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Estafas de supuestos líderes religiosos: cómo los impostores se aprovechan de los fieles

Ellos piden a los devotos, a base de historias tristes, tarjetas de regalo, y luego se quedan con los fondos.

Cúspide de una iglesia sobre el cielo azul

GETTY IMAGES

In English | Se valen de mentiras, engaños y robos —al igual que todos los estafadores—, pero los devotos que han sido sus víctimas no dudan en que estos delincuentes tienen reservado un lugar especial en el infierno. A fin de realizar sus fechorías, se hacen pasar por pastores, predicadores y sacerdotes. Por rabinos y rectores. E incluso por obispos. Estos impostores convencen a sus inocentes fieles de que gasten cientos de dólares en tarjetas de regalo, supuestamente para personas en situación de necesidad, pero luego desaparecen y se quedan con los fondos recibidos.

Se cree que este problema va de mal en peor. Las estafas cometidas por supuestos líderes religiosos se dan en todas las religiones y en todas partes del país; afectan a cristianos, judíos, católicos, protestantes, budistas y musulmanes.

Refiriéndose a este flagelo, el rabino Daniel Aronson, de 56 años, dice: "No hay otra palabra más que 'sacrilegio'". Desde que se incorporó en agosto a Congregation Ahavas Achim en Keene, Nuevo Hampshire, Aronson ha sido el blanco de varias estafas —"tal vez cinco o seis veces... he perdido la cuenta"— cometidas por personas que se hacen pasar por él. Cada vez que ha sucedido, la sinagoga envía un mensaje de advertencia a sus miembros. A Aronson se le informó que uno de sus fieles supuestamente perdió unos $600 en una estafa de tarjeta de regalo, pero dice que la víctima no ha querido presentar una denuncia.

Rabbi Daniel Aronson, 56

Cortesía de Daniel Aronson

El rabino Daniel Aronson, líder de Congregation Ahavis Achim en Keene, Nuevo Hampshire, ha sido en repetidas ocasiones el blanco de estafadores que se hacen pasar por él como líder religioso.

Los depredadores siguen la misma rutina

El engaño consiste en lo siguiente:

1. Los malhechores roban la identidad de un líder religioso o, por ejemplo, de un funcionario administrativo de un lugar de culto.

2. Envían a los devotos un mensaje de texto o correo electrónico en el que cuentan una historia muy triste: una persona enferma de cáncer se ha quedado sin dinero. Un hombre fue despedido de su trabajo. La casa de una familia ha quedado inundada tras la ruptura de las tuberías.

3. Siempre hay algún pretexto de por qué el líder religioso no puede acudir en ese momento a prestar ayuda. El hecho de no encontrarse disponible es, en muchos casos, la justificación de pedir ayuda a otras personas.

4. Si la víctima sigue sus instrucciones y compra las tarjetas de regalo, los números de serie y PIN correspondientes llegan a las manos del impostor por medio de una llamada telefónica o foto digital.

5. Los delincuentes desparecen y dejan indefensas a sus víctimas.

La viuda que creyó estar comprando tarjetas para enfermas de cáncer

Sabrina Price, una viuda de 60 años que vive cerca de Hattiesburg, Misisipi, recibió en una noche de febrero un correo electrónico enviado por un delincuente que fingía ser su pastor cristiano. Ella creyó que el mensaje era legítimo porque la dirección electrónica se parecía a la del pastor. En su mensaje, el "pastor" dijo que se encontraba fuera de la ciudad y necesitaba un favor: tarjetas de regalo, de $100 cada una, para cinco mujeres que recibían tratamientos de cáncer. Pidió específicamente tarjetas de eBay o Amazon y, según Price, le aseguró que "me reembolsaría el dinero, ya fuera en efectivo o con cheque".

Ella compró tarjetas de Amazon por $500 en Walgreens, sacó fotos de los números y envió las fotos por mensaje de texto. Con estos números, el impostor pudo acceder inmediatamente a los fondos. Pero eso no fue todo. Esa misma noche, envió otro mensaje de texto en el que pidió más tarjetas; al día siguiente, pidió 10 tarjetas de $100 cada una. Fue entonces cuando Price tuvo sospechas y le contestó: "Eres un ladrón y mentiroso. Dios ve lo que me hiciste a mí y lo que les haces a los demás", dijo enfurecida.

Price, quien trabaja para una empresa de contabilidad, dice que la pérdida de los $500 la hará tardar más tiempo en lograr su sueño de comprar una casa. "En muchas oportunidades me han querido estafar, pero es la primera vez que caigo en la trampa", dice ella.

Estafas de supuestos líderes religiosos. Muchas veces empiezan por un mensaje inofensivo: "¿Me haces un favor?". Este mensaje es enviado por estafadores que se hacen pasar por líderes religiosos. En muchos casos el "favor" consiste en comprar tarjetas de regalo para una necesidad ficticia. 

AARP: van en aumento las estafas de supuestos líderes religiosos.

La Comisión Federal de Comercio (FTC) considera que las estafas cometidas por supuestos líderes religiosos forman parte de la categoría más amplía de fraudes de impostores, que en el 2020 suscitaron casi medio millón de denuncias en todo el país y dejaron un saldo de casi $1,200 millones en pérdidas. Se incluyen las estafas cometidas por quienes se hacen pasar por parientes, pretendientes, empleados públicos y especialistas informáticos, entre otros.

