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5 riesgos de enfermedades cardiovasculares específicos de las mujeres

Además de la dieta y el ejercicio, estos factores pueden aumentar la incidencia de cardiopatías entre las mujeres.

Una doctora usa un estetoscopio para escuchar el corazón de su paciente

SDI PRODUCTIONS / GETTY IMAGES

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Existen diversos factores que pueden aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, un término que abarca varios trastornos que afectan el corazón y los vasos sanguíneos, y que pueden provocar un ataque cardíaco o un derrame cerebral.

Uno de ellos es una dieta poco saludable, y otro es la falta de actividad física. La diabetes, la obesidad y el tabaquismo también aumentan las probabilidades de sufrir problemas cardíacos y vasculares.

Sin embargo, lo que muchos no saben es que las mujeres tienen su propio grupo de factores de riesgo, además de los determinantes universales de la enfermedad. Ignorar estos desencadenantes, que suelen no conocerse, puede tener consecuencias mortales.


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Las enfermedades cardiovasculares afectan a casi la mitad de las mujeres adultas de EE.UU., y son responsables de alrededor de una de cada tres muertes de mujeres, según una investigación que llevó a cabo la American Heart Association (AHA). Sin embargo, “la mayoría de las mujeres aún no saben que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad”, señala la Dra. Nanette K. Wenger, profesora emérita de Medicina en la División de Cardiología de la Facultad de Medicina de Emory University, y coautora de un nuevo aviso presidencial (en inglés) de la AHA que se publicó el 9 de mayo en la revista Circulation.

No obstante, conocer todos los factores de riesgo y detectar los primeros signos de advertencia de una enfermedad cardiovascular te podría ayudar a revertir la situación, según los expertos.

“Si sabes que corres un mayor riesgo, es mucho más probable que controles los factores de riesgo comunes”, explica Wenger.

Estos son cinco factores que pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares entre las mujeres.

1. Menstruación prematura y menopausia precoz   

Las mujeres que empiezan a menstruar antes de los 11 años o que entran en la menopausia antes de los 40 años tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Además, las mujeres que tienen la menopausia antes de los 45 años tienen más probabilidades de morir a causa de una enfermedad cardiovascular que el resto de las mujeres, según sugieren las investigaciones.

“Asimismo, algunos de los desequilibrios hormonales que provocan períodos irregulares, como el síndrome de ovario poliquístico, o las mujeres que tienen ciclos irregulares, también tienen un mayor riesgo cardiovascular que las mujeres que tienen ciclos normales”, agrega Wenger.  

Los infartos y las mujeres: conoce las señales

No es inusual que las mujeres sientan los ataques cardíacos de forma diferente a los hombres.

“Con frecuencia, las mujeres suponen que se trata de un intenso dolor torácico, como si se apoyara un objeto pesado encima del pecho”, explica la Dra. M. Barbara Srichai-Parsia, directora del Programa de Salud Cardíaca de la Mujer en MedStar Health, en Washington D.C. Pero no siempre es así.

Algunos síntomas pueden coincidir, pero “no pretendo que [las mujeres] acudan con un tipo de síntomas similares a los que vemos en un hombre de 65 años que sufre un ataque al corazón”, señala Srichai-Parsia.

Estos son algunos de los signos más comunes de un ataque al corazón en las mujeres:  

1.  Presión molesta, compresión, congestión o dolor en el centro del pecho que dura más de unos minutos

2. Dolor o malestar en uno o ambos brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago

3.  Dificultad para respirar con o sin molestias en el pecho

4.  Sudor frío repentino

5. Náuseas y vómitos

6. Mareos

Fuente: American Heart Association

El uso de anticonceptivos orales —sobre todo entre las fumadoras— y la terapia hormonal sustitutiva también se han vinculado a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

2. Complicaciones vinculadas al embarazo

Los problemas de salud que surgen durante el embarazo —como la hipertensión arterial, que afecta a 1 de cada 12 a 17 mujeres embarazadas, y la diabetes gestacional, que ocurre en alrededor del 6 al 9% de los embarazos— pueden aumentar el riesgo de que una mujer padezca una enfermedad cardiovascular.

Aunque estos trastornos cedan después del embarazo, “el riesgo permanece”, señala Wenger. “Y eso es muy importante. En lo sucesivo, tienen mayor riesgo de padecer hipertensión, diabetes, infarto y derrame cerebral”.

