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Pon la mira en la educación superior

Consejos, recursos y beneficios de una educación universitaria, ya sea para usted, su hijo o su nieto.

In English | Saida Luciano-Ross, 49, acaba de entrar a la Facultad de Negocios. Esa es una gran noticia para sus padres puertorriqueños. Su madre dejó la escuela en segundo grado para ayudar a criar a sus hermanos. Su padre llegó hasta la secundaria, pero luego abandonó la escuela y emigró a Nueva York para trabajar en el Distrito de la Moda. En cambio, Luciano-Ross obtuvo su licenciatura en Administración de Empresas en mayo pasado. Esa misma semana, su hija Verónica, 21, se recibió de Licenciada en Ciencias Políticas. Ahora, Saida estudia para su maestría (MBA), y Verónica persigue otra licenciatura en Justicia Penal, que espera la ayude a entrar en la Facultad de Derecho y empezar una carrera profesional en Derecho Internacional. Su hijo Roberto, 19, está terminando su segundo año de Diseño Gráfico en una universidad comunitaria local.

Vea también: Educación universitaria entre mayores de 50.

Costeando los estudios universitarios de sus hijos, nietos, y los suyos. Birrete de graduación con dinero adentro.

Fredrik Broden

La tendencia generacional ascendente hacia una educación superior entre los hispanos se extiende más allá de esta familia. A pesar del alto costo de la universidad, los latinos, junto con los asiáticos y los isleños del Pacífico, tienen el mayor índice de aumento en matriculación de todos los grupos étnicos en las últimas tres décadas, según el National Center for Education Statistics.

Eso no es sorprendente. A medida que nuestra economía se complica, la educación se torna crucial. "En los años venideros", afirmó hace poco el presidente Barack Obama, "los trabajos que exigen por lo menos un título técnico crecerán el doble de rápido que los trabajos que no requieren experiencia universitaria". Y con ese diploma, ganará más. "Una persona con título universitario", dice Deborah Santiago, de Excelencia in Education, organización sin fines de lucro que ayuda a los estudiantes latinos a tener éxito universitario, "ganará durante su vida más de $1 millón respecto de alguien sin educación universitaria".

Eso es clave para los hispanos. A pesar de la tendencia, sólo el 19% de los latinos de 25 años o más —contra el 35% de la población general— tiene un título técnico o superior. Según el Pew Hispanic Center, casi tres cuartas partes de los latinos que abandonaron su educación antes de terminar la secundaria o inmediatamente después, dijeron haberlo hecho para ayudar a mantener a sus familias. Pero los desafíos financieros no son insuperables.

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Explote los recursos

No se atemorice por lo que lea sobre el alto precio de la matrícula universitaria, dice Santiago: "A pesar de que algunos estudiantes pagan el costo íntegro, muchos no lo hacen". A menudo se dispone de asistencia financiera, en especial destinada a familias de bajos recursos, a través de empleadores, escuelas y del gobierno.

El título técnico de Saida Luciano-Ross fue financiado por una beca de su exempleador como parte de un paquete indemnizatorio cuando fue despedida en el 2007 de su trabajo en control de calidad. Una beca federal Pell ayudó a financiar su licenciatura.

La facultad de Administración de Empresas de Verónica fue financiada, en parte, por una beca de $20.000 anuales que otorga su universidad sobre la base de las necesidades del estudiante. Y Roberto también recibió una beca federal Pell de $3.000 anuales.

"La beca me permitió obtener mi título sin demasiado estrés financiero para la familia", explica Verónica.

Solicitar ayuda financiera puede ser desmoralizante, y la competencia, dura. Pero podría recibir desde un préstamo a bajo interés para la matrícula hasta un subsidio completo.

La mayoría de las grandes empresas ofrecen algún tipo de asistencia para el pago de la matrícula. Algunos programas exigen que el curso sea relevante para el actual trabajo o empleador del estudiante; otros, no tienen esa restricción. O las clases pueden ajustarse a un plan de desarrollo profesional.

Si trabaja para una universidad o facultad, las ventajas educativas probablemente sean aun mejores. Muchos cubren casi todos los gastos de matriculación en la institución para los empleados y sus hijos menores. Luciano-Ross encontró un trabajo como coordinadora de evaluaciones y matriculaciones en Post University, en Waterbury, Connecticut, su reciente alma máter. Le encanta su trabajo y piensa seguir trabajando mientras obtiene su maestría, también en Post. Como empleada a tiempo completo, el 90% de su matrícula está cubierta. Verónica también asiste a Post y aprovecha el programa de matriculación para empleados del empleador de su madre, que cubre el 95% de su matrícula.

Para otras becas y préstamos privados y gubernamentales, deje que el College Board, una organización sin fines de lucro que ofrece la búsqueda en línea de casi 2.500 fuentes de financiamiento para estudios universitarios, investigue por usted. Encuentre becas destinadas específicamente para latinos a través del vínculo "Scholarship Search", y en "Additional Information", oprima "Hispanic". Las becas Pell, que hoy ascienden a $5.500 por año para estudiantes universitarios que no hayan obtenido una licenciatura o un título profesional, se otorgan más bien sobre la base de la necesidad financiera. El sitio web del Departamento de Educación de EE. UU. ofrece una gama más amplia de opciones.

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Busque una ruta más económica

Asistir a una universidad local y vivir en casa puede ahorrarle miles de dólares. Luciano-Ross y sus dos hijos mayores asisten a facultades cercanas a su hogar y viven bajo el mismo techo en Waterbury (con Johnny, el marido de Luciano-Ross, y su hija menor, Katherine, 8), y así ahorran los gastos por la residencia estudiantil y el plan de comidas de la universidad. Tener a tres miembros de la familia en la universidad a veces es como estar viviendo en una serie cómica, dice Saida. Las universidades comunitarias de dos años de duración, como a la que asiste Roberto, ofrecen otra opción para ahorrar. Suelen ser menos costosas que las de cuatro años y no hace falta vivir en su campus.

Elija bien su carrera

Si usted está retomando los estudios para aumentar sus ingresos, considere una carrera que ofrezca la mayor cantidad de oportunidades. Algunas carreras que están en pleno auge y que requieren títulos de cuatro años o superiores son las de maestro de primaria y secundaria, contador, abogado, médico y analista de sistemas. Muchas profesiones —como las de enfermero, especialista en soporte informático, maestro de preescolar, agente de seguros e inmobiliario—  sólo exigen un título técnico de dos años.

El manual en línea de la Oficina de Estadísticas Laborales, Manual de Perspectivas Ocupacionales —que cubre el crecimiento en este campo, el ingreso potencial y el carácter del trabajo—, es un muy buen recurso para explorar los campos de carreras profesionales. Está disponible en inglés y en español.

Cualquiera sea la elección, Verónica recuerda las palabras de su abuela materna: "Solía decirme: '¡La educación es siempre la primera prioridad!' ", comenta. "Sigo escuchando sus palabras en cada clase, durante cada examen y ante cada obstáculo que la vida pone en mi camino".

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