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Guía para prevenir la diabetes

¿Corres un alto riesgo de padecer diabetes?

Podrías estar en una etapa inicial de la enfermedad y ni siquiera saberlo. Estos son los factores de riesgo.

Gráfico de un medidor de presión que ilustra el riesgo de diabetes

GETTY IMAGES

In English | Existe una razón por la que casi el 90% de las personas que tienen prediabetes no se dan cuenta de ello: los síntomas pueden ser difíciles de detectar si el nivel de azúcar en la sangre es más alto de lo normal, pero no lo suficientemente alto para recibir un diagnóstico de diabetes. Algunas personas en esta etapa precursora pueden experimentar más sed, micción frecuente, visión borrosa o fatiga, todos ellos síntomas también de la diabetes. Pero la mayoría de las veces no hay síntomas claros. Por lo tanto, es importante conocer los principales factores de riesgo de la prediabetes y la diabetes. 

Padeces de sobrepeso

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), casi nueve de cada 10 adultos en Estados Unidos con diabetes diagnosticada tienen sobrepeso u obesidad. Las investigaciones sugieren por qué: Un estudio amplio de más de 77,000 personas con prediabetes, publicado en la revista The Permanente Journal, encontró que el riesgo de desarrollar diabetes (en inglés) aumentó al aumentar los niveles de azúcar en la sangre y el índice de masa corporal (IMC).

Por lo tanto, no fue de sorprender que el U.S. Preventive Services Task Force (Grupo de trabajo de servicios preventivos de EE.UU.), un panel de expertos en prevención de enfermedades y medicina basada en evidencia, modificara la semana pasada su recomendación sobre la detección de diabetes: Las personas con sobrepeso (es decir, un IMC entre 25 y 30) u obesas (un IMC de 30 o más) deben someterse a un examen de detección de diabetes tipo 2 y de niveles anormalmente altos de azúcar en la sangre a partir de los 35 años, en lugar de los 40, lo que fue su recomendación anterior.

Las pautas revisadas, reportadas en el Journal of the American Medical Association, sugieren que los proveedores de atención médica consideren evaluar a pacientes con sobrepeso y obesidad a una edad aún más temprana si también tienen antecedentes familiares de diabetes, antecedentes personales de enfermedades como diabetes gestacional, o si son negros, hispanos, nativos estadounidenses, nativos de Alaska o asiático-estadounidenses.

(Para obtener más información sobre el vínculo entre la diabetes y el origen étnico, consulta El factor étnico).

Un estudio publicado recientemente en la revista Diabetologia sugiere que un alto índice de masa corporal (IMC) aumenta el riesgo de diabetes, independientemente de si el individuo tiene una predisposición genética. En comparación con las personas de peso normal, los participantes del estudio con sobrepeso (es decir, con un IMC entre 25 y 30) fueron 2.5 veces más propensos a desarrollar diabetes. Los participantes obesos (con un IMC de 30 o más) fueron 6 veces más propensos.

“Si bien la COVID-19 es una pandemia, el sobrepeso y la obesidad se están convirtiendo en la “pandemia” de enfermedades crónicas más común del mundo”, dice Robert Eckel, profesor de emérito de Medicina en el Anschutz Medical Campus de la Facultad de Medicina de University of Colorado y expresidente de la American Diabetes Association (ADA). “La obesidad es el predictor más importante de la nueva diabetes tipo 2”.

Pero el IMC no es lo único que cuenta: las zonas donde cargas el peso también son importantes. “La grasa alrededor de la cintura —en forma de manzana— es sumamente peligrosa para el desarrollo de diabetes y otras enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas e insuficiencia renal”, dice Mercedes Carnethon, profesora y vicepresidenta del Departamento de Medicina Preventiva de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University. “Los científicos y los médicos describen la grasa en la región de la cintura como ‘metabólicamente activa’; esto significa que la grasa central libera hormonas y otras sustancias biológicas que atacan y dañan los órganos y los vasos sanguíneos y contribuyen a la diabetes y a otras enfermedades crónicas”.

¿La buena noticia? Las investigaciones demuestran claramente que perder peso puede retrasar la progresión de la prediabetes a la diabetes.

Tienes más de 45 años

La ADA, al igual que la American Association of Clinical Endocrinology, recomienda la detección de diabetes anualmente, a partir de los 45 años, o incluso más joven si tienes otros factores de riesgo importantes. “Las probabilidades de padecer diabetes aumentan significativamente con la edad”, dice el Dr. Marwan Hamaty, endocrinólogo de Cleveland Clinic. “A medida que envejecemos, el número de células que secretan insulina disminuye y su función se deteriora”. Sin la cantidad adecuada de insulina, la glucosa que normalmente alimenta a las células permanece en el torrente sanguíneo, y esto puede provocar efectos adversos para la salud. “La detección temprana es esencial para que el tratamiento sea exitoso”, agrega Hamaty.

Alguno de tus padres o hermanos tiene diabetes

Si un familiar de primer grado como un padre o un hermano tiene diabetes, tu propio riesgo de padecer la enfermedad se duplica o incluso se triplica. Sin embargo, los llamados “antecedentes familiares” de diabetes van más allá de los genes compartidos. “Una parte de los antecedentes familiares se debe al entorno que comparte una familia”, dice Carnethon. “Ese ambiente compartido puede incluir las comidas familiares y otros hábitos que predisponen [a las personas] a la diabetes”. Si, por ejemplo, creciste en una familia que no realizaba actividad física y se sentaba a diario a consumir grandes comidas, es probable que hagas lo mismo en la edad adulta.

