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Más de 350,000 personas mueren cada año en Estados Unidos debido a un paro cardíaco repentino fuera de los hospitales, pero muchos de ellos pueden salvarse si sabes cómo usar un desfibrilador.
Un desfibrilador externo automático (DEA) se usa si alguien sufre un paro cardíaco. Eso ocurre cuando el corazón deja de bombear y el cerebro no recibe oxígeno de la sangre. Durante un paro cardíaco, una persona estará inconsciente, sin respirar en absoluto o jadeando por aire.
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"Si alguien sufre un paro cardíaco, no es algo sutil. Se desploma en el suelo y no te responde", afirma el Dr. Gregory Katz, cardiólogo del NYU Langone y profesor adjunto del Departamento de Medicina de la Facultad de Medicina Grossman de NYU.
Leyes sobre los DEA
La mayoría de las jurisdicciones tienen algún tipo de protección legal para prevenir demandas bajo los estatutos del Buen Samaritano si usas un DEA y la persona muere o tiene otras complicaciones por el uso del DEA, según la Fundación de Paro Cardíaco Súbito.
En caso de un paro cardíaco, puedes usar la reanimación cardiopulmonar (RCP) si no tienes un DEA, pero las probabilidades de supervivencia aumentan si usas ambos.
Un informe del 2024 (en inglés) en Resuscitation Plus encontró que casi el 85% de los paros cardíacos ocurren en el hogar. Los que lo presenciaron, aquellos sin conocimiento médico formal, dieron RCP en el 42% de los casos, pero no se usaron DEA. Aproximadamente una cuarta parte de los paros cardíacos en el hogar ocurrieron a cuatro minutos de caminata de un desfibrilador, según muestran los datos.
¿Qué es un DEA?
Hay dos tipos de DEA: Un desfibrilador externo semiautomático se aplica al pecho desnudo y seco de la persona y determina si lo necesita. El usuario debe presionar un botón para iniciar la descarga. Un DEA completamente automático administra una descarga sin presionar un botón para restaurar el ritmo natural si es necesario.
Los DEA están disponibles en muchos lugares públicos, como edificios del Gobierno y escuelas, así como en gimnasios, grandes edificios de apartamentos y consultorios médicos. Los dispositivos se guardan en gabinetes de pared, similares a los extintores de incendios.
Cuando se usa un DEA rápidamente, las posibilidades de supervivencia aumentan. Nueve de cada 10 personas que sufren un paro cardíaco y reciben una descarga de un DEA en el primer minuto sobreviven, informa la Asociación Americana del Corazón.
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