleva a cabo con la condición de que los tres zarpen para Puerto Rico y comiencen su nueva vida en Los Gemelos, la hacienda que los hermanos han heredado de un tío. Los hermanos sucumben ante las historias de Ana sobre sus lecturas y ante su inquebrantable certeza de que pueden transformar la hacienda en una empresa lucrativa.

Según la escritora, "para ellos, la joven representaba su independencia. Y para ella, los gemelos eran los agentes que propiciarían su libertad."

Santiago, quien nació en San Juan y se mudó a Estados Unidos a los 13 años, afirma que Ana es producto de su imaginación, pero está convencida de que hubo formidables soñadoras y hacedoras como Ana entre las encorsetadas y educadas señoritas españolas de antaño.

"Gran parte de lo ocurrido en el siglo XIX fue documentado por hombres, por lo que la vida de las mujeres no se reseña a menudo", opina Santiago en una entrevista reciente. "No encontré ningún diario, ni hallé un tesoro de documentos ocultos ni nada que se le parezca, pero mi instinto me dijo que esas mujeres existieron, que simplemente fueron las olvidadas, o eran poco comunes, iconoclastas y rebeldes, por lo que no se habría escrito sobre ellas. Pero hacían lo que tenían que hacer y no disponían de tiempo para escribir las historias ellas mismas.

Siguiente: Los personajes inspiradores de Santiago. >>

Su rica historia, narrada con elegancia, está llena de personajes inspiradores, como el de Severo, el mayordomo de mano férrea, siempre un paso delante de todos, pero prendado y conquistado por el temple de Ana – – y de detalles hábilmente escogidos, como la descripción de la primera vez que Ana divisó la Hacienda Los Gemelos:

"De un momento a otro pasaban del bosque a un valle abierto con numerosas tonalidades de verde, desde el pálido hasta casi amarillo o verde oliva. Sobre algunos campos ondulaban grisáceos ramos de lavanda".

" — Ésa es la guajana — señaló Severo — . La flor de la caña que indica cuándo los tallos están listos para el corte."

"A lo lejos las montañas de suaves contornos se extendían de oeste a este. Las tierras no cultivadas estaban pobladas de árboles. Y varias chimeneas, dispersas por el valle, apuntaban al cielo desde el verde circundante".

A través de la historia de una imperfecta pero heroica Ana, un personaje al que New York Daily News llama una Scarlett O'Hara española, Santiago narra la historia de los años de la conquista de Puerto Rico, cuando las revueltas de los esclavos, los huracanes y la epidemia del cólera desafiaban toda ilusión romántica de transformar una desvencijada hacienda en una rica plantación de caña de azúcar. Santiago aborda los temas de la raza, el estatus social y la sexualidad sin pronunciar juicios fáciles, y si bien los detalles de la producción de azúcar pueden ser tediosos, los lectores se ven recompensados con una mejor comprensión de las complejidades de la época.

Ana persevera a través de las tragedias, tomando a su cargo y negociando incluso la custodia de su único hijo para quedarse en la tierra que ama. Pierde mucho, y ama aún más. Al final, sólo la tierra no defrauda, y puede percibirse el apego de la propia Esmeralda Santiago hacia su suelo nativo cuando escribe, refiriéndose a Ana:

"Desde mucho antes de llegar allí presintió que iba a amarla mientras tuviera aliento de vida".

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