Skip to content

¡Bienvenido! AARP es tu guía para navegar la vida y planear tu futuro con Salud, Dinero y Amor. Conócenos mejor

 

La COVID-19 está ocasionando daño renal y problemas con la diálisis

Los pacientes con enfermedades preexistentes, como diabetes y alta presión arterial, tienen mayor riesgo.

Ilustración de un cuerpo humano donde se destacan los riñones

SEBASTIAN KAULITZKI/SCIENCE PHOTO LIBRARY/GETTY

In English | Aunque inicialmente la complicación más temida de la COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, era el fallo respiratorio, los estudios ahora muestran que muchos otros órganos, incluidos los riñones, también pueden afectarse debido a la infección viral. En algunos casos, el virus ha causado daño renal agudo.

El doctor Alan Kliger, profesor clínico de medicina en la Facultad de Medicina de Yale University, y codirector del grupo de respuesta ante la COVID-19 de la American Society of Nephrology, dice que son los pacientes con diabetes, alta presión arterial y enfermedad renal crónica quienes tienen mayor riesgo de daño agudo a los riñones debido a una infección por COVID-19.

"El mensaje general más importante es que, para estos grupos más vulnerables, es de importancia vital llevar a cabo pruebas para detectar síntomas de la enfermedad y localizar a las personas con las que estos pacientes tuvieron contacto. Es algo que no hemos podido llevar a cabo adecuadamente en Estados Unidos", dice.

Aunque los expertos todavía no saben cuántos pacientes de COVID-19 con daño renal agudo sufrirán deterioro permanente —o recuperarán total o parcialmente la función renal—, están comenzando a conocer las maneras en que este virus escurridizo puede afectar este órgano.

Ilustración del cuerpo humano y sus órganos

GETTY IMAGES

El coronavirus en el organismo

Infórmate más sobre los efectos de la COVD-19 en los órganos y las enfermedades preexistentes.

Cómo el virus daña los riñones

Cuando la COVID-19 entra al cuerpo por primera vez, puede desencadenar una respuesta inmunológica generalizada que libera proteínas llamadas citocinas, que pueden causar daños graves a las células, los órganos y tejidos.

El virus también puede forzar su camino hacia el riñón al vincularse a los receptores renales, según se informó en la revista médica Journal of International Society of Nephrology el mes pasado. Los investigadores encontraron conglomeraciones del virus en los riñones, así como en la orina de 9 de 26 pacientes en Wuhan, China, que murieron a causa de la COVID-19.

Asimismo, debido a que los pulmones y los riñones dependen mutuamente para poder funcionar, existe "influencia mutua" entre ambos, lo que puede generar el daño en los riñones, según un estudio publicado el mes pasado en la publicación médica Nature Reviews Nephrology.

En caso de pacientes de COVID-19 o cualquier otro paciente, las consecuencias del daño renal agudo pueden ser severas. Para un paciente enfermo de gravedad en la unidad de cuidados intensivos que desarrolla esta complicación, por ejemplo, el riesgo de muerte se encuentra entre el 40 al 70%, dice el doctor Paul Palevsky, presidente electo de la National Kidney Foundation y profesor de medicina en la Facultad de Medicina de University of Pittsburgh.

"Realmente, no conocemos la tasa de mortalidad de pacientes con una infección por COVID-19 y fallo renal agudo. Algunos informes indican tasas de mortalidad de hasta un 90%. Es demasiado temprano para saber", dice.

¿Cuántos pacientes desarrollarán daño en los riñones debido a la COVID-19? Los informes iniciales de China, donde primero comenzó la COVID-19, sugieren una tasa relativamente baja de alrededor de un 5% de los casos totales, dice Palevsky. Sin embargo, nuevos datos de Italia y de la ciudad de Nueva York sugieren una tasa mucho más alta de daño a los riñones a causa del virus.  "Es posible que sea tan alta como del 25 al 40% entre los pacientes más enfermos ingresados en las unidades de cuidado intensivo. Mientras más enfermo está el paciente, mayor será el compromiso renal", dice.


dynamic a logo mark for a a r p

Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


En los casos más extremos, los pacientes que entran en fallo renal agudo pierden la capacidad de eliminar los desperdicios y equilibrar los fluidos del cuerpo, y requieren diálisis (la purificación mecánica de la sangre).

Los médicos saben cómo tratar el problema, pero ciertas circunstancias entorpecen el proceso.

En ciertas áreas hay escasez de servicios de diálisis

"Creo que todos hemos leído en las noticias sobre el temor de no tener suficientes ventiladores y la necesidad de clasificar a los pacientes de acuerdo con la prioridad para el uso de ventiladores. De hecho, el mismo problema sucede con nuestra capacidad para proveer servicios de diálisis en áreas que han visto un aumento marcado en el número de pacientes que la necesitan, como es el caso de la ciudad de Nueva York", dice Palevsky.

Esta escasez ha ocasionado retos importantes para el cuidado de los pacientes, señala. Hay más pacientes que máquinas de diálisis, así como falta de suministros necesarios para llevar a cabo el procedimiento, incluidos los tubos desechables y los fluidos. Usualmente, una máquina de diálisis se utiliza para tratar a pacientes con fallo renal agudo continuamente por 24 horas al día, por tanto tiempo como el paciente requiera la terapia.

Algunos hospitales con insuficiencia de equipos están ahora tratando a los pacientes en turnos de 24 horas de diálisis y 24 horas sin la terapia para así poder tratar el doble de pacientes con la misma cantidad de máquinas. Los hospitales en áreas que ya han superado el brote de COVID-19 también están intercambiando equipos de diálisis con aquellos que se encuentran en medio del brote.

Si bien la escasez de servicios de diálisis presenta un problema urgente en ciertas áreas, hay esperanza de poder reducir el riesgo de daño a los órganos debido a la COVID-19, dice el doctor Hamid Rabb, profesor de medicina y director médico de trasplantes de riñón en Johns Hopkins University.

En Johns Hopkins, por ejemplo, "actualmente hay muchos ensayos diferentes para tratar de controlar la respuesta hiperinflamatoria anormal de la COVID-19", dice Rabb. "Algunos de los estudios iniciales son muy prometedores. Espero que en las próximas semanas podamos tener una mejor idea de los resultados de estos ensayos clínicos".

¿Qué opinas?

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

LEE ESTE ARTÍCULO