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Las destiladoras artesanales intervienen para aliviar la escasez de desinfectantes

Cientos de pequeños productores de licor locales están cambiando a la producción de limpiadores de manos a base de alcohol.

Jabón desinfectante hecho por una destilería

MATT ROURKE/ASSOCIATED PRESS

Botellas de desinfectantes para manos fabricados en la destilería Eight Oaks Farm Distillery en New Tripoli, Pensilvania.

In English | Hubo una época en que Scott Jendrek podría haber estado combatiendo el coronavirus desde un laboratorio.

Como veterano en biotecnología, pasó gran parte de su carrera “haciendo vacunas y tratamientos para ensayos clínicos en la fase uno y fase dos”. Hace tres años, este fermentador y aficionado de licores por mucho tiempo siguió un sueño y abrió Patapsco Distilling en Sykesville, Maryland, donde se produce bourbon, ginebra, centeno, vodka y licores exóticos artesanales como el licor italiano dulce y frío "blood orangecello" y el licor negro de nuez.

Ilustración de una partícula del coronavirus

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Ahora sus clientes pueden recibir una muestra de un nuevo producto que tiene mucha demanda: desinfectante para manos.

Patapsco se encuentra entre las cientos de destilerías artesanales a nivel nacional que están ayudando a aliviar una escasez de limpiadores de manos a base de alcohol, que casi han desaparecido de las tiendas a medida que el país enfrenta el coronavirus.

"Cuando avisaron que se podían reducir los trámites burocráticos que generalmente se requieren para producir desinfectantes de manos, pensamos ¿por qué no poner de nuestra parte”, dice Jendrek, refiriéndose a una decisión que tomó la Agencia de Impuestos y Comercio de Alcohol y Tabaco (TTB) la semana pasada.

La agencia relajó las reglas que permiten producir desinfectantes para manos, lo que autorizó eficazmente a las destiladoras para que empezaran a hacer el producto de inmediato.

'La misma idea genial'

Lavarse las manos sigue siendo la mejor manera de combatir la infección del coronavirus, pero los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan desinfectantes para manos con al menos el 60% de contenido alcohólico como respaldo cuando no haya agua y jabón disponibles inmediatamente.

Etanol, el principal ingrediente en los desinfectantes como Purell, también es el tipo de alcohol que se usa para hacer licores. Eso ha dado a las destiladoras un nuevo uso para las líneas de producción detenidas debido a que los bares, restaurantes y sus propias salas de degustación están cerrados.

Kyle McNeel de Cotton & Reed

JORDAN COTTON

Kyle McNeel, director de operaciones en Cotton & Reed, muestra uno de los rones característicos de la destilería en Washington, D.C., y su nuevo desinfectante para manos.

"La necesidad de uno de los productos de etanol básicamente coincidió con la caída natural, en gran parte, del mercado para nuestros productos principales de etanol”, dice el copropietario Jordan Cotton de Cotton & Reed, un productor de ron en Washington, D.C. “Creo que prácticamente todos en el país con una destilería tuvieron la misma idea genial exactamente al mismo tiempo".

La exención federal, emitida el 18 de marzo, permanecerá en efecto hasta el 30 de junio.

Alrededor de 300 destilerías están produciendo desinfectantes para manos, según Chris Swonger, presidente y ejecutivo general del grupo empresarial Distilled Spirits Council of the United States. Eso incluye muchos de los nombres más grandes en la industria, como Pernod Ricard y Bacardi, pero también destilerías de pequeña producción en casi todos los estados.

"Todos se están adaptando para ayudar a la comunidad”, dice él.

Muchos hicieron el cambio incluso antes de que el Gobierno anulara formalmente las restricciones de producción.

"Ya habíamos estado haciéndolo por un par de días”, expresa Cotton. “TTB realmente estaba brindando mucho apoyo y flexibilidad al decir, ‘Sabemos que ya todos lo están haciendo. Vamos a dejarlos hacerlo bajo el mismo permiso durante los próximos dos meses’".

Desinfectante para servicios esenciales

Algunas destilerías, como Eight Oaks en New Tripoli, Pensilvania; Ugly Dog en Chelsea, Míchigan; y Catoctin Creek en Purcellville, Virginia, están donando sus desinfectantes a los servicios esenciales como hospitales, centros de vivienda para adultos mayores y unidades de primera intervención, y están solicitando contribuciones públicas para apoyar el esfuerzo.

La mayoría de los suministros de Cotton & Reed se dirige a las estaciones de bomberos y de primeros auxilios en el Distrito de Columbia y a organizaciones que proporcionan comestibles y otra ayuda a los trabajadores en la industria de servicios que han perdido su trabajo a causa de la pandemia.

La destilería también está repartiendo pequeñas botellas en su tienda; donde los clientes pueden comprar a través de una ventanilla orientada hacia la acera para mantener el distanciamiento social, dice Cotton.

Para otras empresas, el cambio es una forma tanto de aportar servicio comunitario como de sobrevivir económicamente. Con un modelo empresarial que depende de que la gente salga y socialice, “muchas de estas destilerías artesanales están sufriendo” por el descenso causado por el coronavirus, dice Swonger.

Karrikin Spirits Co., destilería, cervecería y restaurante en Cincinnati, venderá su desinfectante a instituciones y agencias que proveen servicios esenciales, como los departamentos de bomberos, hospitales, hogares de ancianos y policía.

Eso está permitiendo a la empresa mantener seguro médico para sus trabajadores, que fueron despedidos de modo masivo después de que en Ohio se ordenó que los restaurantes y bares cerraran, y para volver a contratar a algunos para la producción y distribución de desinfectantes, dice el director de mercadotecnia Matt Groves.

Scott Jendrek

SCOTT JENDREK

Scott Jendrek empezó a hacer licores en Patapsco Distilling después de terminar su carrera en biotecnología.

"Cuando un hospital compre nuestros productos, nos pagará directamente por eso, y ese dinero se utilizará para nuestro objetivo final de volver a contratar gente, poner un poco de dinero en sus bolsillos y asegurar que tengan cobertura médica durante una crisis de salud pública”, dice Groves.

Un brindis por una vacuna

Jendrek inicialmente planeó hacer pequeñas cantidades del desinfectante de Patapsco para dárselas a los clientes, pero la alta demanda lo impulsó a aumentar la producción. Ahora la mayoría de su suministro se dirigirá a instalaciones médicas en el área central de Maryland a través de ventas a agencias de salud gubernamentales locales.

"Me ayuda a pagar el alquiler y la luz, y no tener que despedir a nadie”, dice él. “No es que vamos a aprovecharnos del Gobierno. Solo queremos poder sobrevivir".

La producción estará a toda marcha esta semana, dice Jendrek. Él todavía planea llenar botellas pequeñas para regalar en la destilería y alrededor de esta, aunque advierte a los usuarios que la receta de la Organización Mundial de la Salud que está siguiendo Patapsco es “muy aguosa, no lo que las personas en el país consideran un desinfectante para manos".

Y extiende una invitación a sus colegas biotécnicos para que inventen un tratamiento que frene la pandemia.

"Después de que lo logren, vengan”, dice él. “Les voy a servir una copa".

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