Por cierto, un nuevo estudio (en inglés) financiado por el Gobierno federal y publicado en la revista Journal of the American College of Cardiology concluyó que las mujeres que tuvieron complicaciones por hipertensión durante el embarazo tuvieron un 63% más de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares más adelante.

Dar a luz a un bebé prematuro constituye otro riesgo de sufrir problemas cardíacos y vasculares durante la vida de una mujer, al igual que dar a luz a un bebé que se considere de bajo o alto peso al nacer, según detalla el último informe de la AHA.

3. Trastornos inflamatorios y autoinmunitarios

Los trastornos inflamatorios y autoinmunitarios, como el lupus y la artritis reumatoide, se vinculan a un mayor riesgo de inflamación del corazón, enfermedades cardíacas y valvulares, y ataques cardíacos. Y si bien estos trastornos se dan tanto en mujeres como en hombres, las mujeres asumen la mayor parte de la carga. De hecho, las investigaciones sugieren que solo una de cada diez personas que padecen lupus y una de cada tres que padecen artritis reumatoide son hombres.

Esto es sumamente importante, destaca Wenger, porque aunque las mujeres reciban atención para la artritis, “no piensan en los riesgos cardíacos que conlleva”, indica.


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4. Depresión y ansiedad

La depresión y la ansiedad son otros dos trastornos que presentan riesgos de enfermedades cardiovasculares y, del mismo modo que los trastornos autoinmunitarios, afectan de forma desproporcionada a las mujeres, sobre todo a las más jóvenes, señala Wenger.

El vínculo tiene que ver con ciertos efectos fisiológicos en el organismo. Con el tiempo, la depresión, la ansiedad y el estrés pueden aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, reducir la circulación de la sangre al corazón y producir un aumento de los niveles de cortisol, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). A la larga, estos efectos pueden provocar la acumulación de calcio en las arterias, enfermedades metabólicas y cardiopatías, advierten los CDC.

La COVID-19 solo ha complicado los problemas de salud mental: según investigaciones de la Organización Mundial de la Salud (en inglés), el primer año de la pandemia desencadenó un aumento del 25% en la prevalencia mundial de ansiedad y depresión.

Otro dato que cabe destacar: las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de sufrir depresión después de un ataque al corazón o un derrame cerebral. En consecuencia, los expertos afirman que es importante que las mujeres que padecen enfermedades cardiovasculares den prioridad a la salud mental.

5. Ciertos tipos de cáncer

Algunos tipos de cáncer que afectan a las mujeres, como el de útero, ovarios y mama —y los tratamientos destinados a combatirlos— conllevan riesgos cardiovasculares. “Creo que muchas mujeres no lo saben”, dice la Dra. M. Barbara Srichai-Parsia, directora del Programa de Salud Cardíaca de la Mujer en MedStar Health, en Washington D.C. “Y como en todos los casos, los antecedentes de cáncer de mama y los tipos de tratamiento pueden incidir en el riesgo”.

¿Qué pueden hacer las mujeres?

A diferencia de algunos factores de riesgo clásicos de las enfermedades cardiovasculares, algunos de estos factores escapan al control de la persona. Sin embargo, continúa siendo importante reconocer si tienes uno —o varios— de estos factores, ya que “es nuestra responsabilidad asegurarnos de consumir alimentos saludables, hacer ejercicio y mantener el peso bajo, porque tenemos este riesgo latente que no podemos controlar”, agrega Srichai-Parsia.

También es importante que el médico de atención primaria o el cardiólogo tengan conocimiento de estos factores de riesgo, en caso de que sea necesario recurrir a otras pruebas de detección. La mayoría de los médicos de atención primaria no tienen acceso a expedientes obstétricos detallados, y tal vez no sepan si has tenido un embarazo complicado o has empezado la menopausia antes de tiempo. De igual modo, los pacientes que se someten a un tratamiento contra el cáncer deben sentirse capaces de hacer preguntas sobre su salud general, incluida su salud cardíaca. 

“Las mujeres deben darse cuenta de que el corazón es vulnerable. Y sin duda comparten con los hombres los factores de riesgo típicos de la hipertensión arterial, la hiperglucemia, la diabetes, el sedentarismo, el sobrepeso, y demás. Pero también hay [otros] factores que aumentan el riesgo”, señala Wenger.