Ni la FTC ni el FBI lleva estadísticas de las estafas de supuestos líderes religiosos, pero según afirma la Red contra el Fraude, de AARP, los intentos de aprovecharse de los fieles se han convertido en un problema cada vez mayor en tiempos de pandemia.

Se valen de mentiras, engaños y robos —al igual que todos los estafadores—, pero los devotos que han sido sus víctimas no dudan en que estos delincuentes tienen reservado un lugar especial en el infierno. A fin de realizar sus fechorías, se hacen pasar por pastores, predicadores y sacerdotes. Por rabinos y rectores. E incluso por obispos. Estos impostores convencen a sus inocentes fieles de que gasten cientos de dólares en tarjetas de regalo, supuestamente para personas en situación de necesidad, pero luego desaparecen y se quedan con los fondos recibidos.

Amenaza nacional

Hay muchas personas que cuentan la misma historia. Facebook está repleto de mensajes en que los líderes religiosos instan a sus fieles a que no respondan a los mensajes fraudulentos enviados en nombre suyo. En abril del 2020, la Conferencia Suroeste de la Iglesia Unida de Cristo hizo un llamado a la precaución frente a los correos electrónicos en que un supuesto clérigo, ministro o funcionario pide "alguna acción fuera de lo común", como la compra de tarjetas de regalo o el envío electrónico de fondos. "Diversas congregaciones a lo largo de nuestra conferencia y del país han sido objeto de alguna estafa cometida por correo electrónico", afirmó la organización, que tiene su sede en Phoenix.

Entre los casos informados por los medios de comunicación, se incluyen parroquias católicas en Ohio y sinagogas en Carolina del Norte, Maryland, Nevada, Nueva Jersey y Tennessee. En Delray Beach, Florida, una mujer de 80 años gastó $10,500 en tarjetas de regalo para un hombre que ella creyó que era su pastor. En Madison, Wisconsin, un hombre de 78 años compró tarjetas por $900 para alguien que supuestamente, según se le dio a entender, era su pastor.

'Truco sucio'

Ken Paxton, procurador general de Texas, advirtió en el 2019 que las iglesias a lo largo del estado habían sido el blanco (en inglés) de "un truco sucio" dirigido a las personas religiosas. Según Paxton, los estafadores se valdrían de información publicada en los sitios web y boletines digitales de las iglesias. Algunas personas, en cambio, sospechan un pirateo informático de las cuentas de correo electrónico de líderes religiosos, por el cual se accedería a su lista de contactos.

Por otra parte, la FTC emitió en el 2019 una alerta nacional (en inglés) sobre los estafadores que se hacen pasar por pastores, rabinos, sacerdotes, obispos e imanes. Colleen Tressler, la funcionaria de la FTC que redactó la alerta, informó recientemente a AARP que la Iglesia episcopal, de la que ella es miembro, ha sido objeto de este tipo de estafas "al menos seis veces al año". La Iglesia hace cada año una recolección de tarjetas de regalo con ocasión del Día de Acción de Gracias, de la Navidad y de la Pascua. Según Tressler, estas tarjetas son repartidas en canastas de alimentos para los necesitados, de modo que no extrañaría que un líder de la iglesia las estuviera solicitando.


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Arrasar, más que rezar

Amy Nofziger, que supervisa la línea de ayuda de la Red contra el Fraude, de AARP (877-908-3360), señala que las estafas de supuestos líderes religiosos han ido en aumento durante la pandemia, al tiempo que millones de personas asisten de forma remota a los actos religiosos. "Vemos y escuchamos estas horrendas historias sobre quienes no tienen para darse de comer o quienes tienen familiares enfermos", agrega Nofziger, "y, por amor a nuestra comunidad y a nuestra iglesia, nos sentimos obligados a ayudar". Según Nofziger, en la línea de atención al público anteriormente se recibía una o dos denuncias al mes sobre estafas cometidas por supuestos líderes religiosos; en cambio, desde que estalló la crisis de salud mundial, se han recibido cinco o seis denuncias por semana.

Un hombre de 70 años que vive en Hawái llamó a la línea en febrero para denunciar que había perdido $500 en tarjetas de Apple a manos de un hombre que se hacía pasar por un obispo budista. La víctima no se dio cuenta del fraude sino hasta que el estafador pidió otros $500, esta vez en tarjetas de eBay. "Me sentí enojado conmigo mismo, simplemente por ser tan ingenuo", señala la víctima, quien pidió permanecer en el anonimato.

Elliott Greenblott, de 73 años, coordinador de AARP Vermont Fraud Watch, ha estado dando ponencias por Zoom a las sinagogas de Nueva Inglaterra —incluida la de Aronson— sobre cómo protegerse de estas estafas. Greenblott busca erradicar el fenómeno que él denomina "fraude por afinidad", donde se busca aprovechar la confianza y la amistad que existen dentro de un grupo —ya sea religioso, profesional, étnico o de algún otro tipo— con el fin de quedarse con el dinero ajeno.

Aronson indica que posiblemente pedirá que Greenblott vuelva a dar otra ponencia a los fieles de su sinagoga. Agradecido por los conocimientos impartidos, el rabino no deja de lamentar que haya quienes buscan aprovecharse de los demás, en lugar de rezar por su bien.

"Lamentablemente, vivimos en un mundo donde hay gente sin escrúpulos que hará lo que sea por el dinero, aunque eso implique perjudicar a los demás", afirma Aronson. "Y debemos tener mucho, pero mucho cuidado".

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