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El temor a ómicron impulsa las vacunas de refuerzo

Los expertos dicen que las personas buscan mensajeros locales de confianza para temas de la vacuna.

Una mujer sostiene un corazón que dice refuerzo en inglés, mientras muestra su brazo recién vacunado

GETTY IMAGES

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Según Mark Rupp, un médico de Nebraska, si hay un aspecto positivo en la aparición de ómicron, la última variante preocupante de la COVID-19, podría ser que tal vez más personas vean la necesidad de vacunarse o de recibir un refuerzo.

Los datos parecen respaldar la esperanza de Rupp. Desde el 30 de noviembre, justo después del Día de Acción de Gracias, hasta el 4 de diciembre, el número promedio diario de vacunas de refuerzo pasó de poco más de 576,000 a casi 906,000. Al 10 de diciembre, alrededor del 25% de las personas que están completamente vacunadas habían recibido un refuerzo, y un porcentaje aún mayor de adultos mayores habían recibido una tercera vacuna de Pfizer-BioNTech o Moderna, o una segunda, si su primera dosis fue la vacuna de Johnson & Johnson. Entre las personas completamente vacunadas, el 38% de los adultos de 50 años o más y el 49% de los adultos de 65 años o más han recibido un refuerzo.

La última variante ha alertado a las personas de que esta pandemia no ha terminado, dice Robert Blendon, experto en políticas de salud en la Facultad de Salud Pública T.H. Chan, de Harvard. “Nadie dice ahora que en Año Nuevo celebraremos el final de este evento”, señala Blendon, quien ha estado analizando la opinión pública sobre la salud durante décadas. “Ahora, de repente, te están dando advertencias navideñas”. Las encuestas recientes muestran que “la presencia de la tercera variante está teniendo un efecto psicológico claro en las personas”.


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Todavía hay algo de incertidumbre y dudas sobre las vacunas

Blendon y Rupp, jefe de la División de Enfermedades Infecciosas del University of Nebraska Medical Center, están de acuerdo en que incluso entre quienes decidieron tomar las primeras dosis de la vacuna contra la COVID-19, no existe un consenso universal de que deberían recibir el refuerzo.

Rupp dice que al principio había confusión entre las personas sobre quién debería recibir la vacuna de refuerzo. No hace mucho tiempo, señala, que los expertos decían que los refuerzos eran solo para pacientes de alto riesgo. Ese consejo cambió un poco con la variante delta, pero con la aparición de ómicron, “el mensaje se ha convertido en: 'Realmente deberías ir y aplicártelo ahora'”.

Algunas personas que inicialmente decidieron vacunarse se están durmiendo en sus laureles y se sienten agotadas por la pandemia y, por lo tanto, no se han apresurado a recibir un refuerzo, dice.  

“Las personas están extremadamente cansadas de escuchar esto”, observa Rupp. “Desean profundamente que esta pandemia haya desaparecido. Y algunos creen erróneamente que simplemente ignorarla es la mejor manera de lidiar con ella”. Blendon dice que una encuesta reciente de Quinnipiac University encontró que el 46% de los adultos dijeron que están emocionalmente agotados debido a la COVID.

Los mensajeros locales de confianza son los mejores

Blendon cree que la clave para conseguir que más personas vayan a recibir vacunas y refuerzos es encontrar mensajeros en los que las personas confían.

“Hay tanta desconfianza del Gobierno en este país dividido”, dice, incluso de los científicos si están asociados con Washington. “Los grupos de mayor confianza son los médicos donde viven las personas. En mi opinión, el director de la División de Enfermedades Infecciosas de Baylor debería estar en televisión todas las noches en Texas. El director de Enfermedades Infecciosas del Baptist Hospital en Tennessee debería estar hablando de por qué les están diciendo a sus pacientes y a sus propias familias que se vacunen, por qué creen que un refuerzo te ayudará a superar esto”. No importa, agrega Blendon, “que un panel en Washington me diga que haga esto o aquello”.

Rupp está de acuerdo en que los líderes locales probablemente puedan influir más en las personas que las figuras nacionales. “Aquí, en mi estado de Nebraska, especialmente en la parte rural de Nebraska, solo ves el rojo de los Cornhuskers”, dice Rupp, refiriéndose al equipo de fútbol de University of Nebraska. Entonces, cuando el legendario exentrenador de los Cornhuskers Tom Osborne hizo un anuncio de servicio público en el que instaba a las personas a vacunarse, Rupp cree que eso fue eficaz.

Igualmente eficaces, dice, son las conversaciones que tiene con pacientes que no son opositores acérrimos a la vacuna. En particular, aquellos pacientes que estaban dispuestos a recibir la primera dosis, “en general, [necesitan] un empujoncito muy suave en la dirección correcta y muy fácilmente dicen: 'Bueno, estoy listo para mi refuerzo'”.


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Existen desafíos rurales

Si bien el suministro nacional de dosis de refuerzo no parece ser un problema, Rupp dice que los residentes rurales enfrentan ciertos desafíos logísticos que los residentes de las zonas urbanas no enfrentan.

“Hay una reacción real contra la vacunación”, señala Rupp. “Estas son personas que se enorgullecen de su individualismo, comunidades que se enorgullecen de ser independientes, de ser autosuficientes y realmente reaccionan negativamente cuando las personas les dicen lo que deben hacer”, ya sea usar mascarilla o vacunarse contra la COVID-19.

A pesar de que el suministro de vacunas es adecuado ahora, Rupp dice que “toma más planificación y esfuerzo” y puede requerir un viaje de muchas millas a un pueblo solo para encontrar una vacuna. “No es tan fácil como para aquellos de nosotros que vivimos en áreas urbanas donde hay una farmacia CVS o Walgreens en cada esquina”. Agrega que también es un desafío para las personas mayores que viven solas y no pueden salir a vacunarse.

Dena Bunis informa sobre temas relativos a Medicare, atención de la salud, políticas en materia de salud y el Congreso estadounidense. Además, es autora de la columna “Medicare Made Easy” para AARP Bulletin. Galardonada por su labor periodística, Bunis trabajó durante años en diarios de grandes ciudades. Entre los puestos que ocupó se incluyen los de jefa de la oficina de Washington del Orange County Register y reportera de temas de salud y entorno laboral para Newsday.