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¿Conviene usar una mascarilla si eres el único que la lleva puesta?

El uso universal de mascarillas es la mejor opción, pero el uso individual sigue protegiendo al usuario contra la COVID-19.

Una mujer usa mascarilla mientras espera por un tren

EMS-FORSTER-PRODUCTIONS / GETTY IMAGES

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Personas en todo el país se están quitando las mascarillas después de dos años de requerimientos intermitentes en tiendas, oficinas, aviones y autobuses. Sin embargo, junto con esta nueva relajación de las normas surgen nuevas preguntas, como si seguir usando mascarilla contribuirá a reducir el riesgo de contraer la COVID-19, aunque otras personas a tu alrededor no la usen.

La respuesta: es "absolutamente más seguro usar mascarilla, aunque quienes te rodeen no la lleven", dice el Dr. Brandon Brown, profesor asociado del Departamento de Medicina Social, Población y Salud Pública de la Facultad de Medicina de University of California Riverside. Dicho esto, el nivel de seguridad y protección depende del tipo de mascarilla que uses y de cómo te la pongas, dicen los expertos.

Elige una mascarilla N95

Cuando se trata de mantener bajo el nivel de riesgo en un entorno de uso mixto, lo mejor es ponerse un modelo N95 bien ajustado o un respirador similar (como un KN95), porque están diseñados para proteger a quien los lleva puestos, explica M. Patricia Fabian, profesora asociada del Departamento de Salud Ambiental de la Facultad de Salud Pública de Boston University. "Eso significa que, aunque estés en una sala llena de personas sin cubrebocas y el aire esté contaminado con partículas de virus, la mascarilla seguirá protegiendo al usuario de cualquier cosa que respire, porque esencialmente es un filtro que limpia el aire antes de que entre en los pulmones", dice Fabian.


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Ella subraya que la protección no es del 100%, pero como su nombre lo indica, se acerca bastante. "Se llaman N95 porque filtran aproximadamente el 95% de las partículas pequeñas. Pero una disminución del 95% es una gran reducción de la exposición", añade Fabian.

Para demostrar que el uso individual de una mascarilla N95 funciona, el Dr. Carlos del Río, experto en enfermedades infecciosas, dice que cuando atiende a un paciente con tuberculosis, por ejemplo, no hace que el paciente se ponga una mascarilla, pero él sí se la pone. "Y nunca me he infectado de tuberculosis", dice del Río, profesor de Medicina de la Facultad de Medicina de Emory University. Además, hay muchas investigaciones que respaldan la eficacia de las mascarillas, como un estudio reciente realizado en California (en inglés) y publicado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en el que se descubrió que quienes llevaban puesta una N95 en lugares públicos cerrados tenían un 83% menos de probabilidades de dar positivo en la prueba de la COVID-19 en comparación con quienes no usaban mascarilla.

La importancia del ajuste

Sin embargo, el ajuste es la clave. Ni siquiera un cubrebocas de alta calidad sirve de mucho si deja pasar aire sin filtrar porque está demasiado holgado. Asegúrate de que la mascarilla cubra completamente la nariz y la boca y de que no haya espacios en los bordes.

Inhala para verificar el ajuste. Si la mascarilla se hunde ligeramente, "eso indica que el sellado alrededor de la cara es hermético y que prácticamente todo el aire que respiras pasa por la parte del filtro de la mascarilla y no por los bordes", dice Fabian.

No debes ver ninguna condensación en tus anteojos al exhalar. (Puedes utilizar una cuchara fría que haya estado unos minutos en el refrigerador para hacer esta prueba si no usas anteojos). "Porque, del mismo modo el aire debería salir solo por el filtro y no por los espacios de alrededor de la nariz", dice Fabian.

¿No tienes una mascarilla N95? Averigua si tu farmacia local las distribuye gratuitamente como parte de un programa federal. (Los CDC tienen un localizador de mascarillas gratuitas en internet; también puedes llamar al 800-232-0233). Advertencia: ten cuidado con las mascarillas falsas que se venden en línea, dice Brown, de UC Riverside. Los CDC mantienen una lista de mascarillas N95 aprobadas (en inglés) por el Instituto Nacional para la Seguridad y la Salud Ocupacional, así como ejemplos de versiones falsificadas (en inglés).

Las mascarillas quirúrgicas siguen ofreciendo cierta protección contra el virus, aunque es menor, según los expertos. Anudar las tiras de las orejas y doblar los lados hacia adentro (aquí puedes ver un ejemplo —en inglés) puede mejorar su eficacia, según un estudio de los CDC. Los cubrebocas de tela, aunque son mejores que nada, no son muy eficaces para proteger contra la variante ómicron, que es altamente transmisible, o contra sus cepas cada vez más contagiosas, la BA.2 y la BA.2.12.1., que actualmente representan la mayoría de las infecciones en el país.


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Otras variables en juego

Hay otros factores que influyen en la eficacia del uso individual de las mascarillas. Uno de los más importantes es el tiempo. Mientras más tiempo estés cerca de una persona infectada, mayor será el riesgo de contraer la COVID-19, explica del Río.

La ventilación es otra variable. Un espacio bien ventilado, lo cual puede ser tan sencillo como abrir las ventanas y las puertas, reduce la concentración de contaminantes en el aire, como los virus. Y mientras que las vacunas y los refuerzos son las medidas más eficaces para evitar la hospitalización y la muerte por la COVID-19, también reducen el riesgo de infección, según los datos federales (en inglés).

A medida que las restricciones de la pandemia siguen disminuyendo, es importante que pienses en los riesgos y te sientas cómodo con las decisiones que tomes, respetando también las decisiones de los demás, dice Fabian. "Y piensa que puedes hacer algo para protegerte a ti mismo, independientemente de lo que haga el resto del mundo, y eso es ponerte una mascarilla", añade.

Rachel Nania escribe sobre atención médica y políticas de salud para AARP. Anteriormente fue reportera y editora de WTOP Radio en Washington, D.C. Recibió un Premio Gracie y un Premio Regional Edward R. Murrow, y también participó en un programa sobre demencia con la National Press Foundation.