Si bien no puedes cambiar tu composición genética, puedes modificar tu estilo de vida. “Tus genes no tienen que definir tu destino, ya que los genes interactúan con el ambiente para fomentar, o prevenir, las enfermedades”, afirma Carnethon. “El saber que un familiar tiene diabetes debe motivar a otros miembros de la familia a adoptar hábitos sanos para prevenir la aparición de la enfermedad”. Esos hábitos incluyen ejercicio frecuente y una dieta sana.

Llevas una vida sedentaria

Todos pasamos demasiado tiempo sentados. De hecho, las investigaciones sugieren que la mayoría de nosotros pasamos más de la mitad del día sentados. Eso por sí solo aumenta drásticamente el riesgo de diabetes, y no solo porque la inactividad física contribuye al aumento de peso. Un estilo de vida sedentario también aumenta la resistencia a la insulina, según los expertos. Un extenso análisis de estudios publicado en la revista Medicine & Sport Science sugiere que el riesgo relativo de diabetes tipo 2 aumenta un 112% en quienes llevan un estilo de vida sedentario.

Para prevenir la diabetes —particularmente si tienes prediabetes—, la ADA recomienda al menos 150 minutos por semana de actividad aeróbica de intensidad moderada (como una caminata rápida) y dos o tres sesiones de ejercicios de fortalecimiento a la semana. Pero esta es la frustración: puedes cumplir las recomendaciones de ejercicio de la ADA y aun así correr riesgo de padecer diabetes si no interrumpes los períodos que pasas sentado durante el día. Es por eso que la ADA también sugiere levantarse cada media hora y realizar algún tipo de actividad durante algunos minutos, ya sea estirarse, brincar, saltar soga o caminar en el lugar.


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Tuviste diabetes gestacional

Hasta un 10% de las mujeres embarazadas en EE.UU. padecen de diabetes gestacional, un tipo de diabetes que puede ocurrir durante el embarazo. Aunque el nivel de azúcar en la sangre de la mujer disminuya después de dar a luz, aun así tendrá un mayor riesgo de diabetes tipo 2 más tarde en la vida. (De hecho, su bebé también tendrá un mayor riesgo).

“Los cambios hormonales durante el embarazo son como una ‘prueba de estrés’ para las células que producen insulina”, dice Hamaty. “La demanda de insulina aumenta considerablemente, y si no se satisface, se desarrolla la diabetes gestacional”. Alrededor del 50% de las mujeres con diabetes gestacional luego desarrollan diabetes tipo 2, según los CDC.

Eres parte de un grupo étnico de alto riesgo

Los afroamericanos, los hispanos o latinos, los nativos estadounidenses y los nativos de Alaska corren más riesgo de padecer diabetes que los caucásicos. Algunas personas de las islas del Pacífico y algunos asiático-estadounidenses también corren un mayor riesgo. Aunque los antecedentes familiares desempeñan un papel, se cree que el ambiente desempeña un papel igual de importante que contribuye al mayor factor de riesgo: la obesidad. “Los grupos de bajos ingresos comparten los factores de riesgo de la obesidad”, señala Carnethon. “Las comunidades de bajos ingresos tienen menos acceso a alimentos saludables y a lugares seguros para realizar actividad física, factores que pueden generar obesidad”. 

El factor étnico

¿Por qué algunos grupos raciales tienen un mayor riesgo de diabetes?

Has escuchado —o incluso has tomado en cuenta— la siguiente advertencia: si no cuidas tu dieta y haces ejercicio con frecuencia, estás aumentando tu riesgo de diabetes. Lo que quizás no escuches tanto es que el origen étnico también desempeña un papel. Los afroamericanos, los latinos o hispanos, los nativos estadounidenses, algunas personas de las islas del Pacífico y algunos asiático-estadounidenses corren más riesgo de padecer diabetes que los caucásicos.

Según el Informe Nacional de Estadísticas de Diabetes del 2020 de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la mayor cantidad de casos de diabetes se registró entre los hispanos, seguidos de cerca por las personas negras no hispanas. Es por eso que el U.S. Preventive Services Task Force ahora recomienda que los trabajadores de la salud consideren evaluar a pacientes con sobrepeso y obesidad en estas poblaciones a partir de los 35 años. 

Las minorías raciales y étnicas no solo se ven desproporcionadamente afectadas por la enfermedad, sino que también son más propensas a experimentar complicaciones —como ceguera, enfermedades renales y amputaciones— que sus contrapartes blancas.

Durante mucho tiempo, los investigadores no pudieron determinar por qué algunos grupos étnicos se veían más afectados. Creían que era culpa de la genética, es decir, que las personas de ciertas razas estaban destinadas a padecer diabetes. Sin embargo, las investigaciones sugieren que no es así. Un estudio publicado en el 2017 en la revista Journal of the American Medical Association (en inglés) tenía como objetivo entender por qué los adultos negros en EE.UU. son casi dos veces más propensos que los adultos blancos a padecer diabetes tipo 2. Los investigadores determinaron que ambos grupos tienen el mismo riesgo biológico. La razón de la diferencia tiene un culpable común: la obesidad.

“Por mucho, el factor principal de la diabetes tipo 2 parece ser la obesidad”, dice Mercedes Carnethon, coautora del estudio y profesora de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University. "Todos los factores a los que llamamos los determinantes sociales de la salud —recursos financieros, acceso a cuidados médicos, nivel de educación y el vecindario en el que vivimos— son responsables del desarrollo de la obesidad y de otras complicaciones relacionadas con el sobrepeso, como la diabetes".

Considera las consecuencias de vivir en una comunidad que no tiene acceso fácil a servicios sanitarios, alimentos nutritivos o espacios que se prestan al ejercicio físico. “Esas cosas llevan a la gente a tomar decisiones que elevan el riesgo de obesidad”, dice Carnethon. “Eso es lo que realmente causa la diferencia en la presencia de diabetes entre los grupos étnicos”.

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